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Sin Reglas

Sin Reglas

Status: Terminada
Genre:Completas / Amor-odio / Diferencia de edad
Popularitas:23.5k
Nilai: 4.5
nombre de autor: F10r

"Sin Reglas"
París Miller, hija de padres ausentes, ha pasado su vida rompiendo reglas para llamar su atención. Después de ser expulsada de todas las escuelas, sus padres la envían a una escuela militar dirigida por su abuelo. París se niega, pero no tiene opción.

Allí conocerá a Maximiliano, un joven oficial obsesionado con las reglas. El choque entre ellos será inevitable, pero mientras París desafía todo, Maximiliano deberá decidir si seguir el orden... o aprender a romper las reglas por ella.

Una comedia romántica sobre rebeldes, reglas rotas y segundas oportunidades.

NovelToon tiene autorización de F10r para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

Narra Maximiliano

Había algo en ese beso en la mejilla que me dejó fuera de combate. No era el gesto en sí, sino lo que significaba. Era simple, inocente, pero me había hecho sentir algo que no debía.

Me pasé una mano por el rostro, intentando despejar mi cabeza. Era solo París, ¿verdad? La chica sarcástica y torpe que no seguía ninguna regla y parecía encontrar diversión en desafiarme cada vez que podía. Pero había una parte de mí que sabía que ella era mucho más que eso.

París tenía una manera de meterse bajo mi piel, de hacerme olvidar que era su superior y que tenía una posición que respetar. Era como si nuestras conversaciones, los pequeños roces, las miradas compartidas, estuvieran construyendo algo entre nosotros que no podía ignorar.

Pero sabía que no debía permitirlo.

Más tarde, esa misma tarde, salí al campo a supervisar el entrenamiento. Vi a París al fondo, hablando con un par de compañeras mientras estiraba. Tenía una sonrisa en el rostro que hacía que pareciera fuera de lugar en el internado, como si ella trajera consigo un pedazo de otro mundo.

Me acerqué lentamente, observando cómo ella se reía de algo que una de las chicas había dicho. Cuando finalmente se dio cuenta de mi presencia, su sonrisa se amplió, y esa chispa traviesa apareció en sus ojos.

—Maxi... digo, señor —dijo, corrigiéndose a último momento, pero con un tono que claramente mostraba que no lo decía en serio.

—Miller, ¿alguna vez tomas algo en serio? —le respondí, cruzándome de brazos.

—Oh, muchas cosas, señor. Mi maquillaje, por ejemplo. O qué combinación de botas usar con mi uniforme.

Algunos de los reclutas cercanos se rieron, pero yo simplemente la miré, fingiendo seriedad.

—Espero que también tomes en serio las diez vueltas al campo que te tocarán si sigues hablando.

Ella me miró con los ojos entrecerrados, como si estuviera evaluando si valía la pena el castigo. Finalmente, levantó las manos y se mantuvo en silencio.

—Finalmente aprendiste a callarte, Miller —le dije con tono severo, pero en mi interior, disfrutaba la chispa de desafío que siempre veía en sus ojos.

—Solo porque no quiero correr, no te acostumbres —respondió con una sonrisa que claramente decía "tú no me mandas".

Negué con la cabeza y suspiré. Era imposible mantenerme completamente serio con ella. París tenía esa capacidad de romper cualquier barrera que yo intentara construir.

—Bien, Miller. Ve por el equipo de entrenamiento. Lo necesitas si quieres seguir con el circuito.

—¿Qué? ¿Yo sola? ¿Por qué no lo haces tú? —protestó, poniendo los ojos en blanco.

—Porque soy tu superior. Y porque quiero que aprendas a seguir instrucciones sin protestar.

—¡Ugh! Está bien, pero más te vale no agregar más vueltas si me tardo —dijo, empezando a caminar hacia el pequeño cuarto donde guardábamos el equipo.

Decidí seguirla. Si la conocía bien, probablemente se tardaría una eternidad buscando algo tan simple como un casco.

—¿Por qué me sigues? ¿No confías en que puedo buscarlo sola? —preguntó cuando llegamos al cuarto.

—Exacto —respondí, cruzándome de brazos mientras ella entraba al pequeño espacio abarrotado de materiales.

Ella comenzó a buscar entre los estantes, refunfuñando algo sobre "hacer el trabajo de otros". Yo me quedé junto a la puerta, observando cómo se movía entre los equipos.

—¡Esto está mal organizado! ¿Quién demonios guarda los cascos junto a las cuerdas? —dijo mientras se inclinaba para alcanzar algo.

