Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Ambición
Eloise respiro iba a hablar, cuando nuevamente la puerta volvió a sonar.
Esta vez, más firme.
Más directa.
—Adelante.
La puerta se abrió.
Y entró un joven.
Seguro.
Recto.
Indiferente.
El hermano de Eloise.
Ethan.
Su mirada se dirigió directamente al conde.
Ignorando por completo a su hermana.
—Conde Archer.. Mi padre me envía a buscarlo. La cena está servida.
Ni una mirada.
Ni una palabra.
Para Eloise.
Como si no estuviera ahí.
Como si no existiera.
El silencio se tensó apenas.
Archer lo notó.
Y también notó…
La mirada de Eloise.
Fija en su hermano.
Pero no con tristeza.
Ni resignación.
Sino con rabia. Pura.
Silenciosa.
Contenida.
Ethan no lo vio.
O no le importó.
Archer desvió apenas la mirada hacia ella.
Solo un segundo.
Suficiente.
Luego volvió al joven.
—Entiendo.
Su tono volvió a ser neutral.
Controlado.
Pero algo en el ambiente…
Había cambiado.
Ethan asintió.
—Lo esperamos.
Y salió.
Sin más.
Sin mirar atrás.
La puerta se cerró.
Y el silencio volvió.
Eloise seguía mirando el lugar por donde su hermano había salido.
Sus manos se apretaron ligeramente.
Pero no dijo nada.
No se quejó.
No explicó.
Simplemente…
Se levantó.
—Voy a cambiarme —dijo, sin mirarlo—.
Su voz era más baja ahora.
Más contenida.
Caminó hacia el interior de la habitación.
Y desapareció tras una puerta lateral.
El conde Archer se quedó solo.
En medio de esa habitación que ahora entendía mejor.
Demasiado mejor.
Sus ojos recorrieron el lugar.
Sencillo.
Poco cuidado.
Frío.
Nada acorde a lo que debería ser la habitación de una hija de nobles.
Exhaló lentamente.
[Esto es inaceptable]
No lo dijo en voz alta.
Pero lo pensó con claridad.
Y por primera vez…
No veía a Eloise solo como una pieza útil.
Ni como una fuente de información.
Sino como alguien…
Que había estado sobreviviendo sola.
Mucho antes de que él apareciera.
Detrás de la puerta…
Eloise se apoyó un segundo contra la pared.
Cerró los ojos.
Respiró hondo.
El dolor en su cabeza ya era leve, pero el cansancio… seguía ahí, instalado en cada músculo. Aun así, se obligó a moverse. No podía permitirse quedarse atrás, no en esa casa, no con esa familia.
Se cambió con rapidez.
Algo sencillo.
Ligero.
Un camisón delicado, suave, de tela fina… pero no ostentoso. Era de las pocas prendas cómodas que tenía.
Cuando abrió la puerta..
Se detuvo.
El conde Archer seguía allí.
De pie.
Junto a la ventana.
Mirando hacia afuera como si nada lo atara realmente a ese lugar.
Eloise parpadeó, sorprendida.
—¿No iba a bajar a cenar?
Él giró apenas la cabeza.
La miró.
Y por un instante…
Algo cambió.
Muy leve.
Pero real.
Porque verla así…
Sin la rigidez del día.
Sin la tensión.
Con esa apariencia más frágil, más… humana.
Lo tomó desprevenido.
Desvió la mirada casi de inmediato.
—Sí.
Respuesta breve.
Controlada.
Pero había una ligera rigidez en su postura ahora.
Eloise inclinó la cabeza, curiosa.
No entendía del todo ese cambio.
El conde dio un paso hacia la puerta.
Listo para irse.
Pero antes de salir…
Se detuvo. Apenas.
—Nos veremos pronto. Tenemos una conversación pendiente..
No fue una promesa cálida.
Ni una despedida amable.
Fue… una afirmación.
Segura.
Eloise sonrió.
Pequeño.
Sincero.
—Eso espero.
Lo miró con cierta ligereza.
—Porque estoy esperando esa conversación.
Hizo una pequeña pausa.
Y luego añadió, con un dejo de humor cansado..
—Así que espero no morir de hambre antes… aquí.
Se rió suavemente.
Una risa baja.
Pero genuina.
El conde la observó un segundo más.
Y luego…
Asintió.
Sin responder.
Y salió.
El comedor de la mansión Knapp era elegante.
Pulcro.
Perfecto… en apariencia.
Lord y Lady Knapp ya estaban sentados.
Conversaban con tranquilidad, como si el mundo fuera exactamente como debía ser.
—Las donaciones de este año han sido ejemplares…
—Nuestra familia siempre ha sido reconocida por su generosidad…
—Ethan ha progresado notablemente en su entrenamiento… no solo tiene nombre de emperador sino que sus habilidades parecen de uno..
Las palabras fluían.
Orgullo.
Imagen.
Apariencia.
Pero en ningún momento..
Ni uno solo..
Se mencionó a Eloise.
No preguntaron.
No comentaron.
No mostraron interés.
El conde Archer tomó asiento.
En silencio.
Observando.
Escuchando.
Y recordando.
[Espero no morir de hambre…]
Las palabras volvieron.
Claras.
Molestas.
Persistentes.
Su mandíbula se tensó apenas.
[Si muere aquí, por esta negligencia..]
El pensamiento fue frío.
Práctico.
[No obtendré la información.. no sé que mas sabe]
Pero eso…
No era todo.
No completamente.
Un leve gruñido escapó de él.
Y entonces habló.
—Me llevaré a Eloise.
El silencio cayó de inmediato sobre la mesa.
Ambos padres lo miraron.
Sorpresa.
Interés.
—Por una temporada.. Necesita mejorar su estado.
No pidió permiso.
No lo planteó como sugerencia.
Era una decisión.
Pero lo que recibió a cambio…
No fue oposición.
Ni duda.
Ni preocupación.
Fue… Otra cosa.
Los ojos de Lord y Lady Knapp brillaron levemente.
Ambición.
Mal disimulada.
—Por supuesto.. Nos parece adecuado.
—Sí.. Creemos que es una excelente idea.
El conde los observó.
En silencio.
[demasiado fácil.. pareciera que estuvieran vendiéndola solo por estatus]
—Mañana mismo puede ir.. Prepararemos todo.
No preguntaron condiciones.
No pidieron detalles.
No dudaron.
Simplemente…
Aceptaron.
Entregaron. A su hija.
El conde Archer los miró un segundo más.
Y lo vio.
Claramente.
No era confianza.
No era alivio.
Era cálculo.
Interés.
Ambición.
[Creen que esto es un cortejo… idiotas]
Sus ojos se endurecieron apenas.
Pero no los corrigió.
No valía la pena.
[Inútiles]
No lo dijo en voz alta.
Pero lo pensó.
Con absoluta claridad.
La cena continuó.
Como si nada.
Como si fuera una noche normal.
Pero para el conde…
Ya no lo era.
Porque ahora sabía exactamente qué tipo de familia era esa.
Y también sabía…
Que Eloise Knapp no tenía a nadie en esa casa.
Nadie que la protegiera.
Nadie que la cuidara.
Nadie que la viera.
Excepto…
Tal vez…
Él.
Y eso…
Era un problema.
Porque lo último que el conde Archer necesitaba…
Era involucrarse más de lo necesario.
Y sin embargo…
Ya había dado el primer paso.
Uno del que…
Probablemente no habría vuelta atrás.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/