BL!!
¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?
Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?
Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……
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El pasado junto al lago
Nyx descubrió algo inesperado.
El lago.
Desde que había comenzado a luchar contra su propio lobo, dormir se había vuelto complicado. Su mente estaba constantemente ocupada intentando silenciar aquella palabra que se repetía dentro de él.
Destinado.
Pero el agua parecía tener un efecto diferente.
La primera vez que volvió al lago, simplemente se sentó en la orilla.
El sonido del agua.
El viento entre los árboles.
La luna reflejada sobre la superficie.
Poco a poco, su respiración se calmó.
Su lobo también.
—Así que esto te gusta… —murmuró.
No obtuvo respuesta.
Nyx sonrió ligeramente.
Durante varios días comenzó a regresar.
Algunas noches permanecía sentado.
Otras se metía en el agua.
Y después de muchas discusiones silenciosas consigo mismo, finalmente llegó a un acuerdo con su lobo.
—Puedes salir —dijo una noche—. Pero solo para alimentarte.
Su lobo aceptó.
No porque hubiera renunciado a Lazarus.
Sino porque había comprendido que Nyx no estaba preparado para aceptar aquel vínculo.
Y, por primera vez en días, Nyx se transformó.
El enorme lobo salió corriendo entre los árboles.
Libre.
Corrió durante horas.
Cazó.
Y volvió al lago cuando la noche estaba avanzada.
Nyx recuperó su forma humana junto a la orilla.
Se sentía más ligero.
—Mucho mejor.
Entonces escuchó una voz.
—Sigues viniendo aquí.
Nyx se quedó inmóvil.
Giró lentamente.
Y su corazón dio un vuelco.
Ronen.
Su antiguo amante.
El hombre que había formado parte de su vida antes de que su lobo lo rechazara.
Durante unos segundos, ninguno habló.
Ronen sonrió.
—Hola, Nyx.
Nyx tragó saliva.
Habían pasado años.
Y, aun así, había algo familiar en aquella mirada.
Algo que le recordaba a una época en la que todo había sido mucho más sencillo.
—¿Qué haces aquí?
—Podría preguntarte lo mismo.
Ronen se acercó lentamente.
—Recordé este lugar.
Nyx apartó la mirada.
El lago había sido suyo mucho antes de que Lazarus apareciera.
Antes de los ataques.
Antes de las alianzas.
Antes de que su mundo se volviera tan complicado.
—No deberías estar aquí —dijo Nyx.
—¿Por qué?
—Es territorio de los Hestrongord.
Ronen sonrió.
—Y tú eres un Hestrongord.
Se acercó un poco más.
—No pensé que me olvidarías tan rápido.
Nyx sintió una punzada en el pecho.
—No te olvidé.
Aquellas palabras salieron antes de que pudiera detenerlas.
Ronen lo miró con intensidad.
—Entonces todavía queda algo.
Nyx sabía que debería marcharse.
Sabía que aquello pertenecía al pasado.
Pero estaba cansado.
Cansado de luchar contra su lobo.
Cansado de pensar en Lazarus.
Cansado de fingir que no le afectaba nada.
Y Ronen conocía una versión de él que había quedado enterrada hacía mucho tiempo.
—Solo… no compliques las cosas —murmuró Nyx.
Ronen levantó una mano y acarició suavemente su rostro.
Nyx no se apartó.
Por un instante, recordó los viejos tiempos.
Las noches junto al lago.
Las risas.
Las promesas.
La sensación de ser querido sin tener que entender nada.
Y cayó en aquella familiaridad.
En aquella tentación.
El beso llegó como algo conocido.
No fue apasionado.
Fue peligroso precisamente porque resultaba familiar.
Nyx cerró los ojos.
Por un momento dejó de pensar.
No hubo destino.
No hubo vampiros.
No hubo alianzas.
Solo el lago.
Ronen.
Y el pasado.
Pero dentro de él, su lobo permanecía completamente despierto.
Y, por primera vez, no dijo destinado.
Solo gruñó.
Como si reconociera que algo estaba terriblemente mal.
Nyx no lo escuchó.
O decidió no hacerlo.
Porque aquella noche necesitaba creer que podía volver al hombre que había sido antes.
Sin saber que el hombre que tenía frente a él era precisamente quien había convertido su antiguo amor en una obsesión.
Y quien, desde las sombras, había comenzado a construir algo oscuro