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Mi Amado Esposo Desconfía De Mi.

Mi Amado Esposo Desconfía De Mi.

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Pérdida de memoria / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:67.5k
Nilai: 5
nombre de autor: yanina

⚠️ADVERTENCIA DE CONTENIDO⚠️ Está novela cuenta con acoso severo, violencia física y emocional...
Un amor de la infancia destruido por el control despiadado de mi hermano. Mi amado Adán no solo perdió nuestros preciados recuerdos esa noche, también perdió la sensibilidad de sus piernas gracias a una persona desquiciada. Con la culpa creciendo dentro de mí desde niña me puse un propósito en mente. Esta vez yo lo cuidaré, lo protegeré, me convertiré en su esposa y cumpliré nuestras promesas olvidadas. Aunque su desconfianza me destroce el corazón, aunque su indiferencia me desgarre el alma, me quedare a su lado. Romperé esta jaula que me mantiene encerrada y volare tan alto que ya nadie más me podrá volver a enjaular.

NovelToon tiene autorización de yanina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Hasta cuando?

Al llegar a casa, me cubrí lo mejor que pude, cada movimiento una punzada del dolor, y pasé directo a mi cuarto, buscando refugio en la oscuridad. Camila estaba en la sala junto a Adán. Ni siquiera saludé; no podía hacerlo. Cada palabra era como enterrar agujas en mi garganta, cada intento de hablar, una tortura, un recordatorio de lo que acababa de vivir.

—¿Le sucede algo malo a Alondra? No me digas que la estuviste molestando en mi ausencia, Adán. Eres un hombre, su esposo. No puedes tratarla mal todo el tiempo —la voz de Camila, cargada de su habitual tono acusador.

—No he hecho nada, madre, pero si te hace feliz, ahora mismo voy a verla. Y que quede claro que tu casa es la de enfrente, con que pases de visita una vez cada tanto está bien —la respuesta de Adán, teñida de irritación.

—¡ESTE MOCOSO MAL AGRADECIDO! —El grito de Camila se perdió en la distancia, mientras yo me hundía en mi propio abismo, en la privacidad de mi habitación.

Mientras me quitaba las medias rotas y las arrojaba a la basura con todo el asco y el desprecio que podía sentir, me observé en el espejo, un reflejo destrozado de mí misma. Mi cuello estaba rojo, sus dedos grabados a fuego en mi piel, una marca indeleble de su violencia. Mi boca, hinchada y desgarrada, y mis manos temblaban sin parar, incontrolables, traicioneras.

Abrí la llave de la bañera, el agua brotando como una promesa de purificación, un intento fútil de lavar la suciedad de lo vivido. Fue entonces cuando escuché la puerta abrirse lentamente. Pero la persona que entró sin permiso no era Camila.

—¡ADÁN! —grité, asustada, cubriendo mi cuerpo apresuradamente, mi voz un hilo de pánico— ¿Qué... qué haces aquí?

Adán no dijo nada, solo su mirada, una mezcla indescifrable de preocupación y algo más, me recorrió de arriba abajo lentamente. Sentí mis ojos arder con la necesidad de lanzarme a sus brazos, de buscar seguridad en su presencia, de encontrar un refugio en medio de mi tormenta. Pero me mantuve firme en mi lugar, la dignidad, lo poco que me quedaba, aferrada a mi alma. La vergüenza me quemaba por dentro, un fuego lento y doloroso.

—¿Qué te sucedió? ¿Por qué estás en estas condiciones, Alondra? —Su voz no sonaba como un reproche, más bien era suave, preocupada, un bálsamo inesperado en medio de la tempestad.

—Yo... yo me he caído y creo que me estoy por enfermar. Me duele mucho la garganta, así que, por favor, sal. No quiero contagiarte —mentí, la voz apenas un susurro, cada palabra forzada.

—¿Segura es eso? —insistió, su mirada fija en la mía, como si intentara leer mi alma.

Asentí con la cabeza, mis ojos fijos en los suyos, mientras me metía al baño, dejando que la puerta se cerrara tras de mí. Me dejé caer sobre el piso helado, la superficie fría contrastando con el infierno que ardía en mi interior. No sabía si tenía más miedo a que Adán supiera la verdad y me odiara aún más, o a que Robinson viniera por él como venganza hacia mí. El miedo era una serpiente que se enroscaba en mi pecho, apretando cada vez más fuerte. Me encantaría irme lejos, muy lejos, donde nadie me conociera, nadie supiera quién soy, y poder vivir como una persona normal, libre de esta pesadilla interminable. Pero sabía que eso era solo un sueño, una fantasía inalcanzable.

La fría loza de la bañera se hundía bajo mi peso mientras el agua comenzaba a llenarla, un murmullo suave que apenas lograba acallar el torbellino en mi mente. Las imágenes de la oficina de Robinson, la brutalidad de sus manos, el sabor metálico de la sangre, se repetían una y otra vez como una película de terror. Mis manos seguían temblando, y no podía detenerlas. Cada pequeño sonido, cada sombra, me hacía saltar.

