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La Luna renacida del Alpha

La Luna renacida del Alpha

Status: En proceso
Genre:Venganza / Hombre lobo / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:58.6k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Valeria Luna Marín murió traicionada por el hombre al que eligió y por la hermana que juraba amarla. Le arrancaron la voz, quebraron a su loba y colgaron su nombre como una advertencia para toda la manada.
Pero antes de que la muerte la reclamara, Sebastián de la Vega, el Alpha que ella había rechazado, llegó por ella entre sangre y fuego.
Cuando Valeria despierta en el pasado, vuelve a la noche en que estaba a punto de rechazar su vínculo con Sebastián. Esta vez no huirá. Esta vez escuchará el aroma que su loba siempre reconoció.
Mientras un falso heredero, una falsa Luna y un Consejo corrupto conspiran para robar la corona de Silver Moon, Valeria deberá abrir el Moon Archive, recuperar su voz y decidir si está lista para aceptar la marca del Alpha que nunca dejó de pertenecerle.
Porque Sebastián no solo quiere salvarla.
Quiere poner la manada entera a los pies de su Luna.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Capítulo 021: Veneno en la copa

La semana no esperó a volverse peligrosa.

El tercer día después del sueño, Silver Moon organizó una cena pública para los donantes humanos de la Fundación Moonveil. La versión oficial hablaba de becas, clínicas móviles y programas de apoyo en la sierra. La versión real era más simple: la manada necesitaba mostrar estabilidad antes de que los rumores de Adrián pudieran pudrir el contrato de Luna.

Valeria llegó con vestido azul oscuro y la fórmula escondida en el forro del bolso.

Sebastián la vio entrar y su mirada bajó de su rostro a sus manos.

—No me gusta.

—Ni siquiera he dicho nada.

—No hace falta.

Ella se acercó lo suficiente para que solo él la oyera.

—Si digo que estoy bien, ¿me creerás?

—No.

—Qué falta de romance.

—Qué exceso de sangre en tu pañuelo esta mañana.

Valeria apretó el bolso.

Sebastián no sonaba enojado. Sonaba asustado de una forma que intentaba pasar por autoridad.

—No voy a usar el Archivo esta noche —dijo ella.

—Eso espero.

—La fórmula ya está escrita. Solo debo asegurarme de que Marina la tenga.

Marina Solís trabajaba en la zona de servicio con las manos todavía temblorosas desde su confesión. Valeria la había buscado en privado, le había entregado una dosis pequeña del neutralizante y le había pedido que avisara si sentía el juramento de sangre activarse.

La muchacha lloró de alivio.

Valeria no le prometió curarla.

Prometer de más también era una forma de crueldad.

La cena empezó con sonrisas humanas.

Empresarios, médicas, maestras rurales, dos periodistas de sociedad. Todos miraban la Casa de la Luna como si fuera una hacienda elegante, no el corazón de una manada capaz de romperse bajo la mesa.

Esa doble vida siempre le había parecido elegante a Valeria cuando era más joven. Antes pensaba que Silver Moon era poderosa porque podía esconder garras debajo de manteles blancos y facturas deducibles de impuestos. Ahora veía el cansancio detrás de cada sonrisa: los Omegas sirviendo copas a familias que jamás los miraban, las sanadoras fingiendo que una alergia humana justificaba cajas enteras de antídotos, los centinelas vestidos como personal de seguridad privada.

La manada se protegía con mentiras.

El problema era que Arturo había aprendido a vivir dentro de ellas.

Elder Arturo presidía con su voz de abuelo respetable.

Beatriz caminaba entre las mesas.

Isabela no estaba.

Adrián sí.

Llegó tarde, con un traje gris y una disculpa suave para Elena. Su aroma de vino dulce rozó el salón como una mentira bien planchada.

Valeria sintió la reacción de Sebastián antes de verlo moverse.

El vínculo se tensó.

Calor en el pecho.

Garras contenidas.

