Ella una hermosa y orgullosa mujer lobo. Él un tímido y aparente débil humano, y aun así la madre luna los junta.
Lobos, vampiros, secretos, familia, amor, destino, traición, obsesión, conflictos, guerras.
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No es el momento.
Leo.
Laura duerme plácidamente a mi lado, mientras manejo la camioneta, ya son las ocho de la noche y llevamos la mitad del camino, he de admitir que cada vez que me acerco, me colocó más nervioso, no dejo de preguntame cómo va a reaccionar él, ¿ Me aceptará? Aquello me preocupa, ¿ Y si me rechaza? ¿Sí piensa que no soy lo suficiente bueno para ser su hijo? ¿Y si como dice mamá, lo único que logro con esto es llevar problemas a esa manada?
- Dios solo espero no estar equivocandome y que todo salga bien!
- Lo estará, no te preocupes escuchó la voz de Laura y volteó a verla.
- ¿Te hacías la dormida? - cuestionó sonriente.
- No, sólo me desperté y te vi distraído y pensativo, sabía que estabas preocupado por algo. - dice y la miro confundido. - Muerdes tu mejilla interna cuándo estás preocupado.
Sonrió y la miro maravillado porque se halla dado cuenta de eso.
- Todo va a salir bien, estoy segura, cualquier duda que tengas, desechala. - dice y acaricia mi rostro. - Tu padre te va a recibir con los brazos abiertos. - se desabrocha el cinturón de seguridad y se mueve para darme un beso en la mejilla, luego vuelve a su lugar. - Ahora, busquemos un lugar donde pasar la noche.
- Sí, ya estoy algo cansado. - digo moviendo lo cuello de un lado a otro.
Media hora después encontramos un pequeño motel, la dueña nos miró mal por ser menores de edad y le tuvimos que pagar un poco más por la habitación.
El lugar es pequeño, consta de una cama de dos puestos, una mesa de noche con cajones, una mesa dónde hay un televisor de pantalla plana de 32" y supongo que la puerta a la izquierda de la cama era el baño.
- Estoy cansada y hambrienta. - dice Laura tirándose a la cama.
- Pidamos algo. - sugiero mientras colocó los morrales aún lado de la cama, ella asiente.
- Quiero pizza, una grande, pídela mientras yo me ducho.
Se levanta de la cama y toma su mortal, saca algo de ropa y se mete al baño.
Tomó mi celular y pido la pizza por medio de una aplicación. Minutos después ella sale del baño vistiendo una pijama, una que me hace tragar grueso al verla.
- ¿Qué sucede? - cuestiona.
- Na.. nada, es solo que... - te vez muy bien. - me colocó de pie y y le doy la espalda, hurgó en mi morral buscando mi pijama, y entonces siento como ella se acerca y envuelve mi cintura en sus brazos, aquello hace que deje de buscar la ropa.
- ¿ Estás bien? - pregunta dándome un beso en la espalda.
- ¡Oh Dios Laura, no hagas eso! - musitó nervioso.
- ¿ Por qué no?
Ella deja de abrazarme y camina hacia la cama y se sienta en la orilla de esta, mirándome de manera inocente, o bueno eso es lo que aparenta.
No respondo a su pregunta y busco mi ropa rápidamente, al encontrarla corro hacia el baño, me desnudo y entro al chorro de agua, la cual no he dejado que caliente, porque lo que necesito ahora es enfriarme.
Miro la parte baja de mi cuerpo e intento pensar en otra cosa que no se Laura en pijama para que mi “ amigo" se mantenga flácido, pero no es facial, sobre todo porque últimamente mi libido a subido. Su pongo que esto es normal.
Minutos después salgo de la ducha, me colocó mi pijama y salgo a la habitación.
- Te tardaste, ¿Que hacia allá dentro? Cuestiona cruzando su brazos en su pecho.
- N.. nada solo me daba un baño, el agua tardo en calentarse. - miento. - Se está tardando esa pizza. - menciono sentándome a su lado en la cama, ella aún me mira interrogante. - ¿Que?
Ella sonríe y niega. Luego se mueve y se sube encima de mí.
- Y si mientras viene la pizza, jugamos un rato. - dice de manera coqueta.
Lo que veo en sus ojos me sorprende, pero hace que todo nerviosismo se valla de mí.
- Muy bien. - digo colocando mis manos en sus caderas. - ¿A qué quieres jugar?
Ella sonríe y muerde su labio, me da un pequeño beso y luego se baja. Va hacia el morral y saca un pequeño paquete.
- ¿Sabes jugar a las cartas? - pregunta acercándose y quedado enfrente de mí.
- Sí.
