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El Despertar De La Luna Olvidada

El Despertar De La Luna Olvidada

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Vianne Soler

Elena siempre fue la "omisión" de la manada Luna Plateada: huérfana, supuestamente humana y relegada a las tareas de limpieza. Todo cambia la noche del baile de emparejamiento, cuando Derek Blackwood, el despiadado y temido Alpha Supremo de la manada Sangre de Hierro, irrumpe en el territorio. El aroma a bosque húmedo y tormenta lo cambia todo. Él es su alma gemela, pero el destino oculta un secreto: Elena no es humana, y su sangre despierta un poder que podría destruir a todos los Alphas del continente.

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Capítulo 21: Los navíos de la penumbra

La paz que florecía en los campos de trigo argénteo del norte se vio abruptamente interrumpida por una alarma que no provenía de las fronteras terrestres, sino de las indómitas costas sudoccidentales. El puesto de avanzada rúnico de Cresta de Sal, un acantilado rocoso que vigilaba las aguas que conectaban el continente con el Mar de las Sombras, reportó el avistamiento de tres colosos de madera oscura que avanzaban a contracorriente, sin velas y sin el auxilio de remos mundanos. Las naves no portaban banderas conocidas, sino un estandarte de seda negra que absorbía la luz del sol como un agujero en el tejido de la realidad.

La noticia llegó a la Fortaleza de Hierro a través de un Espectro de Hierro que se materializó en el salón del trono, exánime por el esfuerzo místico de la transmutación de sombras. Derek Blackwood, que se encontraba revisando los mapas de distribución agrícola junto a la gobernadora Cassandra —quien había viajado al norte para coordinar los nuevos aranceles comerciales—, se puso de pie instantáneamente. Su lobo interno emitió un gruñido sordo, una vibración de alerta máxima que Elena sintió de inmediato desde el altar del santuario celestial.

—Han cruzado el Gran Abismo —declaró Derek, y sus ojos grises se tiñeron por completo del anillo argénteo de la profecía—. No es una incursión de contrabandistas. Tres navíos de ese calado representan una embajada formal... o una vanguardia militar de las potencias desterradas.

—Mis espías en los puertos del Sur informaron de movimientos extraños en las rutas marítimas marginales —añadió Cassandra, cruzando los brazos sobre su túnica escarlata, su mirada felina fija en el mapa costero—. Los nobles supervivientes de la facción de Alons han estado financiando faros clandestinos en los acantilados. Si esos barcos logran atracar en un puerto seguro del Este, la aristocracia disidente tendrá el catalizador que necesita para encender una guerra civil.

Elena ingresó al salón del trono con paso majestuoso, pero la atmósfera a su alrededor ya no transmitía la calidez de la siembra primaveral; un aire gélido, impregnado de una seriedad cósmica, envolvía su silueta.

—El equilibrio de la tierra está amenazado —anunció la Emperatriz Celestial, y su voz polifónica resonó con la frialdad del invierno absoluto—. Las naves que se aproximan están impulsadas por motores de entropía, la misma magia que contaminaba el veneno de Sunspire. No permitiré que pisen el suelo purificado de nuestro imperio. Derek, prepara la guardia de élite. Iremos al encuentro de estos visitantes en Cresta de Sal.

La comitiva imperial partió al amparo de la tarde, utilizando los senderos rúnicos que Elena había entrelazado con las líneas de energía del continente. En cuestión de horas, el Alto Protector, la Emperatriz y un contingente selecto de treinta Espectros de Hierro coronaron los acantilados de Cresta de Sal. El viento marino soplaba con fuerza, arrastrando el olor a salitre mezclado con un hedor rancio a azufre y cenizas que delataba la proximidad de los navíos extranjeros.

Abajo, en la bahía natural que se formaba al pie del acantilado, las tres naves de obsidiana flotaban de forma estática, desafiando el oleaje violento. Del barco principal se desprendió un bote de desembarco que avanzó hacia la orilla de piedra negra. Solo una figura ocupaba la pequeña embarcación, remando con una parsimonia que denotaba una confianza absoluta.

Derek y Elena descendieron por el sendero del acantilado, flanqueados por las sombras silenciosas de sus guardianes. Al llegar a la playa de guijarros congelados, el bote extranjero encalló. La figura que descendió no compartía la fisonomía robusta y peluda de los licántropos continentales; era un ser de una delgadez aristocrática, vestido con una armadura de escamas de ébano y una capa jironada que parecía ondular independientemente del viento. Su piel era de un tono gris cenizo y sus ojos, desprovistos de pupilas, brillaban con un fuego fatuo de color violeta. Era un emisario del Nexo de la Penumbra, la entidad gobernante del Mar de las Sombras.

