Kiliam descubre la gran traición de su esposa de la peor manera posible, apoyada por toda su familia decide alejarse definitivamente de todos ellos e iniciar una nueva vida. ¿Pero qué sucede cuando su ex esposa regresa arrepentida buscando su ayuda? Un sin fin de secretos del pasado comienzan a salir a la luz junto con la llegada de una mujer misteriosa que posee el mismo rostro de alguien que ya no volvería. La venganza comienza y solo uno ganará.
NovelToon tiene autorización de yanina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Todo por mantenerme a su lado.
POV KILIAM:
Tomé las llaves de mi auto y salí corriendo hacia ella. Necesitaba verla ahora mismo, sentir su presencia entre tanta oscuridad que me rodeaba.
No tardé casi nada en llegar frente a su puerta. Ella me abrió con una sonrisa que iluminó mi noche más que cualquier estrella en el firmamento, con esos ojos claros que parecían ver hasta lo más profundo de mi alma.
—¿Qué conseguiste para mí, Kiliám? —preguntó, mientras sentía cómo mi corazón se contraía con fuerza dentro de mi pecho.
Sabía que Sahara solo me estaba usando porque compartíamos el mismo objetivo: la venganza. Pero aun así no había podido evitar verla con otros ojos, ni evitar esa necesidad imperiosa de besarla, de sentirla cerca.
—Fue difícil —comencé, sentándome en su sofá—. Mariana no estaba dispuesta a decir mucho, al menos no sin un seguro fijo en sus manos.
—¿Quería volver a ser tu esposa a toda costa? —preguntó, levantando una ceja con ironía.
—Así es —contesté, sacando el pendrive del bolsillo de mi pantalón—. Ella ve en mí un faro brillante que la puede sacar de la miseria. Incluso juraría que planeó drogarme para pasar la noche a mi lado, para así tener algún tipo de poder sobre mí.
Dejé caer las palabras buscando alguna reacción en ella, algún gesto que me hiciera pensar que tal vez sentía algo más que interés por mi ayuda. Pero lo que vi solo me decepcionó aún más, su rostro se mantuvo serio, enfocado en la tarea que teníamos entre manos.
—Con qué esas mañas se trae esa mujer… —murmuró, sonriendo fríamente—. Qué bueno que lo descubriste a tiempo, o esto habría arruinado todo nuestro plan. Ahora déjame ver qué conseguiste.
Le entregué el pendrive con manos temblando. Había un pensamiento persistente en mi cabeza, uno que no deseaba que existiera, ya que había pasado por esto antes… había confiado ciegamente y había terminado destrozado.
¿Pero de verdad estaría mal ser usado por Sahara? Ella no se parecía en nada a Mariana. Al menos no me estaba mintiendo, desde el comienzo dejó bien en claro cuál era su posición, cuáles eran sus motivos. Fui yo el idiota que no pudo controlar su corazón, que permitió que se fuera por ese camino sin retorno.
—Wow… es una reina del drama en todas las de la ley —dijo después de ver unos segundos del video—. ¿Guardaste lo que te dio?
—Lo hice —contesté, sintiendo cómo mi confianza volvía un poco—. Mañana lo mandaré a analizar para tener todos los datos claros.
—Qué inteligente y astuto eres —comentó, vertiendo una copa de vino—. Ahora lo que tenemos que encontrar es esa caja fuerte de Kaiser. De seguro ahí estarán los documentos falsificados y las escrituras de la empresa Caparazón.
Esa mirada tan determinada, tan enfocada en la venganza, me ponía nervioso. Me preguntaba hasta dónde estaría dispuesta a llegar, y si yo estaría dispuesto a seguirla hasta ese punto solo por estar cerca de ella.
—¿Quieres que lo haga yo? —pregunté, temiendo la respuesta que me daría.
—No, Kiliám —dijo, volviéndose hacia mí con una expresión que casi parecía cariñosa—. De esto me voy a encargar yo misma. Ya te he dado demasiados dolores de cabeza, y sé que te duele lidiar con ella… con Mariana.
—Para nada —replicé de inmediato, las palabras saliendo apresuradamente de mi boca—. Mariana no significa nada en mi vida. Ya no.
Sahara no dijo nada más. Siguió con su vista clavada en la pantalla del ordenador mientras daba sorbos de vino. Yo me senté a su lado, compartiendo al menos este momento juntos, aunque supiera que quizás no duraría más que el tiempo que lleváramos cumpliendo nuestro plan. Pero en ese instante, no importaba nada más que estar ahí, cerca de ella.
