En un universo donde los mundos caen uno tras otro bajo la destrucción de un monstruo colosal conocido como el Destructor de Mundos, un joven llamado John despierta sin recuerdos y con un destino extraordinario. Cada mundo que visita le enseña nuevas habilidades, lo fortalece y lo prepara para enfrentar una amenaza que trasciende dimensiones.
A su lado está Azul, una niña que salvará y adoptará, y juntos se convertirán en un faro de esperanza en mundos sumidos en la devastación. Con la guía de un sistema misterioso creado por su difunto padre, John aprende a subir de nivel, desbloquear poderes inimaginables y construir armas capaces de enfrentarse a la catástrofe misma.
Cuando finalmente se enfrenta al Destructor de Mundos, descubre secretos aún más profundos: hay otras variables, otras entidades colosales, y una profecía que marcará el futuro de un mundo futurista donde los habitantes pueden despertar poderes increíbles.
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El gremio de exploradores.
La ciudad de Arven estaba llena de vida.
Desde la entrada de la muralla, Kai podía escuchar cientos de sonidos mezclados al mismo tiempo: comerciantes anunciando sus productos, martillos golpeando metal en las herrerías, carros pasando por las calles y personas conversando en todas direcciones.
Para alguien que había despertado sin recuerdos, todo era nuevo.
Todo era extraño.
Kai caminaba al lado de Lior mientras observaba cada rincón de la ciudad.
—Hay mucha gente —dijo Kai mirando alrededor.
Lior se rio.
—Claro. Arven es una de las ciudades más grandes de esta región.
Pasaron frente a un mercado lleno de puestos.
Había frutas de colores brillantes, telas, armas, armaduras y todo tipo de objetos extraños.
Kai se detuvo frente a un puesto donde un hombre estaba vendiendo espadas.
Tomó una de ellas con cuidado.
Era más pesada de lo que esperaba.
—¿Nunca usaste una espada? —preguntó Lior.
Kai negó con la cabeza.
—No lo recuerdo.
El vendedor los miró con curiosidad.
—Si quieren comprar, tengo buenas ofertas.
Lior levantó la mano.
—Tal vez después.
Kai volvió a dejar la espada.
Continuaron caminando por las calles.
—Arven tiene varios distritos —explicó Lior—. El mercado, el distrito de artesanos, la zona noble…
Kai miraba todo con atención.
Pero lo que más le llamaba la atención era la cantidad de personas que llevaban armas.
Espadas.
Arcos.
Lanzas.
—¿Por qué hay tantos guerreros aquí?
Lior sonrió.
—Porque este es un punto importante para los exploradores.
Kai frunció el ceño.
—¿Exploradores?
—Sí.
Lior señaló hacia un gran edificio de piedra al final de la calle.
Tenía una bandera enorme con un símbolo grabado: una brújula rodeada por una espada.
—Ese es el Gremio de Exploradores.
Kai levantó la mirada.
El edificio era enorme.
Personas armadas entraban y salían constantemente.
—¿Qué hacen los exploradores?
—Muchas cosas —respondió Lior—. Exploran territorios peligrosos, cazan monstruos, descubren ruinas antiguas.
Kai sintió curiosidad.
—¿Monstruos?
—Sí. Hay muchos en los bosques y montañas cercanas.
Kai recordó algo.
En el mundo anterior también había visto algo monstruoso.
Pero eso era diferente.
Mucho más grande.
Mucho más aterrador.
Sacudió la cabeza.
—¿Tú eres explorador?
Lior asintió.
—Desde hace un año.
Kai lo miró sorprendido.
—¿Y matas monstruos?
—A veces.
Luego sonrió.
—¿Quieres entrar?
Kai levantó una ceja.
—¿Yo?
—Claro. El gremio siempre necesita más exploradores.
Kai miró nuevamente el edificio.
Tal vez allí podría encontrar respuestas.
Tal vez si se volvía más fuerte…
Podría enfrentar algún día a ese monstruo colosal.
—Está bien —dijo finalmente.
—¡Perfecto! —respondió Lior.
Ambos caminaron hacia la entrada.
El interior del gremio era aún más ruidoso que el mercado.
Había mesas llenas de exploradores hablando, riendo o discutiendo misiones.
En una pared enorme había un tablero lleno de papeles.
Lior señaló el tablero.
