NovelToon NovelToon
CORAZÓN DE FUEGO

CORAZÓN DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Héroes
Popularitas:79
Nilai: 5
nombre de autor: DARLIN VELASQUEZ

Una historia diferente, donde el amor y el sobrevivir van de la mano. 🥀

NovelToon tiene autorización de DARLIN VELASQUEZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL PESO DE VOLVER

"A Veces el pasado no regresa para quedarse, sino para recordarnos que el corazón puede amar en dos direcciones mientras el alma intenta descubrir hacia donde va. "

Un ruido nos interrumpió.

Mi familia.

Salí al pasillo con urgencia, necesitaba que me vieran, que supieran que estaba ahí. Mis padres estaban en la sala. Se veían cansados, desesperados, tristes. Mis hermanos entraron en silencio. Zarek intentaba mantenerse sereno; los gemelos, consternados, se sentaron a la mesa sin decir una palabra. Nadie podía verme. El peso de esa certeza me aplastó el pecho.

—¿Qué te dijo ese chico, Zarek? —preguntó mi padre desde el centro de la sala. Su tono era duro, preocupado. ¿De quién hablaban?

—Dijo que sabe dónde está Ámbar —respondió Zarek con firmeza.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

—Esta noche huiremos. Él y yo iremos a buscarla. Seguro está asustada… necesita ayuda.

No. No quería que hiciera eso. No quería que se expusiera.

—¿De verdad estás considerando eso? —dijo mi padre, claramente molesto.

—Sí.

—¿Sí?

—Eso es lo que haré. No me importa lo que pienses, papá. Iré con Erian por mi hermana.

La puerta sonó. Zarek se giró de inmediato y la abrió. Mi confusión aumentó cuando vi a Erian cruzar el umbral. Su rostro provocó en mí una mezcla extraña de alivio, felicidad… y culpa. Él se estaba preocupando por mí, buscándome, mientras yo… Había besado a Kairen. No sabía si eso estaba bien. No sabía qué significaba.

—Zarek, saldremos en unas horas —dijo Erian—. Ya tengo todo listo. VR15 me advirtió que esto pasaría. Sé exactamente lo que debo hacer.

Las palabras comenzaron a volverse lentas, distorsionadas. Las voces se alejaron como si se hundieran en el agua, y entonces…

Regresé. Desperté de golpe en la ciudad subterránea. El corazón me latía con tanta fuerza que pensé que se saldría de mi pecho. Todo giraba. Me dejé caer contra la pared blanca del cuarto y me deslicé hasta quedar sentada en el suelo.

Solo podía pensar en una cosa:

esperar que nada malo les pasara.

Mi hermano estaba decidido a encontrarme, a protegerme… y Erian. Él siempre supo quién era yo. Siempre. Y ahora vendría hasta aquí. Eso significaba que debía verlo. Y no estaba preparada. Seguramente Erian era la persona con la que VR15 seguía en contacto. Su infiltrado. Su enlace con el exterior. Todo empezaba a encajar… y eso solo hacía que el nudo en mi pecho se apretara más.

—¿Estás bien? —la voz ronca de Kairen me sacó de mis pensamientos.

Giré la cabeza. Él ya estaba despierto, sentado en la cama.

—No —respondí sin rodeos—. He visto algo.

—¿Qué viste? —se incorporó de inmediato y caminó hacia mí descalzo. Se sentó frente a mí, atento.

—Mi hermano… y Erian vienen hacia acá.

Me sentía extraña, desconectada de mi propio cuerpo.

—¿Cómo saben dónde estamos? —preguntó—. ¿Lograste ver algo más?

—No me cuestiones así —respondí, molesta—. No me presiones. No entiendo qué está pasando, ¿ok?

Kairen bajó la mirada. —Lo siento.

Apoyó su mano en mi hombro y luego se levantó. Salió de la habitación sin decir nada más. Me quedé sola otra vez. Molesta… no solo con él, sino conmigo misma. No sabía qué necesitaba en ese momento. No sabía cómo sostener todo lo que sentía.

El pasado, el presente y el futuro se estaban mezclando…

y yo estaba justo en medio.

****

Pasaron dos días en los que no hablé con Kairen. No sabía cómo acercarme, y él tampoco había hecho el mínimo esfuerzo por hacerlo. Estábamos tensos. Habíamos entrenado de forma individual, así que no sabía nada de su proceso. Lo único que habíamos hecho juntos era comer en la misma mesa, pero sin dirigirnos la palabra, sin siquiera cruzar la mirada.

En cuanto a Marcus, había despertado el día anterior. Parecía un poco perdido y tardó en recordar lo que había pasado. VR15, aún contenido por los poderes de Kairen, permanecía en la guardería. Fui a visitarlo y parecía llevarse bien con él.

