Después de morir por exceso de trabajo termine en una historia donde soy la esposa de un hombre temido y conocido por su tiranía. Aunque está vida para la chica era un infierno para mí era todo lo contrario, ya que tenía sirvientes a mi disposición, no tenía que levantarme temprano a trabajar y era rica asquerosamente rica simplemente era el cielo
Claro eso fue lo que pensaba hasta que conocí a mi dichoso esposo y mi felicidad desapareciera por completo
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Capitulo 3
Soy Damián Blanwood, duque y general del imperio. Mi vida era bastante tranquila hasta que esa mujer llegó a mi vida . Desde entonces cada día es un completo caos
Sabía desde el principio que su corazón le pertenecía a otro, Pero jamás pensé que por esa razón siempre que me cruzará en su camino haría de todo para arruinar mi paz y tranquilidad. Por esa misma razón me empezó a gustar más fuera de casa que en aquí
Pero después de dos meses casado y de una misión de una semana regreso y me encuentro con esta chica y esa nueva personalidad me dejó por completo desconcertado. Aunque no me molesta, siempre que se mantenga alejada de mi sin buscar problemas no me meteré en su camino para nada
Eso pensaba hasta ver en lo que convirtió a mis soldados. Los convirtió en unos payasos de pueblo, ellos que entrenaban todas la mañanas preparados para cualquier ataque ahora solo esperan tranquilamente a que mi esposa se levante para entrenar
Damian: ¿Por qué deberían esperarla? ¿Ella les pidió eso? - El capitán Ramiro se levanta y se acerca
Ramiro: A la señora le gusta vernos entrenar, nosotros fuimos lo que decidimos esperar por ella - Arrugó el cejo, y veo la ropa ligera que llevan encima para el entrenamiento de hoy. Cerca del lugar veo a varios sirvientes sacando un sillón, una mesita y unas bandejas de postres (¿Que es toda esta situación?) Estaba completamente desconcertado y eso era poco para describir como me sentía en este momento
Thomas: Señor si la señora le hace feliz verlo entrenar ¿Cuál es el problema? - Pregunta mi mano derecha, no me importa lo que haga esa mujer sino el hecho de que todos hayan dejado de lado su puesto para esperar por ella
Hugo: Señores la señora ya viene - En eso Hugo se da cuenta de mi presencia y hace una reverencia - Saludos su alteza - Yo asiento y este se va corriendo y termina de arreglar los últimos detalles para la señora, yo solo resoplo molesto y me iba a dar la vuelta (Como sea, es algo que haya le gusta. No me meteré) Eso fue lo que dije, pero luego veo como todos se quitaban las camisas y quedaban en unos calzoncillos
Damián: ¿Que demonios? - Digo ya con el ceño fruncido - Bien, es así como quieren hacerlo. Thomas prepara el uniforme de castigo y que todos den 50 vueltas al campo - Thomas lo ve sin poder creer lo que dice - AHORA - Los soldados salieron corriendo a vestirse para dar las vueltas que había ordenado
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En cuanto llegue al jardín pude ver cómo todos los soldados tenían una enorme armadura, estoy segura de que eso ha de pesar mucho y la única pregunta que rondaba mi cabeza era por qué tenían eso si ellos claramente sabían que venía. A lo lejos podía ver como mi ahora esposo los miro con una mirada seria, mientras ellos corrían
Valeria: ¿Hugo, por qué hoy están usando eso? - Pregunto con algo de curiosidad al verlo tan incómodos con la armadura - ¿No les había dado ya unos shorts para los entrenamientos? - Hugo se seca el sudor que corre por su frente
Hugo: El señor los vio y se molestó mucho por andar de exhibicionistas y ahora mismo están siendo castigados - Arrugó el cejo. Si sabía que este mundo era estricto con las reglas de mostrar piel, pero pensé que solo se reñía a las mujeres nunca se me pasó por la cabeza que esos shorts los llevarían a esta situación
Valeria: Bueno, hablaré con mi esposo. Yo fui la que les propuso usar los shorts de entrenamiento y jamás pensé que pasaría esto. Vamos a ver si les quitan el castigo - Él me ve con algo de duda, pero no dice nada, me acerco a mi ahora esposo - Duque - En cuanto lo llame, este me dirige una mirada fría que hace que retroceda dos pasos - ¿Que es es...- muerde mi lengua para no reprochar la forma en la que me está mirando lo importante ahora es ayudar a los soldados - ¿Por qué los soldados están siendo castigados? La verdad yo fui la que les entrego esa ropa de entrenamiento. Así que no es necesario que los castigues de esta manera
Damián: ¿Y te parece bien? - Lo veo sin entender - ¿Te parece bien, que ellos anden por allí vestidos de esa manera? Ja, si es que a eso se le llama ropa - Ruedo los ojos y bufo por sus palabras
Valeria: La ropa de entrenamiento es así, ligera y cómoda para no estar incómodo a la hora de entrenar ¿Qué sabes tú? - Este se acerca y toma mi muñeca fuertemente
Damián: Valeria Blanwood recuerda que eres una mujer casada. No está bien visto que andes viendo a otros hombres los cuales visten de esa manera - Al escuchar eso solo una cosa paso por mi cabeza (¿Está celoso?) Claro y antes de siquiera poner esa idea en la mesa mi boca ya se había abierto
Valeria: ¿Celos? Entonces, que sea mi esposo el que ande por allí de esa forma así tendría algo bueno que ver - Cuando terminó de hablar, abro los ojos grandemente al darme cuenta de que todo lo dije en voz alto y solo me di cuenta de eso cuando sus ojos se abrieron grandemente (Mierda ¿Estás loca?) - Es br...- No termino de hablar cuando esté me suelta y comienza a desabrochar su camisa yo al ver eso me quedo tan sorprendida que no lo detengo hasta que su camisa cae al suelo y su mano se dirige al pantalón - ALTO - grito entrando en pánico - Era una broma, no necesitas hacer algo como esto - Ahora es él quien me ve con confusión
Damián: ¿No fuiste tú quien me pidió esto? - Asiento embobada mirando su espectacular cuerpo (Valeria vuelve a la realidad)
Valeria: No lo dije en serio - Aparto la mirada de su cuerpo e iba a decir algo más, pero él me sujeta el rostro para que lo vea a la cara. Su enormes manos casi cubrían mi rostro, su dedos gruesos aunque tomaban mi rostro fuertemente no me lastimaban. Su torso firme, su mano en mi rostro y esa mirada fría que me dirigía con esa cicatrizó que lo hacía ver tan sexy era demasiado para mí pobre corazón. así que lo empujó antes de que mis pensamientos pecaminosos sigan escalando, él al ver mi reacción me suelta aprieta los puños y se va dejándome en el lugar. Más atrás Thomas toma la camisa del duque y lo sigue (Mierda, casi pierdo el control al verlo medio desnudo. Están malditamente guapo)
jajjajajaja