Ella huye de un pasado mágico y de un alma gemela que se convirtió en monstruo. Él es un humano de hierro, capitán de inteligencia, que solo vive para su trabajo. Ella caza abusadores por las noches; él los persigue por el día. Un caso los une, la necesidad de justicia los mantiene juntos, y un amor inesperado los acecha en medio de la investigación más peligrosa de sus vidas. En esta cacería, nadie es lo que parece y el amor es el único misterio que no saben cómo resolver.
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Capitulo 3: Un lenguaje común
El despacho del Capitán Black permanece sumido en la penumbra funcional, iluminado únicamente por el resplandor azulado de las pantallas y el haz de luz de la lámpara sobre la mesa. La atmósfera no ha cambiado desde la llegada de la sargento; el aire se mantiene denso, cortante, exento de las distracciones propias de una oficina convencional. Cada palabra dicha entre ambos oficiales tiene un peso específico, calculado para no desperdiciar ni un segundo en formalidades.
Black se encuentra de pie frente al monitor principal, señalando un archivo digital con el cursor. Su semblante es serio, dominado por una contracción sutil en la mandíbula que denota una profunda frustración.
__Los altos mandos quieren que capturemos a un asesino serial que se está encargando de que ellos queden mal. Por eso no tomé el caso. No me interesa la política ni salvaguardar la reputación de los funcionarios; me interesa la justicia__. Habló Black con firmeza, desplazando los datos hacia el lado izquierdo de la pantalla.
__Y hasta este momento, ese supuesto asesino serial no ha hecho nada malo. Solo se ha deshecho de la escoria que el sistema de justicia se niega a encerrar__.
Zoe asintió, estando totalmente de acuerdo con el análisis. Desde su perspectiva, la mayoría de los políticos en la cúpula policial no hacen más que entorpecer el trabajo real, y cuando alguien amenaza su estatus, intentan eliminarlo de inmediato.
Black observó la reacción de la sargento y asintió, satisfecho con su postura.
__Tengo la ventaja de poder elegir mis casos porque esta agencia no depende directamente del gobierno. Ellos no pueden exigirnos hacernos cargo de los asuntos que se les antojen para proteger sus intereses. Por eso, en vez de perseguir a ese justiciero, nuestra misión se enfocará en el tráfico humano con fines de explotación sexual. Esto me parece sumamente asqueroso. Los políticos, en vez de preocuparse por atrapar a los verdaderos monstruos, quieren encerrar a quien de verdad marca la diferencia__.
La mandíbula de Black se contrajo de nuevo con rabia contenida. A su juicio, es una aberración que las prioridades del sistema esten invertidas de esa manera.
Al escuchar aquellas palabras, Zoe sintió que una oleada de ira gélida recorrió su cuerpo. Sus manos, apoyadas sobre el borde de la mesa, se cerraron hasta formar puños, y su postura se tensó de forma casi imperceptible. Aunque creyó haber ocultado su reacción, Black no pasó por alto el cambio. El sutil endurecimiento de sus hombros, el cambio en su mirada (que pasó de ser neutra a mostrar una chispa de furia controlada, profunda y tenebrosa) y la tensión en sus músculos le indicaron que el tema ha tocado una fibra muy sensible en la agente. Sin embargo, al capitán le dio igual. No tiene intención de inmiscuirse en su vida personal; mientras ella sea eficiente y cumpla con su deber, el pasado o las motivaciones de la sargento no son su problema. Ambos volvieron a concentrarse en la información en pantalla, sumergiéndose en sus propios mundos, comunicándose únicamente cuando es necesario para exponer un hallazgo.
Zoe revisó los informes de las personas desaparecidas en los últimos seis meses, comparando las edades y los perfiles.
__Todos son jóvenes entre doce y diecisiete años. Esto significa que no solo estamos lidiando con tráfico con objetivo sexual, sino también con pedofilia. Estoy segura de que un menor de edad no tiene el dinero para pagar por servicios de esta naturaleza__. Comenzó a explicar Zoe, con un tono analítico que apenas deja entrever la indignación que siente por dentro.
__Los pocos que logran aparecer vivos presentan graves problemas de drogadicción__.
Zoe maldijo en silencio. Al parecer, a las víctimas no solo les roban su libertad, sino que las sumergen en la adicción para hacerlas más manejables y obligarlas a cumplir sus órdenes.
La otra coincidencia perturbadora es que tanto las víctimas rescatadas con vida como los cuerpos recuperados muestran signos de abuso físico extremo, fracturas, y un trauma psicológico que requiere años de terapia para poder superarse.
Black escucha con atención cada intervención de la sargento, asintiendo para darle la razón. Confirmó, una vez más, que la incorporación de la agente Ishikawa a su equipo ha sido un acierto. Su perspectiva resulta refrescante y aporta un enfoque metódico que el grupo necesita.
__Hay que descubrir cómo los atraen__. Dijo Black, mirando fijamente la pantalla mientras se cruza de brazos.
__No hay signos de violencia en el momento de la desaparición. Se van como si hubieran huido por voluntad propia. Además, la mayoría no tiene a nadie que los busque con urgencia. Estos malnacidos no solo son enfermos, son astutos. Buscan objetivos fáciles que nadie denunciará su desaparición rápidamente, dándoles el tiempo necesario para borrar cualquier evidencia__.
Esta vez fue Zoe quien asintió, encontrando mucho sentido en el razonamiento del capitán. Ambos llegaron a la misma conclusión: probablemente opera una red dentro de la misma comunidad, utilizando a individuos de edades cercanas a las víctimas para ganarse su confianza, marcarlas y atraerlas hacia la trampa.
Siguieron leyendo y analizando los informes durante horas, perdiendo la noción del tiempo. El silencio que se instaló entre ellos no es incómodo; por el contrario, es una pausa de trabajo mutuo, un espacio donde cada uno examina los datos buscando respuestas. Ese nivel de concentración sin necesidad de conversaciones triviales es exactamente lo que ambos buscan en un compañero de trabajo.
Fuera de la oficina, al otro lado de la puerta de madera, el resto del equipo de Alarik se había reunido unos minutos antes. Son tres agentes de inteligencia, todos rondando los treinta años, que se habían acercado para entregar un informe preliminar. Al llegar al pasillo y prepararse para tocar, se detuvieron en seco al escuchar una voz femenina dentro del despacho.
Sorprendidos de que el Capitán Black estuviese acompañado por una mujer (y aún más desconcertados de que no la hubiera echado de la oficina), decidieron quedarse en silencio para escuchar. Pronto comprendieron la dinámica: el capitán no la trata con deferencia o furia, sino como a una igual. A través de la madera, se puede percibir el intercambio de hallazgos y el tono profesional con el que ella argumenta sus puntos.
Los hombres intercambiaron miradas de asombro. Alarik Black es conocido por no tolerar interrupciones ni distracciones, pero el tono de voz de la mujer deja claro que esta allí por pura capacidad y rigor. El equipo comprendió que la nueva incorporación no es una simple analista, sino alguien capaz de seguirle el ritmo al capitán en su propio nivel.
se vuelven justicieros en un mundo decadente.
que buena esta está historia y lo que falta