Clara Robles murió la noche en que dio a luz.
El Alpha Adrián De la Vega, el hombre que juró amarla, le arrebató a su cachorro para salvar a Valeria, la falsa hija del linaje Robles. Antes de cerrar los ojos, Clara descubrió la verdad: ella era la verdadera hija de Luna Elena, la heredera de sangre que todos habían dejado sufrir.
Pero la Diosa Luna le dio otra oportunidad.
Al despertar años antes de su tragedia, Clara ya no quiere amor, promesas ni un segundo vínculo impuesto. Quiere salvar a su madre, recuperar su lugar y hacer pagar a Valeria, Mireya y Adrián por todo lo que le quitaron.
Lo que no esperaba era cruzarse con Gael De la Vega, el temido Alpha del Umbral: frío, peligroso, marcado por una maldición de sangre... y unido a ella por un antiguo pacto de luna.
Adrián quiere recuperarla.
Valeria quiere robarle el destino otra vez.
Pero esta vez Clara no será la loba sacrificada.
Esta vez será la Luna que todos debieron temer.
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Capítulo 22
Capítulo 22
Sombra despertó al sentir polvo en el rostro.
—Mi niña...
Cayó sin fuerza.
La ventana se abrió.
Iván Ortega entró vestido de negro. Miró a Clara dormida bajo la luz de la luna y sonrió.
Cuando estiró la mano, Clara abrió los ojos.
—Tú no eres él.
Iván se quitó el velo.
—Me reconociste.
Clara tomó el cuchillo bajo la almohada.
—El ladrón de mujeres.
—Me gusta cuando son limpias y orgullosas. Después de mí, casi todas se matan.
—Eres una rata de alcantarilla.
Iván atacó.
Clara le pateó el abdomen, le cortó el brazo y le arrojó una infusión hirviendo de hierbas a la cara. Cuando él cerró los ojos, hundió el cuchillo en su pecho.
No fue suficiente.
Iván la golpeó y la arrastró hacia la cama.
—Haré que me supliques.
Clara le clavó la rodilla entre las piernas y corrió.
—¡Sombra!
Iván tomó a Rosa por el cuello.
—Si gritas, la mato.
Clara se quedó inmóvil.
Él sonrió.
—Arrodíllate.
Antes de que diera otro paso, una fuerza lo estrelló contra el suelo.
Gael apareció con los ojos oscuros.
—¿Qué eres para pedirme nombre?
Pateó a Iván hasta que no pudo levantarse.
Clara temblaba.
Gael la tomó en brazos. Ella se aferró a su ropa sin darse cuenta.
—César.
—Alpha.
—Llévalo al cuarto de Valeria. Que Álvaro Ortega lo capture ahí.
Clara entendió. Si lo encontraban en su cuarto, su nombre quedaría manchado. En el de Valeria, solo se cerraba una trampa.
—Rosa...
—Despertará —dijo Gael.
Luego se arrodilló y le ajustó la ropa. Un botón se había soltado. Él lo cerró sin mirar de más.
—¿Quién eres? ¿Un guardia? ¿Un Alpha de otra casa?
Gael le limpió los pies descalzos con la capa.
—Alguien que no es Emiliano Chávez.
—¿Qué tiene que ver Emiliano?
Clara vio la tela de su ropa: tejido oscuro de luna, caro, reservado para la Casa del Umbral. Vio también medio medallón de obsidiana en su cintura.
—¿Me sigues?
Rosa despertó y entró corriendo.
—¡Mi niña! —Vio a Gael y abrió los ojos—. ¿Nos golpearon para que ustedes se vieran a solas?
—Fue el ladrón —dijo Clara, avergonzada—. Y no dirás nada.
Fuera, el territorio despertaba.
Gael se levantó.
—Vamos a ver la obra.
En el patio principal, Álvaro Ortega llegó con rastreadores del consejo de manadas.
—Hay rastro del ladrón en Robles.
Rodrigo quiso impedir la búsqueda.
