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Dulce Venganza

Dulce Venganza

Status: En proceso
Genre:Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Dejar escapar al amor / Completas
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: ISA Miranda

Miranda y Laura han sido inseparables desde la infancia. Sin embargo, su amistad se ve puesta a prueba cuando Laura se enamora del novio de Miranda, David, y queda embarazada. La traición de Laura hiere profundamente a Miranda, quien decide llevar a cabo una venganza bien planificada, que culminará en una inesperada revelación

NovelToon tiene autorización de ISA Miranda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Quiebre

Miranda

El trayecto al departamento se sintió eterno, como si el asfalto se estirara bajo los neumáticos. Mantenía la frente apoyada contra la ventanilla, dejando que el frío del cristal me adormeciera la piel. El reflejo que el vidrio me devolvía no era el mío; era la sombra de una mujer derrotada por la sospecha. Todavía me quemaba en el pecho la audacia de Cristian: me había mandado a seguir como si fuera una pieza de ajedrez y no la mujer que dormía a pocos metros de él.

—Señorita... ¿Quiere que la acompañe? —La voz de Ethan, baja y alerta, me sacó del trance al notar que mi mano temblaba sobre la manija de la puerta.

—Sí —susurré, recuperando la postura—. Ve al cuarto de Marian, busca sus documentos y luego haz lo mismo en el mío. Arma dos maletas con lo indispensable, Ethan. Y escucha bien: pase lo que pase, oigas lo que oigas, no permitas que Marian salga de su habitación.

Ethan no asintió, su silencio fue la confirmación marcial que necesitaba. Entré al departamento y el aire me pareció viciado, cargado de una electricidad estática que me erizó los vellos de la nuca. Cristian estaba allí, en la sala, con la luz de la laptop bañando su rostro de un azul espectral.

—Tenemos que hablar, Cristian.

Mi voz sonó como un látigo. Él despegó la mirada de la pantalla y, al notar la dureza en mis ojos, se puso de pie lentamente, como un depredador que presiente el peligro.

—¿Sucede algo? —preguntó, intentando mantener una calma que sus dedos, tamborileando sobre la mesa, delataban.

—Sí. ¿Me mandaste a seguir? —solté sin anestesia.

El silencio que siguió fue tan denso que dolió. Busqué en sus ojos una chispa de negación, un "estás loca", cualquier mentira piadosa a la que aferrarme. Pero solo encontré frustración. Solté una risa amarga que se sintió como lija en mi garganta.

—Al parecer no te bastó con traer a tu "amiga con derechos" a nuestra casa —dije, tragándome el nudo que amenazaba con quebrarme—. Ahora me mandas a vigilar como a una criminal. ¿Tanto me desconoces? ¿O es que proyectas en mí tu propia falta de lealtad?

—¡Miranda, lo hice por tu seguridad! —exclamó, intentando acortar la distancia. Retrocedí un paso, marcando una frontera invisible.

—¡No mientas! —grité—. Desde que pisamos Venezuela me tratas como si fuera un activo que proteger o un enemigo al que vigilar. Si querías saber dónde estaba, solo tenías que preguntarlo. Pero preferiste el espionaje a la palabra.

—¡Porque ya no eres la misma! —estalló él, perdiendo el control—. Has cambiado, Miranda. Te has vuelto fría, distante... siento que te pierdo entre tus secretos y ya no sé a quién tengo al lado. Mandé a esos hombres porque tengo miedo de que el mundo que estás construyendo te trague y me dejes fuera.

—¿Y tu solución es asfixiarme? —Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no de debilidad, sino de una rabia purificadora—. Me hablas de cambios mientras Anya se pasea por tus negocios como si fuera la dueña de todo. He visto cómo la miras, Cristian. Sé qué hay más que petróleo ruso entre ustedes. No me trates como a una idiota.

Cristian se frotó la frente, desesperado. —Anya es una aliada, nada más. Lo que hay entre nosotros es...

—Es lo que escribiste en ese cuaderno —lo interrumpí con la voz quebrada—. Lo leí, Cristian. Sé lo que sientes, o lo que crees sentir. ¿Dejaste ese cuaderno a propósito? ¿Fue una carnada para que, cuando descubriera que me seguías, yo estuviera demasiado confundida para reclamarte?

Él se quedó mudo, desarmado. Se acercó esta vez con una lentitud dolorosa y, por primera vez, no retrocedí. Estábamos tan cerca que podía oler el rastro de café y cansancio en él.

—Sí, lo escribí —admitió en un susurro—. Y sí, tengo sentimientos por ti que me están volviendo loco. Pero me mandaste a aprender italiano para que no desconfiara, para que entendiera lo que hablabas con otros... Fuiste tú la que puso la primera piedra de este muro, Miranda.

