Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.
Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.
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Capítulo 3
Tenían un don para hacernos enfadar, y eso era lo que querían, burlarse de nosotras, pero había un lado nuestro que iban a descubrir pronto, o mejor dicho, ahora.
Elodie- Son increíblemente apasionantes, doctor Romeo, ya se las leyó a su prometida, es prometida, ¿no?
Romeo se afloja la corbata y abre dos botones de la camisa, y mira eso, este hombre era guapísimo.
Elodie -probablemente, no las leyó, déjame leerlas, quiero decir, hablar de ellas, pues les di mi corazón, pero me equivoqué de dirección, salieron apreciadas por un hombre de corazón.
Louise- Hermana
Bernardo- Yo recibí una tuya, Louise
Louise se avergüenza, pero pronto se pone en pie, no vamos a bajar la cabeza ante ellos
Elodie- No me extraña que no entiendas lo que digo. El sarcasmo y la ironía no entran en cualquier cabeza tonta, Romeo, sí escribí la carta declarándome
Romeo- Eran niñas
Elodie- Bueno, si no quieres que hable de la carta, aprovecha y léela a tu prometida médica, tal vez le guste, vamos Lou.
Louise se levanta, y Bernardo le agarra la mano, pero ella tira con fuerza
Bernardo- No da, son las mismas niñas de antes
Las dos salimos con elegancia del restaurante, nos subimos al coche con tanto odio hacia ellos
Elodie- Quieren jugar al gato y al ratón, así que vamos a darles lo que quieren
Louise sonrió analizando mi rostro.
Louise- Lo que vas a hacer no tiene vuelta atrás.
Elodie- ¿Y quién quiere volver atrás? Quieren jugar con fuego, así que se van a quemar
Louise- Todavía no sé si voy a entrar en esto, creo que las dos vamos a quemarnos en toda esta historia.
Elodie -Quieres dejar que nos restrieguen esas cartas en la cara, parece que solo nosotras dos crecimos
Levanté los ojos hacia ella. No niego que esa idea se me pasó por la cabeza, pero iba a jugar para tener a Romeo a mis pies
Elodie- Quiero a Romeo en mi mano.
Louise- Y yo a Bernardo, pero y las novias
Le sonreí
Louise- No vamos a ir por ese camino, Elô
Elodie- Está claro que no las aman, vamos a ver hasta dónde el amor, consigue superar los celos.
Louise- Por qué no me va a gustar esto
Elodie- Si ellos las aman, no están interesados en nosotras dos, cierto.
Louise- Entonces, ¿qué tienes en mente?
Elodie- Thomas y Edu, sabes dónde van siempre los eternos solteros
Louise- Estaremos allí
Sonreí, mi hermana era la mitad de mi mente, quieren desestabilizarnos, así que vamos a darles un poco de llama. Seguimos hacia la mansión, y mirando ahora de día, veo lo bonita que quedó
Betina- Dónde estabais
Louise- Fuimos a ver a los padres de Bernardo
Betina -Podemos hablar a solas
Elodie- ¿Qué pasa?
Betina- Ven
Cojo a Derick de los brazos de Betina
Louise- ¿Quién es el bebé más rico de la tía, quién es?
Derick -No soy bebé, tía, tengo tres años
Louise- Vaya, es verdad, entonces el juguete que te traje no te va a servir
Derick -¿Qué compraste tía?
Elodie -Deja de hacer eso, Lou, dale el juguete de una vez
Louise- Tu tía es una pesada, sabías
Derick -No lo es, ¿verdad, tía Elô?
Elodie me saca la lengua, Betina sonríe, nos sentamos en la casa de la piscina
Elodie- ¿Qué pasa, Be?
Betina- Sobre Bernardo y Romeo, ¿todavía os gustan?
Louise- Be, ¿en serio?
Betina- Vi que os pusisteis tristes porque estaban con las chicas
Elodie- Hermana, nos gustan, mucho, pero ellos siguieron con sus vidas
Betina- Por qué veo en vuestra cara que vais a hacer travesuras
Sonreímos y Claudia viene con el pequeño Thimon, lo cojo y ella se sienta a mi lado.
Claudia- Oí sin querer la conversación, Thomas dijo que no se apegan a nadie, son solo un pasatiempo
Betina- Aun así, no quiero que las dos sufráis por amarlos, oídme, nunca han salido en serio con nadie
Elodie- ¿Y quién está queriendo salir en serio?
Claudia- Chicas, creo que sois bastante mayores, si os guardasteis por amor, creo que es bonito, pero hacedme caso, cuando me quedé embarazada de Manu, era igual que vosotras, me guardé por amor, en cuanto me quedé embarazada, me dejó sola
Louise- No vamos a salir acostándonos, solo porque los amamos, sabemos cuidarnos
Betina- Solo quiero que vuestro corazón no se lastime con ellos
Claudia -Si yo fuera vosotras, les mostraría que son mujeres de valor, Thomas se esforzó para conquistarme, aunque es diferente, yo ya tenía una hija
Betina- Cuñada, Thomas te amó por eso, Manu lo conquistó.
Elodie- Encontramos vuestro amor bonito, vamos a cuidarnos, solo que....
Louise- Podían descubrir dónde van todas las noches.
Claudia- Eso es fácil, llamaron a Edu, y Thomas para una discoteca esta noche, en el centro de São Paulo, puedo averiguar el nombre para vosotras
Betina- Claudia
Claudia- Haaa, cuñada, vamos a ayudarlas a lacar a los solteros natos.
Ellas sonríen, cogemos las bolsas en el coche, y las llevamos dentro, los pequeños se sientan en la sala, para abrir los regalos
Valentina- Están mimando a estos niños
Elodie- Haa, madre, mira sus caritas
Louise- Bueno, voy a ducharme, necesito salir, reservé salón
Louise sube y yo me quedo en la sala jugando con mis sobrinos, la convivencia de todos en la mansión era muy buena, mientras Edu y Thomas trabajaban, las mujeres se hacían cargo de los Nueve niños que corrían por la casa, Betina tuvo seis hermosos hijos, los mayores cumplirán siete años esta semana, y Louise y yo, vamos a dar su fiesta
Beatrice, Valquiria... Haidan, Eduardo, y mis sabrosos, Derick y Aston
Derick y Aston, son la cara de Carlos Eduardo y el gesto también, amamos tanto a nuestros sobrinos. Y también a los hijos de Claudia
Benjohr y Emanuela, y el pequeño Thimon.
Ellos son nuestros sobrinos también. Después de jugar con ellos, mi celular se enciende, entonces subo, había reservado una consulta, y necesitaba ir.
Louise ya se había ido al salón, me ducho y bajé arreglada, le di un beso a todos y salí con mi carpeta en la mano.