En un rincón apartado de Paraguay, una escritora busca la magia en las palabras. Lo que no espera es que la magia la encuentre a ella. Kael llega para cambiarlo todo, pero ¿podrá Elara elegir entre el mundo que conoce y el amor prohibido de un hechicero?
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EL RÍO DE PALABRAS Y DE MAGIA
La noche pasa demasiado lenta. No duermo casi nada —solo miro el techo, repasando el beso de Kael en mi mente, sintiendo el calor que aún queda en mis labios. Cuando el sol empieza a ponerse, me siento frente a la ventana, esperando. Esperando la luz dorada, esperando él.
Y entonces, lo veo: en la esquina de la habitación, la luz vuelve a encenderse, y Kael emerge de ella con la misma sonrisa que me robó el aliento la tarde anterior. Llega con una pequeña caja de madera oscura, adornada con bordados de plata que brillan con su propia luz.
—Te traje un regalo —dice, acercándose y extendiéndomela.
Abrigo la caja con mis manos —está cálida, como si hubiera estado cerca de un fuego. Cuando la abro, encuentro un lápiz de madera con una punta de plata que parece brillar.
—Es un lápiz de los Hechizos de la Narrativa —explica Kael, sentándose a mi lado—. Cualquier cosa que escribas con él tendrá un toque de magia verdadera. No para hacer que los personajes cobren vida en tu mundo —añade, viendo mi mirada de sorpresa—, sino para que tu corazón se conecte más con los suyos.
Lo tomo entre mis dedos. Siento una corriente de calor que sube por mi brazo, hasta llegar a mi pecho. Me acerco al portátil, pero Kael me detiene con la mano.
—Hoy no escribiremos en la pantalla —dice—. Hoy escribiremos en el mundo.
Me lleva hacia la puerta, y juntos salimos a la ribera del Paraná. El sol se pone en el horizonte, pintando el cielo de rojo, naranja y dorado —igual que la luz que lo trajo a mí. El río fluye con calma ahora, y su superficie refleja el cielo como un espejo de colores.
—Toma el lápiz —dice Kael— y escribe una frase en el aire. Cualquier frase sobre amor y magia.
Yo me río, pero hago lo que me dice. Levanto el lápiz y trazo en el aire: "El amor es el río que conecta dos mundos."
En ese instante, las palabras se convierten en luz dorada y caen al río. La agua empieza a brillar, y de ella surgen flores de luz —flores que flotan en la superficie, bailando con el viento. Kael toma mi mano, y juntos caminamos por la orilla, mirando cómo las flores se extienden por todo el río, creando un camino de luz.
—En mi mundo, esto es común —dice—. Pero aquí, en tu mundo, es un milagro. Al igual que nosotros.
Sus palabras me hacen sonrojar. Me acerco más a él, y su brazo se envuelve alrededor de mi cintura. Sentimos el calor del sol que se pone, el aroma de las flores silvestres de la ribera y el sonido del río que fluye —todo se mezcla en un momento que parece durar para siempre.
—Cuéntame más de Lira y Dorian —dice Kael, mientras miramos las flores de luz—. ¿Qué les pasará después del beso?
Empiezo a hablar, y las palabras fluyen como el río: les cuento de cómo el hechizo ancestral se activa, de cómo los clanes de ambos se enfrentan, de cómo Lira y Dorian tienen que huir a un bosque mágico donde los encantamientos son más fuertes. Mientras hablo, Kael me ayuda a dar forma a la historia —le añade detalles que yo no habría pensado: un árbol que habla, un río que muestra el futuro, un amuleto que protege el amor.
Y a medida que construimos la historia de Lira y Dorian, nuestra propia historia se hace más fuerte. Kael me mira con una intensidad que me hace temblar, y su mano se aprieta más en la mía. Cuando las últimas flores de luz se desvanecen con el anochecer, él me gira para mirarme a los ojos.
—Elara —susurra—, la historia que escribimos es bonita. Pero la que vivimos... es la más bonita de todas.
Sus labios se acercan a los míos, y esta vez el beso no es suave ni una promesa —es apasionado, voraz, como el incendio que habíamos hablado. Me abraza con fuerza, y yo me aferro a él, sintiendo que el mundo desaparece a nuestro alrededor. Solo hay él, yo, el río y la magia que nos une.
Cuando nos separamos, el cielo está lleno de estrellas. Kael me toma la mano y me lleva de regreso a la casita.
—Mañana seguiremos escribiendo —dice—. Tanto la historia de ellos como la nuestra.
Yo sonrío, agarrando el lápiz de magia en mi otra mano. Sé que no volveré a sentir la desesperación de la hoja en blanco. Porque ahora, tengo a él. Y juntos, podemos escribir cualquier historia —incluso la nuestra.
ha cerca, de aventuras relacionadas, a pasado de nosotros, dos enamorados empedernidos, Eduardo y Maylu...
con algo de ciencia ficción...
/Scare/ y rescindir nuestra, vida hace muchos siglos, atrás.../Scare/