NovelToon NovelToon
Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20: Al parecer, yo misma traje a mi rival.

Había algo profundamente humillante en descubrir que una versión anterior de ti había tomado decisiones destinadas a arruinarte la vida.

Técnicamente no era yo.

Pero compartíamos rostro, nombre, marido y, aparentemente, una preocupante incapacidad para tomar decisiones horribles.

—Seis meses.

Margaret continuó acomodando mi cabello.

—Sí, Su Majestad.

—¿Seis meses completos?

—Sí.

—¿No pueden ser cinco?

—No.

—¿Cuatro?

—No.

—¿Dos semanas?

Margaret dejó el cepillo.

Me miró a través del espejo.

—¿Por qué intenta reducir la Temporada Imperial?

Porque aproximadamente para cuando esté terminada, yo ya estaría muerta.

Pequeño inconveniente de calendario.

—Curiosidad administrativa.

—Ayer preguntó si podía abolir los desayunos junto al Emperador.

—Sigo creyendo que es una reforma necesaria.

—Y antes de ayer quiso declarar ilegal que los caballos midieran más que usted.

—Astrid es una amenaza para la seguridad nacional. Este imperio podría quedar sin Emperatriz antes de lo esperado...

Margaret volvió a cepillarme.

Suspiré.

Después de la tormenta había pensado que podría descansar.

Error.

Porque aquella mañana Margaret había aparecido con una carpeta enorme, una agenda todavía más enorme y la expresión de una mujer que estaba a punto de destruir mi felicidad.

—¿Y por qué exactamente Elena tiene que quedarse aquí durante seis meses?

—Porque forma parte de la Temporada Imperial.

—Eso ya lo entendí. Quiero saber por qué.

Margaret volvió a mirarme.

—Usted conoce perfectamente...

Se detuvo.

Mi corazón también.

Otra vez.

Esas pequeñas cosas.

Las cosas que Serena debería saber.

—Quiero decir —me apresuré—, quiero escuchar tu opinión.

—¿Mi opinión?

—Sí.

—¿Sobre una tradición imperial de cuatrocientos años?

—Exactamente.

—¿Por qué?

—Me interesa tu perspectiva como mujer trabajadora.

Margaret permaneció en silencio.

—Eso ha sonado raro.

—Muchísimo.

—Explícame la tradición.

Por suerte, suspiró.

—Los herederos de las Grandes Casas pasan una temporada en la Corte antes de asumir responsabilidades oficiales dentro de sus territorios. Es una forma de establecer vínculos con la Corona, conocer el funcionamiento de la administración imperial y ser formalmente presentados ante las principales familias.

Eso tenía sentido.

Demasiado sentido.

—¿Y Elena es heredera?

—La única heredera de la Casa Rosenthal.

Perfecto.

Por supuesto que lo era.

Hermosa.

Rica.

Amable.

Heredera.

Protagonista.

Probablemente también sabía bordar.

La odiaría si no me cayera tan bien.

—¿Y por qué está alojada específicamente en el palacio?

Margaret volvió a guardar silencio.

No.

Esa cara no.

—¿Qué?

—Su Majestad...

—Margaret.

—Fue decisión suya.

...

—¿Perdón?

—Usted solicitó personalmente que Lady Elena permaneciera en el ala de invitados del Palacio Imperial.

Me giré tan rápido que Margaret casi me arrancó un mechón.

—¡¿YO?!

—Normalmente los invitados imperiales se quedan en el Palacio Sur...

—¡¿YO LA TRAJE?!

—Técnicamente, Lady Elena ya debía venir a la capital.

—¡NO ES MOMENTO PARA TECNICISMOS!

Salem salió corriendo de debajo de la cama.

Margaret dejó el cepillo.

—Usted insistió en patrocinar personalmente su temporada.

Silencio.

Me señalé.

—¿Yo?

—Sí.

—¿Serena Valmont?

—Sí.

—¿La esposa de Kael?

—Me preocupa que necesite confirmar esa parte.

—¡MARGARET ENFÓCATE!

—Sí. Usted.

Me levanté.