—Lo hice para protegernos —sollocé, dejando caer la máscara—. ¡Porque yo también te quiero, maldita sea! Y no como a un amigo, ni como al "Tito" de Marian. Te quiero de una forma que me aterra porque sé que en este juego de guerra psicológica, el amor es la primera baja. Pero no puedo estar con alguien que no confía en mí.

La confesión quedó flotando entre nosotros. La tensión se volvió insoportable, una mezcla de odio, traición y un deseo que había estado madurando en las sombras. Cristian me tomó del rostro con brusquedad, obligándome a mirarlo. Sus ojos azules estaban empañados.

—Entonces ódiame, pero no te vayas —suplicó.

Antes de que pudiera responder, sus labios colisionaron contra los míos. Fue un beso desesperado, con sabor a sal y a urgencia. No hubo ternura, fue un choque de promesas rotas y verdades no dichas. Sus manos se enredaron en mi cabello mientras las mías se aferraban a su camisa, intentando anclarme a él y, al mismo tiempo, empujarlo lejos. Era el beso de dos náufragos que saben que el barco se está hundiendo, pero deciden compartir el último aliento.

Me separé jadeando, con los labios ardientes y el corazón martillando contra mis costillas. La realidad volvió a golpearme con el frío del mármol.

—No es suficiente, Cristian —dije, limpiándome una lágrima rebelde—. El amor sin confianza es solo una jaula elegante. Me voy a casa de mis padres.

Él pareció encogerse. Ethan apareció en el pasillo con las maletas, seguido de una Marian que abrazaba a su muñeca Mandy contra el pecho, con los ojos muy abiertos por la tensión ambiental.

—Miranda, por favor... —la voz de Cristian se quebró.

—Ya está decidido. No puedo vivir con alguien que me vigila mientras me besa.

Caminé hacia la salida, guiando a Marian. La pequeña se detuvo frente a Cristian, que se arrodilló para quedar a su altura.

—¿Nos vamos, Tito Cristian? —preguntó ella con esa inocencia que cortaba más que cualquier daga.

—Sí, nena —él la abrazó con una fuerza que delataba su miedo a no volver a verla—. Pero siempre, siempre voy a estar aquí para ti. Lo prometo.

—Te quiero, Tito —susurró Marian antes de que yo la tomara de la mano para sacarla de allí.

Cuando la puerta del departamento se cerró tras nosotros, el sonido del cerrojo retumbó en mis oídos como un disparo. Miré a Ethan, que esperaba junto al ascensor con la mirada fija en el frente, respetando mi ruina emocional.

—Ya sabes a dónde vamos, Ethan —ordené, recuperando el tono de acero.

Mientras bajábamos, supe que habíamos cruzado el Rubicón. Esa noche no solo se rompió un hogar; se declaró una guerra. Cristian me quería, y yo lo quería a él, pero ahora ambos sabíamos que el amor no nos iba a salvar de lo que venía. Al contrario, iba a ser el arma con la que terminaríamos de destruirnos.

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Delyiris Rogeris Perez Mecia
gracias por la historia, fue un viaje interesante
Delyiris Rogeris Perez Mecia
es una novela increíble, llena de giros inesperados que enganchan desde el primer momento
Martha Ordoñez
bien. bien por lo que leí interesante gracias bendiciones
Martha Ordoñez
muchas gracias bonita novela bendiciones
Martha Ordoñez
gracias mi querida autora por escribir una bonita historia bendiciones
ISA Miranda: para mí fue un placer escribir está historia
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Martha Ordoñez
bonitos capítulo gracias
Martha Ordoñez
bonitos capitulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
bendiciones escritora y gracias por estos intensos capitulos
Martha Ordoñez
gracias gracias escritora por subir más capitulos bendiciones
Carlos Robledo
muy buena historia solo que me dejas en suspenso saludos desde León,GTO México
ISA Miranda: el suspenso es bueno 🙃🙃 pero tranui que hoy actualizo
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Martha Ordoñez
muy interesantes los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
gracias gracias por subir más capitulos bendiciones escritora
Martha Ordoñez
bien bien por los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
que bonito capitulo gracias
Martha Ordoñez
más capitulos porfi bendiciones escritora
ISA Miranda: tranquis que hoy nos toca caps
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Carlos Robledo
que romántico
ISA Miranda: sí, se puede decir que es la calma antes de la tormenta 🤫🤫
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Carlos Robledo
muy buenos capitulos ya los extrañaba
ISA Miranda: yo también los extrañaba 🥺
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Martha Ordoñez
muy bonitos los capítulos bendiciones escritora gracias más capitulos porfi
ISA Miranda: veré si mañana actualizo, debido a que la historia está llegando a su fin y quiero que el capitulo siguiente sea muy productivo
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Carlos Robledo
muy buena la historia me tiene atrapada y súper emocionada
Carlos Robledo
muy buena l historia me tiene atrapada hace que mi imaginación vaya recreando cada palabra, ya que me encanta leer
ISA Miranda: gracias, está historia se a vuelto muy importante para mí
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