- Muy bien, juguemos, y apostaremos, una prenda.
- ¿Una prenda? - preguntó al no entenderla muy bien.
- El que pierda, se despide de una prenda de vestir. - explica, abro mi boca y la vuelvo a cerrar y solo asiento.
- Bien, comencemos. - dice y comienza a barajar las cartas, luego las reparte.
- Miro mis cartas y frunzo el ceño al ver la pésima mano que tengo. Ella en cambio sonríe.
Minutos después yo he perdido, como lo sospeche.
- Paga, paga. - exige sonriente y me quito la camisa.
- ¡Uy el entrenamiento de Patrick está surtiendo efecto eh! ¿A donde se fue mi nerd flacucho? - no digo nada y ella baraja la cartas nuevamente.
Tres partidas después, ambos estamos solo con nuestra ropa interior.
- ¿N.. Nos detenemos aquí? - preguntó algo nervioso por tenerla enfrente de mí semidesnuda.
- No, quiero esos bóxer fuera. - dice y no puedo evitar sonrojarme.
- O... Okay. - estoy nervioso, pero no voy a dejar que su coqueto me intimide.
- Perdiste. - sonrió victorioso y ella rueda los ojos, para luego colocar las cartas en la cama y llevar sus manos a la parte trasera de su sujetador, trago en seco al ver aquello. Segundos después el sujetador sale de su cuerpo.
¡Mierda, mierda mierda, esto no fue buena idea!
Ella me mira con una ceja alzada y yo, aunque trato, no puedo pronunciar palabra.
- ¿Que te pasa Leo? - cuestiona. - No es la primera vez que los vez. - dice.
- S... Sí, lo sé, es solo que... Ahora es distinto.
- ¿ Por qué?
-Por que no puedo evitar verlos y querer tocarlos. - digo rápidamente, ella alza sus cejas sorprendida de que haya dicho eso, para se sinceros yo estoy igual. - lo si.. - ella me imterumpe colocando un dedo en mis labios, luego toma mis manos y las levanta hasta colocarlas en sus senos, abro mis ojos y mi corazón comienza a latir rápidamente.
- Tu eres mío. - musita acercando sus labios a los míos. - Y yo soy tuya. - termina y junta nuestros labios.
Es un beso suave, lento, pero sensual, el calor se apodera de mi cuerpo y comienzo a acariciar sus pechos, mientras deboramos nuestras bocas. Ella mete los dedos entre mi pelo y lo acaricia. Dejó de besar su boca para besar su cuello, y ella inclina la cabeza hacia atrás para darme acceso, aún acarició sus pechos, entonces ella se coloca a ahorcajadas encima de mí y comienza a balancear sus caderas, logrando que nuestros sexos se rosen.
- ¡Laura!
Ella no se detiene, sigue moviendo sus caderas, y para este punto no quiero que lo haga, mis manos pasan a recorrer todo su cuerpo, mientras nos besamos. Nuestros cuerpos anhelan esto, estar así juntos, fuimos creados para estar juntos, ahora no hay ninguna duda en mi mente de eso.
La envuelvo en mis brazos y la recuesto a la cama, ella se sorprende, pero luego sonríe, la beso y siento como sus manos recorren mi espalda.
Entonces en ese momento tocan la puerta
- Pizza. - se escucha y maldigo al repartidor.
Ella muerde su labio y luego sonríe, sin más que hacer me quito de encima de ella y me levanto de la cama.
- Un minuto. - digo cabreado, me colocó el pantalón de mi pijama y busco el dinero en mi billetera. Laura aún sonríe. Un gruñido de molestia sale di mi garganta y aquello nos sorprende a ambos.
- Paga, se va ir con nuestra pizza.
- Abro la puerta, tomo la pizza y le doy el dinero, quédate con el cambio. - digo y éste sonríe.
- Gracias, buenas noches. - se despide el chico y cierro la puerta, me doy la vuelta y Laura está terminado de colocarse la pijama.
- Huele delicioso. - dice llegando a mi lado. Colocó la pizza encima de la mesa donde está el televisor y comenzamos a comer. Al terminar nos lavamos los dientes y acostamos.
- Laura, lo que pasó hace rato. ¿De verdad íbamos a hacerlo? - cuestionó. Ella sonríe y acaricia mi mejilla.
- Sí, definitivamente. - la miro sin saber que decir. - Pero si fuimos interrumpidos es por algo, tal vez no era el momento indicado.
Asiento dándole la razón, ella se acerca a mí y me da un beso, para luego abrazarme.
- Vamos s a dormir, todavía nos queda mucho por recorrer. - dice y asiento.
- Sí, times razón, buenas noches.
- Buenas noches.