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La Rosa De La Bratva

La Rosa De La Bratva

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Mafia / CEO
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Guadalupe Garza

En este imperio de sombras, ella es la única que puede calmarlo… o el motivo por el que su mundo arderá.

¿El amor puede sobrevivir cuando tu vida es propiedad del enemigo?

NovelToon tiene autorización de Guadalupe Garza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

15

...Isabella Conti...

Reggio Calabria, Italia

Abri lentamente los ojos, parpadeando con pesadez mientras mis pupilas intentaban adaptarse a la intensa luz blanca que se filtraba por los ventanales. Al recuperar la nitidez en la mirada, una oleada de familiaridad me recorrió, no estaba en mi apartamento, sino en la habitación principal de Leonardo en la villa. Era un espacio amplio, de techos altos y decoración imponente que conocía sumamente bien. En ocasiones, durante este ultimo año, había dormido aquí, a veces acurrucada contra el pecho de Leo y otras veces sola, simplemente buscando refugio cuando las tormentas de mi mente se volvían demasiado ruidosas.

Me gire un poco sobre el colchón de seda, sintiendo el cuerpo extrañamente pesado, y ahí lo vi. Leonardo estaba sentado justo en el borde de la cama, con la espalda encorvada y el rostro firmemente oculto entre sus manos, en una postura de absoluta vulnerabilidad que jamás mostraba ante el mundo.

—Leo... —mi voz salió en un susurro ronco, apenas un hilo de aire.

Él dio un salto notable sobre su propio eje y se giro de inmediato hacia mí. Sus ojos oscuros, habitualmente fríos y calculadores, estaban fijos en los míos, inyectados de una preocupación tan viva que me encogió el corazón. En un segundo, se arrodillo al costado de la cama, tomando mis manos entre las suyas.

—Por fin despiertas, amor. Dios mio... ¿cómo estás? Dime, ¿te duele algo? ¿Necesitas que te traiga algo de tomar? —las palabras salian de su boca con una rapidez inusual, cargadas de una ansiedad genuina.

Negué levemente con la cabeza, intentando aclarar la neblina que nublaba mi mente.

—¿Qué... qué paso? —pregunte, aunque en el fondo recordaba el salón, las luces y esos ojos grises que me habían congelado la sangre.

—Te desmayaste en la entrada del salón, Isabella. El shock fue demasiado fuerte. Matías y yo te subimos de inmediato y el medico de la familia vino a revisarte a toda prisa... y bueno... —Leo se detuvo, tragando saliva. Una media sonrisa, extraña, temerosa y cargada de una timidez que jamás asociarias con el Don de la 'Ndrangheta, se dibujo en sus labios—. El médico acaba de revisar los analisis rápidos. Dice que tienes cinco semanas de embarazo, Isabella.

La frase floto en el aire de la habitación, pesada, descomunal. Me quedé helada, mirando el techo mientras mi cabeza procesaba la información en cámara lenta. El parecía te er miedo.

¿Miedo? ¿A qué demonios le tenia miedo Leonardo en este momento? ¿A mi reacción porque sabía perfectamente que yo aún no quería tener hijos, o a que este mundo peligroso colisionara con la inocencia de un bebé?

Pero lo verdaderamente terrorifico, lo que hizo que mi cerebro informático entrara en un cortocircuito masivo, fue la brutal ironía del destino. Mi vientre albergaba una vida de apenas cinco semanas, y allá abajo, en la planta baja de esa misma villa, se encontraba Alexei Morózov. El hombre que hacía dos años me había robado los suspiros en una oficina de San Petersburgo, el mafioso ruso que me había llamado "rosa" en un mensaje encriptado que desencadeno una guerra digital de seguridad para poder esconderme de su radar.

—¿Embarazada? —logré articular, con una mezcla de curiosidad, shock y desconcierto absoluto.

