NovelToon NovelToon
Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:17.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Veintidós

Capítulo Veintidós

Ayla

Me entregué a William y fue la mejor cosa que pude haber hecho. Fue súper cariñoso y me respetó en cada momento; no tenía palabras para expresar lo que estaba sintiendo.

Amo tanto a este hombre. Estoy tan feliz de estar con él.

Desperté todavía envuelta en sus brazos. Me volteé para mirarlo y dormía como un ángel. Me alejé de su cuerpo sin despertarlo y fui al baño; hice mi aseo y salí. Miré una vez más a William desparramado en mi cama y solté una sonrisita.

Salí del cuarto y fui directo a la cocina. Empecé a preparar el desayuno; cuando terminé, organicé la mesa, y cuando iba a despertar a mi grandote, apareció en la puerta del cuarto.

—Buenos días, mi amor —digo acercándome a él.

—Buenos días, mi diosa —me jala por la cintura y me da un beso.

—¿Dormiste bien? —pregunté mirándolo.

—Como un bebé —dice riendo.

Fuimos a la mesa y nos sentamos a comer. Estábamos más pegados que de costumbre, nos reíamos mientras él me ponía un pedazo de pan en la boca.

—Miren a mis tortolitos, están tan contentos hoy. ¿Qué pasó, eh? —aparece Eloá.

William abre una sonrisa y yo me pongo toda roja.

—Ya entendí todo —se ríe.

Eloá camina hasta nosotros dos y nos da un beso en la frente. —Estoy tan feliz de verlos juntitos. Son perfectos el uno para el otro.

Seguimos desayunando y Pamela bajó; enseguida Pedro también. Ambos estaban muy contentos; creo que también tuvieron una excelente noche.

—Podríamos hacer un churrasco hoy, solo los más cercanos. ¿Qué les parece? —dice William.

—Yo estoy necesitando un churrasco —dice Pamela, y me río.

—Por mí está bien —dice Eloá.

William se emocionó y ya fue a llamar a los muchachos. Recogí la mesa con la ayuda de Eloá y empecé a separar las cosas para el churrasco. William salió a comprar las carnes y también algunas cosas que yo iba a necesitar.

Me quedé en la cocina con Eloá y Pamela preparando todo. Estábamos haciendo vinagreta, mayonesa, salsa de ajo —que sé que a la mayoría le gusta—, también hice una ensalada de pasta y una farofa con mucho tocino, y dos ollas de arroz bien suelto.

Aproveché también e hice un recipiente de ensalada, con lechuga, tomate, pepino y zanahoria.

Los muchachos volvieron y fueron directo a prender la parrilla. La gente empezó a entrar por el costado de la casa; William no quería a nadie adentro.

Terminé las cosas en la cocina y Eloá y Pamela subieron a cambiarse. Fui a mi cuarto y elegí un bikini lila que me quedaba perfecto. Me puse una tanga del mismo color y unas sandalias blancas. Dejé mi cabello suelto y me puse unos lentes de sol de armazón blanco.

Salí del cuarto y me topé con las chicas bajando. Eloá traía un bikini hermoso rojo y Pamela uno marrón; las dos estaban espectaculares.

—¡Oye, Ayla! Vas a matar a mi hermano del alma —dice Pamela riéndose.

—De verdad estás lindísima, Ayla —dice Eloá sonriendo.

—Gracias, chicas. Ustedes también están maravillosas —digo.

Empezamos a salir y todas las miradas se dirigieron a nosotras tres. Caminamos hasta la mesa donde estaban los muchachos y William estaba casi babeando.

Me senté a su lado. —Amor, ¿quieres un papel para limpiarte la baba?

—Payasa, ese bikini está demasiado chiquito, ¿eh? —dice mirándome serio.

—Nada que ver. Son tus celos los que están muy grandes —digo riendo.

—No estoy celoso —cruzó los brazos y miró para otro lado.

—Ya, amor. Ven acá. Estoy toda linda y ni me elogiaste —digo haciendo puchero.

Me miró con los ojos entrecerrados, se acercó a mi cara, puso la mano en mi cintura y me susurró al oído: —Estás tan rica en ese bikini que estoy a punto de llevarte adentro y quitártelo.

Todo mi cuerpo se erizó al instante y abrí una sonrisa. Jalé su rostro y le di un beso en la boca. —En la noche me lo quitas, amor —digo bajito.

Agarré una cerveza y nos quedamos conversando. El día estaba bien caluroso y se sentía muy rico estar ahí con todos.

Realmente William solo invitó a la gente cercana. Conocía a todos los que estaban ahí y hasta me sentía tranquila con eso. No sé por qué, pero había personas que parecían no aceptar mucho mi relación con William. Pero la verdad ni me importaba: yo lo amo, él me ama, y eso es lo que importa.

La gente empezó a comer y las chicas y yo decidimos ir a la alberca. Me levanté y me quité la tanga; fui caminando con ellas. Llegué a la parte de la escalera y entré despacio; el agua estaba deliciosa. Estuvimos un rato y noté que había llegado un hombre acompañado a la fiesta. Era alto, tenía la piel morena y varios tatuajes por el cuerpo. Los muchachos se levantaron a saludarlo y se sentó en nuestra mesa. Pero lo que más me llamó la atención fue su parecido conmigo.

Salimos de la alberca y nos secamos. Volvimos a la mesa y William me había preparado un platito; me pareció súper tierno cómo se preocupa y me cuida.

—Amor, este es Ceifador, hijo de uno de mis aliados de confianza —mira sonriendo al hombre—. Ceifador, ella es mi novia, Ayla.

El hombre se me quedó mirando un rato. —Mucho gusto, Ayla. Ella es mi prometida, Maribel.

—Mucho gusto a todos —digo sonriendo.

Todos en la mesa nos miraban a los dos, y estoy segura de que también notaron lo parecidos que éramos.

Yo sabía que mi papá nos había abandonado, y mi mamá decía que me parecía a él.

¿Será que Ceifador podría ser de mi familia?

Ceifador

Maribel (Prometida de Ceifador)

1
LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play