Una historia de amor y realeza 👑
NovelToon tiene autorización de Sheyla.FF para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 21
—Esa chica… —hizo una pausa, buscando las palabras— parece muy dulce, pero… no sé, hay algo raro.
Se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
—Como si sonriera demasiado perfecto.
Elliot no respondió de inmediato.
—No eres la única que lo notó.
Polet lo miró de inmediato.
—¿Entonces por qué estabas tan tranquilo?
—Porque no mostró una amenaza directa.
Polet soltó una pequeña risa incrédula.
—Claro, porque las amenazas ahora avisan antes de atacar, ¿no?
Elliot la miró.
Polet levantó ambas manos.
—Bueno, bueno, ya entendí, “estrategia”, “calma”, “análisis”… —hizo comillas en el aire con los dedos— pero eso no quita que—
Se detuvo de pronto.
Elliot entrecerró ligeramente los ojos.
—¿Qué?
Polet desvió la mirada.
—Nada.
—Polet.
Ella suspiró, claramente incómoda.
—Se te acercó mucho.
Elliot no respondió.
Polet volvió a mirarlo, esta vez más directa.
—Demasiado.
Elliot sostuvo su mirada.
—Lo noté.
—Y no hiciste nada.
—No era necesario.
Polet abrió los brazos.
—¡¿Cómo que no era necesario?!
Dio un pequeño paso hacia él.
—O sea, llega, se mete, te habla bonito, te mira como si… —se detuvo, haciendo una mueca— como si ya hubiera decidido algo y tú solo… nada.
Elliot dio un paso hacia ella también, acortando la distancia.
—¿Qué querías que hiciera?
Polet parpadeó.
—No sé… —murmuró— algo.
Elliot la observó con más atención.
—¿Te molestó?
Polet se quedó completamente quieta.
—No.
Silencio.
Elliot arqueó una ceja.
Polet levantó ambas manos de inmediato.
—Bueno, sí, pero no de esa forma —se apresuró a decir, moviendo las manos de un lado a otro— no es que me importe así, o sea, no es eso, es que… es sospechoso.
Elliot la seguía mirando.
Polet empezó a enredarse más.
—O sea, sí me importa, pero no por eso, sino porque… porque estamos en peligro, y ella… ella claramente no es—
Se detuvo.
Cerró los ojos un segundo.
—Ay, ya.
Elliot no dijo nada.
Polet lo miró con frustración.
—No me mires así.
—¿Así cómo?
—Como si ya supieras lo que voy a decir.
—No lo sé.
Polet lo señaló.
—Sí lo sabes.
Elliot negó suavemente.
—Entonces dilo.
Polet abrió la boca… y la volvió a cerrar.
Se giró, dándole la espalda.
—No quiero.
Elliot dio un paso más, quedando justo detrás de ella.
—Polet.
Ella apretó un poco los puños.
—No me gusta cómo te miró —soltó finalmente, en voz baja pero clara.
El silencio cayó de inmediato.
Elliot no respondió.
Polet giró apenas el rostro, sin verlo directamente.
—Y no me gusta que tú no hicieras nada.
Elliot habló con calma.
—No tenía motivos para hacerlo.
Polet se giró completamente ahora.
—Yo sí.
Elliot la miró.
—¿Cuáles?
Polet sostuvo su mirada… pero esta vez no había humor en su expresión.
—No quiero que alguien más crea que puede acercarse así a ti.
El aire se volvió más denso.
Elliot dio un paso más, quedando muy cerca de ella.
—¿Y por qué no?
Polet se quedó sin palabras por un segundo.
—Porque… —empezó, pero se detuvo.
Elliot no apartó la mirada.
Polet bajó ligeramente la voz.
—Porque no me gusta.
Elliot la observó con una calma distinta.
Más profunda.
—Entiendo.
Polet frunció un poco el ceño.
—¿Eso es todo?
—Por ahora.
Polet abrió los ojos.
—¿Por ahora?
Elliot no respondió directamente.
En cambio, se acercó un poco más.
—Deberías dormir.
Polet lo miró incrédula.
—¿En serio? ¿Eso dices después de todo esto?
Elliot casi sonrió.
—Sí.
Polet negó con la cabeza, llevándose una mano a la frente.
—Eres imposible.
—Probablemente.
Polet suspiró, dejando caer los brazos.
—Esto no se va a quedar así.
Elliot la miró.
—Lo sé.
Polet entrecerró los ojos.
—Esa Bianca… no me da buena espina.
Elliot desvió la mirada un segundo hacia la ventana.
—A mí tampoco.
Polet lo miró sorprendida.
—¿En serio?
—En serio.
Polet relajó apenas los hombros.
—Bueno… al menos no estoy loca.
—Nunca dije eso.
Polet lo empujó ligeramente.
—¡Oye!
Elliot dejó escapar una leve risa.
Pero duró poco.
Porque en algún lugar del castillo…
Bianca Dimonte sonreía.
No con dulzura.
No con inocencia.
Sino con una seguridad peligrosa.
—Interesante… —murmuró para sí misma.
Se llevó una mano al pecho, cerrando los ojos un segundo como si saboreara un pensamiento.
—Así que ella es el obstáculo.
Abrió los ojos lentamente.
Y su sonrisa se volvió más definida.
—Entonces habrá que apartarlo.
La noche aún no terminaba.
Y el verdadero juego… Apenas comenzaba.