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Rescatada Por El Dueño Del Morro

Rescatada Por El Dueño Del Morro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.

Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.

Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.

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Capítulo 7

Capítulo Siete

Ayla

—Ayla. —Una mujer me llama.

Abro mis ojos y veo a una chica en frente de mí, ella es muy linda, me quedé mirándola por un tiempo.

—Ayla, ¿está todo bien? Estabas gritando. —La mujer dice acariciando mi rostro.

—Sí, solo tuve una pesadilla. —Digo medio débil.

—¿Quieres algo? —La mujer pregunta.

—No, gracias, ¿cuál es tu nombre? —Intento sentarme en la cama.

—Soy Eloá, madre de Sombra y de Mamba. —Ella dice.

La miro y veo cómo los dos hijos le salieron bien.

—Ellos se parecen bastante a ti. —Digo.

—Verdad, es que todavía no conociste a mi hija, ella es mi copia. —Ella abre una sonrisa.

—¿Sabes cuándo me darán de alta?

—El médico dijo que ya puedes irte, solo estaba esperando a que te despertaras. —Siento una tristeza al oír esas palabras.

Bajo mi cabeza y sinceramente no sé para dónde voy, nunca conocí a nadie de la familia de mi madre, siempre fuimos ella y yo, y mi familia de parte de padre tampoco nunca conocí, no tenía dinero suficiente para quedarme en un hotel.

—¿Qué tanto piensas Ayla? —Eloá pregunta colocando la mano en mi hombro.

—Estoy pensando qué voy a hacer de mi vida de ahora en adelante.

—No pienses tanto en eso Ayla, recupérate primero y después tendrás una larga vida por delante para construir todo lo que más deseaste. —Eloá habla acariciando mi rostro.

Cerré mis ojos y recordé a mi madre, ella era una mujer tan dulce, siempre fue luchadora, cuidó de mí sola por años, sentía tanta falta de ella.

—Me disculpa Eloá, ¿pero puedo pedirte una cosa? —La miro.

—Claro, lo que quieras. —Ella me mira con cariño.

—¿Podrías darme un aventón a algún hotel próximo que sea barato? —Digo un poco avergonzada.

—Ayla, no te preocupes por eso ahora, te vas a quedar en mi casa hasta que te recuperes, vamos a cuidarte. —La miro asustada.

—No puedo aceptar señora, los chicos ya hicieron mucho por mí, ya me ayudaron, yo no quiero ser una carga para ustedes. —Digo con lágrimas en los ojos.

—Ey…ey…ven aquí. —Ella me abraza— Tú no eres nada de eso, nosotros conversamos y decidimos que te vas a quedar con nosotros, entonces no voy a aceptar un no como respuesta.

Realmente no quería molestar, pero el cariño que esa mujer me estaba dando sin siquiera conocerme, la preocupación que sentía por mí, calentaba mi corazón, después que mi madre se fue, no sabía más lo que era cariño o afecto.

Abracé a Eloá y dejé mis emociones saltaran para afuera, ella quedó allí agarrada conmigo por largos minutos sin reclamar.

—Madre, tenemos que irnos, ya estoy con el coche ahí en frente. —Oigo la voz de Mamba.

Eloá se aparta de mí y mira al hijo, él me encara con una sonrisa en el rostro y viene en mi dirección.

—Estoy feliz de verte bien Ayla. —Él me abraza.

—Gracias por ayudarme. —Retribuyo su abrazo.

—No necesitas agradecerme Ayla, haría eso diez mil veces por ti. —Él me da un beso en la frente y se aparta. —Los chicos quieren verte después, quedaron preocupados también.

Él abre una sonrisa y yo también.

—Ayla, traje una ropa para que te vistas. —Eloá me entrega una bolsa. —Voy a ayudarte a cambiarte.

Mamba sale del cuarto y me deja sola con su madre, me quité mi camisón con dificultad y reparo que Eloá me mira de forma triste.

Ella me ayuda a ponerme la ropa y luego un enfermero entra con una silla de ruedas.

Los dos me ayudan a levantarme y sentarme en la silla y luego Eloá empieza a empujarme por los corredores del hospital. Llegamos en la entrada y Mamba nos esperaba en frente con un coche.

Ellos me ayudaron a subir y me quedé sentada en el asiento de atrás. Seguimos cerro arriba y ya en el final ellos pararon el coche en frente a una linda casa.

Eloá me ayudó a andar hasta la entrada y vi diversos hombres armados, todos la saludaron a ella y al hijo. Entramos en la casa y había una chica parada bien en el medio de la sala mirándome con una sonrisa en el rostro.

Pamela (Hermana de Sombra y Mamba)

—Ayla, esta es mi hija Pamela. —Ella habla y la niña viene a saludarme.

—Es un placer conocerte Ayla. —Ella dice abrazándome con cuidado.

—El placer es mío Pamela. —Digo y abro una sonrisa.

—Ayla, vamos a dejarte en un cuarto aquí abajo para que no necesites subir las escaleras. —Eloá habla.

—Todo bien, gracias de verdad por ustedes estar ayudándome, no sé ni cómo recompensar todo. —Digo mirando para cada uno de ellos.

—Tú vas a recompensarnos cuando mejores mi querida, queremos verte bien. —Eloá dice y me abraza.

—Madre, voy a necesitar encontrarme con Sombra, después vuelvo para casa. —Mamba habla.

