Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 3
El silencio se prolonga más de lo esperado. Elena muestra su impaciencia diciendo:
- Necesito una respuesta. Quiero saber si tenemos el mismo objetivo o si estoy perdiendo mi tiempo.
- Lo siento, no tengo una respuesta. El matrimonio para mí es un mero trámite. Ese papel no mide cuánto nos amamos y respecto a tener hijos, no sé si estoy listo. Es una responsabilidad enorme.
- Vemos las cosas de forma muy diferente. El matrimonio para mí es la culminación del amor; es entregar tu vida a la persona con quien quieres envejecer. Tener hijos es la forma de trasladar ese amor de pareja a una personita que es parte de ambos y yo sí estoy lista. Te doy dos meses para qué tomes una decisión, nos casamos o terminamos.
Dichas esas palabras, Elena se pone de pie y se dirige a la habitación. Raúl se queda ahí, inmóvil, no esperaba recibir un ultimátum.
Los días posteriores el silencio es el protagonista. Inconscientemente, Elena ha aumentado las horas que pasa en el hospital y eso ocasiona que pase muy poco tiempo en casa. Básicamente, solo llega a dormir.
- Lo hice.
- ¿Qué hiciste?- cuestiona Tania intrigada.
- Le di un ultimátum a Raúl.
- ¿De verdad? ¿Cómo lo tomó?
- Estaba sorprendido. Desde ese día, prácticamente no hablamos.
- Ahora entiendo por qué pasas tanto tiempo aquí.
- No sabes lo difícil qué fue verlo guardar silencio. Literal, no sabía qué responderme.
- O lo sabe muy bien, pero no quiso hacerlo.
- Al final me dio su concepto del matrimonio y me dijo que no se siente listo para tener un hijo.
- Por eso el ultimátum.
- Así es, le di dos meses para tomar una decisión.
- Amiga, no quiero sonar pesimista, pero estoy segura que cuando se cumpla ese término, él no tendrá la respuesta qué estás esperando.
Elena guarda silencio, quizá, en el fondo, ella también sabe que su relación con Raúl no tiene futuro.
- Mi hermano se casa y además, tendrán un bebé.
- ¡¿Qué?! ¿Cuándo te enteraste?
- El domingo y estoy en shock. Ernesto y Alondra tienen 26 años y van a ser papás. Yo a mis 32 sigo sin tener nada claro. Llevo años viendo a mis amigas casarse, sigo siendo espectadora y no protagonista.
- Me consta que has rechazado a más de un potencial pretendiente.
- No soy el tipo de mujer que traiciona a su pareja.
- Lo sé. Además, ninguno ha despertado nada en ti.
- La realidad es que ni siquiera los miraba.
- ¿Con respecto a la intimidad, cómo están?
- Mal, hace dos meses que no hay intimidad entre nosotros.
- ¿Por qué?
- No lo sé, él dejó de buscarme en ese aspecto. Yo lo intenté un par de ocasiones y me dijo que estaba muy cansado. No he vuelto a insistir.
- Eso no está nada bien, por donde lo mires, no es una buena señal.
- Creo que esa es una constante en nuestra relación.
Los días pasan demasiado rápido desde la perspectiva de Elena. La boda de su hermano es en una semana. Raúl y ella siguen distantes, hablan muy poco. Él sigue comportándose atento, pero no hay mayores muestras de afecto.
Sale más con sus amigos y queda claro que no lleva prisa alguna para responder al ultimátum que le dio.
Ernesto le pide que sea su testigo, es algo a lo que no puede negarse. Se siente halagada de que su hermano haya pensado en ella.
- No me has confirmado si me acompañarás a la boda de mi hermano.
- Por supuesto, corazón. Iremos juntos. Es un día importante para tu familia.
- Sí, lo es. Todavía no puedo creer que mi hermanito se casa.
- Siempre lo has visto cómo un niño. Es un hombre que dentro de poco será papá.
- Y se queja constantemente de eso. Supongo que debo aceptar que mi hermanito creció y que como bien dices, pronto se convertirá en papá.
- El que acaba de anunciar que también se casa pronto es Sergio. Parece una epidemia, Dios nos salve de caer contagiados.
- No comparto tu opinión.
- Estoy bromeando, Elena.
- No estoy de humor para ese tipo de bromas. Mejor me voy a la cama. Buenas noches.
Se retira muy molesta por el comentario de Raúl. A pesar de su enojo, puede más su cansancio y se queda dormida apenas su cabeza toca la almohada.
Un día antes de la boda de Ernesto, se da el tiempo para ir de compras. Quiere comprar un vestido lindo para la ocasión. Tania la acompaña.
Encuentran un vestido hermoso, que además, le luce perfecto. Tania aprovecha para probarse algunas prendas.
Mientras Elena espera, observa a una joven mujer que lleva en sus brazos a un niño pequeño. Es evidente que desea probarse la ropa que lleva en las manos, pero con el niño, es imposible.
- Hola, aclaro que no soy ninguna acosadora, pero puedo ayudarte con tu bebé mientras te pruebas esas prendas.
- Hola, ¿de verdad?
- Claro, estoy esperando a mi amiga y seguro que va a tardar.
- Te lo agradezco enormemente, no quise bajar el cochecito del auto y no sabía qué hacer.
- Yo me encargo.
Elena extiende los brazos y sorprendentemente, el pequeño hace lo mismo. Le sonríe en cuanto lo toma. Elena le habla y el niño sonríe.
Tania se asombra al ver a su amiga con un bebé. Mira alrededor buscando a la mamá del niño y no ve a nadie.
- Elena, ¿y ese bebé?
- Me ofrecí a cuidarlo mientras su mamá se prueba algunas cosas. Está hermoso, ¿verdad?
- Precioso, sí y tú tienes un brillo en los ojos que no había visto jamás. Serás una madre extraordinaria, sin duda.
Tener a ese bebé entre sus brazos, reafirma su convicción de tener hijos. No es algo a lo que pueda renunciar.
La mañana siguiente, ella y Raúl se dirigen al registro civil. El silencio sigue siendo su fiel compañera. Al llegar, se esfuerzan por disimular.
La ceremonia se realiza, Ernesto y Alondra demuestran la felicidad que están sintiendo. Los padres de ambos los felicitan y se dirigen con ellos a celebrar su unión con un delicioso desayuno a un conocido restaurante.
La conversación gira en torno al bebé qué espera la pareja y sus planes como padres primerizos. Las expresiones de Raúl cada vez que la palabra matrimonio e hijos son pronunciadas, dice más que mil palabras.
- ¿Y ustedes para cuando, cuñado?
- Aún no es el momento adecuado. Puedes estar seguro de que cuando eso suceda, serán los primeros en enterarse.
Alondra le llama la atención a su esposo y le pide que no sea imprudente.
Lucía observa al novio de su hija con desdén. Ella mejor que nadie sabe que su hija sueña con casarse y convertirse en madre.
Al medio día, los recién casados y sus familias abandonan el restaurante. Reciben felicitaciones nuevamente en el estacionamiento y cada quien marcha con rumbos diferentes.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