—Saludos a los soberanos del Imperio de Barro —pronunció el emisario, y su voz sonó como el crujido de hojas secas sobre una tumba abierta—. Soy el Heraldo Malakor. Mi señor, el Archidique del Vacío, ha observado con gran interés cómo la sirvienta del norte ha reclamado una corona que pertenecía a los reyes de sangre. Hemos venido a ofrecerles un pacto... y a reclamar una deuda antigua.

Derek dio un paso al frente, interponiendo su imponente figura de acero negro entre el emisario y Elena. Su espada, el ancla del invierno, emitió un leve zumbido.

—Este continente no reconoce deudas con los desterrados, Malakor —sentenció el Alto Protector, y su Voz de Alpha aplastó el eco siseante del heraldo—. Habla con claridad o tu cabeza regresará a tus barcos flotando en la marea.

Malakor soltó una carcajada fría, dirigiendo su mirada violeta directamente hacia Elena, ignorando la amenaza física de Derek.

—La Loba Celestial cree que su despertar es un acto de justicia poética —dijo el heraldo, extendiendo una mano de dedos largos y uñas negras—. Pero olvida que la energía que consume para mantener este invierno idílico proviene del mismo pozo primordial que alimenta nuestras artes. Cada runa que trazas en este suelo, emperatriz, debilita las barreras del Gran Abismo. Venimos a proponer una entrega anual de grano argénteo y esclavos omegas a cambio de mantener las sombras al otro lado del océano. Si se niegan, el veneno que probaron en Sunspire no será una copa aislada; será la lluvia que marchite sus campos.

Elena avanzó, colocando su mano sobre el hombro de Derek. El contacto directo desencadenó un flujo masivo de energía argéntea a través del lazo, potenciando el aura de ambos. La escarcha bajo los pies de la emperatriz se expandió por la playa, congelando instantáneamente el agua que rodeaba el bote de Malakor.

—Le dirás a tu Archiduque que la era del comercio con la dignidad de mi pueblo ha expirado —declaró Elena, y sus ojos de azul eléctrico fulguraron con el poder de una supernova—. El trigo argénteo es para alimentar a los libres, y el hierro de mi protector es para ejecutar a los tiranos. No habrá pactos, no habrá tributos. Si una sola de sus naves intenta cruzar la línea del horizonte mañana al amanecer, mi invierno congelará el Mar de las Sombras hasta sus profundidades más oscuras.

Malakor dio un paso atrás, sintiendo por primera vez el peso de la presión espiritual de la pareja imperial unificada. Las escamas de su armadura comenzaron a agrietarse bajo el frío místico que emanaba del suelo.

—Han elegido el camino del colapso —siseó el heraldo, subiendo cojeando a su bote mientras el hielo de la playa crujía bajo su peso—. Las sombras no olvidan, y sus aliados internos ya están listos para abrir el cerrojo desde dentro.

Mientras el bote regresaba hacia los colosos de obsidiana, Derek se volvió hacia Elena. La firmeza en el rostro del Protector ocultaba una profunda preocupación geopolítica. Las palabras del heraldo confirmaban lo que ambos temían: la traición de la familia Sterling era solo la punta del iceberg de una conspiración que vinculaba a la aristocracia caída del Este y del Sur con las potencias del exterior. La verdadera prueba para el Imperio Celestial no sería una batalla de fuerza bruta, sino una guerra en dos frentes contra los enemigos de la luz y los fantasmas del orgullo herido.

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Carmen Fernandez
me gusta la historia Pero se vienen repitiendo en varios capitulos las mismas palabras y resulta cansador y hace que uno pierda la emoción o la continuación de seguir leyendola
Estefany Cruz
por fa trata de no repetir alas palabras por fa
hernandez: de todos los capítulos juntos no se hacen dos con narración nueva siempre lo mismo
total 1 replies
Clary ❤
Hola autora !!! la novela tiene una hermosa e interesante trama, pero lo que me parece muy repetitivo cuando por ejemplo hablas de q el alfa supremo va a dar su cabeza u cuando ella pisa y el suelo renace... y así varias cositas. no es de maldad q te lo digo es más bien una crítica constructiva.. sin ganas de ofender... igual la sigo leyendo por q me gustó la historia , es diferente y atrae bastante... 👏👏👏
Vianne Soler: Gracias por tus aportes, lo voy a tomar en cuenta
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