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Entre Tu Odio Y Mi Lealtad

Entre Tu Odio Y Mi Lealtad

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Posesivo / Mafia
Popularitas:928
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Él juró destruirla. Ella prometió jamás inclinar la cabeza.
En un mundo gobernado por la mafia, donde la lealtad se paga con sangre y la traición se castiga con la muerte, dos almas destinadas a odiarse se verán obligadas a caminar por el mismo infierno.
Él es un hombre frío, peligroso y acostumbrado a obtener todo lo que desea. Ella, una mujer fuerte que no está dispuesta a convertirse en el trofeo de nadie.
Entre secretos, venganza, mentiras y una atracción imposible de ignorar, descubrirán que el odio puede ser el inicio de la historia más peligrosa de sus vidas.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3- Cuando el destino insiste

"Las casualidades solo existen hasta que empiezas a ver el mismo rostro una segunda vez."

La mañana amaneció cubierta por un cielo gris.

Desde la ventana de su despacho, Dante observaba la ciudad despertar mientras terminaba la última taza de café del día. El reloj marcaba las siete y media cuando unos golpes suaves resonaron en la puerta.

—Adelante.

Enzo entró con una carpeta bajo el brazo.

—Traigo el informe que pidió tu padre.

Dante la tomó sin apartar la vista del ventanal.

—¿Algo importante?

—Han aparecido movimientos extraños entre varias empresas. No sabemos si están relacionados, pero vale la pena investigarlo.

Dante hojeó los documentos.

—No quiero conclusiones apresuradas. Primero los hechos.

—Eso mismo dijo Vittorio.

Dante cerró la carpeta.

—Entonces pensamos igual.

Enzo sonrió.

—Por cierto... Bianca insiste en que desayunes con la familia.

—¿Insiste o amenaza?

—Las dos cosas.

Por primera vez en la mañana, Dante dejó escapar una pequeña risa.

En el comedor, Bianca ya discutía amistosamente con Alessandro.

—Te digo que el café sabe mejor recién hecho.

—Y yo te digo que exageras.

Giuliana levantó una ceja.

—¿Van a discutir por café desde tan temprano?

Los hermanos guardaron silencio.

Vittorio dejó el periódico sobre la mesa.

—Buenos días.

—Buenos días —respondieron al mismo tiempo.

Dante tomó asiento.

Bianca lo observó con atención.

—Anoche parecías distraído.

—¿Yo?

—Sí.

—Estás imaginando cosas.

Alessandro sonrió.

—Bianca rara vez imagina.

Ella apoyó el mentón sobre la mano.

—Solo digo que alguien llamó tu atención durante la gala.

Dante bebió un sorbo de café.

—Fue una conversación sin importancia.

—Entonces... ¿por qué recuerdas el color de su vestido?

El silencio inundó el comedor.

Enzo, que acababa de entrar, no pudo contener una carcajada.

—Creo que esta vez te atraparon.

Dante negó con la cabeza.

—Definitivamente necesito nuevos amigos.

Las risas llenaron la habitación.

Hacía mucho tiempo que la familia no compartía un desayuno tan tranquilo.

Mientras tanto...

En la residencia Russo, Valentina salía del garaje con el casco de su motocicleta bajo el brazo.

Camila la esperaba apoyada en el portón.

—Sabía que ibas a salir.

—Necesito despejar la mente.

—¿Puedo acompañarte?

—Solo si prometes no quejarte de la velocidad.

Camila suspiró.

—No prometo nada.

Las dos comenzaron a reír.

Minutos después apareció Sofía con un vaso de café en la mano.

—Ustedes dos son imposibles.

Valentina tomó un sorbo.

—¿Vienes?

—Prefiero seguir viva.

Las tres rieron.

Marco salió de la casa cruzándose de brazos.

—Papá quiere que regresen antes del almuerzo.

—Lo prometo —respondió Valentina.

—Y despacio.

Camila soltó una risa.

—Eso ya no puedo asegurarlo.

Las motocicletas avanzaban por una carretera rodeada de árboles.

El aire fresco golpeaba el rostro de Valentina.

Era uno de los pocos momentos en los que sentía que el mundo guardaba silencio.

No pensaba en responsabilidades.

Ni en reuniones.

Ni en rumores.

Solo disfrutaba del camino.

Al llegar a un pequeño mirador, ambas estacionaron.

Desde allí se veía casi toda la ciudad.

Camila respiró profundamente.

—Ahora entiendo por qué siempre vienes aquí.

Valentina sonrió.

—Aquí todo parece más sencillo.

—¿Incluso los problemas?

—Sobre todo ellos.

Camila la observó unos segundos.

—Desde la gala te noto pensativa.

Valentina apoyó los codos sobre la baranda.

—¿Alguna vez conociste a alguien y tuviste la sensación de que volverías a verlo?

Camila arqueó una ceja.

—¿Hablas del hombre del esmoquin negro?

Valentina sonrió de lado.

—No sé ni cómo se llama.

—Pero lo recuerdas.

Valentina no respondió.

El viento movió suavemente su cabello.

Muy en el fondo, le molestaba admitir que aquella conversación de apenas unos minutos seguía dando vueltas en su cabeza.

En otra parte de la ciudad...

Dante salía de una reunión acompañado por Enzo y Raffaele.

—¿Ahora qué sigue? —preguntó Raffaele.

