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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la protagonista / Juego del gato y el ratón / Intrigante / Romance / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

En su primera vida, ella fue invisible.

Hija mayor de una familia rica, creció viendo cómo el amor, la protección y las oportunidades se volcaban exclusivamente sobre su hermana menor. Sus padres la culparon por errores ajenos. Sus hermanos la ignoraron. Cuando el peligro llegó a casa, no dudaron en ofrecerla como sustituta, como cebo, como sacrificio.

Murió a manos de un asesino que nunca pagó por su crimen.

Y su familia… nunca buscó justicia.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un nuevo cuerpo, en una familia poderosa donde es amada, protegida e intocable. Cuatro hermanos dispuestos a mancharse las manos por ella. Un hombre peligroso, heredero de un imperio, que la ama sin condiciones y la convierte en su esposa sin pedir explicaciones.

Con una nueva identidad y un poder que antes le fue negado, regresa para enfrentar a quienes la destruyeron. No busca perdón. No quiere respuestas.

Renació para verlos caer.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

18. Secretos Mal Guardados

Aquella mañana, Isabella estaba a punto de salir de la casa. Tenía decidido ir a visitar a su abuela. La abuela de Valeria. Sentía una necesidad casi física de verla, de saber cómo estaba, y también de comprender mejor esa amistad antigua entre ambas ancianas que seguía apareciendo como un hilo invisible en su nueva vida. Quizá ahí encontraría respuestas. O al menos, un poco de calma.

Ya iba a subir al auto cuando un carraspeo la detuvo.

Isabella se giró con el ceño levemente fruncido.

Eran Adrián y Lucas.

Los miró con seriedad, sin ocultar la incomodidad que le provocaba su presencia. No entendía qué hacían allí, en su casa, invadiendo un espacio que para ella todavía era sagrado.

Adrián fue el primero en hablar. Su postura era rígida, incómoda. No estaba acostumbrado a hacer eso. De hecho, era la primera vez que se disculpaba con alguien que no fuera por conveniencia directa.

—Disculpa la interrupción —dijo—. Solo venía para… para disculparme por lo de la fiesta. No quise ser maleducado.

Isabella lo observó en silencio. No había sorpresa en su rostro, ni alivio. Solo cansancio.

Suspiró.

Se acercó un paso, lo suficiente para que él entendiera que su respuesta no sería amable.

—Ahórrate tus disculpas —dijo con frialdad—. Y espero no volver a verte cerca de mí.

Se giró para subir al auto.

La sonrisa de Adrián apareció, tensa, cargada de rabia. Había apartado tiempo de su día, había venido hasta allí, había tragado su orgullo… y ella lo despachaba así.

—¿En serio? —dijo, con el tono endureciéndose—. ¿Eso es todo?

Lucas, que hasta entonces había guardado silencio, sonrió de lado, claramente molesto por la actitud de Isabella.

—Qué exageración —murmuró—. Ni que te hubiera hecho algo tan grave.

Adrián dio un paso más hacia ella.

—¿De verdad esta armando todo este drama solo porque intenté hablar contigo y te tomé del brazo? —preguntó—. No fue para tanto.

Isabella se giró de golpe.

La rabia que llevaba contenida explotó sin aviso.

—¡Eres un maldito monstruo! —gritó.

El silencio cayó de inmediato.

Adrián la miró, completamente desconcertado. No entendía. Para él, aquello no tenía sentido. Apenas se conocían. No creía haberle hecho nada realmente malo. Nada que justificara ese odio tan visceral.

—Estás loca —pensó—. Solo por lo de anoche… exagera.

Isabella, con el pecho subiendo y bajando, se dio cuenta de que había alzado la voz. Apretó los labios, conteniéndose. No podía decir más. No allí. No ahora.

Subió al auto sin mirar atrás.

Mientras el vehículo se alejaba, Adrián se quedó quieto, con una sensación incómoda clavándosele en el estómago. No entendía por qué, pero por primera vez desde la muerte de Valeria, algo en esa mujer lo había hecho sentirse… señalado.

—Encárgate de que le den una advertencia… muy grata a Adrián Montoya —dijo Lucien, con la voz baja y controlada.

Raúl, que conducía, no necesitó más explicaciones. Apenas asintió, serio. Conocía demasiado bien a su jefe como para confundir el significado de esas palabras. Aquello no era una llamada diplomática ni una amenaza elegante. Era una paliza. Medida. Precisa. Sin testigos innecesarios.