—¿Por qué?

—Nunca me lo explicó.

Oh.

Eso era interesante.

—¿Cuándo lo solicité?

—Hace aproximadamente tres meses.

Tres meses.

Antes de que yo llegara.

Cuando la Serena original ya estaba investigando los supuestos accidentes de Kael.

Elena Rosenthal.

Ella no sabe nada.

No es el objetivo.

Entonces...

Serena no había intentado impedir que Elena llegara.

Había hecho exactamente lo contrario.

La había traído hasta ella.

—¿Su Majestad?

—Necesito revisar unos documentos.

—Tiene una reunión en veinte minutos.

—¿Con quién?

Margaret tomó la agenda.

—Lady Elena.

Claro.

—¿Para qué?

—Su formación como patrocinada imperial.

La miré.

—¿Soy su profesora?

—No exactamente.

—¿Tengo que enseñarle protocolo?

—Entre otras cosas.

—Margaret, ayer le grité a un caballo.

—Lo sé.

—Delante de media Corte.

—También lo sé.

—No estoy capacitada para formar a nadie.

Margaret tomó nuevamente el cepillo.

—Eso tendrá que discutirlo con la Serena de hace tres meses.

—Créeme. Me encantaría.

...****************...

Elena llegó exactamente a la hora acordada.

Yo llevaba quince minutos leyendo un documento titulado:

RESPONSABILIDADES DE LA PATROCINADORA IMPERIAL.

Quería llorar.

Había cuarenta y siete.

Cuarenta.

Y.

Siete.

—Buenos días.

Levanté la mirada.

Elena entró sonriendo.

Maldita protagonista luminosa.

—Buenos días.

Se sentó frente a mí.

—Margaret dijo que querías verme.

—Al parecer tengo que verte.

Su sonrisa desapareció.

—Oh.

No.

Eso había sonado horrible.

—¡No! No de esa manera.

—Está bien.

—No, no está bien. Me agrada verte.

Elena volvió a sonreír.

—Bien.

—Simplemente acabo de descubrir que soy responsable de ti.

Silencio.

—¿Acabas de descubrirlo?

Maldición.

—Quiero decir...

Piensa.

—Nunca había dimensionado la cantidad de responsabilidades.

Levanté el documento.

—¿Sabías que tengo que aprobar tus acompañantes oficiales?

—Sí.

—Yo no.

—Serena...

—También tengo que supervisar tus presentaciones, tu correspondencia formal, tus actividades benéficas, tu participación en eventos de la Corona y...

Pasé la hoja.

—...tus posibles pretendientes.

Me detuve.

Elena también.

Nos miramos.

—No.

—Serena.

—No voy a hacer eso.

—Es tradición.

—Pues la tradición puede buscarse un pasatiempo.

Elena empezó a reír.

—No es gracioso. ¿Qué pasa si elijo mal?

—No tienes que elegir por mí.

—Dice «evaluar la conveniencia de posibles uniones».

—Eso significa aconsejarme.

—Peor. Soy horrible dando consejos ¿Ya viste con quién me casé yo?

—Ayer me dijiste que Kael era atractivo.

—Eso no fue un consejo.

—También me preguntaste si me gustaba.

—Investigación.

Elena levantó una ceja.

—¿Sobre qué?

—Nada.

Me tapé la boca.

No.

—Acabo de usar la palabra prohibida.

Elena rio.

—La escuché.

—Esto no está funcionando.

Pero mientras ella reía, algo empezó a encajar.

Serena original había pedido tenerla cerca.

¿Por qué?

Para observarla.

Probablemente.

Si había descubierto que alguien estaba intentando acercar a Elena a Kael, tenerla bajo su patrocinio le permitía controlar dónde iba, con quién hablaba y qué personas se aproximaban a ella.

No había sido una decisión motivada necesariamente por celos.

Había sido...

inteligente.

Muchísimo.

—Elena.

—¿Sí?

—¿Conocías a Kael antes de venir?

—No.

—¿Nunca?

—Nunca.

—¿Tu padre?

—Claro. ¿Cómo no voy a conocer a mi padre?

