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Reencarne Como La Princesa Tonta En El Mundo De Los Orcó

Reencarne Como La Princesa Tonta En El Mundo De Los Orcó

Status: En proceso
Genre:Edad media / Reencarnación / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: karolina oquendo

Morí siendo una escritora de novelas mediocres…
solo para despertar dentro de la peor de mis historias.
Ahora soy Ciel Rousla, la “princesa tonta”: hermosa, ingenua… y destinada a ser traicionada y devorada por bestias.
En la historia original, confiaba ciegamente en su “amable” hermana, la hija ilegítima que todos adoraban, mientras tres poderosos prometidos la controlaban bajo la excusa de protegerla… hasta abandonarla en su peor momento.
Pero esta vez es diferente.
Yo conozco el final.
Sé quién me manipula.
Sé quién me traicionará.
Y sé que cada sonrisa a mi alrededor… es una mentira.
Ya no seré la princesa ingenua.
Aunque tenga que enfrentar a la “santa”, romper mis propios lazos y cambiar todo lo que escribí…
Voy a sobrevivir en este mundo bestia

NovelToon tiene autorización de karolina oquendo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: La princesa tonta

El dolor fue lo primero que sentí.

No era un dolor agudo, ni punzante.

Era… pesado.

Como si todo mi cuerpo estuviera cubierto por algo invisible que me aplastaba lentamente.

Respirar dolía.

Pensar dolía.

Incluso abrir los ojos… dolía.

—¿…Sigo viva…?

Mi voz salió seca, quebrada, como si no la hubiera usado en mucho tiempo.

Tardé unos segundos en darme cuenta de que esa voz… no sonaba como la mía.

Abrí los ojos.

La luz me golpeó de inmediato.

Demasiado brillante.

Tuve que entrecerrarlos, dejando que mi vista se adaptara poco a poco.

Lo primero que distinguí fue el techo.

Alto.

Demasiado alto.

Decorado con detalles dorados, líneas elegantes y figuras talladas con precisión.

No era un techo normal.

No era… mi techo.

Parpadeé lentamente.

Una vez.

Dos.

Cortinas de tela pesada caían a los lados de una enorme cama. El aire tenía un aroma dulce, limpio, casi artificial.

Todo era demasiado perfecto.

Demasiado… ajeno.

—Su alteza…

Esa voz.

Cerca.

Temblorosa.

Giré la cabeza con dificultad.

Cada movimiento se sentía extraño, como si mi cuerpo no respondiera del todo a mi voluntad.

Y entonces la vi.

Una mujer… con orejas de ciervo.

Mi mente se detuvo.

Literalmente.

Como si todo dentro de mí se hubiera apagado por un segundo.

—¿…Qué…?

Mi voz apenas salió.

Mis ojos se fijaron en esas orejas.

Reales.

Moviéndose ligeramente.

No era un disfraz.

No era una ilusión.

Era real.

Mi respiración se volvió irregular.

Algo dentro de mí empezó a moverse.

No era miedo.

Aún no.

Era… negación.

Levanté lentamente mis manos.

Y me congelé.

No eran mis manos.

Eran más finas.

Más suaves.

La piel era perfecta.

Sin marcas.

Sin imperfecciones.

—No…

Mi voz tembló.

Esta vez de verdad.

Me incorporé de golpe.

El mundo giró.

Un mareo violento me obligó a sujetarme del borde de la cama.

—Alteza, no debería levantarse—

No escuché.

No podía.

Bajé de la cama, ignorando la debilidad en mis piernas.

Cada paso era inestable, pero no me detuve.

Había algo que necesitaba ver.

Algo que ya temía… pero no quería aceptar.

El espejo.

Llegué frente a él.

Respirando con dificultad.

Y levanté la mirada.

Cabello blanco.

Largo.

Suave, cayendo como seda sobre mis hombros.

Piel clara, perfecta, casi irreal.

Rostro delicado.

Hermoso.

Demasiado hermoso.

Y esos ojos.

Azules.

Claros.

Brillantes.

Como el cielo en un día sin nubes.

Vacíos.

Los reconocí al instante.

No porque los hubiera visto antes en persona.

Sino porque…

Yo los había imaginado.

Yo los había descrito.

Yo…

Los había escrito.

