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LA TENTACION DEL LOBO

LA TENTACION DEL LOBO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Pareja destinada / Amor eterno / Hombre lobo / Mundo de fantasía / Amor a primera vista
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Scarlet siempre ha vivido al límite: cuchillos afilados, fuego constante y una cocina donde el control lo es todo. Lo último que necesita es Alaska, el frío eterno… y un hombre que parece decidido a desordenar su vida.

Luke solo quiere paz. Silencio. Distancia de todo aquello que alguna vez lo rompió. Pero cuando Scarlet llega a la montaña, su mundo se sacude de una forma que su lobo no sabe explicar. La reconoce por su aroma a cerezas, la desea con una intensidad peligrosa… y aun así, no la acepta como su mate.

Entre discusiones, roces inevitables y una tensión que arde incluso bajo la nieve, ambos luchan contra un vínculo que se resiste a ser nombrado. Porque a veces el destino no llega con claridad, y el amor verdadero aparece cuando menos estás dispuesto a reconocerlo.

En Alaska, donde el invierno observa en silencio, negar al mate puede ser el error más grande de todos.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3: Aislado

Las horas en el avión han sido eternas.

No por el vuelo en sí, sino por el coro constante que tengo alrededor. Los padres de Emma no han parado ni un segundo.

—Se volvió loca —dice su madre por enésima vez, con los brazos cruzados y la mirada clavada en algún punto imaginario—. Eso es lo que pasa cuando alguien se va al frío extremo, se le congela el cerebro.

—Totalmente fuera de razón —responde su padre—. ¿Casarse? ¿Con quién? ¿Un desconocido? Esto no es normal.

La hermana mayor de Emma, sentada del otro lado del pasillo, intenta poner paños de agua tibia.

—Mamá, papá, escúchenme… Emma siempre ha sido impulsiva, sí, pero no es irresponsable. Si dice que está bien, quizá—

—¡No! —la interrumpe su madre—. No hay “quizá”. Esto es una locura y punto.

Y así, una y otra vez. El mismo discurso. Las mismas palabras. Como si repetirlas pudiera cambiar algo.

¿Y yo?

Yo estoy a un paso de perder la cabeza.

Miro por la ventanilla, pero no veo nada. Solo blanco, nubes, vacío. El mismo vacío que siento en el pecho. Preferiría mil veces estar en mi cocina, en mi restaurante, con cada mesa ocupada, con el calor de los fogones subiéndome por la piel, el sudor corriendo por la nuca, los cuchillos golpeando tablas, los pedidos gritados, el caos perfectamente organizado.

Preferiría a diez críticos esperando su plato, listos para juzgar cada error, cada detalle.

Cualquier cosa antes que esto.

Antes que escuchar cómo destrozan a mi mejor amiga sin darle el beneficio de la duda. Antes que estar sentada, atrapada a diez mil metros de altura, sin poder hacer nada más que pensar.

Porque pienso demasiado.

Pienso en Emma diciendo me voy a casar como si estuviera hablando del clima. Pienso en esa voz masculina que escuché de fondo. Pienso en Alaska, en el frío, en lo lejos que está todo.

Aprieto los puños sobre mis piernas.

Si Emma está equivocada, la voy a sacudir hasta que entre en razón.

Y si no lo está…

Exhalo despacio, cerrando los ojos.

Entonces más le vale que ese tal “amor de Alaska” esté a la altura.

Porque si no, juro que lo hago pedazos.

Y ahora aquí estamos.

En un pequeño pueblo de Alaska. No muy grande. Sin ofender… pero parece sacado directamente de uno de esos videojuegos súper pixelados de granja, donde todo está perfectamente organizado y tú eres el granjero que llega a cambiarle la vida al lugar. Calles limpias, casas de madera alineadas, una tranquilidad casi irreal.

Solo falta la música de fondo en bucle.

Recuerdo que en esos juegos siempre terminaba casándome con el doctor del pueblo. Al final, casi sin querer. Era el más guapo, el más sensato. El que parecía frío, distante, pero que cuando se enamoraba de tu personaje se convertía en un hombre completamente entregado.

