NovelToon NovelToon
Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 19

Valentina

Y ahí fue donde se quebró todo. No en la discusión, no en la cachetada… sino en lo que vino después. Porque él no se fue lejos, no desapareció, no eligió el silencio ni la distancia. Se fue enfrente. A veinte metros de mi casa. A otra casa… a su casa. Y yo tenía que verlo. Tenía que convivir con su presencia y su abandono al mismo tiempo, como una herida abierta que no te dejan cerrar.

Pasaron apenas cuatro días cuando la vi. Entrar con él. Caminar como si nada hacia ese lugar que ahora compartían. Y en ese momento entendí que ya no era un simple mensaje, ni una tarjeta, ni una foto, ni un video escondido en un teléfono… era real. Era cara a cara con la persona que había estado en mi lugar, con la historia que yo había construido durante años. Y ahí el dolor fue distinto. Más crudo. Más profundo. Más imposible de negar.

Lloré como nunca. Sentí que mi mundo se caía, que todo lo que había sostenido durante tanto tiempo se desmoronaba frente a mis ojos. Pero en medio de ese dolor también apareció algo que me costó aceptar… tal vez no me había destruido. Tal vez me había sacado de un lugar que ya no era mi hogar. Porque un hogar no es solo una casa, no es una rutina, no es sostener por costumbre. Un hogar es donde te aman, donde te respetan, donde te cuidan. Y alguien que te elige de verdad… no comete el error de traicionarte.

Y aun así… dolía.

Dolía seguir.

Dolía levantarme.

Dolía respirar.

Porque me había dejado sola. Con las cuentas, con las responsabilidades, con mi hijo, con todo. Era como si hubiéramos dejado de existir para él. Como si de un día para el otro ya no fuéramos nada. Y esa ausencia… pesaba más que cualquier grito.

Pero no me quedé.

No pude.

Lloraba… pero seguía.

Trabajaba llorando, salía llorando, volvía agotada… y seguía. Haciéndome la fuerte, aunque por dentro estuviera completamente rota. Hubo días en los que no quería levantarme, en los que todo me pesaba, en los que no encontraba sentido. Pero también hubo otros… donde algo en mí se levantaba igual. Donde respiraba hondo y avanzaba, aunque fuera un paso mínimo.

El tiempo pasó lento, pesado, arrastrándose entre caídas y pequeños intentos de volver a mí. Y sin darme cuenta, algo empezó a cambiar. Ya no dolía igual. No porque hubiera desaparecido el dolor, sino porque ya no me dominaba. Empecé a sostenerme. A reconstruirme. A aprender a vivir sin esperar nada de él.

Pasó un año… y un poco más.

Un año y medio de levantarme sola, de hacerme cargo de todo, de aprender a sobrevivir primero… y después, de a poco, a vivir. Y en ese proceso, sin buscarlo, sin esperarlo… algo dentro mío empezó a suavizarse. Volví a sonreír. A disfrutar momentos simples. A sentir que, a pesar de todo, había algo en mí que seguía vivo.

Y fue en uno de esos días, en medio de lo cotidiano, cuando pasó.

Entró al local como cualquier cliente. Yo estaba trabajando, concentrada, en lo mío. Levanté la mirada… y lo vi. Nuestros ojos se cruzaron apenas un segundo, pero fue suficiente para que algo se moviera dentro mío. No fue amor. No fue ilusión. Fue… distinto. Tranquilo. Desconocido. Pero no doloroso.

Lo miré… y bajé la mirada enseguida, como si no quisiera darle importancia. Como si no estuviera lista para sentir nada que no fuera lo que ya conocía. Seguí con lo mío, intentando convencerme de que era un momento más.

Pero cuando me di vuelta para ir hacia la cocina… lo sentí.

Su mirada.

Clavada en mí.

No incómoda.

No invasiva.

Solo… presente.

Como si me viera.

De verdad.

