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Dinastía De Reinas: Aralisse

Dinastía De Reinas: Aralisse

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Mundo de fantasía
Popularitas:543
Nilai: 5
nombre de autor: EllyaG

Dinastía de Reinas: Aralisse.
Narra la historia de una princesa obligada a heredar una corona rodeada de traiciones. Tras la misteriosa muerte de sus padres, Aralisse queda sola dentro de una corte donde todos parecen querer manipularla o verla caer.
Alejada por obligación de su reino, deberá aprender a gobernar mientras intenta descubrir qué ocurrió realmente la noche en que los reyes murieron. Entre conspiraciones, secretos y enemigos ocultos, conoce a Rydan, el príncipe de Orvenah, el reino rival.
Lo que comienza como una tregua forzada pronto se convierte en algo mucho más peligroso. Porque detrás de la frialdad de Rydan y de la guerra entre ambos reinos, Aralisse descubre que el hombre que más debería temer… es también el único dispuesto a ensuciarse las manos por ella.

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Tormenta

Quince días habían pasado desde que Myrelle llegó al internado del Clero Celestial. En ese tiempo se acostumbró poco a poco a las clases, a las compañeras y a los maestros. Aunque todavía extrañaba Lysirah, comenzaba a sentirse parte de aquel lugar.

El aula estaba en silencio.

Solo se escuchaba el roce de las telas de los uniformes al acomodarse y los murmullos nerviosos de las estudiantes.

La maestra Roseh, de porte severo y mirada penetrante, se colocó frente al grupo.

—Hoy iniciaremos con la prueba mágica —dijo con voz firme—. Cada una de ustedes deberá demostrar si existe algún indicio de magia dormida en su interior.

Las observó fijamente antes de continuar:

—Escuchen con atención. No se permiten errores de procedimiento ni distracciones.

Hizo una breve pausa mientras recorría el salón con la mirada.

—A partir de hoy, quienes posean magia serán instruidas de manera diferente, mientras que las que no la tengan seguirán un plan de estudios alternativo.

Myrelle sintió un hormigueo recorrerle la espalda. La idea de descubrir si poseía magia la intrigaba. Su madre era princesa de Vaelirah y tenía magia curativa; sin embargo, ni Aralisse, ni Lyrien, ni ella habían mostrado señales de habilidades mágicas.

Las estudiantes fueron guiadas hacia otro salón completamente distinto.

Era amplio, sin ventanas y mucho más oscuro. El ambiente permanecía en silencio, interrumpido únicamente por los pasos de las profesoras mientras retiraban las cubiertas de varios atriles.

Cada uno contenía un elemento encapsulado detrás de una barrera invisible que se movía suavemente, como si reaccionara a la presencia de quienes se acercaban.

Roseh habló nuevamente:

—Cada atril representa un tipo de magia. Si poseen afinidad con alguno de los elementos, reaccionará a su energía. De lo contrario, permanecerá inactivo.

Avanzó lentamente hacia el primer atril.

—La magia curativa. Su elemento es un pequeño brote de planta que late y cambia de color. No es común y, como su nombre indica, otorga la capacidad de sanar.

Una estudiante de Orvenah levantó la mano.

—¿Es cierto que algunas personas pueden salvar a alguien que está a punto de morir?

—Es cierto —respondió Roseh—. La mayoría de quienes poseen esta habilidad solo pueden curar heridas leves o enfermedades recientes. Solo la magia dorada puede sanar heridas mortales o devolver la vida, pero es tan rara que casi ha desaparecido.

Luego avanzó al siguiente atril.

—Magia oscura. Su elemento es un cristal negro que parece absorber la luz.

Las estudiantes mantuvieron cierta distancia.

—Permite manipular sombras, crear ilusiones, alterar percepciones e incluso extraer fuerza vital en pequeñas cantidades. Es poderosa, pero peligrosa.

Mirty, otra profesora tomó la palabra:

—La magia mental. Su elemento es una esfera translúcida que vibra y refleja pensamientos en su superficie. Permite influir en la mente y las emociones.

La profesora señaló el cuarto atril.

—Magia de metamorfosis. Su elemento es una piedra que cambia lentamente de forma. Permite transformaciones parciales, como modificar rasgos físicos, o completas, dependiendo del nivel de habilidad.

La profesora Claudeh dio un paso al frente.

—Yo me encargaré de enseñar magia elemental de fuego.

Las invitó a acercarse al quinto atril.

—Su elemento es una llama contenida dentro de la barrera. Es una magia ancestral que permite generar y controlar fuego, desde pequeñas chispas hasta grandes llamaradas. Puede utilizarse para ataque o defensa.

Después señaló el siguiente atril.

—Ahora, su contraparte: magia elemental de agua. Su elemento es un recipiente con un líquido brillante en constante movimiento. Permite controlar líquidos, crear corrientes, barreras y concentrar agua para ataque o defensa.

Las estudiantes observaban fascinadas cómo los atriles de fuego y agua parecían reaccionar uno frente al otro.