—Esto dañará la reputación de mis hijas.
César habló por Gael.
—Es orden del Alpha Gael.
Primero revisaron el ala de Clara. Nada.
Después fueron al ala de Valeria.
Mireya bloqueó la entrada.
—Valeria está débil.
Rodrigo notó su nerviosismo.
—Abre.
Dentro, Iván Ortega, herido y pálido, estaba sentado junto a la cama de Valeria. Le tocaba la mano con descaro.
Valeria lloraba, con la ropa arrugada.
—Padre...
Rodrigo se puso lívido.
—¿Qué hiciste?
Iván sonrió al ver a Álvaro.
—Hermano, diles que no soy ladrón.
Álvaro casi se cae.
Gael apareció en la puerta.
—Con razón no lo atrapabas. Dormía bajo tu mismo apellido.
Álvaro se arrodilló.
—No sabía...
—Mentir también huele.
Iván fue arrastrado.
Cuando Gael salió, Clara se inclinó a distancia. Su mirada cayó en el medallón de su cintura.
El mismo tamaño que la mitad que Elena había mencionado.
Gael se detuvo frente a ella.
—¿La espalda sanó?
—Sí. Gracias por la pomada.
Él le puso otro frasco blanco en la mano.
—Si se acaba, pide más. Si no se acaba, úsala mejor.
Se fue antes de que Clara pudiera responder.
Valeria salió después, furiosa.
—Clara, tú lo mandaste a mi cuarto. Ese hombre venía de tu cama.
Elena la abofeteó.
—¿No te cansaste de ensuciarla?
Valeria cayó de rodillas.
—Mamá, ¿por qué no me consuela? El ladrón estuvo en mi cuarto.
Elena la miró con una frialdad nueva.
—No pasó nada, ¿verdad?
La misma frase que Valeria habría usado contra Clara.
Valeria quedó muda.
Al mediodía, llegó el mensaje del Alpha Heredero Damián: retiraba cualquier intención hacia Valeria.
Rodrigo golpeó la mesa.
—El Heredero aceptaría marcar a Clara bajo un segundo vínculo si vamos a disculparnos.
Elena se puso delante de Clara.
—No.
Rodrigo miró a Clara.
—Muchas hijas de rama menor soñarían con eso.
—No puedo aceptar —dijo Clara.
—¿Entonces qué propones?
—Si enviamos a Clara como disculpa, confirmamos que Valeria fue tocada por el ladrón. La manada Robles perderá más. Que Valeria salga. Que actúe como inocente. Sin esconderse.
Teresa asintió.
—Buscaremos otro pacto. No vale la pena arrastrarnos ante Damián.
Valeria dejó de llorar.
Todavía quedaban otros Alphas.
Por la tarde, Clara visitó a Regina.
Regina lavaba ropa con los ojos rojos.
—Iván era el ladrón.
—Lo sé.
—Yo lo salvé.
—Él eligió ser monstruo.
Regina frotó la tela con rabia.
—Ojalá se hubiera muerto.
Clara la abrazó.
—El exilio será largo. Hay familias que perdieron hijas. No creo que llegue entero.
Al salir, Sombra caminó detrás de ella con rigidez.
Clara vio marcas bajo su manga.
—¿Quién te castigó?
Sombra se arrodilló.
—Fallé cuando Iván me drogó.
—¿Quién?
—Alpha Gael.
Clara sintió una punzada.
—¿No eras de Elena?
—Inés buscaba una guardia. Alpha Gael me envió. Pero ordenó que solo obedeciera a usted.
Clara la miró largo.
—Desde hoy, solo yo puedo castigarte.
Sombra inclinó la cabeza.
—Sí.
Clara no entendía por qué Gael cuidaba cada borde de su vida.
Y eso la inquietaba más que cualquier enemigo.
Elena y Rodrigo
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CAÍDA, es cuando "se queda con una mano adelante y otra atrás", "chiflando en la loma" sin perro que le ladre, junto con su madre e hija.🤷♀️🧐😈😈😈😈