Ella rozó su muñeca bajo la mesa.

—No le des el espectáculo gratis.

Sebastián no apartó la mirada de Adrián.

—Él respira demasiado cerca de ti.

—La sala mide veinte metros.

—Demasiado cerca.

Valeria debió regañarlo.

No sonreír.

Falló un poco.

La primera señal llegó durante el brindis.

Una niña de unos ocho años, hija de una familia Omega que trabajaba para Moonveil, dejó caer la copa de jugo. El cristal se rompió contra el piso. Su madre se inclinó para ayudarla, pero la niña se llevó ambas manos a la garganta.

Valeria se puso de pie antes de que el primer grito saliera.

El aroma lo confirmó.

Acónito.

No puro. Activado.

Sebastián se levantó con ella.

—Cierra las salidas —ordenó a los centinelas.

La sala cambió de rostro.

Los humanos vieron seguridad.

La manada vio guerra.

Valeria llegó a la niña mientras la madre lloraba.

—Mírame, corazón. ¿Cómo te llamas?

La niña no podía hablar. Sus ojos se habían vuelto amarillos de dolor, pero su loba era demasiado joven para sostenerse.

Primer espasmo.

Valeria abrió el bolso.

Beatriz apareció a su lado.

—No deberías intervenir sin una sanadora certificada.

—Muévete.

—Valeria, si la niña empeora...

Sebastián giró la cabeza.

No levantó la voz.

—Beatriz.

La mujer se quedó helada.

—Un paso más y te saco yo mismo.

El silencio cortó el salón.

Valeria mezcló la dosis con agua. Sus dedos estaban firmes. Por dentro, no. Por dentro veía otra copa, otra garganta cerrándose, otra Valeria demasiado lenta para entender.

Segundo espasmo.

—Abre la boca —susurró—. Eso es. Traga. Aunque duela.

La niña tosió.

La madre intentó agarrarle las manos.

—No —dijo Valeria—. Déjala respirar. No la sujetes fuerte.

Una sanadora de Moonveil llegó corriendo.

—¿Qué le diste?

—Neutralizante para acónito unido a juramento de sangre.

La sanadora palideció.

—Eso no existe.

—Ahora sí.

Tercer espasmo.

La niña arqueó la espalda.

Sebastián se arrodilló al otro lado, su presencia cubriendo a Valeria y a la pequeña como un muro oscuro.

—Vuelve —dijo, con una orden de Alpha tan precisa que no invadió la voluntad de la niña, solo llamó a su loba—. Respira.

La niña inhaló.

El olor amargo del acónito retrocedió apenas.

Pero retrocedió.

Valeria contó en silencio.

Uno.

Dos.

Tres.

La piel de la niña dejó de tensarse sobre los huesos. Sus uñas, que habían empezado a oscurecerse por la reacción, recuperaron un color rosado. La loba pequeña dentro de ella emitió un sonido casi imperceptible, un gemido vivo que solo los de la manada pudieron oír.

La madre lo oyó también.

Se llevó una mano a la boca.

—Mi bebé —susurró.

Valeria no pudo permitirse llorar.

No allí.

No mientras Beatriz olía a frustración.

Pero el pecho se le abrió con una violencia rara. En otra vida, demasiadas madres habían suplicado junto a cuerpos que ella no pudo salvar. Esta vez una niña respiraba porque Valeria había llegado antes del tercer espasmo.

Valeria sintió el alivio de toda la sala antes de que alguien se atreviera a respirar.

La madre rompió en sollozos.

La sanadora tomó el pulso de la niña.

—Está bajando.

Un murmullo recorrió las mesas.

No era solo gratitud.

Era reconocimiento.

Peligroso.

Hermoso.

Elder Arturo se levantó.

—La señorita Marín administró una sustancia no autorizada en un evento público.

Sebastián ni lo miró.

—La señorita Marín salvó a una niña de mi manada.

—Sin protocolo.

Valeria se puso de pie despacio.