—No. ¿Tu padre conoce a Kael?

—Sí. Ha venido varias veces a la Corte.

Normal.

—¿Y alguien te recomendó participar este año?

Elena pensó.

—Mi padre llevaba tiempo insistiendo.

—¿Solo él?

—Creo que recibió una carta de la Corte.

Me incorporé.

—¿De quién?

—No lo sé.

—¿La tienes?

—Probablemente mi padre.

Interesante.

—¿Por qué?

—Curiosidad.

Elena me miró.

—Estás haciendo otra vez esa cosa.

—¿Qué cosa?

—La de hacer preguntas extrañas y después fingir que no significan nada.

—No hago eso.

—Lo haces constantemente.

Maldita gente observadora.

—Solo intento entender cómo llegaste aquí.

—Tú me invitaste.

—Sí.

...

Técnicamente.

—Eso también es extraño —dijo Elena.

—¿Qué?

—Nunca entendí por qué lo hiciste.

Me quedé quieta.

—¿Por qué?

Elena dudó.

—Había escuchado cosas sobre ti...

—Puedes decirlo.

—No quiero ofenderte.

—Elena, sé perfectamente que mi reputación podría asustar a un ejército militar.

Ella sonrió.

—Decían que no te gustaba que otras mujeres estuvieran cerca del emperador.

Eso también era cierto.

—Entonces recibimos tu solicitud para que yo permaneciera aquí.

—¿Y qué pensaste?

—Que querías vigilarme.

La Serena original probablemente sí quería vigilarla.

Solo que quizá no por el motivo que Elena pensaba.

—¿Y viniste igual?

—Mi padre dijo que rechazar una invitación de la emperatriz sería una pésima idea.

—Hombre inteligente.

—También pensé que quizá los rumores eran exagerados.

—¿Y ahora?

Elena me miró.

Su sonrisa se volvió cálida.

—Ahora creo que hablaban de otra persona.

Mi pecho se apretó.

Porque, técnicamente... lo hacían.

—No soy tan buena como crees.

—Nunca dije que fueras buena.

La miré, ofendida.

Elena soltó una carcajada.

—¡Era una broma!

—Estás pasando demasiado tiempo conmigo.

—Creo que sí.

Y por primera vez comprendí algo.

Elena ya no era simplemente la protagonista del libro.

Era mi amiga.

De verdad.

Eso podía convertirse en un problema.

...****************...

La puerta se abrió.

Lucien.

Porque llamar era una tradición que aparentemente había desaparecido del Imperio.

—Buenos días.

Elena sonrió inmediatamente.

—Duque Raventhal.

Yo entrecerré los ojos.

—¿Qué quieres?

—Qué recibimiento tan cálido.

—Estoy trabajando en algo muy importante.

Lucien miró el documento.

—¿Tú?

—Vete.

Elena rio.

Lucien se acercó.

—Vengo por la emperatriz.

—¿Para qué?

—Tiene una reunión con el capitán de la Guardia.

Lo había olvidado.

—Cinco minutos.

—Te espero.

Se sentó.

A mi lado.

Demasiado cerca.

Elena miró hacia abajo.

Sonrió.

No.

—¿Qué?

—Nada.

—¡ELENA!

—Perdón.

Lucien me miró.

—¿Qué ocurre?

—Está intentando emparejarnos.

Elena abrió mucho los ojos.

—¡Serena!

—¿Qué?

—¡No estaba haciendo eso!

—Tu cara sí.

Lucien se volvió hacia ella.

—¿Y qué tal va?

Elena empezó a reír.

Yo lo golpeé con el documento.

—¡No la animes!

Lucien atrapó la hoja.

—Violencia contra un duque. Grave delito. Mínimo irás al calabozo.

—Soy la Emperatriz. Al calabozo irías tú por difamación.

—Abuso de poder.

—Denúnciame.

—¿Ante tu esposo?

Silencio.

Lucien sonrió.

—Retiro la amenaza.

Elena estaba roja de tanto reír.

Y durante unos segundos... todo fue sencillo.

No había novela.