Lucien había visto todo desde el auto.

Había estado a punto de bajar cuando Adrián levantó la voz, cuando dio ese paso de más, cuando el tono se volvió arrogante y provocador. Raúl fue quien lo detuvo con una sola frase.

—Déjela —le dijo—. La señorita puede defenderse sola.

Y tenía razón.

Isabella no se quebró. No retrocedió. No pidió ayuda. Lo enfrentó y lo dejó callado con una sola frase. Eso arrancó una sonrisa breve del rostro de Lucien. Su Isabella no era débil. Y eso, lejos de preocuparlo, lo llenaba de un orgullo silencioso.

Pero una cosa era dejarla defenderse.

Y otra muy distinta era permitir que Adrián Montoya siguiera creyendo que podía tocarla, hablarle así o cruzar límites sin consecuencias.

Lo de la fiesta ya había sido demasiado.

Y lo que acababa de ver… selló el trato.

—Vámonos —ordenó Lucien.

El auto arrancó con suavidad, alejándose de la residencia como si nada hubiera pasado. Desde fuera, solo parecía un vehículo más abandonando el lugar. Por dentro, en cambio, la decisión ya estaba tomada.

Mientras tanto, Adrián seguía maldiciendo en voz baja, con el orgullo hecho trizas y la rabia ardiéndole en el pecho. Caminó hasta su auto con pasos duros, subiendo de golpe y cerrando la puerta con fuerza.

Lucas lo siguió en silencio.

—Estás exagerando —dijo al final, encendiendo el motor—. Esa mujer está desequilibrada.

Adrián no respondió de inmediato. Apretó el volante con fuerza, recordando el grito, la forma en que lo miró, como si lo conociera. Como si supiera cosas que nadie más sabía.

—No —murmuró finalmente—. Algo no cuadra.

Pero ya era tarde para pensar en eso.

...----------------...

Isabella llegó a la casa y no pudo evitar sonreír al verla. La fachada seguía igual de hermosa, igual de sobria. El jardín, perfectamente cuidado. La nostalgia la golpeó de lleno, como un recuerdo que no pide permiso. Durante un segundo se quedó quieta frente a la puerta, respirando hondo, como si necesitara reunir fuerzas antes de entrar en un lugar que había sido suyo… y que ya no lo era.

Tocó la puerta.

Una joven empleada abrió con una sonrisa amable.

—¿A quién busca?

—Busco a la señora Montoya —respondió Isabella—. Soy amiga de… Valeria.

La empleada la observó un segundo más, como midiendo sus palabras, y luego asintió con comprensión.

—Pase, por favor.

Isabella cruzó el umbral despacio. La casa estaba tal como la recordaba. Las paredes, los muebles, incluso el aroma. Sus ojos se detuvieron en las fotografías familiares colocadas con cuidado. Allí estaba ella de niña. Allí estaba su padre. Allí estaba su abuela, sonriendo con esa calidez que siempre la había hecho sentir a salvo. Recordó las vacaciones que había pasado allí, los días en los que, al menos en ese lugar, había sido querida sin condiciones.

El corazón le dolió.

—Isabella… —dijo una voz conocida.

La anciana apareció desde el fondo del salón. Su rostro se iluminó al reconocerla.

—Eres la chica que me acompañó al funeral de mi nieta —dijo con una sonrisa suave, cálida—. No lo he olvidado.

Isabella sintió un nudo en la garganta. Quiso decirlo. Quiso gritarlo.

Abuela, soy yo. Valeria.

Pero no pudo.

Solo asintió, devolviéndole la sonrisa con los ojos ligeramente húmedos.

—Gracias por recibirme.

—Ven —respondió la anciana—. Siéntate conmigo.

Ambas se sentaron frente a frente. Conversaron con tranquilidad, como si el tiempo no pesara tanto cuando estaban juntas. La anciana reía de vez en cuando, y luego, con curiosidad sincera, preguntó:

—Dime… ¿cómo conociste a mi nieta? Ella nunca me habló de ti.

Isabella sonrió, cuidando cada palabra.

—Tuve un accidente —dijo—. Estuve en coma mucho tiempo. Por eso… no sabía de mí.

La anciana asintió, comprensiva.