Caminé sin mirar atrás, pero lo sentía. Hasta que crucé la puerta y desaparecí de su vista… o eso creí. Porque en el fondo supe que algo había cambiado.

No por él.

Sino por mí.

Porque después de tanto tiempo…

después de tanto dolor…

por primera vez…

ya no estaba rota.

Estaba volviendo a ser, seguí trabajando a veces con fuerza y otras sin ganas, pero me veía bien, me sentía bien pero extraña.

El que era un cliente que trabajaba en la oficina que estaba a dos cuadras del local. Desde ahí organizábamos los envíos, coordinábamos pedidos, respondíamos mensajes. Era un ritmo constante, casi automático, pero había algo que empezó a romper esa rutina… él.

Al principio eran mensajes simples. Pedidos. Consultas. “¿Tenés esto?”, “¿Podés enviarme aquello?”. Nada fuera de lo normal. Pero con el tiempo… se volvió una costumbre. Una especie de presencia silenciosa en mis días. Mensaje iba, mensaje venía. Y sin darme cuenta… lo esperaba.

No era solo trabajo.

Había algo más.

Pasaron cuatro meses desde la primera vez que lo vi… y volvió al local. Cuando entró, nuestras miradas se cruzaron otra vez. Y ahí lo sentí. Fue como un golpe en el pecho. No fuerte… pero claro. Presente. Como si algo se despertara en mí sin permiso.

No supe explicarlo.

No era lógico.

No era algo que pudiera nombrar.

Pero estaba.

Su mirada… tenía algo. Algo que no incomodaba, pero tampoco pasaba desapercibido. Algo que me hacía quedarme un segundo más de lo normal. Algo que me hacía sentir… vista.

Y ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que no era un cliente más.

En la oficina, Alexis y Romina estaban conmigo todo el tiempo. Compartíamos el trabajo, las risas, los días largos. Y fue Alexis el primero en notarlo.

—¿Por qué sonreís cuando ves esos mensajes? —me dijo un día, entre risas.

Yo me hice la distraída… pero no pude sostenerlo.

Le mostré el chat.

Él reaccionaba con corazones.

Mandaba corazones.

Y yo… no lo veía raro. Para mí era amable. Nada más.

Pero Alexis no.

Se quedó mirando la pantalla unos segundos y después levantó la mirada con una sonrisa pícara.

—Guau, Valentina… este chico está enganchado.

Sentí algo en el estómago.

—No… nada que ver —dije, intentando restarle importancia.

—¿Nada que ver? —insistió—. Mirá cómo te escribe… cómo te reacciona. Esto no es solo amabilidad.

No respondí.

Pero sus palabras…

se quedaron.

Esa noche estaba en casa. Los chicos ya se habían ido a dormir. Todo estaba en silencio. Subí una foto a mi estado de WhatsApp, sin pensarlo demasiado… y a los minutos, reaccionó.

Un corazón.

Y ahí me quedé mirando la pantalla.

—¿Por qué? —pensé.

¿Por qué reaccionaba a mi foto?

¿Qué veía?

¿Qué sentía?

Y sin pensarlo mucho… le escribí.

—¿Tenés novia?

La respuesta llegó rápido.

—Jajaja, no… no tengo novia. Estoy solo hace bastante. ¿Y vos?

Me quedé mirando el mensaje unos segundos.

—Separada… difícil de explicar.

—Mmm… ya veo —respondió.

Y ahí…

empezó todo.

Los mensajes dejaron de ser solo por trabajo.

Había un “buen día”.

Un “¿cómo estás?”

Un “¿puedo pasar a comprar?”

Un “¿puedo ir a verte?”

Y sin darme cuenta… lo estaba esperando.

Esperando que escriba.

Esperando que aparezca.

Esperando ese momento en el que entraba al local, nuestras miradas se encontraban… y todo parecía detenerse un segundo.

A veces llegaba, me saludaba con un beso en la mejilla.

