Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Reunion 2
Eloise no quedó sola.
No realmente.
Apenas el conde desapareció tras las puertas de su oficina, el ambiente a su alrededor cambió.
El mayordomo se acercó primero.
Luego una doncella.
Después otro sirviente.
Y sin que nadie lo dijera en voz alta…
Comenzaron a tratarla como si no fuera una invitada a la mansión..
Como si fuera.. La señora de la casa.
—¿Desea algo, mi lady?
—¿Prefiere que sirvamos más vino?
—¿Le incomoda alguien?
Eloise parpadeó, un poco sorprendida.
Pero no incómoda.
Entendía.
Lo hacían para protegerla.
Para mantener a raya a las demás.
Para evitar que alguien se acercara demasiado.
Y aunque no lo decía…
Lo agradecía.
—Estoy bien.. Gracias.
Pero poco a poco…
También empezó a responder.
A indicar.
A moverse con naturalidad.
—Podrían abrir un poco más las ventanas.
—Ese arreglo está hermoso.
—Ah, eso no es necesario.
Y sin darse cuenta…
Comenzó a ocupar un lugar que aún no era suyo.
Pero que todos ya le estaban dando.
Mas tarde..
En la oficina..
El conde Archer intentaba concentrarse.
Voces.
Negocios.
Estrategias.
Pero algo…
No encajaba.
Un murmullo distinto.
Más alto.
Más tenso.
Y entonces..
La escuchó.
La reconoció de inmediato.
[Eloise]
Sin pensarlo..
Se levantó.
Caminó hacia la ventana.
Y al mirar hacia el jardín..
Se quedó quieto.
Eloise.
En medio del césped.
Frente a una de las señoritas.
La misma.
La rubia.
La que había coqueteado con él.
Y lo que vio…
No fue elegante.
No fue medido.
No fue adecuado.
Eloise se quitaba los aretes.
Rápido.
Se los entregaba al mayordomo.
Como si se preparara..
Para algo serio.
Y al segundo siguiente..
Se lanzó.
—¡¿Qué…?!
El conde no esperó más.
Salió de la oficina.
Dejó atrás a los socios.
Bajó las escaleras.
Rápido.
Sin perder de vista la escena.
En el jardín..
El caos ya había comenzado.
Eloise tenía a la otra mujer tomada del cabello.
Con fuerza.
—¡Repítelo!
Su voz no era dulce ahora.
Era furiosa.
—¡Repítelo!
La otra mujer gritaba.
Se defendía.
Intentaba soltarse.
—¡Suéltame!
—¡Estás loca!
Ambas forcejeaban.
Sin elegancia.
Sin control.
Alrededor…
Sirvientes.
Guardias.
Observando.
Nadie intervenía.
Y por un segundo..
El conde creyó ver al mayordomo…
Haciendo un leve gesto con el puño.
Como si.. La apoyara.
Cuando finalmente llegó..
Intervino.
Rápido.
Firme.
Separándolas.
Pero no fue fácil.
Porque Eloise..
Seguía luchando.
Pateando.
Intentando soltarse.
—¡La voy a dejar calva! ¡Suéltame!
El conde la sostuvo con fuerza.
—Basta.
Pero ella no escuchaba.
Y entonces..
Los ojos de Eloise se desviaron.
A su propio vestido. Rojo.
El mismo.
El que habían preparado.
El que era.. Un regalo.
Ahora.. arruinado.
Rasgado.
Manchado.
Eloise miró al mayordomo.
Y en ese instante..
Recordó.
Y su enojo… Aumentó.
—¡Era un regalo!
Intentó soltarse otra vez.
Con más fuerza.
—¡Le voy a arrancar esos cabellos falsos!
La otra mujer gritó desde el suelo..
—¡Eres una cualquiera! ¡Sucia!
El aire se volvió frío.
Cortante.
El conde no dudó.
Hizo una seña.
Los guardias avanzaron.
Tomaron a la otra mujer.
Sin suavidad.
Sin opción.
Pero Eloise…
Seguía forcejeando.
Incluso contra él.
El conde perdió la paciencia.
La levantó.
Sin aviso.
Como antes.
La colocó sobre su hombro.
—¡¿Qué hace?!
Pero ella no se detuvo.
—¡Suélteme! ¡Aún no termino! ¡Le voy a..!
El conde no respondió.
Siguió caminando.
Firme.
Ignorando todo.
Eloise seguía gritando.
Moviéndose.
Intentando bajar.
—¡Le voy a arrancar esos cabellos! ¡Falsos! ¡Se nota que son falsos!
El jardín quedó en silencio tras ellos.
Los invitados… Impactados.
Los sirvientes… En tensión.
Y el mayordomo… Observando.
Con una expresión difícil de leer.
Pero no exactamente preocupado.