—Todo bien mi hijo, cuidado.

Mamba da un beso en la frente de la madre y de la hermana, después se aproxima a mí y también me da un beso en la frente.

—Ayla debes estar con hambre, voy a preparar un bocadillo para ti, ¿por casualidad tienes alergia a algo? —Eloá pregunta.

—No señora, como de todo. —Digo un poco tímida.

Eloá va para la cocina y Pamela se sienta a mi lado.

—¿Cuántos años tienes Ayla?

—24 y tú?

—Tengo 22.

Continuamos conversando y Pamela es una chica maravillosa, ella es bien animada y a mí me encantó eso en ella.

—Listito Ayla. —Eloá me entrega un plato con un sándwich y un vaso de jugo.

—Gracias señora. —Digo.

—Puedes llamarme apenas de Eloá querida —ella dice y pasa la mano por mi cabeza.

Comí todo y tomé mi jugo, Eloá con la ayuda de Pamela me llevó para el cuarto donde iba a quedarme, era lindo, ellas también me dieron algunas ropas para usar, quedé tan feliz.

Ellas me ayudaron a ir hasta el baño y después me dejaron sola, me quité mi ropa despacio y entré en la ducha, el agua caliente hizo mi cuerpo relajar y terminé sintiendo un poco de dolor. Me bañé y me sequé, agarré la bolsa que tenía algunas curitas y cambié el mío que se había mojado.

Agarré unos shorts de dormir y una camiseta holgada y me vestí. Salí del baño y me senté en la cama y me quedé preguntándome si aquello era un sueño, ¿será que en cualquier momento yo iba a despertar y estar en mi cuarto siendo despertado a los gritos por Raul?

Apagué la luz del cuarto y dejé apenas la luz de la lámpara de noche a mi lado encendida. Me acosté en la cama e intenté dormir, pero no conseguí, me quedé dando vueltas de un lado para el otro, pero el sueño no venía.

Miré para un reloj que tenía en la pared y ya eran las tres de la mañana, me levanté despacio y lentamente fui andando hasta la cocina. Quedé algunos minutos buscando por el interruptor de la luz y así que lo encontré fui hasta un armario y agarré un vaso, abrí la canilla y llené el mismo y tomé.

Así que terminé, lavé el vaso y guardé en el mismo lugar, apagué la luz y fui caminando despacio hasta mi cuarto, estaba bien oscuro entonces no conseguía ver casi nada.

Cuando pensé que estaba llegando, choqué en una pared de músculos, con el golpe terminé desequilibrándome y cayendo en el suelo.

—¡Ay! —Reclamé de dolor.

La luz se encendió y di de cara con Sombra en frente de mí.

—Ayla, Dios mío, ¿está todo bien? —Él me ayuda a levantar.

—Sí, me disculpa, yo… yo… solo vine a beber agua. —Digo un poco avergonzada.

—No necesitas pedir disculpas, ven voy a ayudarte a ir para tu cuarto. —Él dice y sin que yo esperara él me agarra en el colo.

Siento mis mejillas quemarse de vergüenza. Él me acuesta en la cama y yo me acomodo sentándome y apoyando en la cabecera.

—Gracias Sombra, y de nuevo me disculpe por chocar en ti. —Digo mirándolo.

—Quédate tranquila Ayla, no fue culpa tuya, bueno voy a dejarte descansar. —Él va en dirección a la puerta.

Él coloca el dedo para apagar la luz antes de salir. —¡No apagues!

—¿No vas a dormir? —Él se vira para mí.

—No…es que no estoy consiguiendo. —Digo bajando la cabeza.

—¿Quieres compañía? —Él pregunta y miro para él.

—No precisa sombra, no quiero molestar. —Digo abriendo una sonrisa.

—Tú no molestas Ayla. —Él se aproxima de mi cama y se sienta a mi lado.

Quedamos en silencio por algunos minutos y cuando yo iba a hablar él fue más rápido.

—Cuéntame un poco de tu vida antes de toda esa locura. —Él me mira.

—No tengo tanto que hablar, yo vivía con mi madre en São Paulo, trabajaba en una empresa de traducción, hice facultad de inglés, nunca fui mucho de salir, siempre fui la chica estudiosa. —Digo abriendo una sonrisa.

—Interesante, no imaginaba eso. —Él dice. —¿Eres fluente en inglés?

—Sí, inglés y español. —Digo.

—I'm also fluent, my mother made me study since I was little. (Yo también soy fluente, mi madre me puso para estudiar desde pequeño) —Él dice y abre una sonrisa para mí.

—You speak perfectly, I didn't think you knew. (Tú hablas perfectamente, no imaginaba que sabías. —Digo sonriendo para él.

—Yo cuando era más joven no quería seguir los pasos de mi padre, entonces siempre estudié, hice inglés, cuando terminé la escuela entré para facultad de Administración, pero cuando terminé, mi padre fue muerto, entonces no tuve elección. —Él vira el rostro para el otro lado y veo que quedó triste.

—Siento mucho Sombra, por tu padre. —Digo bajito.

—Puedes llamarme de William. —Él mira nuevamente para mí. —Pero solo aquí dentro de casa.

—Está bien, William. —Doy una risada.

Conversamos bastante y después de algunas horas William se fue y yo conseguí en fin dormir un poco.

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