Siempre me han gustado ese tipo de hombres.

Fríos por fuera. Intensos por dentro.

Estoy tan metida en mi ensoñación que no noto cuando la hermana de Emma me agarra del hombro y me sacude con suavidad, arrancándome de mis pensamientos.

—Scarlet —dice—. Tenemos que subir mañana temprano si queremos llegar a la cabaña.

Parpadeo, volviendo al presente. Al frío real. Al cansancio acumulado del viaje.

—Genial —murmuro—. Justo lo que necesitaba en mi vida.

Ella me mira, confundida.

—¿Qué?

—Nada —respondo, suspirando—. Solo pensaba en que voy a tener que hacer ejercicio.

Y honestamente, preferiría enfrentar a un crítico gastronómico furioso antes que a una caminata en subida en medio del frío de Alaska.

Llegamos a la cabaña cuando el cielo empieza a teñirse de ese gris azulado que aquí parece permanente. El lugar está tal como Emma lo describió: aislado, rodeado de árboles altos y silencio. Demasiado silencio.

Entramos.

—¿Emma? —llama su madre apenas cruza el umbral.

Nada.

Revisamos la sala, la pequeña cocina, las habitaciones. La cabaña está ordenada, habitada, pero vacía. No hay señales de apuro ni de desastre, y aun así algo se me aprieta en el estómago.

—Esto es raro —murmuro.

No espero a que nadie diga nada más. Saco el teléfono y marco su número.

—Scar —contesta Emma casi de inmediato—. Ya llegaron, ¿cierto?

—Sí —respondo—. Pero no estás aquí.

—Lo sé. No se preocupen. Alguien va a ir por ustedes para llevarlos donde me estoy quedando.

Frunzo el ceño.

—¿Alguien? —repito.

—Confía en mí —dice, con ese tono tranquilo que ya empiezo a odiar un poco—. En serio, todo está bien.

Cuelga antes de que pueda hacer más preguntas. Me guardo el celular sin decir nada, aunque la sensación extraña no se va.

No pasa mucho tiempo antes de que alguien toque la puerta.

Abro.

Y lo primero que veo son tres hombres altos, anchos de hombros, con una presencia que llena el espacio sin esfuerzo. Fornidos, serios, demasiado… sólidos. Detrás de ellos hay una chica joven, quizá dieciséis años, de mirada despierta y postura segura.

—Hola —dice ella con una sonrisa—. Soy Aria.

Su voz es clara, tranquila.

—Emma me pidió que viniera por ustedes. Los llevaremos al lugar donde se está quedando.

Miro a los hombres. Luego a ella. Luego otra vez a los hombres.

El padre de Emma resopla.

—Esto es absurdo —refunfuña—. No vamos a irnos con desconocidos así como así.

La madre de Emma le lanza una mirada.

—Querido —dice con firmeza—. Nuestra hija está allá. Vamos.

Él duda unos segundos más, pero finalmente cede. Los hombres no dicen una palabra; simplemente toman nuestras maletas como si no pesaran nada y se dirigen hacia los vehículos.

El trayecto comienza poco después.

Voy sentada junto a la hermana de Emma en la parte trasera, mientras Aria va adelante. El paisaje pasa lento por la ventana: bosque, nieve, caminos estrechos.

—¿Hace cuánto conoces a Emma? —pregunta la hermana, intentando sonar casual.

—Un tiempo —responde Aria—. Lo suficiente.

—¿Y vive lejos de aquí? —pregunto yo.

Aria gira un poco la cabeza, mirándonos por el espejo.

—No tanto como creen.

Intercambio una mirada con la hermana de Emma.

—Este lugar es… tranquilo —comento—. Bastante aislado.

1
Eulogia García
bonita historia
~Mio^Mio~
Estoy perdida... que alguien me explique por favor 😭
Que paso con los otros capítulos /Cry/
Kerly Pina
por favor más capitulos
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😡🐺🤔😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
❤️😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
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Irma Ruelas
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