—…No puede ser…

Mis dedos temblaron al tocar el reflejo.

Frío.

Real.

—Yo… escribí esto…

La imagen no cambió.

No desapareció.

Seguía ahí.

—La princesa…

La villana.

“La princesa tonta”.

Mi respiración se cortó.

Recuerdos comenzaron a golpearme.

No de este cuerpo.

No de esta vida.

De la historia.

Mi historia.

Las noches sin dormir.

El cansancio.

La frustración.

Los comentarios.

—“Tus finales son malos.”

—“No se merecía ese destino.”

—“La villana parecía estúpida.”

Apreté los dientes con fuerza.

—No era estúpida…

Lo entendía ahora.

Lo veía claro.

No era tonta.

Era ingenua.

Sola.

Dependiente.

Confiaba en la única persona que le ofrecía apoyo.

Aunque ese apoyo… la estuviera destruyendo.

Cerré los ojos con fuerza.

Y entonces…

Recordé.

La noche.

El frío.

—¿Por qué estamos aquí…?

Su voz… mi voz… temblaba.

Tres figuras frente a ella.

El lobo.

El zorro.

El felino.

Sus prometidos.

Sus “aliados”.

—Es una orden.

—¿Orden…?

—De alguien más adecuada para el trono.

Silencio.

—¿…Ella?

Nadie respondió.

Pero no hacía falta.

El empujón.

La caída.

La barrera.

El otro lado.

Oscuridad.

Bestias.

—¡…!

Abrí los ojos de golpe.

Mi cuerpo retrocedió por sí solo.

Respiraba con dificultad.

Como si realmente hubiera estado ahí.

Como si realmente hubiera muerto.

—Yo… morí…

No.

Ella murió.

Pero ahora…

Yo estaba aquí.

En su cuerpo.

En su historia.

En su destino.

Mis manos comenzaron a temblar.

Pero esta vez…

No era miedo.

Era otra cosa.

—Esto es mi culpa…

Yo escribí esto.

Yo decidí su final.

Yo la convertí en alguien que confiaría… en la persona equivocada.

—La protagonista…

La “santa”.

La que todos amaban.

La que nunca hacía nada malo.

Mentira.

—Ella la manipuló…

Le decía que todo estaba bien.

Que sus errores eran correctos.

Que los demás estaban equivocados.

Y la princesa…

Creía.

Siempre creía.

Por eso la llamaban “tonta”.

No por falta de inteligencia.

Sino por su corazón.

Abrí los ojos lentamente.

Mirando de nuevo mi reflejo.

Hermosa.

Perfecta.

Ingenua.

Pero ahora…

Mis ojos se endurecieron.

Aún claros.

Aún suaves.

Pero con algo más.

Filo.

—No…

Negué lentamente.

—No voy a repetir esto.

No voy a confiar.

No voy a obedecer.

No voy a dejar que me controlen.

Ni ella.

Ni los prometidos.

Ni esta historia.

Di un paso atrás.

Respirando más estable.

Más firme.

—Si esta es mi historia…

Entonces puedo cambiarla.

Mis dedos se cerraron lentamente.

—No voy a ser la princesa tonta.

Silencio.

—Voy a sobrevivir.

No importa cómo.

No importa a quién tenga que enfrentar.

Incluso…

Si eso significa destruir todo lo que yo misma escribí.

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karolina Oquendo
Hola antes pensaba no seguir con la historia aqui pero me dijeron , que hera bueno por que al fin alcabo esta le va bien , pensaba sacar un nuevo arco diferente, pero lo sacaré en la misma historia perdón por las molestias 😭☺️
Olga Lidia Leal
maravillosa, gracias
karolina Oquendo: gracias por gustarte mi historia, el segundo arco de esta historia tambien te espera para que la leas
total 1 replies
Annyely
👏👏👏me gusto
karolina Oquendo: ☺️Gracias☺️
total 1 replies
Ɣëįîśöñ Ďéťťö
estuvo myu buena esta historia y me dejo con ganas de mas y con la curiosida de que pasara mas adelante
karolina Oquendo: gracias por tu comentario ☺️
total 1 replies
Leticia Camacho
me encanta tu historia enganchada desde el primer capítulo ❤️❤️
karolina Oquendo: espero que te sigan gustando los demas episodios ❤️
total 1 replies
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