—El veneno tampoco pidió permiso al protocolo.

Alguien ahogó una risa nerviosa.

Arturo la miró como se mira una puerta que antes no existía.

—¿De dónde obtuvo esa fórmula?

Valeria sostuvo su mirada.

No podía decir Moon Archive.

No todavía.

—De una Luna que sabía más que usted.

La frase golpeó más fuerte de lo previsto.

Reynaldo, sentado al fondo por primera vez en semanas, levantó la cabeza.

Beatriz perdió color.

Adrián dejó su copa sobre la mesa sin beber.

Sebastián lo notó.

Valeria también.

La niña comenzó a llorar. Viva.

Marina Solís, desde la entrada de servicio, miró a Valeria con terror y esperanza mezclados.

Entonces Diego entró al salón con una bandeja sellada en las manos.

—Encontramos el origen.

Sebastián se levantó.

—¿Dónde?

Diego miró a Reynaldo.

Luego a Valeria.

—La botella salió del depósito privado del viejo Alpha.

La sala entera se volvió hacia Reynaldo de la Vega.

Y Valeria entendió que el veneno no había sido solo un ataque.

Había sido una acusación.

Reynaldo no se defendió.

Eso fue lo que más miedo dio.

El viejo Alpha miró la botella sellada como si reconociera una sombra antigua en el vidrio. Su mano tembló una vez sobre el bastón. Camila se acercó a él, pero Reynaldo levantó dos dedos, pidiéndole que no lo sostuviera todavía.

—Ese depósito —dijo con voz áspera— solo lo abre mi sello.

Arturo inclinó la cabeza.

—Entonces será necesario investigar su sello, Alpha.

La cortesía fue perfecta.

La amenaza también.

Sebastián se puso de pie entre su padre y el Consejo.

Valeria, todavía de rodillas junto a la niña, comprendió el verdadero brindis de esa noche.

No querían matar a una Omega.

Querían usar su cuerpo pequeño para empezar una caída.

1
Angy Palacios
me encantó la narrativa,fue justa y precisa.
felicitaciones, primera historia que me deja satisfecha. 👏👏👏👏👏👏.
un abracito y gracias por tan bella historia.
Marleys Sofia Cervantes
Que viva el amor yupi
y los cachorros para cuando
Marleys Sofia Cervantes
Así se habla 👏🥰👏🥰👏😂👏🥰👏🥰
Luz Mery Suarez
ya está bueno mastique el cuello Arturo es un maldito codicioso
Luz Mery Suarez
ya la loba de de Vale a dormido mucho que se ponga mosca porque lo que se viene es guerra
Marleys Sofia Cervantes
In pasó a la vez
Marleys Sofia Cervantes
Dios por fin
Marleys Sofia Cervantes
otro enemigo mas
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos victoria segura
Marleys Sofia Cervantes
Dale en las pelotas a ver si deja de joder Adrián
Marleys Sofia Cervantes
La verdad sale
tarde
pero sale
Marleys Sofia Cervantes
por lo menos hizo algo bien el alfa
Marleys Sofia Cervantes
Vamos Sebastián dale una palera 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Gladys Torres
yo he leído muchas historias de Lobos y tengo entendido que se marcan mientras tienen sexos con más emociones bueno cada uno escribe a su manera sigo para ver como termina esta buena 💪💖
Sofia Carruso
A pelear otra vez👏👏👏👏
Sofia Carruso
Tu si críticas deja terminar la obra y si no busca otras con que entretenerte
Maryels Yulid Ribeiro
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Maryels Yulid Ribeiro
Si
si
si
Estás novelas no son el tipo chicle de novelas de hombres lobos que son posesivos y que se curan solo son el tipo de novela que el alpha tiene que reconstruir un corazón y esperar y sufrir ufff Pacho
Maryels Yulid Ribeiro
estos dos llevan más golpe 😂😂😂😂
Maryels Yulid Ribeiro
ufff Pacho ya ni se que pensar
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