Dolor, dolor puro y agonizante era lo que sentia mientras veia a mi compañero destinado, a quien se supone que me amaria para siempre, a quien habia sido mi mejor amigo por años, tomando como compañera y luna a otra mujer que no era yo y esa otra era nada mas y nada menos que Elaine Wood la hija del Gamma y mi mejor amiga.
En mi vida habian demasiados secretos, secretos que nunca me habia costado guardar, pero esos secretos se convertirían en mis enemigos y comenzarían a pensar en mi mente cuando llegara el, El rey Alfa.
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Capitulo 3: Mejores Amigos
Habia pasado un año de eso y aqui estaba en la proclamación de Jace como el nuevo alfa de luna nueva, ese mismo dia proclamo a Elaine como su luna diciéndole a todos que ella era su compañera destinada y que habian decidido esconderlo a todos hasta este dia. Solo yo sabia que eso no era verdad, pero no dije nada. Mi hermano tomo mi mano y pasamos al frente, hoy jurariamos lealtad a Jace como sus betas. El se veia tan feliz, una sonrisa de oreja a oreja que se distorsiono cuando me vio, como siempre pasaba las pocas veces que nos veíamos en el entrenamiento.
Elliot se paro al lado de mi hermano y los tres nos arrodillamos.
— Yo Jace Stronghold Alfa de la manada Luna nueva te nombro a ti Aron Rosseltod Beta principal de la manada luna nueva. ¿Juras lealtad?
— Yo Aron Rosseltod juro lealtad a mi alfa Jace Stronghold y mi Luna Elaine Wood de la manada luna nueva y acepto mi cargo como beta principal.
Jace me miro y su mirada cambio a la de su lobo por un momento suavizandose, escuche la voz de su lobo en mi cabeza haciéndome tambalear
Mi luna
Senti a Luz agitándose en mi interior y acercándose a la superficie cuando Jace empujo a su lobo hacia atras, sus ojos me miraron con decision y hablo.
— Yo Jace Stronghold Alfa de la manada Luna nueva te nombro a ti Azula Rosseltod segunda beta al mando de la manada luna Nueva, Jura lealtad a tu alfa y Luna.
Aquellas palabras eran un recuerdo. Yo no era su luna, nunca lo seria.
— Yo Azula Rosseltod juro lealtad a mi alfa Jace Stronghold y mi luna Elaine Wood de la manada Luna nueva y acepto mi cargo como segunda beta al mando.
Senti el cargo de beta haciéndose uno conmigo, mi hermano apretó mi mano y lo mire a los ojos, siempre mirándome con esa mirada protectora
— Te amo Aron
Me infiltre en su mente para decirle aquellas palabras que tenia un año sin decirlas, sus ojos se aguaron, sonrio y lo escuche en mi cabeza
— Te amo mas, mi pequeña Azula
Volvimos a lo que estábamos mirando al frente, con su mano encajada en la mía, como un salvavidas.
Elliot había jurado lealtad a Jace y la celebración había comenzado, me quedé en un rincón bebiendo ponche mientras todos celebraban hasta que se hizo media noche, era tradición que el nuevo alfa y su luna hicieran una carrera a la luz de la luna con su beta y gamma así que nos preparamos, al frente de toda la manada Jace fue el primero en cambiar, su lobo era marrón oscuro con ojos amarillos. Elaine cambió después, su loba era gris con ojos azules. Después siguió Aron, Aeron se hizo presente y vino hacia mí lamiendo mis manos como una muestra de cariño, sonreí y di paso a mi cambio, mi loba se hizo presente, transformada en aquella fachada de pelaje negro. Luz se apresuró a lamer el rostro de Aeron mientras Elliot cambiaba, su lobo era gris también muy parecido al de Eliane, pero un poco más grande. Jace aulló y comenzó la carrera, corrimos detrás de él y Elaine, ya sabia a donde nos llevaría este camino, estábamos corriendo al río, al maldito río rojo a donde no quería volver.
Llegamos al rio y aullamos todos a la Luna, dándole gracias por nuestros nuevos cargos y estupidamente agradeciendo por la nueva union de nuestro alfa y su luna.
Jace salio corriendo a encontrarse de nuevo con la manada, Aron y Elliot lo siguieron, Elaine se quedo ahi viendome, no podia irme y dejar a mi luna aqui, asi que me quede, ella se acerco a mi y la escuché en mi cabeza.
— Azula
— Luna —Le desnude el cuello en sumision y ella dio un paso atras — Debemos seguir al alfa
— Esta bien...
Ella corrió y yo fui detrás de ella, llegamos y ya todos estaba ahí, ya habían cambiado y esperaban por nosotras. Aron se acercó a mí con ropa y una manta, me cubrió, cambie y me puse mi ropa.
La fiesta siguió hasta al amanecer y como beta debía quedarme aunque no quería estar ahí.
Después de ese día los días pasaron corriendo, me concentré en mi cargo de beta, entrenaba a los niños de la manada y me hacía cargo de las patrullas de noche. Mi hermano era el que siempre estaba con el Alfa como beta principal. A veces tenía que estar con la luna cuando salía que no era casi nunca gracias a la diosa.
Cinco años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos. Jace y Elaine habían tenido dos hijos, Eliam y Azuma, tenían 5 y 4 años, eran dos niños tiernos y cariñosos, eran inteligentes y los primeros de todas sus clases, también mis pupilos favoritos. Era una locura que los hijos de mi compañero me quisieran como lo hacían y que yo los quisiera de vuelta. Ellos no tenían la culpa de lo que había pasado hace años, en realidad nadie lo tenía simplemente era el destino. Y sin importar como había sucedido, eran los hijos de mis mejores amigos.
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Estaba culminando el entrenamiento cuando sentí a Jace en mi cabeza, una de las pocas cosas que odiaba de ser su beta, escucharlo en mi cabeza, escuchar voz, metiéndose en mi mente, en mi santuario personal.
— Azula cuando termines ven a la casa de la manada y trae a mis hijos por favor.
— Está bien, Alfa.
La conexión se cortó y seguí con el entrenamiento al terminar todos me abrazaron y se despidieron.
— Eliam, Azuma, espérenme, el alfa quiere que los lleve a la casa de la manada.
— ¿Por que siempre llamas a mi padre el alfa?
— Porque eso es. Tu padre es el alfa de la manada Eliam y yo como su beta le debo respeto.
— Pero el tío Aron también es su beta y lo llama por su nombre. ¿Acaso no lo respeta?
Siempre tan dulce.
Me arrodille y tome sus tiernas manitas — No pequeño, claro que lo respeta, lo llama por su nombre porque son mejores amigos y pueden llamarse por sus nombres.
— Pero mi padre me dijo una vez que tu también eras su mejor amiga.
Sus palabras me dejaron en silencio, que podía decirle a estos pequeños y dulces niños para que olvidaran esta conversación tan molesta.
— ¿Ya no eres su mejor amiga señorita Azula?
— ¿Mi papi fue malo contigo?
— No, no. El alfa jamás ha sido malo conmigo, tu padre es un buen alfa y es bueno con toda la manada y un dia tu serás el Alfa también, un buen alfa que cuidara de todos nosotros.
— ¿Y tú seras mi mejor amiga señorita azula?
Sonrei enternecida — Si asi lo quieres, claro que si, yo seré tú mejor amiga Eliam.
Los dos me abrazaron con cariño y mi cuerpo los recibió gustoso, esos niños se habian ganado mi corazon, no importaba quienes eran sus padres, ni la historia detras de todo ello. Solo importaban ellos y yo.