Lo que se suponía debía ser un viaje sin inconvenientes termina complicándose de maneras extremadamente peligrosas.
Varias personas deberán tomar decisiones extremas, y en algunos casos mortales, para poder seguir viviendo.
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Parte 21
Después de analizar que parte del mapa se ha despejado y ordenar mis ideas, digo al grupo: “tengo una clara idea de que esperar en esa ciudad, así como también tengo claro… que no puedo ayudar allí. En este escenario soy prácticamente un 0 a la izquierda”
Y mirando a Patricia digo: “Y tu tampoco puedes obtener esa moneda Patricia. No resolverás este escenario a balazos.
Si sirve de consuelo, Alondra y Smith no se dirigen a esa ciudad, así que si encontramos la forma de obtener esta moneda, la siguiente podría obtenerse rápidamente.”
Ocurren muchas murmuraciones hasta que finalmente una voz resalta…
Camila: “Yo iré y obtendré la moneda. Me queda claro que los que se limitan a centrarse en lo que pueden ver y tocar son conscientes de que no tienen oportunidad en esta ciudad. Considero que soy la mejor opción.”
Digo: “Esta bien. Gracias por ofrecerte porque creo que nadie más lo hará, pero hemos tenido como regla que nadie vaya sólo y quizás como al parecer eres la más indicada para esta tarea, deberías ser quién escoja a la persona que te acompañe.”
Después de decir eso, me acerco a Clara y digo: “Lamento lo de Benigno. A pesar de todo, creo que él hizo todo lo posible por ayudarnos.”
Clara: “Claro que lo hizo. La moto está lista gracias a él. Avanzó su reparación y yo sólo llegué a terminar el trabajo.”
A riesgo de sonar insensible, el tiempo apremia, así que digo: “Clara, ¿Crees que podrías acercar a Camila a la ciudad, esperarla y cuando salga con la moneda traerla de regreso? Eso nos ahorraría algo de tiempo.”
Clara: “por supuesto. Me agrada mantenerme ocupada y sin Benigno, soy la mejor opción para manejar el vehículo. Cuenta conmigo.”
Entonces Julio se acerca y dice: “Bien. El carro tiene espacio para que me lleven también.”
Digo: “¿Camila te eligió?”
Julio: “No, pero ya que Patricia a punta de pistola destruyó mis drogas, no me quedaré a esperar los síntomas de abstinencia.”
Entendiendo lo que trata de decir, respondo: “Quizás logremos salir de aquí rápidamente. Sólo espera un poco más.”
Julio: “No, no me gusta depender de los demás a ese nivel. Además, he visitado muchas casas de terror y aunque he querido tener miedo, ninguna me ha logrado asustar. Así que esta… no me la voy a perder por nada del mundo.”
Mientras retiramos los últimos artículos de la camioneta para que no lleve peso innecesario, Camila dedica algo de tiempo a conversar y conocer a los integrantes del grupo con los que no había hablado y después medita:
“La gran mayoría son demasiado necesarios aquí, no desean ir o tienen miedo y prefiero no obligar a nadie. En realidad solo ha habido 3 voluntarios y para mí Julio no es buena opción de apoyo.
Eso deja a sólo 2 voluntarios, Javier y Shira.
Voy a una casa específica donde se que debe estar la moneda. Quizás el arquitecto Javier me pueda ser de utilidad.
Sin embargo, Shira gracias a su entrenamiento es disciplinada, lo cuál es valioso en esta situación. Pero no voy a poner en peligro la vida de más de 1 persona.”
Entonces, ¿a quien llevaré conmigo? ¿A Javier o a Shira?