Esta historia comienza con una joven recién graduada de la universidad, llena de sueños y esperanzas por comenzar su vida profesional. Su carrera es Secretaria Ejecutiva, y después de buscar durante días, finalmente consigue una entrevista en una importante empresa. Allí conoce a su jefe, un joven de apenas 23 años, serio, atractivo y exitoso, quien decide darle una oportunidad y contratarla. Con el paso del tiempo, ambos comienzan a compartir momentos, conversaciones y experiencias que los acercan cada vez más. Sin darse cuenta, ella se enamora profundamente de él. Y, poco a poco, él descubre que también la ama.
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Capítulo 19 — El dinero y la sorpresa
Estaba en mi habitación, sentada sobre mi cama, todavía intentando asimilar todo lo que había pasado. Hacía muy poco tiempo que Hugo me había pedido matrimonio y yo todavía sentía que estaba viviendo un sueño.
Miré mi mano y sonreí al recordar el anillo.
—Estoy comprometida… —murmuré con una sonrisa.
Todavía me parecía increíble decirlo.
De repente, mi cuenta bancaria recibió una notificación.
Tomé mi celular y revisé el movimiento.
Mis ojos se abrieron de par en par.
1.279.699 dólares.
—¿Qué? —dije completamente sorprendida.
Volví a mirar la cifra para asegurarme de que no estuviera viendo mal.
—No puede ser…
Me quedé unos segundos en silencio. Era muchísimo dinero. Demasiado.
No entendía de dónde había salido ni por qué había llegado justamente en ese momento.
Antes de poder pensar demasiado, recibí otro mensaje.
Lo abrí inmediatamente.
“Nena, para que vayas a comprar un lindo vestido, porque ese día debés impresionarme.”
Me quedé mirando la pantalla.
—¿Hugo?
Sonreí sin poder evitarlo.
Ahora todo tenía un poco más de sentido.
Él quería que ese dinero fuera utilizado para que yo pudiera conseguir el vestido de novia perfecto. No quería que me preocupara por el precio ni que tuviera que conformarme con cualquier cosa. Quería que, el día de nuestra boda, yo me sintiera especial.
—Ay, este hombre… —dije entre risas.
Volví a mirar la cantidad de dinero.
—¿Pero de verdad tanto?
Sacudí la cabeza.
Hugo definitivamente sabía cómo sorprenderme.
Me levanté de la cama y comencé a caminar por mi habitación mientras pensaba qué hacer. Tenía tantas cosas en la cabeza que necesitaba contárselo a alguien.
Y sabía exactamente a quién.
—Daniela.
La llamé desde mi habitación.
—¡Daniela! —grité.
Escuché sus pasos acercándose por el pasillo.
—¿Qué pasó? —preguntó desde afuera.
—Ven, necesito hablar contigo.
—Ya voy.
Unos segundos después, Daniela entró a mi habitación y cerró la puerta.
Me miró con curiosidad.
—¿Qué pasó, Aby? Tenés una cara como si hubieras visto un fantasma.
Solté una pequeña risa.
—No es nada malo.
—Entonces, ¿qué?
La miré y respiré profundamente.
—Primero te tengo que contar algo.
Daniela se sentó a mi lado.
—Decime.
Le mostré mi mano.
Sus ojos fueron directamente hacia el anillo.
—¡¿Te comprometiste?!
—Sí —respondí riéndome.
Daniela comenzó a emocionarse.
—¡No puedo creerlo! ¡Vas a casarte!
—Bajá la voz, ve —le dije entre risas—. Mamá y papá ya saben, pero todavía me parece raro decirlo.
Daniela tomó mi mano para mirar el anillo.
—Está precioso.
—Hugo me lo dio en mi cumpleaños.
—Ese hombre sí se lució.
—Sí —respondí con una sonrisa—. Pero eso no es todo.
—¿Qué más pasó?
Le conté sobre el dinero que había aparecido en mi cuenta y después le expliqué el mensaje que Hugo me había enviado.
Daniela abrió los ojos.
—¿En serio te dijo que compraras un vestido con ese dinero?
—Sí.
—Aby, Hugo quiere que tengas el mejor vestido de novia.
Sonreí.
—Eso parece.
Daniela me miró emocionada.
—Entonces esto ya se puso serio.
—Más serio de lo que imaginás.
Nos quedamos unos segundos en silencio.
Yo miré nuevamente mi anillo.
Pensar en casarme con Hugo hacía que el corazón me latiera rapidísimo.
No sabía cómo sería ese día, pero sí sabía algo.
Quería que fuera un momento inolvidable.
Miré a Daniela y sonreí.
—Arreglate.
—¿Para qué?
Me levanté de la cama.
—Vamos a comprar mi vestido de novia.
Daniela soltó un grito de emoción.
—¡Vamos!
Y mientras ella salía de mi habitación para arreglarse, yo volví a mirar el mensaje de Hugo.
“Nena, para que vayas a comprar un lindo vestido, porque ese día debés impresionarme.”
Sonreí.
Definitivamente, mi futuro esposo quería verme convertida en la novia más hermosa.
Y apenas comenzaba nuestra historia rumbo al altar.