Me desvestí con lentitud, cada movimiento un recordatorio de los moretones que comenzaban a florecer en mi piel. Observé mi reflejo en el espejo empañado por el vapor, y la visión de mi cuello, un mapa de dedos violento, me arrancó un gemido ahogado. La boca hinchada, el labio roto… era la prueba irrefutable de que no había sido una caída. Era la huella de su locura, de su posesión enferma.

Me sumergí en el agua caliente, buscando consuelo, buscando que el calor me quemara la piel lo suficiente para olvidar el frío de su tacto. Pero ni el agua más hirviente podía apagar el fuego del miedo y la impotencia. Cerré los ojos, tratando de alejar las lágrimas que amenazaban con desbordarse. No. No podía llorar. No ahora. Tenía que ser fuerte.

Escuché un leve golpe en la puerta del baño, y mi cuerpo se tensó.

—Alondra, ¿estás bien? —La voz de Adán, suave, resonó al otro lado.

—Sí, estoy bien —respondí, mi voz sonando extrañamente firme, a pesar del nudo en mi garganta— Solo... solo me estoy dando un baño.

El silencio se prolongó por unos segundos, y creí que se marcharía, pero no fue así.

—Me voy a quedar aquí fuera, en la habitación —dijo, y pude escuchar el sonido de su silla de rudas invadir mi espacio — Si necesitas algo, no dudes en llamarme.

Esa declaración, tan simple y tan inesperada, me desarmó por completo. ¿Preocupación? ¿Realmente había preocupación en su voz? Un atisbo de esperanza, frágil como el cristal, se abrió paso en mi pecho. Pero rápidamente lo aplasté. No podía permitirme sentir esperanza. La esperanza era una trampa, una ilusión que solo conducía a más dolor.

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Adiana Navas
aplausos para la aurora. exelente historia de mucha emoción 💝
Airamzul Valenz Ibrr
No es su hermana es un sadico. Hasta que la mate va cambiar el capitulo. No me gustan esas novelas donde siempre mujer. No se defiende. Todo soporta. Se me sube coraje. Mejor l dejo autora gracias baasy
Elizabeth Vivas
no entiendo si eso paso hace tanto tiempo ya ella una mujer bastante adulta y aun no se desprende de su enfermo hermano....
esa parte no me cuadra
Gladys Silvero
hermosa historia muchas gracias por compartir 🥰👏👏
Maria Soledad Tinnirello
Hermosa historia de resilencia.
Tere Jimenez
hermoso final felicidades eres increíble
Tere Jimenez
hermosa novela felicidades como todo lo que escribe
solo con esta novela nos pasamos llorando pero terminó increíble felicidades un abrazo
Tere Jimenez
que hermoso capitulo
Tere Jimenez
así es ya elimínalo por favor yo creo que la chica ya sufrió mucho
Tere Jimenez
que desgraciado
Mely Cordova
Súper bonita, emocionante,en verdad súper bien 👍🤩 te felicito autora,por esta novela hubo de todo,y que más te puedo decir,que Dios te bendiga y te preste salud como asta ahora 🫂🥇
Mely Cordova
Estoy casi que lloro,que bueno que Adán tenga esos pensamientos y vaya por ella,para que por fin sean felices
Mely Cordova
Claro que sí Alondra,ahora tienes a Adán y a Camila que te van a ayudar y van a creer cada una de las palabras que vas a decir,y ellos te apoyaran
Mely Cordova
Que bueno que le dejé un guardaespaldas,pero igual que tenga mucho cuidado,por están mañoso Robinson,que no se arrimaria con ella,si no mandaría al hijo de su Nana,como la vez pasada
Mely Cordova
A de estar sacando ropa de poco a poco , para que no se de cuentas Alondra,
Mely Cordova
Que bueno que fue Adán quien llegó por ella,😲pensé que era el desgraciado de Robinson,que gran alivio
Ojalá y no la dejen sola para que no pueda arrimarse con ella,aún que se va a ir de viaje por 6 meses,que deje a alguien a su cuidado
Mely Cordova
Hay Adán,vas a hacer las cosas mal,le vas a romper el corazón a Alondra,pero lo mas preocupante es,que la vas a dejar sola durante 6 meses,en los cuales Robinson,la va a tener para el,y va a querer hacer con ella todo lo inimaginable😔🤨
Ojalá y la investigaste pero sobre todo,a Robinson
Mely Cordova
En verdad es un psicópata 😡 como va a. querer tener así a su propia hermana,la desa como mujer ,no como hermana,creo más bien que no son hermanos ,que más secretos tendrá la familia de Alondra 🤨
Mely Cordova
Hay Adán que bueno que estás abriendo los ojos 🫩 ante lo que sucede a su alrededor,y que te des cuenta de lo que en verdad está pasando,y oir favor eso que precientes, te haga sentir que no debes de dejar sola a Alondra 😔
Mely Cordova
😭😭😭hay Alondra,solo dijiste lo que sentías dentro de tu alma,pero aun así,necesitas esa luz,que ilumine tu camino y camine junto a ti,en esos momentos tan difíciles
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