Mientras tanto..
El conde Archer avanzaba hacia la mansión.
Con Eloise sobre su hombro.
Otra vez.
Pero esta vez…
No había confusión.
No había desconcierto.
Solo una certeza clara..
[Eloise Knapp… Eres un desastre]
Uno absoluto.
Pero también…
Era imposible de ignorar.
Y ahora…
Tampoco de controlar.
Cuando la puerta se cerró tras ellos..
El silencio duró… menos de un segundo.
—¡¿Cómo se atreve?!
Eloise explotó.
Caminaba de un lado a otro de la habitación.
Furiosa.
Desordenada.
Respirando con fuerza.
Golpeó el suelo con el pie.
—¡Esa mujer…!
Se llevó una mano al cabello, alterada.
—¡Dijo que yo era una cualquiera!
Su voz se quebró de rabia.
Pero no lloraba.
No todavía.
—¡Que había abierto las piernas por dinero!
Las palabras salieron con fuerza.
Sin filtro. Crudas.
Y luego..
Se detuvo.
Y añadió, casi con indignación infantil..
—¡Ni siquiera lo he podido besar! ¡Por lo menos que los insultos fueran verdad!
El conde Archer, que había entrado con la clara intención de reprenderla…
Se quedó en silencio.
No era la reacción que esperaba.
No era el tipo de escena que sabía manejar.
Había visto furia.
Había visto violencia.
Pero esto… Era distinto.
Era emocional.
Directo. Caótico.
Y completamente fuera de su control.
Eloise seguía caminando.
Sin detenerse.
Murmurando.
Molesta.
Dolida.
—¡Qué descaro…! ¡Y su cabello claramente era falso…!
El conde inhaló lentamente.
Decidió intervenir.
Pero no con lo que había planeado.
—No salgas de la habitación.
Su voz fue firme.
Pero no dura.
Eloise se giró de inmediato.
—¿Por qué?
Sus ojos estaban encendidos.
—¿Por qué me encierra a mí?
Un paso hacia él.
—¡Yo soy la inocente!
Su voz subió.
—¡Ella me faltó el respeto!
El conde negó levemente.
Iba a explicar.
Pero no alcanzó.
Porque Eloise ya estaba en la puerta.
Bloqueándole el paso.
—Averigüe antes de castigarme.
Lo miró directamente.
—Yo solo me defendí.
El conde no respondió.
No porque no quisiera.
Sino porque..
No sabía cómo.
Él no la estaba castigando.
No la estaba encerrando.
Solo quería que se calmara.
Pero su silencio…
Dijo otra cosa.
Eloise lo interpretó mal.
Muy mal.
Sus ojos brillaron.
Pero no lloró.
No frente a él.
—Bien.
Su voz bajó.
Más contenida.
Pero más peligrosa.
—Enciérreme. Como los Knapp cuando hacia algo mal..
El aire se tensó.
—Pégueme. Por hacer un escándalo.. déjeme sin comer..
El conde se quedó inmóvil.
Algo en esas palabras…
No encajaba.
No con ella.
No con lo que había visto.
Pero entonces..
Notó algo. Su piel. Arañada.
La tela del vestido desplazada levemente.
Marcas rojas. Irritadas. Reales.
Heridas. No eran graves.
Pero estaban ahí.
Y él… No las había visto antes.
Su ceño se frunció.
No por enojo.
Sino por algo más.
Más inmediato.
Más concreto.
Pero no dijo nada.
No preguntó.
No se acercó.
Porque no sabía cómo hacerlo.
Así que hizo lo único que conocía.
Se giró.
Abrió la puerta.
Y salió.
A buscar un doctor.
Pero eso no lo dijo..
La puerta se cerró con fuerza..
Eloise se quedó quieta un segundo.
Y entonces.. Se quebró.
Las lágrimas salieron de golpe.
Sin control.
—¡Idiota…!
No sabía si hablaba de la mujer.
De él.
O de todo.
Se llevó una mano al rostro.
Llorando.
Con rabia.
Con frustración.
—¡Yo no hice nada…!
Su voz se rompió.
Su cuerpo tembló.
Se giró levemente.
Y el ardor en su espalda la hizo estremecerse.
—Ah…
Las uñas.
Los arañazos.
Dolían.
Más de lo que había notado antes.
Se abrazó a sí misma.
Respirando con dificultad.
—Duele…
Pero no era solo físico.
Era todo.
La humillación.
El enojo.
El malentendido.
El sentirse… Sola otra vez.
El sentirse.. invisible frente a lo que consideraba una injusticia..
[soy invisible de nuevo, encerrada en una habitación]
Asi que, solo lloró.
En silencio.
En esa habitación que no era suya.
Con un vestido arruinado.
Y el orgullo herido.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/