—Sí... lo siento tanto, mi vida —soltó Leonardo con una prisa casi comica, apretando mis manos con delicadeza—. Sé perfectamente que aún no era el momento adecuado. Sé que querías que nos casaramos primero, que querías establecerte por completo y disfrutar de nuestra vida juntos antes de dar este paso. Lo lamento de verdad, creo que fui un completo descuidado en nuestras últimas semanas y por eso pasó... pero... Dios, estoy feliz, Isabella. Estoy jodidamente feliz de que vayas a ser la madre de mi hijo.

Si alguien de su organización o de las familias rivales viera al temible y despiadado Leonardo Bianchi hablando con esa urgencia, con los ojos brillando al borde de las lágrimas y disculpandose como un adolescente asustado, simplemente no creerian que era el líder de la mafia más peligrosa de Italia.

Una oleada de ternura barrio el panico de mi pecho. Alcé una de mis manos y acaricié su mejilla, obligandolo a mirarme.

—Respira, ¿sí? Cariño, mírame. Estoy feliz, de verdad que lo estoy —le dije, regalandole una sonrisa sincera para apaciguar sus demonios—. No tienes por qué disculparte de nada. Este bebé no se hizo solo, ni lo hizo uno solo de nosotros. Es nuestro bebé, Leo. Es el fruto de lo que tenemos, y me hace una ilusión enorme, amor.

Leonardo dejó salir un largo suspiro de alivio, apoyando su frente contra mi mano mientras su sonrisa se ensanchaba, iluminando por completo sus facciones.

En ese momento, un par de golpes suaves pero firmes en la madera hicieron que Leonardo se pusiera de pie para abrir la puerta de la habitación. Al abrirse, la figura imponente de Matías aparecio en el umbral, con una expresión de preocupación tan marcada que parecía haber envejecido diez años en la última hora.

—¡Por Dios, Bells! Me sacaste el peor susto de toda mi maldita vida —me soltó sin rodeos, caminando hacia el interior de la recamara y mirándome de arriba abajo para comprobar que respiraba—. De verdad, por un segundo creí que mi puntería o mis bromas pesadas te habían provocado un colapso. Te juro que estaba considerando seriamente no volver a bromear contigo en lo que me queda de existencia.

Sonreí ante su drama, sintiendo el ambiente mucho más ligero.

—Ni se te ocurra dejar de bromear, Matías, o ya veras de lo que soy capaz —le advertí con un tono divertido desde la cama.

—Esta bien, trato hecho. Pero solo aceptaré el susto si me prometen desde ya que me dejarán ser el padrino de esa criatura —dijo Matías, cruzandose de brazos y haciendo un puchero infantil que contrastaba de forma ridícula con los tatuajes de sus brazos.

Leonardo y yo compartimos una mirada cómplice y asentimos al mismo tiempo con la cabeza.

—No habria nadie en este mundo que fuera a hacerlo mejor que tú, hermano. Serás el segundo padre de este niño —le dijo Leonardo, poniendo una mano sobre el hombro de su mejor amigo con total sinceridad.

—Asi es, Matías. Este bebé va a necesitar a su tío consentidor para que lo cuide, lo proteja y le enseñe a meterse en problemas de forma elegante —añadí yo.

Matías sonrio de par en par, conmovido, y se acercó a la cama para depositar un beso tierno y protector en mi frente.

Antes de que pudieramos continuar hablando, unos pasos elegantes resonaron en el pasillo y volvieron a tocar a la puerta. Me giré un poco hacia la entrada, que había quedado entreabierta. En el marco de la estructura de madera, con las manos metidas en los bolsillos de su costoso traje gris, se encontraba Nikolai Petrov.

—Lamento profundamente la interrupción, Don Bianchi —dijo Nikolai, manteniendo esa voz monotona y profesional que yo recordaba a la perfección de mis días en Rusia. Me miró de reojo, con una fijeza analítica que me hizo contener el aliento—. Alexei tuvo que retirarse de emergencia al hotel del centro para atender unas llamadas internacionales de la Bratva, y me dejó aquí en la villa para comprobar que todo estuviera en orden... y para saber si tu prometida se encontraba bien.