Sonreía.

Se llevaba su pedido.

Y se iba.

Pero dejaba algo.

Una sensación.

Una presencia.

Y entre mensajes…

entre miradas…

entre silencios que decían más que las palabras…

fue ahí…

donde todo comenzó.

Los días siguieron pasando, y aunque los mensajes no paraban, vernos… no era tan fácil.

Siempre había algo.

El trabajo.

Los tiempos.

La vida misma.

Y en medio de eso, la distancia se volvió parte de la historia.

Pero no era una distancia fría.

Era distinta.

Era como si en ese espacio entre un encuentro y otro… algo siguiera creciendo.

Los mensajes seguían.

Simples.

A veces cortos.

A veces más largos.

Pero siempre estaban.

Siempre volvía.

Y yo… sin darme cuenta, también.

No lo pensaba demasiado.

No quería.

Solo dejaba que pasara.

Que fluya.

Que sea lo que tuviera que ser.

Hasta que un día…

llegó ese mensaje.

Simple.

Directo.

“Quiero verte.”

Me quedé mirando la pantalla.

Sentí ese cosquilleo en el estómago.

Ese nervio suave… que no asusta, pero tampoco pasa desapercibido.

No era la primera vez que hablábamos.

No era la primera vez que nos veíamos.

Pero esa forma de decirlo…

tenía algo distinto.

No respondí enseguida.

Respiré.

Sonreí apenas.

Y apoyé el teléfono.

Como si necesitara un segundo para acomodar todo eso que se movía adentro mío.

Porque no era solo un mensaje.

Era lo que despertaba.

Era esa sensación…

de que algo estaba empezando.

Sin apuro.

Sin presión.

Pero real.

Muy real.

Gracias bellas por leer espero estén disfrutando, bendiciones ♡

No olviden dejar comentarios, likes y regalos 🎁 😉

1
Paola Elizabeth
es un boludo
Paola Elizabeth
hombres hombres
Paola Elizabeth
hdp
Emperatriz Reales
Q bueno q te enfrentaste a ese narcisista de porquería , q cree q él es el único q tiene valor como humano , cuando es una reverenda porquería
Maria Rosalva: 🤭🤭🤭 Emperatriz como estás? Bendiciones mi bella🥰
total 1 replies
Emperatriz Reales
Realmente así es, todos opinamos, pera la realidad es otra q no nos deja pensar con claridad, y esa llega el día menos pensado
Emperatriz Reales
No entiendo a esta mujer,suelta esas ataduras, ese demonio no te quiere, déjalo d una v z , para q alargar el dolor , ya esta clara q eso no va a ningún lado
Emperatriz Reales: Exacto, pero es así tal cual , cuando estamos donde ya no tenemos cabida
total 2 replies
Emperatriz Reales
La excusa perfecta, me molestó y no vuelvo
Maria Rosalva: tranqui el proceso puede cambiar , solo dale tiempo al tiempo, te prometo vivir una montaña rusa de emociones
total 1 replies
Emperatriz Reales
Hay q repetirnos, la infidelidad no se perdona
Emperatriz Reales
El no cambio , mejoró las estrategias
Emperatriz Reales
No se , no le creo a ese falso
Emperatriz Reales
Q cagada de hombre , Lucas te deseo lo peor q le puede pasar a una basura humana como tú , es despreciablemente, ósea , ella está enferma q tipo tan valuado
Maria Rosalva: 🤣🤣🤣tranquila mi bella jiji falta más
total 1 replies
Karina Vazquez Gonzalez
leyendo tu historia y ya estoy fascinada
siento que eso es lo peor que una mujer le puede pasar pensar que es hasta que lleguemos a viejitos los dos..y resulta que nada es para siempre sin saber que duele excelente inicio
Maria Rosalva: Cada capítulo es más intenso, mi alma le estoy dejando en cada línea, espero que disfrutes mucho
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play