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El Precio De Tu Amor

El Precio De Tu Amor

Status: Terminada
Genre:Romance / Venganza / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Baudilio Smith Burgos

Laura dejó la universidad y su país por amor. Creyó que Michel era el hombre de su vida, pero su madre, Maritza, la humilló hasta hacerla huir. Sola, sin dinero y sin papeles, Laura empezó desde abajo: limpiando pisos y durmiendo en un albergue. Hasta que un hombre llamado Alfred McCormick vio en ella algo que nadie más había visto: talento, inteligencia y una fuerza indomable.

Ahora Laura es economista, esposa de un CEO, y el rostro de una empresa millonaria. Pero el precio de su amor ha sido alto. La mafia rusa, un exnovio arrepentido, una suegra que la odia, y una misión encubierta en Cuba pondrán a prueba todo lo que ha construido. Porque cuando el pasado regresa, no siempre viene solo. A veces trae balas.

NovelToon tiene autorización de Baudilio Smith Burgos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Comercial

Capítulo 8: El comercial

Dos años pueden cambiar una vida. Laura lo sabía mejor que nadie. Dos años atrás dormía en un albergue con otras mujeres que como ella, habían llegado a Estados Unidos con una maleta y un puñado de sueños rotos. Dos años atrás, limpiaba pisos y vaciaba cubetas de agua sucia. En aquel entonces no sabía si volvería a ver a su madre, si algún día podría terminar la carrera que había abandonado, si el amor volvería a tocar a su puerta.

Ahora dos años después, Laura Salgado era la supervisora general de BrightClean, la compañía de limpieza más grande del Medio Oeste. Había conocido al amor nuevamente, y había demostrado que una mujer latina podía levantarse desde el fango y tocar el cielo. Pero nada de eso la había preparado, para lo que estaba a punto de pasar.

Esa mañana, mientras se arreglaba frente al espejo de su casa en Wisconsin, Laura no sabía que su rostro llegaría a la televisión. No sabía que Michel y Maritza los que la humillaron, la verían triunfar desde la mediocridad. No sabía que el pasado, ese fantasma que creía haber enterrado, volvería para recordarle de dónde venía.

— ¿Estás lista? —preguntó Alfred desde la puerta, con una taza de café en la mano.

—Para lo que sea —respondió Laura, ajustándose el collar de perlas que él le había regalado.

En un pequeño apartamento en las afueras de Milwaukee, Maritza arrastraba la aspiradora por la sala cuando escuchó la risa de su hijo. Michel estaba recostado en el sofá, con una lata de cerveza en una mano y el control remoto en la otra, mirando la televisión sin verdadero interés. Llevaban dos años en Wisconsin, dos años desde que Laura había salido por esa puerta dando un portazo. Dos años desde que Maritza había recuperado el control total sobre su hijo. O por lo menos eso creía.

—Mira, mami —Gritó Michel, sin apartar la mirada de la pantalla—. Ven a ver este comercial de una compañía de limpieza. ¡Apúrate!

Maritza iba a ignorarlo, pero algo en la voz de su hijo la hizo reaccionar, porque reclamaba su presencia frente a la televisión, como si hubiera visto un fantasma.

Maritza se acercó al televisor, justo cuando una mujer de cabello negro azabache, rostro ovalado y sonrisa segura aparecía en la pantalla.

— ¡Mira mami esa es Laura! ¡Ella es la que está hablando en el comercial! —Dijo eufórico señalando hacia la pantalla del televisor.

Como si hubiera caído presa de un extraño mecanismo paralizante, Maritza observó con la boca abierta que su ex nuera vestía un traje de color marfil, con una credencial colgando al cuello. Detrás de ella, una flota de camionetas de limpieza con el logotipo de "BrightClean", estacionadas bajo un letrero que decía: "Más de 500 empleados en el Medio Oeste".

—Hola —dijo la mujer con un inglés perfecto, y un acento que Maritza reconoció al instante—. Soy Laura Salgado, supervisora general de BrightClean. Cuando llegué a este país hace dos años y medio, no tenía nada. Empecé como auxiliar de limpieza, durmiendo en un albergue con otras mujeres trabajadoras. Hoy manejo mi propio Nissan, tengo un equipo maravilloso y quiero decirles algo: Estados Unidos es un país de oportunidades, pero las oportunidades no caen del cielo. Hay que sudar duro para alcanzarlas.

Por el impacto de volverla a ver después de tanto tiempo, a Michel se le cayó la lata de cerveza de las manos, derramando su espuma sobre la alfombra que Maritza acababa de aspirar. Pero ninguno de los dos se movió.

—Y si yo pude —continuó Laura en la pantalla, con una mirada que parecía atravesar el lente directamente hacia ellos—, ustedes también pueden. BrightClean está contratando. No importa su estatus migratorio. No importa su pasado. Lo que importa es que quieran trabajar.

El comercial terminó con el número de teléfono de la compañía y un eslogan: "BrightClean: donde la dignidad se gana con el sudor".

Silencio.

Michel abrió la boca, pero ninguna palabra salió. Su madre en cambio, encontró la voz rápidamente. Y era veneno puro.

