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Desafiando Al Sistema

Desafiando Al Sistema

Status: En proceso
Genre:Aventura / Romance
Popularitas:760
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Abandonado en una raid urbana, Cael fue dado por muerto.
En las profundidades de una mazmorra oculta, despertó un Sistema prohibido que el mundo jamás debió conocer.
Mientras la ciudad sigue sus reglas…
él aprende a romperlas.
Y cuando regrese, no cambiará el ranking.
Cambiará el sistema.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 — Sin Víctimas Confirmadas

La luz del arco era fría.

No invitaba.

No consolaba.

Solo prometía salida.

Cael se quedó un segundo frente a ella, respirando con dificultad. La vibración del combate todavía le recorría los músculos como una resaca eléctrica. Detrás, la cámara de piedra recuperaba su quietud. Las runas del suelo se apagaban lentamente, como si el lugar hubiera cumplido su propósito.

Los paneles flotaban frente a su vista.

[Estado: Estable.]

[Nivel: 1.]

[Filo de Energía (Nv. 1).]

Cael miró su espada.

—Supongo que esto cuenta como empezar.

Y cruzó.

El mundo se plegó como papel húmedo.

La piedra desapareció.

La lluvia regresó.

El golpe frío sobre su rostro fue casi violento después del aire denso de la mazmorra. El olor a asfalto mojado y combustible reemplazó el polvo antiguo.

Apareció de rodillas sobre el pavimento.

Las luces de emergencia lo bañaron en rojo y azul.

El portal ya no existía.

Solo una distorsión leve que se disipaba como vapor.

—¡Movimiento en el perímetro!

Linternas blancas apuntaron directo a su rostro. Dos agentes de la Asociación levantaron armas por reflejo.

Cael alzó las manos despacio.

—No disparen… Cael Verdan. Equipo Hale.

Hubo un segundo de confusión.

—¿El explorador? —dijo uno, bajando el arma apenas—. Se reportó como pérdida.

Cael dejó escapar una media risa.

—Sí. Casi lo fui.

Lo ayudaron a levantarse. El dolor volvió a recordarle su lugar en el cuerpo. No era agudo ahora. Era profundo.

En la carpa médica, la luz era blanca y clínica. La médica levantó el chaleco con cuidado.

—Esto debería estar mucho peor —murmuró mientras limpiaba la herida—. La profundidad no coincide con la pérdida de sangre.

Cael sostuvo su mirada.

—Me niego a morir fácil.

Ella no sonrió.

Solo terminó de vendarlo.

—Descansa diez minutos. Luego reporta.

Diez minutos.

A través de la lona, escuchó voces.

—El colapso fue inmediato —decía Marcus con firmeza—. No había forma de reabrir el acceso.

Cael cerró los ojos.

No rabia.

No sorpresa.

Solo confirmación.

La lona se levantó.

Marcus se quedó quieto al verlo.

Lina estaba detrás. Bren también.

El silencio fue más largo de lo necesario.

—Estás vivo —dijo Marcus finalmente.

No fue alivio.

Fue cálculo.

—Todavía —respondió Cael.

Lina abrió la boca como si fuera a decir algo. No lo hizo. Bajó la mirada.

Bren dio un paso adelante.

—Pensamos que…

—Que había muerto —terminó Cael.

No había acusación en su voz.

Eso lo hacía peor.

Marcus cruzó los brazos.

—El protocolo fue claro. Portal inestable. Prioridad de seguridad del equipo.

—Lo sé.

Y lo sabía.

Marcus sostuvo su mirada unos segundos más.

—Me alegra que sobrevivieras.

Cael lo observó en silencio.

—No es eso lo que importa.

Esa frase tensó el aire.

—¿Entonces qué? —preguntó Marcus.

Cael miró alrededor. La carpa. Las luces. Los uniformes limpios.

—Que no soy prioridad. Y nunca lo fui.

Nadie respondió.

No podían discutirlo.

Era verdad estructural.

—Voy a darme de baja —dijo Cael.

Bren dio un paso brusco.

—¿Qué? Eso es una estupidez.

—Es decisión.

—Vas a morir solo —insistió Bren.

Cael sostuvo su mirada.

—Hoy casi muero acompañado.

El golpe fue seco.

Lina levantó la vista. Sus ojos estaban húmedos.

—No fue personal —susurró.

Cael negó con la cabeza.

—Nunca lo es.

Marcus extendió una tableta.

—Piénsalo una noche.

Cael la tomó.

No dudó.

Firmó.

Cael Verdan: Baja voluntaria.

El sonido de confirmación fue breve.

Irreversible.

Marcus bajó la tableta despacio.

—Te estás aislando.

—No —dijo Cael—. Estoy eligiendo.

Se dio media vuelta.

Nadie lo detuvo.

La lluvia lo recibió como una vieja conocida.

Pantallas gigantes transmitían el resumen del incidente:

“Incidente controlado. Sin víctimas confirmadas.”

Cael se detuvo bajo una marquesina, mirando el titular.

Sin víctimas confirmadas.

Sonrió apenas.

No era amarga.

Era lúcida.

Los paneles reaparecieron.

[Misión secundaria disponible.]

[Elimina anomalías menores en zona urbana.]

[Recompensa: Experiencia.]

—Ni cinco minutos —murmuró.

A su derecha, en un callejón angosto, el aire se onduló.

Un micro-portal se abrió con un chasquido seco.

Una sombra baja se deslizó fuera. No tan grande como las bestias del vestíbulo. Pero más rápida.

Cael respiró hondo.

La espada respondió antes de que él la levantara del todo.

Filo de Energía.

La hoja emitió un brillo azul pálido, más firme que antes.

La sombra atacó.

Cael no retrocedió.

El tajo fue preciso.

La criatura se desintegró en humo oscuro antes de tocarlo.

El micro-portal colapsó.

[Experiencia obtenida.]

Cael bajó la espada.

Miró sus manos.

Ya no temblaban.

No hubo público.

No hubo cámaras.

Solo lluvia.

Y la sensación extraña de que el mundo seguía funcionando sin saber que algo había cambiado.

En el edificio frente al callejón, una cámara de seguridad giró ligeramente.

El destello azul quedó grabado.

En una oficina iluminada por pantallas, alguien detuvo el video.

Rebobinó.

Pausó justo en el momento del brillo.

Y sonrió.

Cael observó la lluvia caer sobre la calle vacía.

Abandonado por su equipo.

Dado por muerto.

Y ahora… más fuerte que antes.

Pero si algún día se volvía lo suficientemente poderoso…

¿volvería con ellos…

o los dejaría descubrir demasiado tarde lo que perdieron?

¿Qué harían ustedes en su lugar? 👀

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