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Hasta Encontrarte Otra Vez

Hasta Encontrarte Otra Vez

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Nath O.

Él la rechazó el mismo día que descubrió que era su compañera destinada. Años después, convertido en Alfa, comprende que perderla fue el peor error de su vida. Pero ella ya no vive en la manada… y un humano ocupa el lugar que él dejó vacío. Ahora tendrá que demostrar que algunas promesas merecen una segunda oportunidad.

NovelToon tiene autorización de Nath O. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un lugar llamado hogar

El otoño había comenzado a cubrir el bosque con tonos dorados.

Las hojas caían lentamente sobre los senderos de la Manada Luna de Plata, formando una alfombra que crujía bajo los pequeños pies de Alyssa mientras corría detrás de Kaleb.

—¡No vale! —protestó entre risas—. ¡Tú tienes las piernas más largas!

Kaleb se volvió sin dejar de correr.

—¡Eso no cuenta!

—¡Claro que cuenta!

—¡Pues crece!

Ella infló las mejillas.

—¡Estoy creciendo!

—Muy despacio.

Alyssa tomó una hoja seca del suelo y se la lanzó.

No le dio.

Kaleb soltó una carcajada.

Aquella risa hizo que ella también terminara riendo.

Desde la puerta de su casa, Mara observaba la escena con una sonrisa que no lograba ocultar.

—Hace meses no la escuchábamos reír así —dijo Rowan, colocándose a su lado.

Mara asintió.

—Empieza a sentirse segura.

Rowan la abrazó por los hombros.

—Empieza a sentirse en casa.

Aquella tarde, la manada se reunió en la plaza principal.

Era una tradición que se repetía al inicio de cada estación.

Todos compartían la comida que habían preparado durante el día.

Los niños corrían de un lado a otro.

Los ancianos contaban historias.

Los guerreros hablaban de las patrullas.

Y los músicos afinaban sus instrumentos.

Alyssa observaba todo con curiosidad.

Nunca había visto a tantas personas reunidas.

Nunca había visto un lugar donde todos parecieran conocerse.

Kaleb apareció junto a ella con dos vasos de sidra de manzana.

—Toma.

Ella aceptó el suyo.

—Gracias.

—¿Te gusta?

Alyssa miró a su alrededor.

Había luces colgadas entre los árboles.

Personas bailando.

Niños persiguiéndose.

El olor del pan recién horneado llenaba el aire.

—Sí…

Su respuesta fue apenas un susurro.

—Mucho.

Kaleb sonrió satisfecho.

Como si esa respuesta fuera suficiente para alegrarle toda la semana.

—¿Puedo preguntarte algo?

Alyssa levantó la vista.

—¿Qué?

Kaleb dudó unos segundos.

Era raro verlo inseguro.

—¿Todavía tienes miedo?

Ella permaneció callada.

No quería mentirle.

Asintió despacio.

—A veces.

—¿De qué?

La pequeña bajó la mirada hacia sus zapatos.

—De despertarme…

Kaleb frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Y descubrir que todo esto fue un sueño.

El niño tardó unos segundos en responder.

Después tomó una ramita del suelo.

Se acercó al enorme roble que crecía en el centro de la plaza.

Y comenzó a raspar suavemente la corteza.

Alyssa lo observó confundida.

—¿Qué haces?

—Ven.

Ella se acercó.

Kaleb terminó de grabar dos pequeñas letras.

K + A

No era un corazón.

Solo dos iniciales torcidas, hechas por un niño de ocho años.

—¿Ves?

Ella asintió.

—Mientras este árbol siga aquí…

Significa que esto es real.

Alyssa pasó los dedos sobre las letras.

Sonrió.

—Entonces nunca lo olvidaré.

Kaleb levantó el dedo índice.

—Y nadie puede borrar nuestras iniciales.

—¿Ni Ethan?

—Bueno…

Tal vez Ethan sí lo intente.

Los dos comenzaron a reír.

Cuando la celebración terminó, Rowan cargó a Alyssa porque se había quedado dormida sobre una manta.

Mara acomodó con cuidado el cabello que caía sobre su frente.

—Está creciendo muy rápido.

—Sí.

—¿Crees que algún día nos llame mamá y papá?

Rowan guardó silencio.

Miró a la pequeña dormida entre sus brazos.

—No quiero que lo haga por compromiso.

Mara tomó la diminuta mano de Alyssa.

—Quiero que lo haga…

…cuando realmente lo sienta.

Esa noche, Alyssa despertó unos minutos después de la medianoche.

Había tenido otra pesadilla.

Respiraba agitada.

Su corazón latía con fuerza.

Durante un instante creyó volver a estar sola en aquel bosque.

Pero entonces escuchó una voz suave desde el pasillo.

—¿Alyssa?

Era Mara.

Entró con una pequeña lámpara entre las manos.

Se sentó junto a la cama.

—¿Otra vez?

La niña asintió con los ojos llenos de lágrimas.

Mara la abrazó sin hacer preguntas.

Sin pedir explicaciones.

Solo la abrazó.

Alyssa escondió el rostro en su hombro.

Era un abrazo cálido.

Muy distinto al que recordaba…

Porque, en realidad, ya no recordaba ninguno.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —susurró Alyssa.

—Claro.

—¿Puedo quedarme aquí… para siempre?

Los ojos de Mara comenzaron a humedecerse.

Le acarició el cabello con infinita ternura.

—Mi niña…

Esta siempre será tu casa.

No importa cuánto crezcas.

No importa a dónde te lleve la vida.

Siempre tendrás un lugar al que regresar.

Alyssa cerró los ojos.

Por primera vez desde que despertó sola en medio del bosque…

Sintió que aquella palabra dejaba de dolerle.

Hogar.

Y, sin darse cuenta, fue la primera noche en muchos meses que consiguió dormir sin tener una sola pesadilla.

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Yadira Alvarez
hasta ahora me va gustando veremos
Yadira Alvarez
hasta ahora me va gustando veremos👌
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