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Indomable

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Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: YICELA MOSQUERA MENA

Valentina Mena es una mujer fuerte e independiente que nunca se ha dejado dominar por nadie. Matteo De Luca, líder de un poderoso imperio mafioso, está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. Cuando sus caminos se cruzan, nace una atracción peligrosa que los llevará a enfrentarse entre el amor, el poder y la traición.

NovelToon tiene autorización de YICELA MOSQUERA MENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una invitación peligrosa

La mañana transcurrió con normalidad para Valentina. O al menos eso intentó creer mientras revisaba contratos en su oficina. Sin embargo, cada vez que lograba concentrarse en el trabajo, una voz grave y una sonrisa arrogante aparecían en su mente.

—Esto es ridículo —murmuró.

—¿Qué es ridículo? —preguntó Camila entrando con una carpeta.

Valentina levantó la vista.

—Nada.

—Cuando dices “nada” normalmente significa “algo”.

—¿Siempre analizas todo?

—Es parte de mi encanto.

Valentina soltó una pequeña risa.

—Tengo trabajo.

—Y yo tengo ojos.

—¿Qué significa eso?

—Que desde hace dos días pareces distraída.

Valentina volvió la atención a los documentos.

—Estoy perfectamente.

—Claro.

—Camila.

—Está bien.

La joven sonrió antes de salir. En cuanto la puerta se cerró, Valentina apoyó la espalda contra la silla. Odiaba admitirlo. Pero aquella reunión con Matteo había dejado más huella de la que estaba dispuesta a aceptar.

Al mismo tiempo, Matteo observaba la ciudad desde los ventanales de su oficina.

—¿Piensas seguir mirando por la ventana o vas a trabajar? —preguntó Marco.

—Estoy trabajando.

—Mentira.

—¿Perdón?

—Llevas diez minutos viendo el mismo edificio.

Matteo suspiró.

—¿Qué quieres?

—Saber qué planeas hacer.

—¿Sobre qué?

—Sobre Valentina.

El silencio fue suficiente respuesta.

Marco sonrió.

—Sabía que era ella.

—No empieces.

—Demasiado tarde.

Matteo cerró la carpeta que tenía delante.

—Necesito volver a verla.

—Eso sonó peligrosamente parecido a una confesión.

—Tenemos negocios pendientes.

—Claro.

—Marco.

—Lo siento.

—No, no lo sientes.

—Tienes razón.

Matteo negó con la cabeza. Por alguna razón que no entendía, aquella mujer seguía apareciendo en sus pensamientos. Y eso comenzaba a resultarle incómodo. Porque Matteo De Luca siempre tenía el control. Siempre.

Tomó su teléfono.

—¿Qué haces? —preguntó Marco.

—Resolver un problema.

—¿Llamando a una mujer?

—Cállate.

Valentina llevaba casi una hora revisando documentos cuando su teléfono sonó sobre el escritorio.

—¿Sí?

—Señorita Mena, tiene una llamada del señor De Luca.

Valentina levantó una ceja.

—¿Matteo De Luca?

—Sí, señorita.

Durante unos segundos dudó si contestar o no.

—Páselo.

—Buenos días, Valentina.

Aquella voz bastó para que reconociera al dueño inmediatamente.

—Buenos días, Matteo.

—Me alegra que recuerdes mi nombre.

—Es difícil olvidar a alguien tan arrogante.

Matteo soltó una breve risa.

—Tomaré eso como un cumplido.

—No deberías.

—Qué decepción.

Valentina sonrió sin querer. Y eso la irritó todavía más.

—¿Me llamaste para algo importante?

—Depende.

—Mala respuesta.

—Esta noche asistiré a una cena con varios inversionistas.

—Felicidades.

—Quiero que vengas conmigo.

Valentina se quedó en silencio unos segundos.

—Eso no parece una reunión de trabajo.

—Porque no lo es.

—Entonces no veo por qué debería ir.

—Porque necesito a alguien inteligente en la mesa.

—¿Y no encontraste a nadie más?

—No.

La respuesta llegó tan rápido que ella tuvo que contener una sonrisa.

—Suena preocupante.

—Lo es.

—Seguirás sobreviviendo.

—No estoy tan seguro.

—Qué dramático.

—Entonces ven y evita mi sufrimiento.

Valentina soltó una carcajada. La primera carcajada sincera desde que empezó la llamada. Y Matteo sintió algo extraño en el pecho al escucharla.

—Lo pensaré —dijo ella.

—Eso significa que sí.

—Eso significa exactamente lo que dije.

—Nos vemos esta noche.

—Nunca confirmé nada.

—Adiós, Valentina.

—Matteo…

Pero la llamada ya había terminado.

Valentina miró el teléfono.

—Insoportable.

Aunque, para su desgracia, estaba sonriendo.

Aquella noche, la casa de los Mena parecía más ruidosa de lo habitual.

—¿Entonces vas a salir? —preguntó Sofía.

—Tal vez.

—Eso es un sí.

—No es un sí.

—¿Hay un hombre involucrado? —preguntó Isabel.

Valentina casi se atragantó con el agua.

—¿Qué?

—Mamá tiene razón —intervino Santiago—. Nadie tarda cuarenta minutos eligiendo ropa para una reunión normal.

—No estoy eligiendo ropa.

—Llevas tres cambios.

—Cuatro —corrigió Sofía.

—Cinco —añadió Santiago.

—Los odio.

—Nosotros también te queremos.

Valentina les lanzó una mirada asesina.

Santiago simplemente sonrió.

—¿Cómo se llama?

—No hay nadie.

—Entonces ¿quién es Matteo?

El silencio fue inmediato.

Valentina abrió mucho los ojos.

—¿Cómo sabes ese nombre?

Santiago levantó el teléfono.

—Lo dijiste dormida durante la siesta.

Sofía cayó sobre el sofá riéndose. Isabel se llevó una mano al pecho.

—¡Lo sabía!

—¡No significa nada!

—Claro que sí —dijeron los tres al mismo tiempo.

Valentina quería desaparecer.

Una hora después salió de su habitación usando un elegante vestido negro. No era demasiado llamativo. Pero resaltaba su belleza natural.

Cuando llegó a la sala, encontró a toda su familia observándola.

—¿Qué?

—Nada —dijo Santiago.

—¿Por qué me miran así?

—Porque el pobre Matteo no sabe lo que le espera.

Valentina soltó una carcajada.

—Ni yo lo sé.

—Eso es lo preocupante.

Mientras tanto, Matteo esperaba frente a uno de los restaurantes más exclusivos de Bogotá.

Miró el reloj.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

—Estás nervioso —comentó Marco.

—No.

—Acabas de mirar la hora por quinta vez.

—Estoy verificando algo.

—Claro.

Antes de que pudiera responder, una camioneta se detuvo frente al restaurante.

La puerta se abrió lentamente.

Y entonces ella apareció.

Por un instante todo el ruido desapareció.

Los invitados.

Los empleados.

La música.

Todo.

Porque Matteo solo podía verla a ella.

Valentina caminó hacia la entrada con la misma seguridad de siempre.

Hermosa.

Elegante.

Peligrosamente hermosa.

Marco observó a su amigo.

—Madre mía.

—¿Qué?

—Ya estás perdido.

Matteo no respondió.

Porque por primera vez en mucho tiempo, el hombre más poderoso de la sala había olvidado completamente qué iba a decir.

Y eso solo podía significar una cosa.

Valentina Mena estaba convirtiéndose en un problema.

Uno que no tenía ninguna intención de evitar.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria sin final siempre
Cristina Miranda
Que será lo que hay oculto??!!
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
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