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El Matrimonio Que Llore A Escondidas

El Matrimonio Que Llore A Escondidas

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Amor eterno / Romance / Ángeles / Completas
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Luisa Soto Rios

El matrimonio que lloré a escondidas
Una historia real de amor, un bebé milagro y un duelo que nadie vio

NovelToon tiene autorización de Maria Luisa Soto Rios para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

16 de agosto 2025 - el día que el mundo se detuvo

El 16 de agosto de 2025 yo amanecí bien. Bien, dentro de lo que se puede estar bien cuando acabas de perder a un bebé. Ya habían pasado casi 6 meses desde que perdí a mi milagro. Ya no lloraba todos los días, ya solo lloraba en las noches. Ya me había acostumbrado a vivir con mi panza vacía y con mi corazón medio roto. Ya estaba empezando a levantarme otra vez, a comer bien, a ir a ver a mi esposo con más ganas, porque él era lo único que me quedaba de mi familia chiquita que había soñado.

Mi esposo me había marcado un día antes, el 15 de agosto en la noche. Me acuerdo perfecto de esa llamada porque fue una llamada bonita, normal. Me dijo "buenas noches, mi esposa, ¿cómo estás, mija? ¿Ya comiste?". Y yo le dije que sí, que ya había comido, que estaba bien. Me dijo "te amo mucho, Mari, gracias por ser mi esposa, gracias por no dejarme solo nunca". Y yo le dije "yo también te amo mucho, mi esposo, mañana te marco temprano para saludarte". Y me dijo "sí, márcame, aquí te voy a estar esperando". Y nos despedimos con un "que descanses, mi amor".

Esa fue la última vez que escuché su voz. La última vez que me dijo "mi esposa". La última vez que me dijo "te amo". Y yo no lo sabía. Si hubiera sabido que era la última vez, le hubiera dicho tantas cosas. Le hubiera dicho que era el mejor esposo del mundo, que era el mejor papá aunque nuestro bebé solo hubiera vivido 3 meses en mi panza, que lo amaba con toda mi alma, que gracias por haberme enseñado a amar bonito.

El 16 de agosto me levanté temprano, como siempre, a hacer mis cosas. Estaba lavando los trastes cuando sonó mi teléfono. Era mi suegra. Y mi suegra nunca marca temprano si no es algo importante.

Le contesté "bueno, suegra, ¿cómo está?". Y del otro lado no me contestó luego luego. Escuché que estaba llorando, que respiraba feo, como cuando alguien está llorando mucho. Y le dije "¿suegra, qué pasó? ¿Está bien?". Y me dijo con la voz quebrada, gritando, llorando: "¡Se murió, mija! ¡Se murió mi hijo! ¡Se me murió mi hijo!".

Yo pensé que no había escuchado bien. Le dije "¿qué? ¿Qué dice, suegra? ¿De qué habla?". Y me gritó "¡que se murió, Mari! ¡Me acaban de hablar y me dijeron que mi hijo se murió hoy en la mañana!".

Se me cayó el teléfono. Se me cayó el traste que estaba lavando. Se me cayó todo. El mundo se me cayó encima.

Me quedé parada en medio de mi cocina, sin moverme, sin respirar, sin entender. ¿Cómo que se murió? ¿Cómo se va a morir si ayer en la noche me dijo que me amaba? ¿Cómo se va a morir si me dijo que me esperara hoy? No, no puede ser. No es cierto. Mi suegra está confundida. Ha de ser mentira. Ha de ser una broma de mal gusto.

Le volví a marcar a mi suegra y le dije "suegra, no es cierto, dígame que no es cierto, ayer hablé con él y estaba bien". Y ella llorando me dijo "es cierto, mija, es cierto, me hablaron de allá, me dijeron que se murió en la mañana, que tengo que ir a reconocerlo".

Y ahí sí me solté gritando. Gritando como loca en mi cocina, sola. Grité su nombre, grité "¡no, mi esposo no, mi amor no, no te me mueras, no me dejes sola!". Me tiré al piso de mi cocina y me quedé ahí tirada, llorando, gritando, sin que nadie me escuchara, sin que nadie me abrazara.

El mundo se detuvo. Literal se detuvo. El reloj de mi cocina seguía caminando, los carros seguían pasando afuera, los pájaros seguían cantando, pero para mí todo se detuvo. Mi vida se detuvo a las 9 de la mañana del 16 de agosto de 2025.

No supe cómo llegué a casa de mi suegra. No me acuerdo si me fui caminando, si agarré camión, si alguien me llevó. Solo me acuerdo que llegué y mi suegra estaba tirada en su sala, llorando, con la foto de mi esposo abrazada. Y nos abrazamos las dos y lloramos juntas, gritando, diciendo "¿por qué? ¿Por qué se murió si era bueno? ¿Por qué Dios nos lo quitó?".

Ese día fue horrible. Tuvimos que hacer muchos trámites, muchos papeles, otra vez papeles como en julio del año pasado, pero ahora no eran para casarnos, ahora eran para que nos entregaran su cuerpo. Y nadie nos quería decir bien qué pasó, nadie nos quería explicar. Solo nos decían "se murió, señora, venga por él mañana".

No dormimos en toda la noche. Ni mi suegra ni yo. Nos quedamos despiertas, con la foto de él en medio de las dos, recordando cosas bonitas. Mi suegra me contaba de cuando era niño, de cuando era travieso, de cuando le decía que cuando creciera le iba a comprar una casa grande. Y yo le contaba de cómo me decía "mi esposa" por teléfono, de cómo me cantaba cuando tenía miedo de los truenos, de cómo me había abrazado el 7 de noviembre y el 12 de diciembre.

Al día siguiente nos lo entregaron. No te voy a contar cómo me lo entregaron porque es muy feo y no quiero que te quedes con esa imagen de él. Solo te digo que cuando lo vi, no parecía él. Parecía dormido, pero no era él. Mi esposo era risueño, era calientito, era enojón, era berrinchudo. Y ahí estaba frío, callado, sin moverse.

Le agarré la mano y por primera vez en un año y medio, su mano no me apretó de regreso. Por primera vez, no me dijo "te amo, mija". Por primera vez, no me contestó. Y entendí que ya no me iba a volver a contestar nunca.

Lo enterramos al día siguiente. Fue un entierro chiquito, con poca gente, porque mucha gente que decía que lo quería no fue. Pero fuimos los que de verdad lo amábamos. Su mamá, yo, su familia cercana. Yo iba con mi acta de matrimonio en mi bolsa, porque quería que Dios supiera que el que estaba enterrando era mi esposo, no mi novio, no mi amigo, mi esposo.

Cuando le echaron la tierra encima, yo sentí que me enterraban a mí también. Sentí que una parte de mí se iba con él. Se iba mi risa, se iba mi felicidad, se iba mi sueño de ser mamá con él, se iba todo lo que habíamos planeado por teléfono durante año y medio.

Ese 16 de agosto el mundo siguió girando para todos, menos para mí y para mi suegra. Para nosotras el mundo se detuvo para siempre a las 9 de la mañana. Y no ha vuelto a girar igual desde entonces.

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monita
wauu que historia de amor más profundo ,más bonito ,espero que seas feliz ❤️
monita
😰
monita
perdón ,pero cuando tuvieron su visita de pareja ella dijo que era su primera vez 🤔 y ahora dice que ya es madre ???😱😱😱
monita
me pareció repetido 🤔
Carmen Ramos
triste pero ella fue feliz y siendo porque lo recuerda con amor
Carmen Ramos
q hermosa novela de verdad estoy aquí leyendo y llorando
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