Leonardo asentio con cortesía, sin sospechar absolutamente nada de la tormenta que rugiaa debajo de nuestros pies.

—Pasa, Niko, no te preocupes —le dijo Leo, invitandolo a dar unos pasos al interior—. Amor, dejame presentarte... Él es el ingeniero principal de Morózov, es...

—Nikolai Petrov —lo interrumpí con suavidad, haciendo que los tres hombres en la habitación clavaran sus miradas en mo de golpe. Nikolai mantuvo el rostro imperturbable, pero una chispa de alerta brilló en sus ojos—. ¿Quién en el mundo de la tecnología avanzada no conoce al imponente Nikolai Petrov? De hecho, él fue el encargado de recibirme y revisar mis documentos cuando apliqué para mi pasantía en San Petersburgo hace dos años.

Nikolai capto mi jugada en un milisegundo y asentió con la cabeza, adoptando una postura corporativa impecable

—Ah, ya entiendo. Sí, por supuesto... la pasantia a la que lamentablemente no pudiste asistir debido a tus prob.... —hablo Leonardo, recordando la versión oficial que yo le habia dado sobre mi salida de Rusia, y se callo a mitad de la frase por respeto a mi privacidad—. Entonces... ¿llegaste a conocer a Alexei Morózov en las oficinas? —pregunto Leo, cambiando rapidamente de tema por pura curiosidad.

—No —intervino Nikolai con una rapidez y una frialdad tan perfectas que me dejaron maravillada—. Ella no logro cruzar palabra ni conocer al señor Morózov. En ese entonces, Alexei estaba completamente sumergido en el desarrollo del Proyecto Zero de encriptación militar, y conocer a los posibles pasantes o revisar los ingresos de la planta baja no estaba en su agenda diaria.

La mentira fluyo de los labios de Nikolai con una naturalidad tan pasmosa que tanto Leonardo como Matías parecieron creerle por completo, relajando los hombros. Yo miré a Nikolai con una gratitud inmensa reflejada en los ojos y le dediqué una pequeña sonrisa de complicidad. Nos acababa de salvar de una carnicería.

—Me alegra mucho verte después de tanto tiempo, Nikolai —le comente, acomodandome contra las almohadas.

—A mí igual, Isabella. Y de verdad espero que tu salud se estabilice pronto —me respondió con un tono que llevaba un doble significado oculto que solo yo podia entender.

—Está perfectamente bien, de hecho. El médico nos acaba de confirmar que este tipo de desmayos y bajas de presión son completamente normales en su estado... ya que esta embarazada —soltó Leonardo con una tranquilidad desbordante y una felicidad que no podis ocultar en la voz.

—¿Estás embarazada? —pregunto Nikolai, y por primera vez en toda la tarde, vi una genuina grieta de asombro cruzar sus facciones rusas. Sus ojos se abrieron un milimetro más, procesando el peligro de esa revelación.

—Sí, nos acabamos de enterar de que tengo cinco semanas —dije, sosteniendo su mirada con firmeza.

—Muchas felicidades a los dos —nos dijo Nikolai, forzando una sonrisa cortes pero genuina—. Es una gran noticia para la alianza Bianchi.

Se despidió pocos minutos despues, utilizando como excusa que debían abordar el jet privado de la Bratva de regreso a San Petersburgo durante la madrugada y que el viaje transcontinental seria sumamente largo. Leonardo le agradecio sinceramente la visita de cortesia y le pidió que despidiera a la familia Bianchi de parte suya tanto de Alexei como de Elena.