—Síganme, por favor —continuó otra profesora—. Mi nombre es Florence y estaré a cargo de la magia elemental de tierra.

Las condujo hacia el siguiente atril.

—Su elemento es un pequeño bloque de roca que se agrieta y se mueve lentamente. Permite controlar suelo, piedras y minerales.

Varias jóvenes dejaron ver cierta decepción; hasta ese momento parecía la magia menos impresionante.

Florence sonrió apenas.

—Los magos avanzados también pueden controlar la flora, haciendo crecer plantas y utilizándolas para defensa o ataque.

Myrelle levantó ligeramente la mano.

—¿Y el aire?

—Correcto —respondió Florence—. La magia elemental del aire está representada por un pequeño remolino dentro de la barrera. Permite manipular viento y corrientes de aire. Quienes la poseen pueden generar ráfagas, crear remolinos, mover objetos ligeros o incluso volar por cortos periodos.

Hizo una pequeña pausa antes de añadir:

—No es común, pero los magos más poderosos también pueden amplificar electricidad utilizando el viento como conductor.

Desde el fondo del salón, otra profesora hizo una señal.

—Acompáñenme. Mi nombre es Ilceh y les mostraré las últimas dos magias.

Las estudiantes avanzaron hasta el extremo del aula.

—Magia de hielo. Su elemento es un cristal transparente que emite frío constante. Permite generar y controlar el hielo, crear barreras y congelar objetos o personas. Al igual que la magia de agua, no se lleva bien con la magia de fuego.

Luego señaló el último atril.

—Magia de sangre. Su elemento es un cuenco con un líquido rojo que parece latir. Es una magia poderosa y peligrosa. Permite manipular energía vital, aumentando fuerza, velocidad y resistencia, o causando daño directo.

El salón permaneció completamente en silencio mientras continuaba:

—Una habilidad avanzada de esta magia permite unir la vida de un mago con la de otra persona, compartiendo energía vital o incluso sacrificándose mediante un vínculo sanguíneo. Sin embargo, quienes la poseen suelen morir jóvenes debido al desgaste que provoca.

Davinah señaló otro atril cubierto por una tela negra.

—¿Y ese?

Roseh retiró la tela lentamente.

Un brillo dorado iluminó el salón.

—Magia de Auralis —dijo con cierta tristeza—. Su elemento es una luz dorada que irradia calor y calma.

Las estudiantes guardaron silencio.

—Es la magia más rara y poderosa del mundo. Un don ancestral capaz de sanar heridas mortales, purificar enfermedades y restaurar la vitalidad del cuerpo y el espíritu.

Observó el atril con admiración antes de continuar:

—También puede devolver la vida, aunque eso requiere un dominio absoluto de la energía vital.

Mirty intervino:

—Es la magia más antigua que existe… y casi está extinta.

Roseh dio un paso al frente.

—Basta de distracciones. Comenzaremos la prueba. Pasarán una por una. Acérquense a los atriles y sigan las instrucciones. Mantengan la calma.

La primera fue Davinah.

Caminó lentamente hasta el atril de fuego. Extendió la mano… pero la llama permaneció inmóvil.

—Continúa —indicó Florence.

Davinah avanzó hacia el atril de agua y, apenas acercó la mano, el líquido comenzó a iluminarse ligeramente.

Sus ojos se abrieron con sorpresa.

—¡Tiene magia! —susurró una compañera.

La siguiente fue Serel, proveniente de Zaryah. Avanzó con cautela hasta el atril de metamorfosis. La piedra cambió de forma lentamente y comenzó a vibrar.

—Excelente reacción —comentó Claudeh—. Puedes regresar a tu lugar.

Mientras algunas pocas estudiantes despertaban señales mágicas, la mayoría recorría los atriles sin obtener respuesta. El fuego no reaccionaba, el agua permanecía quieta y el aire no se movía.

Las miradas de varias jóvenes comenzaron a llenarse de decepción.

La magia era un don raro.

Y aquel día estaba quedando claro que muy pocas la poseían.

Roseh se acercó finalmente a Myrelle.

—Tu turno.

—Sí… —murmuró la princesa.

Avanzó lentamente, sintiendo hormigueo en las manos y un leve cosquilleo recorrerle la espalda.

Se detuvo frente al atril de fuego.

Nada ocurrió.

—Continúa —ordenó Roseh.

Myrelle respiró hondo y avanzó hacia el atril de hielo.

Otra vez, nada.

Pero cuando llegó al de aire, el pequeño remolino dentro de la barrera comenzó a girar con fuerza.

Las estudiantes retrocedieron sorprendidas.

Pequeñas chispas eléctricas aparecieron entre el viento, rodeando las manos de Myrelle con un brillo azul.

—¿Qué ocurre? —preguntó asustada.

Florence arqueó una ceja con evidente interés.

—Interesante… —murmuró—. Definitivamente posees una gran cantidad de magia. Despertaste afinidad eléctrica sin siquiera intentarlo.

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