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Invierno De Cristal

Invierno De Cristal

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Yaoi / Completas
Popularitas:21k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Javier Müller, heredero de una de las corporaciones más poderosas de Europa, siempre fue educado para ser perfecto: elegante, obediente y fuerte ante el mundo. Pero cuando la estabilidad financiera de su empresa se ve amenazada, su padre toma una decisión cruel: unir su fortuna con el imperio criminal más temido del continente.

Así, Javier es obligado a casarse con Damián Moretti, el mafioso número uno, un hombre sin corazón

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3: El contrato dentro del contrato

El silencio regresó, pero esta vez estaba cargado de un desprecio que flotaba en el aire como humo invisible. Damián se acercó a su escritorio y se apoyó contra él, cruzando los brazos sobre su pecho.

—Establezcamos las reglas de esta farsa —continuó Damián—. Para mí, esto es un contrato de negocios, nada más. Dormiremos en habitaciones separadas. Mantendremos las apariencias en los eventos públicos, seremos el matrimonio perfecto para la prensa y los aliados. Pero no interfieras en mi vida personal, y yo no interferiré en la tuya.

Javier inclinó apenas el rostro, una sonrisa gélida apareciendo en sus labios.

—¿Tienes una vida personal que conservar, Damián? ¿O solo un fantasma al que te aferras porque no eres capaz de lidiar con la realidad?

El comentario fue sutil, pero tuvo el efecto de un látigo. La mandíbula de Damián se tensó de tal manera que un músculo comenzó a saltar en su mejilla.

—Cuida tus palabras, Müller. Estás en mi casa.

—Y tú cuida tu tono, Moretti. Soy tu esposo por contrato, no tu subordinado. Si quieres un siervo, debiste comprar un Omega de catálogo, no un Alfa de la industria alemana.

Un paso más. La distancia entre ellos desapareció. Dos voluntades enfrentadas, casi pecho contra pecho. Damián sonrió, pero fue una mueca carente de cualquier rastro de amabilidad.

—Eres más arrogante de lo que imaginaba los informes.

—Y tú eres menos inteligente de lo que esperaba si crees que puedes domarme con amenazas de pasillo.

El aire pareció comprimirse bajo la presión de sus castas. Justo cuando la tensión amenazaba con volverse física, la puerta se abrió con un golpe seco. Vittorio Moretti, el patriarca, entró sin anunciarse. Sus ojos, sabios y crueles, observaron la escena con una satisfacción casi perversa.

—Perfecto —murmuró el anciano—. Veo que la química es… interesante. El conflicto genera una energía que el mercado sabrá apreciar. Un matrimonio demasiado pacífico resulta aburrido para los inversores.

Damián retrocedió un paso, recuperando su compostura de granito.

—Esto es un error, padre.

—No —respondió Vittorio, acercándose a Javier y examinándolo como si fuera una pieza de arte en una subasta—. Es una inversión. Tu empresa recibirá protección total de nuestras rutas y seguridad. A cambio, tu apellido nos abre puertas en los ministerios de Berlín donde el nombre Moretti causa sarpullido. Es un intercambio justo.

Javier sostuvo la mirada del hombre que había orquestado su venta.

—Y nosotros seremos los encargados de vivir en esta prisión elegante.

Vittorio sonrió apenas, una expresión que no llegó a sus ojos.

—Todos los matrimonios poderosos son cárceles con buena decoración, muchacho. Aprenderás a apreciar los muebles. La boda será en cinco días. Los medios internacionales están hambrientos por una alianza entre el acero alemán y el capital italiano. Necesitamos una imagen sólida.

—La tendrán —respondió Javier, con una voz que sonaba a acero chocando contra piedra.

Cuando Vittorio abandonó el despacho, la habitación pareció hacerse aún más pequeña. Damián caminó hacia el minibar de cristal tallado y sirvió dos vasos de un whisky ámbar que probablemente costaba más que el coche de un ciudadano promedio.

Extendió uno hacia Javier. Sus dedos se rozaron por un instante, y fue como si una descarga de estática recorriera el brazo de Javier.

—Por nuestra desgracia compartida —dijo Damián con sarcasmo.

Javier tomó el vaso, observando el líquido balancearse.

—Por el error que ambos pagaremos con nuestra libertad.

Chocaron los cristales. El sonido fue seco, breve, como un disparo final. Damián bebió su trago de un solo golpe, sin apartar la vista de Javier.

—Dime algo, Müller. ¿Estás dispuesto a hacer lo necesario para sostener este matrimonio ante el mundo? Porque el contrato no solo exige fotos y firmas. Exige… resultados.

Javier sintió el peso de la pregunta. Sabía a qué se refería. En las dinastías como las de ellos, un matrimonio sin descendencia era un contrato incompleto.

—Eso no estaba en las cláusulas que firmé en Frankfurt.

—Está implícito en el código de los Moretti —respondió Damián, acercándose de nuevo con una intensidad cruda. No había deseo en sus ojos, no había ternura. Solo un deber forzado que parecía amargarle la boca—. No te confundas. Si llegamos a ese punto, no significará nada. Será un trámite biológico.

Javier sostuvo la mirada, su orgullo ardiendo como una pira.

—Entonces asegúrate de recordar eso cuando pronuncies otro nombre en la oscuridad. Porque yo no seré el consuelo de nadie.

Por primera vez en la tarde, Damián pareció verdaderamente impactado. El impacto dio paso a una furia fría.

—No te atrevas a mencionarlo de nuevo.

—No me subestimes, Moretti. Soy un Alfa. Puedo oler la desesperación a kilómetros, y tú apestas a ella.

Ambos respiraban con una dificultad controlada. Era una guerra fría que apenas comenzaba a calentarse. Damián dejó el vaso vacío sobre la mesa con un golpe seco.