No había ejecución.

No había historia intentando colocar a determinadas personas en determinados lugares.

Solo nosotros.

Hasta que la puerta volvió a abrirse.

Kael.

Por supuesto tenía que ser él.

Su mirada recorrió la habitación.

Elena.

Lucien.

Yo.

Después se detuvo en la mano de Lucien.

Seguía sujetando mi documento.

Y mi mano estaba encima de la suya intentando quitárselo.

Retiré la mano.

Lucien no.

—Majestad —saludó.

Kael lo miró.

—Lucien.

El ambiente perdió aproximadamente diez grados.

Elena me miró.

Yo miré el techo.

No otra vez.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Kael.

Lucien levantó el documento.

—Sufriendo violencia imperial.

—Se lo merece —dije.

Kael me miró.

Algo parecido a diversión cruzó su rostro.

—Probablemente.

—¡Traidor!

—No somos aliados.

—Estoy empezando a notarlo.

Elena se levantó.

—Majestad.

Hizo una pequeña reverencia.

Kael le sonrió.

Educadamente.

—Lady Rosenthal.

Ahí.

Historia principal.

Kael y Elena.

Debía observar.

Comparar.

¿Había algo diferente después de la cabaña?

—Espero que se haya recuperado de la tormenta —dijo Kael.

—Perfectamente. Gracias otra vez por ayudarme.

—No fue nada.

Elena sonrió.

Kael también.

Pequeño.

Ding.

No.

🦋[Afinidad narrativa: KAEL → ELENA +2]

Bien.

Dos.

Lucien se inclinó hacia mí.

—¿Qué miras?

—Nada.

Maldición.

—Dijiste la palabra prohibida.

—Cállate.

Kael nos observó.

Su sonrisa desapareció.

Interesante.

Muy interesante.

—Serena —dijo.

—¿Sí?

—Necesito hablar contigo.

—Estoy ocupada.

—Ahora.

—¿Es una orden imperial?

—Sí.

—Qué desagradable.

Me levanté.

Lucien también.

—Nos vemos después.

—¿Para qué? —preguntó Kael.

Silencio.

Lucien arqueó una ceja.

Yo también.

Kael pareció darse cuenta de lo que acababa de preguntar.

—La reunión con la Guardia, cierto —añadió.

Demasiado tarde.

—Claro —dijo Lucien.

Esa sonrisa.

No.

No provoques al emperador.

Lucien pasó junto a Kael.

Se detuvo.

—Majestad.

Kael respondió con una inclinación mínima.

Cuando salió, Elena me miró.

Después miró a Kael.

Y lentamente... sonrió.

Oh, no.

—Yo también debería retirarme.

—Elena.

—Tenemos mucho que hacer después.

—No me abandones...

—Adiós, Serena.

Traición.

La puerta se cerró.

Quedamos solos.

Kael y yo.

1
Georgetth Rosemary
Más
Laura Pérez
👏👏👏👏
Is Cantil
Será que lucien,está implicado….…¿
Darcalie: No podremos saberlo aún 🤭
total 1 replies
Laura Pérez
que bonito 🙂!!
Laura Pérez
👏👏👏
Laura Pérez
👏👏👏👏👏👏👏
Laura Pérez
El autor de está historia tiene un don , para escribir maravillosas historias 😊
Laura Pérez
👏👏👏😊
Laura Pérez
que lindo
Laura Pérez
👏👏👏👏
Laura Pérez
que emocionante!!
Laura Pérez
que fantástico 👏
Laura Pérez
me encanta!!😊
Laura Pérez
que interesante ☺️👏
Georgetth Rosemary
Más
Georgetth Rosemary
Más capitulos
Georgetth Rosemary
Maaaasss capitulo
Darcalie: Hola! Muchas gracias por tu apoyo 🥰 Seguiré subiendo capítulos diariamente. De verdad agradezco enormemente que te esté gustando
total 1 replies
Erika1999
QUEEEEEEEE, QUÉ QUIERE DECIR ESTO? OMG
Darcalie: Sorpresas que se vienen 🤭
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play