Para mí, todo había sido difícil. Mi hermano y Erian aún no llegaban. Había hablado con Lira para que pudiera dejarlos entrar sin problema; ella monitoreaba el exterior con frecuencia, pero todavía no había rastro de ellos. Pasaba el tiempo en mi habitación o en el balcón. Intenté ver algo, alguna señal, pero no lo logré. Me sentía bloqueada y, al mismo tiempo, ansiosa por no conseguirlo. También había una mezcla de nostalgia en todo esto: el hecho de estar mal con Kairen no me agradaba en absoluto.

—Hola, Ámbar —saludó Lira.

—Hola, Lili. ¿Cómo estás? —había decidido llamarla así, con más cariño y confianza.

Aunque habían sido pocos días, entre nosotras comenzaba a formarse un vínculo.

—¿Por qué no has hablado con Kairen? —preguntó.

Aquella pregunta se apoderó de mí, mezclando aún más mis emociones.

—No lo sé… solo siento que algo cambió. No sé qué.

—Deberías acercarte —dijo sentándose a mi lado—. No es bueno que estén alejados, y menos ahora. Ustedes deben mantenerse juntos.

En el fondo sabía que era cierto. Éramos dos semillas, y juntos éramos muy poderosos.

—Lo haré —respondí con seguridad, aunque la verdad no me sentía así. No quería que me rechazara o me tratara mal. Conocía su temperamento, aunque también me había mostrado su fragilidad. Tal vez había sido injusta con él.

—Está bien.

—¿Has visto algo afuera…?

—Ámbar, cariño —me interrumpió con suavidad—, ya te dije que en cuanto sepa algo de ellos te lo comunicaré de inmediato. No te preocupes, seguro están bien.

Tomó mi mano con calidez. Era una mujer muy amable.

—Lo siento —reí bajito—. Suelo ser muy intensa y obsesiva con ciertas cosas.

—Lo he notado —rió—. Bueno, iré a darle el almuerzo a Marcus. Aprovecha que Kairen está en el balcón; allí nadie los va a interrumpir.

Se levantó, dejándome con una tarea difícil entre manos. Suspiré y caminé hacia el balcón.

Pensaba en muchas cosas que podría decir. Una disculpa era lo más prudente y sensato, pero me costaba. Estaba nerviosa, más de lo normal. Sentía las manos sudorosas y el latido de mi corazón acelerado a cada paso. A unos metros pude verlo, apoyado en el barandal, observando los pasillos infinitos de la ciudad de paredes blancas. No podía ver su rostro, solo su espalda. Sentí el impulso absurdo de abrazarlo, pero no quise invadir su espacio.

Cuando se dio cuenta de mi presencia, se giró. Aún apoyaba una mano en el barandal. No bajó la mirada, y yo tampoco. Me acerqué en silencio y le dediqué una pequeña sonrisa. Él correspondió. Bastó eso para desarmarme por completo. Sus ojos me permitieron entrar en su profundidad, y fue suficiente para darnos cuenta de que nos extrañábamos… de que extrañábamos sentirnos así.

—No sabía qué decirte —confesé—. Creo que ni siquiera lo sé ahora.

—Se siente bien verte —comentó.

Suspiré aliviada. No estaba molesto.

—Pensé que lo estabas —bajé la cabeza—. Quería disculparme, no debí tratarte así.

Lo miré nuevamente.

—No, fue mi error —dijo tomando mis manos—. No debí presionarte. Ya era complicado entenderte.

Esa sensación, esa pequeña victoria en medio del caos, me hizo sentir bien… aunque también me asustaba sentir tanto.

—Discúlpame —susurré, soltándome para rodear su cuello con mis manos. Tenerlo tan cerca parecía irreal después de todo lo que habíamos pasado semanas atrás—. Aún no hay noticias de mi hermano ni de Erian. Solo no quiero que les pase nada malo.

—Ellos deben estar cerca, no te preocupes.

El viento artificial de los paneles de ventilación hacía flotar mi cabello. Éramos solo nosotros dos. Nada más existía. Deseaba quedarme ahí, congelada en ese instante.

Se acercó lentamente. Podía sentir su respiración cerca. Pensé que me besaría, pero se quedó a milímetros. Cerró los ojos y pasó la lengua por sus labios, humedeciéndolos. Aquel gesto provocativo me arrancó un suspiro. Me incliné hacia él, pero se alejó con una pequeña sonrisa.

—Me gusta verte sufrir.

Sus palabras, suaves y precisas, lograron sacarme una sonrisa.

—¿De verdad lo disfrutas? —pregunté con una mueca.