—Una visita a la fundación que apoyó la gala.

Enzo levantó una ceja.

—¿Desde cuándo aceptas ese tipo de invitaciones?

Dante acomodó el reloj en su muñeca.

—Desde que decidí prestar más atención a las personas que realmente ayudan a los demás.

Enzo intercambió una mirada divertida con Raffaele.

—Creo que alguien está cambiando.

—No exageres.

Los tres subieron al automóvil.

Ninguno imaginaba que el siguiente destino volvería a acercar dos caminos que parecían destinados a cruzarse una y otra vez...

—Y apenas llevan unos minutos hablando.

Las dos intercambiaron una mirada divertida.

Sin darse cuenta, acababan de presenciar el inicio de una historia que ninguno de los dos protagonistas estaba dispuesto a aceptar.

Porque a veces...

Las personas más distintas son precisamente las que el destino insiste en volver a reunir.

El reloj marcaba las cuatro de la tarde cuando la biblioteca quedó completamente organizada.

Las estanterías, que unas horas antes estaban vacías, ahora lucían repletas de libros perfectamente ordenados.

El coordinador de la fundación sonrió con satisfacción.

—Hicieron un excelente trabajo. Muchas gracias por su ayuda.

—Fue un placer —respondió Valentina.

Dante asintió con un gesto educado.

Mientras los demás voluntarios salían para preparar una actividad con los niños, ambos permanecieron unos segundos acomodando los últimos libros.

El silencio no era incómodo.

Era extraño.

Como si ninguno quisiera ser el primero en marcharse.

—No imaginé que te gustaran los libros —comentó Valentina mientras colocaba una novela en el estante.

Dante levantó una ceja.

—¿Y por qué no?

—Porque parecías alguien que vive demasiado ocupado.

—Lo estoy.

—Entonces...

—Siempre encuentro tiempo para leer.

Valentina sonrió.

—Eso no me lo esperaba.

—¿Y tú?

—Leo desde que era niña.

Me gustan las novelas históricas y los libros sobre estrategia.

Dante la miró con curiosidad.

—Ahora entiendo por qué analizas tanto antes de hablar.

Ella soltó una pequeña risa.

—No siempre.

A veces hablo antes de pensar.

—Lo noté.

Valentina le dio un suave golpe en el brazo con un libro.

—Muy gracioso.

En ese instante, unas risas infantiles llamaron su atención.

Un grupo de niños corría por el pasillo.

Una pequeña tropezó y estuvo a punto de caer.

Valentina reaccionó de inmediato y la sostuvo antes de que tocara el suelo.

—¿Estás bien?

La niña asintió con una sonrisa.

—Gracias.

Dante observó la escena sin decir una palabra.

Había visto a una mujer decidida, orgullosa y con mucho carácter.

Pero ahora también veía su lado más cálido.

Cuando la niña regresó con sus amigos, Dante habló.

—Tienes mucha paciencia.

Valentina se encogió de hombros.

—Los niños merecen sentirse seguros.

Él asintió lentamente.

—Estoy de acuerdo.

Por primera vez desde que se conocieron, ninguno buscó llevarle la contraria al otro.

Al despedirse de los voluntarios, las dos familias coincidieron en la entrada de la fundación.

Vittorio Vesperi y Alessandro Russo intercambiaron un saludo respetuoso.

No eran amigos.

Pero tampoco enemigos.

Simplemente existía una distancia nacida de los años y de decisiones tomadas mucho antes de que sus hijos crecieran.

Valentina observó la escena.

—¿Papá... los conoces?

Alessandro respondió con tranquilidad.

—Nuestros caminos se han cruzado en más de una ocasión.

No añadió nada más.

Del otro lado, Bianca caminó junto a Dante.

—Parece que la chica de la gala también estuvo aquí.

Dante la miró de reojo.

—Sí.

—¿Y qué tal?

—Es más terca de lo que imaginaba.

Bianca sonrió divertida.

—Suena a que encontraste a alguien capaz de seguirte el ritmo.

—No empieces.

—No he dicho nada.

Pero la sonrisa de Bianca decía todo lo contrario.

Cuando los vehículos comenzaron a abandonar la fundación, Valentina miró por la ventana.

Justo en ese momento, el automóvil de Dante pasó junto al suyo.

Sus miradas volvieron a encontrarse durante apenas un segundo.

Ninguno hizo un gesto.

Ninguno sonrió.

Pero ambos sintieron la misma pregunta rondando sus pensamientos.

¿Por qué el destino seguía cruzando sus caminos?

Sin saberlo, acababan de dar el primer paso hacia una historia que pondría a prueba sus convicciones, su orgullo y la forma en que veían el mundo.

Lo que ninguno imaginaba...

Era que el próximo encuentro ya no sería una simple coincidencia.

Sería el comienzo de un conflicto que los obligaría a tomar partido.

Continuará...

Cada capítulo es un paso más para descubrir quiénes son realmente Dante y Valentina. Quiero que su historia crezca poco a poco, que conozcan sus virtudes, sus defectos y las decisiones que los llevarán a cambiar.

Gracias por leer, comentar y apoyar esta nueva aventura. Su compañía hace que este sueño siga creciendo.

Con cariño,

Zahira#🖤

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Natalia Moreno Sajonero
Atrapante
Naty Moreno
les va a encantar
Naty Moreno
🥰🥰🥰
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