Entre copas de victoria comenzamos a soltarnos más. Sahara estaba feliz y eso se notaba de la forma en que no dejaba de reírse, repitiendo una y otra vez la parte en que Mariana dio de narices contra el piso. Yo en cambio me mantenía neutral, simplemente disfrutando de su risa.
- Kiliám, ¿acaso te estoy faltando el respeto? Si es así, perdóname.
Ya estaba algo mareado por el vino, mi vista estaba fija en sus labios carnosos.
- ¿Por qué estaría molesto, Sahara?
- Me estoy riendo de tu ex, y estás serio —dice apenada.
- No es eso, estás en todo tu derecho de reírte cuanto quieras. Ella traicionó a Mónica, se merece mucho más que eso.
- ¿Entonces por qué tan serio? —siento su leve toque en mi frente. Yo aprovecho para entrelazar nuestras manos, dejando un beso en ella.
- Estoy relajado como hace mucho no lo estaba. Disfruto del momento y la compañía. Tu risa es tan hermosa que supongo me tranquiliza y hace que mi cerebro se apague por fin.
- Ja, ja… ¿de qué estás hablando ahora? Mi risa suena como la de un cerdo.
Acaricio su rostro despacio. Quiero disfrutar de cada toque que ella me permita darle.
- Si lo consideras así, entonces eres el cerdito más hermoso sobre la tierra. Aunque para mí es más bien la sonrisa de un ángel, y eso que yo jamás he visto ni escuchado a uno.
Sahara se puso incómoda en un abrir y cerrar de ojos. Se apartó apresuradamente de mí y en una fracción de instante logré ver sus mejillas rojas como dos fresas.
- Qué cosas dices de repente —pronunció, dándome la espalda—. Creo que dos botellas es el límite para nosotros.
- Yo estoy bien, Sahara. Lo que digo es la verdad.
Era el momento, tenía que hacer algo ahora mismo o me arrepentiría toda mi vida. Si Sahara me rechazaba no me importaba. Prefería eso a quedarme con esta duda que me robaba el sueño por las noches.
Me levanté de un salto y la sujeté de la mano, haciendo que volteara a mí una vez más.
- No estoy borracho, o bueno, tal vez sí, pero no es por la influencia del alcohol.
- ¿Entonces de qué? —dijo con ojos curiosos.
- De ti, eres más peligrosa que cualquier bebida.
- ¿Acaso bebiste lo que ella te dio? —Sahara toca mi frente buscando signos de fiebre—. ¿Llamo a un médico?
Llevo su mano a mi pecho para que sienta cómo late mi pobre corazón.
- ¿Por qué te haces tan difícil de comprender que eres una mujer hermosa, inteligente y valiente que pondría a cualquier condenado a tus pies sin dudarlo? A mí, por ejemplo.
- Kiliám, esto no es gracioso —dijo con la voz baja.
- Me gustas, Sahara, y esto no tiene nada que ver con Mónica ni con Kaiser y mucho menos con Mariana. Me gustas tú por lo que eres, me gusta tu risa y tu determinación, tus ojos, tu boca, tu cuerpo. Me gustas y ya no sé cómo lidiar con lo que provocas en mí desde el día en que te conocí.
- Creo que tienes que irte ahora mismo. No sabes lo que estás diciendo.
- Lo sé perfectamente y perdona la manera, pero sentía que me moría si no lo dejaba salir. También perdóname por esto.
Tomo sus mejillas y le dejo un beso suave, apenas rozó sus labios esperando su rechazo. Pero al ver que ella no se aleja, profundicé sin pensarlo más.
Su boca me da la bienvenida con un sabor dulce que hace que mi cuerpo reaccione de inmediato. Pero aunque me cueste todo el esfuerzo del mundo, seré un caballero porque ella es una dama y se merece todo el respeto que alguien puede dar.
Me alejé después de unos segundos intensos cargados de deseo para apoyar mi frente con la suya.
- Me gustas, Sahara. No importa si no me crees, yo sé lo que siento y siento que no te quiero perder, que quiero estar a tu lado e intentar ser felices una vez que esto acabe. Así que por favor no cierres la puerta definitivamente.
Vuelvo a besar sus labios rápidamente para irme. No soy de acero y mi determinación no es tan fuerte como yo creía. Además, necesito que Sahara piense bien en cómo continuaremos de ahora en más.
Ya le han cambiado el género en varios capitulos 🤔🤔🤔
Super recomendable ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️