—Ahí están las misiones.
Kai se acercó.
Había decenas de avisos.
“Cazar lobos gigantes”.
“Explorar una cueva”.
“Eliminar criaturas en las montañas”.
Kai sintió una mezcla de emoción y nervios.
—Parece peligroso.
Lior se encogió de hombros.
—Lo es.
Se acercaron a un mostrador donde una mujer estaba revisando documentos.
—¿En qué puedo ayudarlos? —preguntó.
Lior señaló a Kai.
—Mi amigo quiere registrarse como explorador.
La mujer levantó la mirada.
Observó a Kai por unos segundos.
—¿Experiencia?
Kai dudó.
—No…
—¿Armas?
—Tampoco.
La mujer suspiró.
—Bueno, todos empiezan en algún lugar.
Sacó un formulario.
—Nombre.
Kai dudó un segundo.
Luego respondió:
—Kai.
La mujer escribió el nombre.
—Bienvenido al gremio.
Le entregó una pequeña placa metálica.
—Con esto puedes aceptar misiones básicas.
Kai tomó la placa.
Era fría y pesada.
—Gracias.
Lior sonrió.
—Ahora eres oficialmente un explorador.
Kai miró el tablero de misiones otra vez.
—¿Cuál hacemos primero?
Lior pensó unos segundos.
Luego arrancó un papel del tablero.
—Esta.
Kai leyó el aviso.
“Eliminar tres criaturas del bosque cercano.”
Kai respiró profundamente.
—Supongo que es un buen comienzo.
Una hora después estaban nuevamente en el bosque.
Pero esta vez Kai tenía una espada sencilla que el gremio le había prestado.
Lior caminaba adelante.
—Mantente alerta.
Kai observaba todo con atención.
—¿Qué tipo de monstruos encontraremos?
—Probablemente bestias pequeñas.
No tuvieron que caminar mucho.
Un gruñido salió de los arbustos.
Una criatura saltó frente a ellos.
Parecía un lobo, pero su cuerpo era más grande y sus ojos brillaban con un tono amarillo extraño.
Kai se tensó.
—Ese es uno —dijo Lior.
La criatura gruñó y se lanzó hacia ellos.
Kai reaccionó por instinto.
Levantó la espada.
El lobo atacó.
Kai se movió torpemente, pero logró esquivar.
—¡Ahora! —gritó Lior.
Kai atacó.
La espada cortó el costado de la criatura.
El monstruo cayó al suelo.
Después de unos segundos dejó de moverse.
Kai respiraba con fuerza.
—Yo… lo hice…
Pero entonces ocurrió algo extraño.
Una sensación cálida recorrió su cuerpo.
Desde su pecho hasta sus brazos.
Era como una corriente de energía.
Kai frunció el ceño.
—¿Qué fue eso?
Lior inclinó la cabeza.
—¿Qué cosa?
Kai miró sus manos.
—Sentí algo.
Pero lo ignoró.
Continuaron buscando más criaturas.
Cuando apareció el segundo monstruo, Kai reaccionó más rápido.
Esta vez lo derrotó con mayor facilidad.
Y nuevamente sintió esa energía.
Más fuerte que antes.
Kai abrió los ojos sorprendido.
—Otra vez…
—¿Otra vez qué? —preguntó Lior.
Kai apretó la espada.
—Cada vez que mato uno… siento que me vuelvo más fuerte.
Lior frunció el ceño.
—Eso es raro.
Apareció el tercer monstruo.
Kai se movió con más confianza.
El combate fue rápido.
Cuando la criatura cayó…
La energía volvió a recorrer su cuerpo.
Esta vez era innegable.
Kai respiró profundamente.
—No hay duda…
Miró sus manos.
Sentía su cuerpo más ligero.
Más fuerte.
—Cada vez que derroto uno…
Lior lo observó sorprendido.
—Te vuelves más fuerte.
Kai levantó la mirada hacia el cielo.
Un pensamiento cruzó su mente.
Si podía volverse más fuerte derrotando monstruos…
Tal vez…
Algún día podría enfrentarse a algo mucho más grande.
Mucho más peligroso.
Algo que destruía mundos.
Kai apretó los puños.
—Necesito volverme más fuerte.
Porque en algún momento…
Ese monstruo colosal volvería a aparecer.
Y esta vez…
No quería escapar.