—Sí. Tú me encantas, Ámbar… pero yo te encanto más a ti. Eso lo tengo claro.

Puse mi mano sobre su suéter, lo sujeté del cuello y lo atraje hacia mí. Nuestros rostros quedaron a centímetros. Esta vez fui yo quien rozó sus labios con un pequeño beso, solo para provocarlo. No se resistió. Me rodeó la cintura y me atrajo con fuerza justo cuando el encuentro estaba a punto de intensificarse…

—¡Ámbar! ¡Tu hermano y Erian están aquí! —gritó Lira desde unos metros. Al notar lo incómodo de la situación, bajó la voz—. Vengan conmigo, abriremos la compuerta. Prepárense para recibirlos.

—¡Ven! ¡Corre! —dije tomando del brazo a Kairen, quien no parecía tan emocionado como yo.

Varias personas, al igual que nosotros, se formaron frente a la puerta de la cápsula de transporte. Los nervios regresaron de golpe, mezclados con emoción. Cuando por fin se abrió, los vi. Estaban sucios, cubiertos de tierra; su ropa gris ahora era marrón. Corrí hacia mi hermano y lo abracé con fuerza. Me levantó del suelo y me hizo girar. Cuánto necesitaba ese abrazo.

—Hermanita… estás aquí —susurró agotado—. Pensé que no volvería a verte.

—Me alegra tanto verte, Zarek. Sabía que vendrías, te he estado esperando —dije con cariño—. Es parte de mi poder.

—Creo que aún no me hago a la idea de lo poderosa que eres, ojitos bonitos. Te he extrañado tanto. Nos abrazamos de nuevo, más breve, pero igual de reconfortante.

Mi hermano observó a su alrededor, parecía no entender cómo había tantas personas y colores. Todo era nuevo, igual que lo fue para mí. Lira se acercó y lo recibió con cariño, conduciéndolo por los pasillos. Seguramente le darían comida. Yo me quedé en la sala, dándole la espalda a Erian. No sabía cómo enfrentar su mirada.

—¿No me saludarás? —preguntó.

Me giré y me encontré con sus ojos brillando de emoción. No tuve tiempo de reaccionar. Caminó hacia mí, tomó mi rostro entre sus manos y me besó. Me quedé inmóvil, sin responder, hasta que se apartó.

—Te ves espectacular con esa ropa. No sabes cuánto deseaba volver a verte —sonrió—. Me prometí que, en cuanto te viera, te diría que anhelo seguir conociéndote. Sé que no te soy indiferente. Hace tiempo quise acercarme, pero fui un cobarde…

No pude escuchar más. Busqué a Kairen con la mirada, pero ya caminaba tras Lira y Zarek. Debió de haber sido difícil para él ver esa escena.

—Ven conmigo —le dije a Erian—. Debes comer y ducharte… luego hablaremos de eso, ¿sí?

En el comedor, la situación fue aún más tensa. Erian se sentó a mi lado y tomó mi mano mientras comía. Kairen me observaba de una forma distinta, y lo entendía, pero no sabía cómo actuar. Estaba confundida. No quería lastimar a ninguno de los dos.

Zarek nos contó sus hazañas: habían caminado todo el trayecto, evitado bloques de seguridad y animales desconocidos del bosque. Reía emocionado, orgulloso de haberlo logrado. Erian explicó que, meses atrás, VR15 se había comunicado con él y le había encargado la misión, aclarando así su alianza. También mencionó que tenía algo importante que contarnos, pero que lo haría después.

—Si no es mucha molestia, me gustaría ducharme —dijo Zarek poniéndose de pie—. La comida está deliciosa, pero tantos sabores me resultan extraños. ¿Dónde está el baño?

—Ven conmigo —dijo Lira—, te llevaré a tu habitación.

Se alejaron por el pasillo. Quedamos los tres en el comedor. Erian seguía comiendo fruta fresca, maravillado con las texturas. La incomodidad era evidente. Kairen apoyó los codos sobre la mesa; supe que iba a decir algo.

—Erian —dijo serio—, creo que hay algo que no sé… de ti. De ustedes.

Deseé que el suelo se abriera y me tragara.

—No te pierdes mucho, solo somos amigos —respondió Erian sin dejar de masticar.

—¿Qué tipo de amigos?

—De los que se besan.

La expresión de Kairen cambió. Aquello lo descolocó.

—Bueno… solo fue una vez —intervine nerviosa—, y después no se repitió.

—Sí, pasó hoy otra vez —dijo Kairen levantándose—. Con permiso.

Nos dedicó una sonrisa falsa y se marchó.

—Qué raro… parece molesto —comentó Erian—. Si no supiera que no se llevan bien, diría que le gustas.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play