Traicionada por su propia sangre y asesinada, Kala Bermuchi recibe una inesperada segunda oportunidad al despertar en el pasado. Decidida a escapar de las garras de sus tíos, se refugia bajo la protección del implacable Rey Lycan, aceptando un pacto oscuro: su seguridad a cambio de un heredero. Entre el frío asedio de sus enemigos y la pasión nocturna de un monarca impenetrable, Kala deberá navegar en un destino marcado por secretos que prometen sacudir los cimientos del mundo sobrenatural, en especial el secreto que vive dentro de ella. La loba de plata.
NovelToon tiene autorización de Yabl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 18: Olas
La reunion habia terminado satisfactoriamente, los papeles habian sido firmados, el nuevo dueño habia asegurado que mantendría la empresa funcionando como siempre lo hizo, que cada trabajador mantendría su trabajo seguro, estaba satisfecha, eso era lo que mis padres hubieran querido.
Sali de la compañía por la parte de atrás, la vista del mar y el aroma salado me hizo suspirar, camine en silencio con Draco a mi lado, sabia que Mila venia detras de nosotros junto a Fred, todos me habian seguido cuando sin decir nada decidí dar un paseo, queria observarlo todo, pasear por los recuerdos para por fin poder decir adios.
Mientras mas nos acercamos a la playa mi corazon comenzaba a latir con mas fuerzas, los recuerdos se paseaban por mi mente como una pelicula, la sonrisa de mi padre, las carcajadas de mi madre, la felicidad, parecia nunca acabar.
Algo dentro de mi se estremeció, una llama de luz, una necesidad loca, un dolor que se mezclaba con furia. Me detuve arrodillandome, comence a desabotonar mis botas con rapidez.
— Kala… — el llamado de Mila entro por mis oidos.
Deje mis zapatos en el suelo y me levante volteando hacia ella, su mirada expresaba absoluto temor
— No hagamos esto, por favor – casi suplico – No puedo – su mirada fue de mi a la playa, el sonido de las olas rompiendo en la orilla era lo unico que se escuchaba mientras nos miramos a los ojos llenas de sentimientos.
— Mila… — su nombre, solo eso pude decir.
Ella nego con su cabeza, de repente dio un paso hacia atrás, luego otro, las lagrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas
— No puedo hacer esto – dijo negando, se dio la vuelta y corrió con fuerza de vuelta a la compañía.
No dije nada, no me movi, no podia, como si algo invisible me obligara a correr hacia el otro lado.
— Ire por ella – dijo Fred alejándose.
En ese momento ya nada me detenia, me di la vuelta, un suspiro tembloroso escapo de mis labios, y entonces mis pies tocaron la arena, di un paso, luego otro y de repente estaba corriendo hacia el mar, los latidos de mi corazon retumbaban en mis oidos, el nudo en mi pecho se hacia cada vez mas asfixiante, las lagrimas traicioneras comenzaron a deslizarse por mis mejillas una tras otra, los recuerdos ardian en mi pecho, nunca volverian, nunca mas volveria a verlos, nunca mas escucharia sus voces, no pude despedirme, no pude decirles que los amaba mas que a nada en el mundo, que me habian hecho tan feliz que un mundo sin ellos se sintio como estar muerto, mi corazon habia dejado de latir desde que ellos se fueron, porque habia nacido para hacerlos felices, era su flor de plata, ellos me habian dado la oportunidad de vivir, de experimentar la felicidad en carne propia.
El agua helada estremeció mi piel, pero no me detuve, segui entrando mas adentro, escuchaba a Draco gritando mi nombre a la lejania, pero estaba como poseida, cegada por el dolor, porque no me habia permitido llorarlos, no me habia permitido sentir la tristeza que ahora me embargaba, la furia de sentir que me los habian arrebatado
¿A quien podria culpar?
No existia.
Me hundi en el agua, adentro solo habia vacio, un silencio aturdidor, con los ojos cerrados podia verlos con mas claridad.
Tenia miedo, miedo de olvidarme de como lucian sus rostros, de olvidar como se escuchaba su risa, tenia miedo de olvidarlos.
Unas manos me tomaron por los hombros empujandome hacia arriba, parpadeé sacudiendo mi cabello, aquellos ojos de rayo me miraron con la preocupacion grabada en su rostro.
Nos miramos fijamente por segundos que se sintieron horas, mi corazon latia furioso en mi pecho, la montaña de sentimientos en mi interior me hacian sentir sin aire, algo dentro de mi se agito, el atisbo de un llama que pude ver en el blanco de sus ojos, una luz que me habia estremecido, lo tome del rostro y sin dudarlo estampe mis labios contra los suyos, aquel beso sabia a mar, al salado de mis lagrimas, a los sentimientos que sin planearlo estaban comenzando a crecer dentro de mi, no queria separarme de el, mis brazos se anclaron a su cuello, mis piernas a su torso, no queria dejar de sentirme de esta manera, no queria frenar el curso de esta historia que habia comenzado desde la primera vez que vi sus ojos.
Yo queria que me quisiera… Porque… Yo lo hacia.
Me estaba enamorando de Draco Killian.
Una cosa mas que anotar a la lista de estupideces que habia hecho en mi vida. Pero esta… Definitivamente era la unica que valia la pena guardar.
Queria atesorar cada segundo a su lado, queria guardar el recuerdo del sabor de sus labios, queria escuchar su voz al despertar cada dia, queria dejar de tener miedo.
Era contradictorio todo lo que despertaba en mi interior, un hombre al que no conocia, no conocia su historia, sus mañas, su niñez, sus deseos o necesidades, sus sueños.
No conocia nada de el… Pero queria conocerlo, queria saber todo sobre el. La razon por la que parecia tan alejado del mundo, el porque no tenia amigos, cual era su color favorito, cuales fueron los sueños que atesoro antes de que se lo arrebataran todo.
¿En que pensaba cuando me abrazaba como lo estaba haciendo ahora? Con firmeza, con una dulzura delirante.
¿Que pasaba por su mente al observarme?
¿Por que yo?
Un hombre que podia conseguir a quien quisiera cuando lo quisiera, entonces ¿Por que yo?
Nos alejamos solo centimetros, un sollozo escapo de mis labios, seguido de otro. Draco comenzo a salir del agua, yo no podia parar de llorar, no podia frenar el dolor que me embarga, la razon por la que habia venido aquí, pensar en decir adios, en despedirme de quienes no estaban, de la vida que habia atesorado para aventurarme a un camino incierto.
Draco se sento en la arena conmigo encima de el, mi rostro escondido en su cuello, acaricio mi cabello con suavidad.
— Mi flor de plata – el susurro de su voz entro por mis oidos – Te tengo – aseguro – No voy a soltarte.
No queria que lo hiciera, nunca.