—Quizás si prestaras atención en vez de quejarte, ya lo habrías encontrado —respondí, divertido.

París giró para responderme algo, pero su pie se resbaló con una cuerda enredada en el suelo. Todo pasó en un segundo. Intenté moverme para evitar que se cayera, pero ella tropezó directamente contra mí.

Ambos caímos al suelo, y antes de que pudiera reaccionar, ella estaba encima de mí. Su rostro estaba tan cerca que podía ver cada detalle de sus ojos verdes, cada pestaña. Fue entonces cuando lo sentí: un suave roce de sus labios contra los míos.

El contacto fue breve, pero intenso. Por un momento, nuestros ojos se encontraron, y su expresión pasó de sorpresa a algo que no pude descifrar. Mis manos, que instintivamente habían ido a sujetar sus brazos para evitar que se golpeara, se quedaron ahí, inmóviles.

Y entonces, sin pensar, sin querer detenerme, la besé.

Fue un beso suave, lento, pero lleno de algo que había estado conteniéndose entre nosotros durante semanas. Ella no se apartó, pero tampoco respondió de inmediato. Podía sentir su respiración contra mi piel, y el peso de su cuerpo, que de alguna manera se sentía... correcto.

Pero entonces, París se movió ligeramente, y algo cayó del estante superior directamente sobre su pie.

—¡Ay! —exclamó, apartándose de golpe y llevándose las manos al pie.

—¿Estás bien? —pregunté rápidamente, sentándome y apartando los cascos y cuerdas que ahora estaban regados por el suelo.

—¡No! ¡Eso dolió muchísimo! —dijo, con los ojos ligeramente humedecidos.

Me incliné para ver su pie, preocupado por si se había lastimado de verdad.

—Déjame ver. —Tomé su tobillo con cuidado, y aunque ella protestó al principio, finalmente dejó que revisara.

—No parece roto, pero tal vez tengas un golpe fuerte. ¿Puedes mover los dedos?

Ella lo intentó y asintió, aunque hizo una mueca de dolor.

—Creo que sobreviviré, pero... ¡¿quién guarda todo esto tan mal?! —gruñó, señalando el desastre en el suelo.

No pude evitar sonreír a pesar de todo. Era tan... ella.

—Deberías prestar más atención a dónde caminas.

—Deberías organizar mejor este lugar, Maxi —me devolvió, aunque su tono ya no tenía la misma fuerza de antes.

Nos quedamos en silencio por un momento. Yo aún sostenía su pie, asegurándome de que estuviera bien, mientras ella evitaba mirarme directamente.

Lo que había pasado... ese beso... ninguno de los dos lo mencionó. No ahora. Pero sabía que no podríamos ignorarlo para siempre.

1
Olivia Manchini
hijos de p*ta q son
Ambar Morales
no no no lo que es esta mujer , la admiro desde el principio , aplausos para el o la escritora 👏 👏
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Hermosa historia, felicidades autora excelente novela 👏👏👏
lisbeth mijares
por favor si pudieras regalarnos un epílogo con ellos como padres me encantaría
lisbeth mijares
querida escritora mi duda es q al principio escribistes q maximiliano su mamá lo había abandonado y aquí sale q si figura en su vida esa parte no la tengo clara
lisbeth mijares
hermosa me encanta 😍😍😍😍
Zuleima Karin Roa Ibarra
Que hermosa historia me encantooo tu manera de escribir
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Me encanta la historia, espero pueda actualizar el epílogo, felicidades excelente novela 👏👏👏👏
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Que bueno
Zuleima Karin Roa Ibarra
Me encanta capituloo esa abuela es un torbellinooo
Zuleima Karin Roa Ibarra
Bueno
Zuleima Karin Roa Ibarra
Normal
Gisela Salinas
fue una linda sin tanto drama. me hubiera gustado un cierre más completo que diga q paso con los padres de ella, tal vez algo con sus abuelos se nota que habia amor todavía. Había muchas cosas más para sacarle a la historia.
Gisela Salinas
Muy malo
Paula
Me encanta pero me gustaría saber qué pasó con los padres y el abuelo y claro la familia de Max .
Cinzia Cantú
Una historia muy especial con mucho amor y perseverancia. Gracias autora
Cinzia Cantú
Un muy buen comienzo para la pareja
Jeria Soto
felicidades autora
Shirley Berta Quesada Carmona
está historia está increíble muchas gracias
lisbeth mijares
hermosa historia me encanta
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