—Eso explica muchas cosas.

Isabella soltó un suspiro silencioso, aliviada de que su mentira hubiera funcionado.

—Ven —dijo la señora, levantándose con esfuerzo—. Quiero mostrarte algo.

Sacó un álbum antiguo y lo colocó sobre la mesa. Isabella lo abrió con cuidado. Había fotos de Valeria de niña, sonriendo tímidamente; fotos de sus hijos; fotos de la anciana cuando era joven; y varias de ella junto a su mejor amiga. Isabella sintió un nudo en la garganta.

Era verdad. Esa mujer había sido la única persona que realmente la quiso.

Si pudiera volver atrás, jamás habría aceptado irse con su madre. Jamás habría dejado este lugar.

Pasó una página más… y entonces se detuvo.

Había una foto distinta. Una pareja joven sosteniendo a una bebé.

—¿Quiénes son? —preguntó, señalando la imagen.

La anciana sonrió con ternura.

—Mi hijo mayor —respondió—, junto a la esposa de mi hijo menor… y esa pequeña es Valeria, cuando apenas era un bebé.

El mundo de Isabella se detuvo.

Sintió que el aire le faltaba.

¿La esposa del hijo menor…?

¿Mi papá… era mi tío?

La revelación la golpeó de lleno, dejándola helada, con la mente girando a mil por hora. Todo lo que creía saber sobre su origen acababa de romperse en pedazos.

Isabella bajó la mirada al álbum, intentando mantener la compostura mientras su corazón latía con fuerza descontrolada.

Nada era como pensaba.

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Flor R
no quiere aprender Camila por las buenas será a las malas
neumidia ruiz
🤣🤣🤣 ay Camilita...Camilita vas a caer para atrás 🤣🤣🤣y estoy del otro lado con cotufa pochoclos o como se le diga en cualquier país sentada viendo la película tuya y se familia 🤣🤣🤣
neumidia ruiz
la abuela está dolida todavía por la muerte de Valeria y creo que no se lo perdonará a la familia,ojalá en el testamento los deje en la calle que todo se lo deje a Elías para que esa familia sea seria y paguen tanta maldad
Flor R
los Montoya van a caer tan bajo que no pa los chicles van a tener
Esther Grace: ya están por caer esas cucarachas 😈😈😈
total 1 replies
Aura Leandra
Lo sabía... Jajajja... No demores en actualizar.... 😭😭😭😭
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Siii, él sabía. 👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Tan lindo, Lucien. ❤️❤️❤️🇨🇴
neumidia ruiz
increíble la amaba desde antes como Valeria 🥰
Esther Grace: eso sí es amor caramba 🤭🤭🤭
total 1 replies
neumidia ruiz
oh🥰 que emoción Isabella di que si mujer no pierdas tiempo por Dios que la vida es corta 🤣🤣🤣
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
con ese si, de Isabella para casarse con lucien.!!! pacto la dulce venganza que les espera a los Montoya.. se que el movera los hilos juntos con ella para hacerlos pagar.. 😁😁😁

oye Lucien préstame a tu prima que si es adivina en todo lo que dice.. jajajaja necesito averiguar varias cosas 🤣🤣🤣🤣😅😅😅
Esther Grace: 😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
total 1 replies
MILAGROS Becerra
cada vez más interesante!!!
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
😍😍😍 quuuueeee lindo.!!! saliendo casi que corriéndo de los nervios cuando ella le confesó lo que sentía 🤣🤣
Blanca Ramirez
excelente historia
Aura Leandra
Que emoción!!! Esta super super tu novela... A que ellas son hermanas uuuuuu y lucían sabe muy bien el alma de quién es ella.... Me. Voy a quedar sin uñas si demoras actualizando....
Esther Grace: 🫣🤭🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
bruja de la imaginación 👿😇
este si no pierde el tiempo 🤣🤣
MILAGROS Becerra
🥰🥰👏
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Abusaron de ella??? también tienen que pagar los desgraciados. 🤔🧐🇨🇴
Karina
cada vez está más atrapante 🥰 besos desde Uruguay
Esther Grace: 🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻
total 1 replies
Flor R
me encanta Lucien no se anda con. rodeos 😊😊😊😊😊 ☺️☺️
neumidia ruiz
estoy ansiosa que Isabella le diga el si a Lucien
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