—Mañana anunciarán oficialmente el compromiso. Te quedarás aquí hasta la boda. Por razones de seguridad.

—No necesito vigilancia —replicó Javier.

—No es vigilancia. Es protocolo. No queremos que la "mercancía" se arrepienta antes de que el martillo caiga.

Javier se giró hacia la puerta, sintiendo que las paredes de la mansión empezaban a cerrarse sobre él.

—No soy tu propiedad.

La respuesta de Damián fue inmediata y mordaz:

—A partir de la boda, llevarás mi apellido. Eso te hace mío ante el mundo.

Javier se detuvo en el umbral. Lentamente, se giró para lanzarle una última mirada. Sus ojos grises brillaron con una luz desafiante que Damián no esperaba.

—Mi apellido no se pierde, Moretti. Se suma. Y si crees que llevar tu nombre me hará bajar la cabeza, es que realmente no sabes con quién te has casado.

Salió del despacho sin pedir permiso, dejando a Damián solo en la penumbra del estudio. El Delta respiró profundo, tratando de calmar el latido errático de su corazón. Sacó su teléfono y marcó el número que sabía de memoria.

Ángel.

Contestador automático. Otra vez. La frustración de Damián crecía, no por el matrimonio forzado, sino por el silencio de la única persona que supuestamente le daba sentido a su mundo.

Mientras tanto, en una cafetería discreta al otro lado de Milán, un joven de rasgos delicados y ojos claros observaba la pantalla de su teléfono. Las llamadas perdidas de Damián se acumulaban. Ángel Blanca sonrió, pero no era la sonrisa dulce de las fotografías. Era una expresión de cálculo puro.

—Todo va según lo planeado —susurró Ángel a la figura que estaba sentada frente a él, un hombre cuyas manos estaban cubiertas de tatuajes que delataban su pertenencia a una familia importante.

En la mansión, Javier fue conducido a su habitación. Era amplia, lujosa y terriblemente impersonal. Dejó su maleta cerrada sobre la cama. No desempacó. Se acercó al balcón y observó las luces de Milán bajo el cielo oscuro de Italia.

Cinco días. Tenía cinco días para aceptar que su vida ya no le pertenecía. Detrás de él, la puerta se cerró suavemente, y por un momento, Javier se permitió cerrar los ojos y apretar los puños. No iba a suplicar clemencia. Si esto era una guerra, él se aseguraría de que Damián Moretti recordara su nombre mucho después de que el de Ángel se hubiera desvanecido.

Pero en las sombras del pasillo, Damián observaba la puerta de la habitación de Javier con una expresión indescifrable. No era odio lo que sentía ahora. Era el reconocimiento de un rival a su altura. Y el orgullo de un Delta dominante no se rompe; se defiende hasta las últimas consecuencias, aunque para hacerlo tenga que destruir el mundo entero.

La alianza estaba firmada en tinta negra, pero pronto, muy pronto, comenzaría a teñirse de un rojo mucho más oscuro.

Continuará…

🌑 Vittorio Moretti

Edad: 60 años

Subgénero: Delta puro

Posición: Patriarca del Imperio Moretti

Rol en la historia: Manipulador maestro / Estratega silencioso / Origen del conflicto

Para él, la familia es estructura, no afecto; el apellido se protege, aunque deba sacrificar la felicidad de su hijo.

Crió a Damián como heredero, no como hijo, enseñándole que el amor es debilidad.

Desconfía de Ángel y espera el momento exacto para actuar, incluso si eso significa permitir una traición para fortalecer el imperio.

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LAQJ
Sólo espero que le dediquen 42 capítulos al sufrimiento de Damian, así como van 42 de tortura a Javier
LAQJ
Ahora si te odio Luca.
Jesica Hernandez
felicidades me gustó la trama estubo estupenda
marcela Gimenez
muy buena es una historia que te mantiene en vilo todo el tiempo me encanta gracias
Obdulia Contreras
Mucho sufrimiento y Damián y Angel nada de castigo.
Michica Omegavers: Más adelante tendrán sus castigos
total 1 replies
Zlahi Magica
Recomendado.
Zlahi Magica
Muy buena historia, bueno ya he comentado lo que me ha parecido a lo largo de los capítulos.
El final me encanta, es lo que se necesita para este tipo de historias.
Bueno no se que comentar más, muy buena historia.
Zlahi Magica
¡Eeeehh, se festeja! 🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎉 Por fin llegué al capítulo final.
Zlahi Magica
plácidamente va bien.
Michica Omegavers
Que parece el final de la novela 🥰
Michica Omegavers: Hay verdad no has llegado al final me confundí 🤭
total 1 replies
Michica Omegavers
Javier Le casarse con Damián tenía 25 años y Emilia 20 Alessia 23 Javier es el mayor de los Müller y Alexander tiene 30 años y Damián 27
Zlahi Magica
Me confundí, ¿Cuántos niños tiene Müller y Volkov? ¿3?
Michica Omegavers: Lo entenderás en el capítulo 59
total 4 replies
Zlahi Magica
Me encantaron las fichas de los personajes.
Zlahi Magica
Aún no entiendo ésto ¿A qué te refieres,m
Zlahi Magica: Ok, ok, ok.
total 2 replies
Zlahi Magica
Una buena ficha de personaje, se lo extrañaba.
Zlahi Magica
¿Cómo que continuará?
Zlahi Magica
¡¿Y me terminas aquí?! La con....
Zlahi Magica
El peor nombre para una alemana jajajajajajajajaja.
Zlahi Magica
Ouh, hija de Damián.
Michica Omegavers: Siiiii 🤭
total 5 replies
Zlahi Magica
¡Al fin llegó! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH.
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