Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
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CAPÍTULO 1 Donde un compromiso muere sin escándalo
El compromiso de Sethiel Raviel con la Casa Arvayne había sido decidido antes de que él aprendiera a escribir su nombre con elegancia.
No nació del afecto ni de una promesa íntima. Nació de una mesa larga, copas llenas y sonrisas medidas. De palabras como estabilidad, alianza y conveniencia, dichas con la seguridad de quienes nunca serían los que pagaran el precio.
Sethiel lo sabía.
El cuerpo original lo había aprendido desde niño.
Santiago lo entendió al despertar con memoria.
Aquel compromiso no era una promesa.
Era una jaula bien decorada.
El salón este del palacio Raviel estaba preparado para recibir visitas formales. Los ventanales altos dejaban entrar la luz de la mañana y los tapices familiares colgaban impecables, narrando victorias pasadas que nadie se atrevía a cuestionar. Todo allí hablaba de continuidad, de decisiones heredadas, de destinos que no se discutían.
Sethiel entró solo.
No llevaba los colores de la Casa Arvayne ni joyas que indicaran pertenencia. Vestía negro sobrio, líneas limpias, sin adornos innecesarios. No buscaba provocar. Tampoco parecer frágil.
Buscaba ser claro.
Lucien Arvayne lo esperaba de pie, junto a la mesa central. Impecable como siempre. Su postura era recta, su expresión correcta, su presencia pulida hasta la distancia. El tipo de hombre que nunca alzaba la voz y rara vez se equivocaba.
—Sethiel —saludó—. Me alegra verte recuperado. Tu desvanecimiento causó cierta inquietud.
—Fue innecesaria —respondió Sethiel—. Pero agradezco la cortesía.
Lucien señaló una silla.
—He venido a hablar del anuncio oficial —continuó—. Mi familia considera que no deberíamos retrasarlo más. El príncipe heredero…
—No habrá anuncio —interrumpió Sethiel.
El silencio cayó con precisión quirúrgica.
Lucien no se sentó.
—¿Qué has dicho?
—Que no habrá anuncio —repitió Sethiel, sin alzar la voz—. Porque no habrá compromiso.
Lucien lo observó durante varios segundos, como si esperara que aquello fuera una corrección torpe o una broma mal ejecutada. Cuando comprendió que no lo era, algo en su expresión se endureció apenas.
—Esto no es una decisión que puedas tomar solo —dijo—. Es una alianza entre casas. Entre linajes.
—Lo sé —respondió Sethiel—. Por eso hablo ahora, antes de que la alianza se convierta en una condena irreversible.
Lucien caminó lentamente alrededor de la mesa, evaluándolo.
—¿Ha ocurrido algo? —preguntó—. Si hay una inquietud, podemos resolverla. Ajustar términos. Cambiar condiciones.
Sethiel levantó la mirada, tranquila, firme.
—No quiero ajustes. No quiero términos nuevos. No quiero condiciones.
Lucien se detuvo.
—Entonces dime la verdad —exigió—. ¿Hay alguien más?
Sethiel sostuvo su mirada sin pestañear.
—No es relevante.
Eso fue peor que una confesión.
Lucien apretó los labios.
—Te recuerdo que este compromiso fue aceptado por tus padres —dijo—. Que tu posición como omega no te da libertad absoluta para actuar por impulso.
Sethiel se levantó despacio. No había prisa en sus movimientos.
—No actúo por impulso —respondió—. Actúo por claridad.
Se acercó a la mesa y apoyó las manos sobre la madera pulida, sin agresividad, sin desafío innecesario.
—Lucien —continuó—, dime algo. ¿Alguna vez me amaste?
La pregunta quedó suspendida entre ambos.
Lucien tardó en responder. No porque dudara… sino porque nunca había considerado que esa pregunta importara.
—Eso no forma parte del acuerdo —dijo al fin.
Sethiel asintió lentamente.
—Exactamente.
El silencio que siguió no fue incómodo. Fue definitivo.
—No te rechazo por otro —añadió Sethiel—. Te rechazo porque no deseo pasar mi vida siendo una pieza correcta en un tablero que no elegí.
Lucien lo miró con una mezcla de irritación y desconcierto.
—Esto tendrá consecuencias —dijo—. Para ti. Para tu familia.
—Las acepto.
—El príncipe no verá esto con buenos ojos.
—El príncipe hará lo que siempre hace —respondió Sethiel—. Elegirá lo que desea y llamará destino a su decisión.
Lucien frunció el ceño.
—Hablas como si supieras algo que yo no.
Sethiel sonrió apenas. No fue burla. Fue conocimiento.
—Tal vez.
Lucien respiró hondo, finalmente dejando caer la máscara de cortesía.
—¿Crees que esto te hará libre? —preguntó—. El mundo no es amable con los omegas que eligen mal.
Sethiel se irguió.
—El mundo nunca ha sido amable —dijo—. Solo estaba cansado de fingir que lo era.
Lucien tomó su abrigo y se dirigió a la puerta. Antes de salir, se detuvo.
—Si esto te destruye —dijo— no digas que no intenté protegerte.
Sethiel respondió sin levantar la voz.
—Proteger no es encerrar.
—Y amar no es cumplir.
Lucien salió sin mirar atrás.
Sethiel permaneció de pie unos segundos más, solo en el salón. No tembló. No se sentó. No respiró aliviado.
Había cortado el primer hilo.
Esa misma tarde habló con sus padres.
Lady Elowen Raviel escuchó en silencio, las manos entrelazadas con fuerza.
—¿Estás seguro? —preguntó al fin—. No es tarde para reconsiderar.
Sethiel se acercó y tomó sus manos con suavidad.
—Madre —dijo—. Esta es la primera decisión que tomo siendo completamente yo.
Elowen lo miró largo rato… y asintió.
—Entonces te apoyaré —susurró—. Incluso si el mundo no lo hace.
Lord Alaric Raviel permaneció en silencio unos segundos más.
—Has elegido un camino difícil —dijo al fin.
Sethiel levantó la mirada.
—Siempre lo fue —respondió—. Esta vez, al menos, es mío.
Cuando regresó a su habitación esa noche, Sethiel se permitió una sola cosa:
Sonreír.
El compromiso había muerto sin escándalo.
Sin sangre.
Sin lágrimas.
Y ahora, nada lo ataba excepto su propia elección.
En algún lugar del reino, alguien aún no sabía su nombre.
Pero el hilo que uniría a Sethiel Raviel con el villano del que el mundo huiría…
acababa de tensarse
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Escribí esta historia para los personajes que nunca son elegidos.
Para quienes aman fuerte, incómodo, sin permiso.
Elijo al Villano nació de una pregunta simple:
¿Y si no quiero ser salvado?
Gracias por quedarte 🖤
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/