Cuando la puerta se cerro y el silencio regresó a la habitación, deje salir un largo suspiro y me volví a acomodar entre las sabanas, permitiendo que mi mente viajara sin frenos hacia la planta baja. No podía dejar de pensar en Alexei Morózov. En la expresión de posesión y furia salvaje que cruzo su rostro al verme entrar, y en mi estúpida y exagerada reacción de desmayarme frente a todos.

¿Por qué me habia afectado tanto volver a ver su rostro? ¿Qué tan difícil habría sido simplemente mantener la compostura, extender la mano y saludar a mi exjefe como lo haría cualquier persona normal y madura?

Después de todo, nosotros nunca fuimos nada en Rusia. Jamas tuvimos una relación, cruzamos muy pocas palabras en los pasillos de Techno Tecnológik y él solo era una sombra de mi pasado corporativo.

Pero mientras acariciaba mi vientre plano, una extraña y persistente sensación de melancolia se instalo en el fondo de mi pecho. Una pregunta silenciosa que sabía que jamás debía formular en voz alta

¿Qué habria sido de nosotros si no hubiera huido de Rusia aquella noche? ¿Qué habria pasado si las circunstancias hubieran sido diferentes?

Sacudi la cabeza, enterrando el pensamiento. Eso ya no importaba. Ahora llevaba en mi vientre al heredero legítimo de la familia Bianchi, mi boda real estaba programada para celebrarse en exactamente un mes y Alexei Morózov no era más que un fantasma del pasado que debiia permanecer enterrado en la nieve de San Petersburgo. Aunque una parte de mi alma supiera perfectamente que los monstruos como él nunca se quedan en el pasado.

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Isabel Balbuena
que bueno que si bebé está bien ❤️‍🩹 que aún sigue ahí 👏
Isa
tú cómo siempre te luces con estás historias y personalmente siento que has avanzado y mejorado bastante en cuanto a la escritura te felicito corazón, gracias Dios té bendiga mucho
Guadalupe Garza: Gracias hermosa 💚🙏
total 1 replies
Isa
así se habla isa no puedes quedarte esperando que quieran atentar otra vez en tu contra
Isa
tan bello leo de verdad la ama porque ese deseo de verla feliz asi no sea a su lado es amor
Isa
cómo supieron que ella estaba embarazada porque parece que le dispararon o fue una bala perdida sinese hijo muere la pobre bella va a sufrir horrores
Isa
sabía que le habían disparado a el hay no pobre Isabella de verdad que la felicidad es complicada para ella
norielis hurtado
queremos un maratón porfavor
norielis hurtado
hola para cuando más capitulos
Guadalupe Garza: hoy se subiran más
total 1 replies
Isa
bueno querida sospechaba que esto iva a pasar jajajaja gracias estos capítulos están demasiado buenos Dios te bendiga
Isa
yo sabía que esto iba a pasar jajajaja eres cruel juegas con mis sentimientos m, pero te digo voy a llorar de una vez porque me imagino que le dieron a Leonardo hay pobre Isabella que horror
Guadalupe Garza: Ya subiré el siguiente capítulo 🤭🤭💚
total 1 replies
Isa
hay no. presiento que vamos a quedar con la duda de qué pasará en esa boda, que nervios
Isa
hay no me da nervios pensar en qué pueda pasar estoy súper emocionada
Isa
este hombre es un loco psicópata ellos no tuvieron nunca ningún acercamiento, ni ella le demostró algo para que se obsesionara
Isa
guao el pobre alexei va a morir cuando se entere Dios
Kary Monte
🥺🥺🥺
su madre enferma es su mayor dolor
Kary Monte
Super emocionada
😁😁😁que tal encuentro
Kary Monte
😱😱😱la descubrió
Isa
alexei entiende ella no te dejó a ti porque tú nunca la tuviste
Isa
bueno querida espero te apuadea de nosotras y no tardes mucho en actualizar jajajaja gracias Dios te bendiga
Isa
hay ahora sí se va armar la guerra porque el loco psicópata de alexei no se va a quedar tranquilo
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