—Esa no es ella —dijo Maritza, con los dedos temblorosos agarrando el respaldo del sofá—. Es una parecida. Esas cubanas son todas iguales, de frente plano y trasero grande...

—Mami —la interrumpió Michel, con la voz quebrada—. Era Laura. La reconocí. El lunar que tiene en el cuello, la forma de mover las manos cuando habla... Era ella.

— ¿Y qué? —Maritza se enderezó como una serpiente lista para atacar—. ¿Acaso te importa? Tú fuiste quien le dio la llave de la calle. Tú fuiste quien la dejó ir. Y ahora resulta que sale en la tele, con su Nissan y su traje de puta elegante... Seguro se acostó con el dueño de esa compañía. Esa es la única manera en que una latina llega tan lejos rápido.

Michel se llevó las manos a la cabeza, recordó a Laura recogiendo su ropa con lágrimas en los ojos, pero con la frente en alto, también las palabras que ella le dijo al salir: "Debajo de un puente, voy a estar mejor que a tu lado". Y tenía razón.

— ¿Sabes qué, mami? —Dijo Michel, levantándose del sofá—. Por una vez en tu vida, cállate.

Maritza abrió los ojos como platos. Su hijo nunca le había hablado así.

—Ella me quería —continuó él, con la voz rota—. Dejó la universidad por mí. Dejó a su familia en Cuba por seguirme. Y tú y yo la tratamos como basura. Tú porque no querías tener que mantener a otra boca. Yo porque soy un cobarde que nunca te llevó la contraria.

— ¿Cobarde? —Maritza se paró frente a él, con el índice apuntándole al pecho—. Cobarde eres tú que prefieres culparme a mí antes de mirarte al espejo. Yo te advertí, Michel. Te dije que esa muchacha no servía. Que era un lastre. Mira ahora... ¿Dónde está? En la tele, sí, ¿Pero crees que es feliz? Esa mujer está vacía por dentro. No tiene familia. No tiene a nadie.

—Tiene a su madre —dijo Michel en voz baja—. Andrea siempre la apoyó. Tú nunca fuiste como ella.

El nombre de Andrea cayó como una bomba. Maritza recordó las veces que Laura hablaba por teléfono con su madre, llorando en la habitación. Recordó que ella misma se burlaba de esa relación. "Tu madre está lejos hija, no te puede ayudar".

Pero Andrea sí la ayudó. Le dio el consejo que Laura necesitaba para huir.

Maritza no respondió. Giró sobre sus talones y apagó el televisor de un manotazo.

—Apaga esa porquería. Y límpiate la cerveza que derramaste, que la cena todavía demora una hora.

Salió de la sala caminando rápido, pero antes de llegar a la cocina se detuvo. Desde la ventana vio el estacionamiento del edificio de apartamentos donde vivían. Autos viejos, latas oxidadas, un vecino sacando la basura. Y pensó en Laura manejando su Nissan, vistiendo trajes caros, y hablando inglés como una reina.

Por primera vez en su vida, Maritza sintió algo que no sabía nombrar. No era arrepentimiento. No era envidia. Era el miedo de haber perdido la única oportunidad, de tener una nuera que realmente pudiera sacarlos a todos de la mediocridad. Pero nunca lo admitiría. Nunca.

En su habitación, Michel se dejó caer en la cama y miró el techo. Sacó su teléfono y buscó "BrightClean" en internet. Allí estaba Laura en la página principal, con una sonrisa amplia y una breve biografía: "Laura Salgado¨, Supervisora General. Cubana. Economista en formación. Empezó como auxiliar de limpieza hace dos años".

Se atrevió a escribirle un mensaje por Facebook, aunque sabía que lo había bloqueado después de la pelea. Escribió: "Laura, te vi en la tele. Estás hermosa. Lo siento por todo. ¿Podemos hablar?". El mensaje nunca llegó. El sistema lo rechazó al instante.

Michel soltó el teléfono y lloró en silencio, mientras en la cocina su madre partía cebollas con una furia, que nada tenía que ver con la cena.

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BsB
Hola Beatriz ! Soy el escritor de la novela y te adelanto que ya tengo listos el ochenta por ciento de las capítulos. Te agradezco mucho que hayas leído algunos de los que están publicados, y aunque no lo manifestaste abiertamente, que esperes a que esté termina significa que tal vez te gustó. Me complacería muchísimo saber tu opinión de lo que has leído, y si tienes alguna sugerencia que hacerme. Fue un placer interactuar con usted.
Beatriz
Cuando esté terminada la leo. Está inconclusa
Saily Smith
me en
Sarai Smith
Me encanta esta novela!! Que sucederá con Laura?
BsB: Laura es una mujer luchadora, una guerrera dispuesta a enfrentarse a todos, por defender a su familia y a la empresa. La mafia la amenaza y la coacciona para que forme parte de su nómina, pero ella se resiste. Laura cederá ante la mafia, o trabajará con el FBI para acabar con los mafiosos? Qué tu harías si fueras la escritora de la novela? Tu opinión es muy importante para mí. Gracias por leer y apreciar mi obra.
total 2 replies
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