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El Hombre Que Me Eligió

El Hombre Que Me Eligió

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:261.6k
Nilai: 3.2
nombre de autor: MeriGrei

A pocos días de su boda, Valentina descubre que su hermana está embarazada de su prometido y que su familia apoyaba esa infidelidad. Valentina no lloro, no grito, no reclamo, solo hizo las maletas y salió de esa casa donde siempre ha sido la que sobra.
Pero justo cuando ella creía estar sola, aparece en su vida Mateo Alcázar, el hermano mayor de su ex prometido. Mateo siempre llega en el momento justo cuando ella necesita respaldo y para poder protegerla de todo lo que está por venir, Mateo le pide que se case con él, así estará bajo su protección y nadie podrá volver a humillarla.
¿Aceptara Valentina la propuesta? ¿Por qué Mateo está dispuesto a protegerla?

NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20

Mateo decía que los negocios eran guerra con mejores trajes.

Yo pensé que exageraba.

Hasta que entré a otra reunión extraordinaria del grupo y vi a Federico rodeado de directores, abogados y sonrisas de plástico.

—Qué lindo —murmuré—. Otra ejecución con café.

Mateo me miró de costado.

—No tenías que venir.

—Ya lo dijiste la otra vez. No funcionó.

—Esta va a ser peor.

—Tu familia siempre promete superarse.

Antes de entrar, me acomodó el cuello del saco. Fue un gesto chico, casi doméstico. Me quedé quieta porque no sabía cómo reaccionar.

—No confíes en nadie —dijo.

—Qué frase hermosa para bordar en una almohada.

—Hablo en serio. Ni mi madre. Ni tu padre. Ni Francisco. Ni siquiera en mí si te pido que no mires algo.

Eso me heló.

—¿Ni en vos?

—Primero en vos.

—¿Y después?

—Después vemos.

Quise hacer un chiste. No salió.

La sala estaba llena. Sonia ocupaba un lugar central sin parecer anfitriona. Federico tenía una carpeta. Camila estaba al fondo, pálida pero arreglada. Elena también había ido.

Qué elenco.

El director financiero empezó hablando de estabilidad, imagen pública, rumores. Yo dejé de escucharlo a los treinta segundos.

Federico se levantó.

—Desde el matrimonio de Mateo con Valentina, el grupo quedó expuesto a conflictos que no le corresponden. Propiedades ocultas, documentos viejos, accidentes, filtraciones...

—Y traiciones —dije.

Todos me miraron.

—Perdón. Pensé que estábamos enumerando.

Mateo bajó la mirada. Creo que para no sonreír.

Federico apretó los labios.

—No estoy atacándote.

—No, claro. Solo usás mi nombre para atacar a Mateo. Súper distinto.

Camila se levantó.

—Siempre haciéndote la víctima.

—Camila, te juro que si vas a repetir esa frase cada vez, al menos cambiá el tono.

—No sos tan importante.

—Entonces dejen de reunirse por mí.

Sonia intervino.

—Basta. Esto es un directorio, no una pelea familiar.

—En esta familia no hay diferencia —dije.

Un abogado carraspeó.

—Señora Alcázar, los rumores sobre la naturaleza contractual del matrimonio podrían afectar...

—Mi matrimonio no está en venta para debate.

Me sorprendió mi propia voz.

Firme.

No perfecta, pero firme.

Mateo me miró. No dijo nada. Me dejó seguir.

—Si quieren hablar de documentos, hablemos de mi firma falsa. Si quieren hablar de accidentes, hablemos de la camioneta que siguió a mi padre. Si quieren hablar de propiedades ocultas, hablemos de Clara. Pero si lo único que tienen es insinuar que soy un problema porque no me quedé llorando en mi departamento, les falta material.

Silencio.

Federico me miró con una mezcla de rabia y algo parecido a arrepentimiento.

Tarde.

Siempre tarde.

Mateo puso una carpeta sobre la mesa.

—Ahora hablemos de lo que Federico no quiere que se hable.

Camila palideció.

—Mateo, no.

—Pagos a la clínica. Cambios de fecha. Transferencias desde cuentas vinculadas a Camila hacia intermediarios que buscaron documentos de Lucía Rivas.

Federico giró hacia ella.

—¿Qué hiciste?

—Nada. Está mintiendo.

—Camila.

—¡Estoy embarazada!

—Eso no responde —dijo Federico.

La sala se volvió un desastre controlado. Voces bajas, papeles, miradas. Sonia no defendió a nadie. Elena tampoco. Eso me llamó la atención.

Camila me señaló.

—Todo esto es por tu culpa.

Me cansé.

—No, Camila. Yo soy la excusa que usás porque no soportás mirar tus propias decisiones.

Federico se sentó como si le hubieran sacado el aire.

No sentí lástima.

Bueno, un poco.

Me molestó sentirla.

La reunión terminó sin una resolución clara, pero con una cosa evidente: Federico ya no controlaba nada. Camila tampoco. Y Mateo, aunque parecía tranquilo, estaba listo para quemar el edificio si alguien daba el paso equivocado.

Al salir, Camila me alcanzó en el pasillo.

—Te creés intocable porque él te mira.

—No me creo intocable.

—Cuando Mateo se aburra, vas a volver a estar sola.

La frase me pegó.

Ella lo vio.

Sonrió.

—¿Ves? Lo sabés.

Me acerqué.

—Puede ser. Pero incluso sola, ya no vuelvo a estar abajo tuyo.

Se quedó sin respuesta.

En el auto, yo estaba demasiado callada.

Mateo no arrancó enseguida.

—¿Qué dijo Camila?

—Nada.

—Valentina.

—Dijo que cuando te aburras voy a volver a estar sola.

Mateo cerró los ojos un segundo.

—No uses sus palabras.

—A veces encajan.

—No.

—¿No qué?

—No voy a aburrirme de vos.

Me reí, pero salió débil.

—Eso no se puede prometer.

—Puedo prometer quedarme.

—También eso se rompe.

Mateo me tomó la cara entre las manos. El gesto fue tan directo que no pude esconderme.

—No estás sola.

—No me respondas como marido.

—Te respondo como hombre.

Lo miré.

Quise creerle.

Casi lo hice.

Esa noche apareció otra nota en los portales.

“Valentina Rivas, ¿abandonada otra vez por los hombres de apellido?”

La foto era mía saliendo sola del edificio, porque Mateo se había quedado con legales.

Abandonada.

Qué palabra de mierda.

La leí sentada en la cocina, con el teléfono en la mano y el estómago cerrado.

Mateo llegó tarde. Me encontró ahí.

—No leas eso.

—Ya lo leí.

Se acercó despacio.

—Valentina.

—¿Estoy sola en esto?

La pregunta salió chiquita.

La odié.

Mateo se agachó frente a mí.

—No.

—No me mientas para calmarme.

—No estás sola. Aunque un día tengas que desconfiar de mí, no estás sola.

No era la respuesta perfecta.

Capaz por eso sonó real.

Me tapé la cara con una mano.

—Estoy cansada.

—Lo sé.

—Si decís otra vez que lo sabés, te pego.

Mateo soltó una risa baja.

—Está bien.

—Quedate.

La palabra salió antes de que pudiera pensarla.

Él no se movió.

—¿Acá?

—En el sillón. No te emociones.

—Como ordene, señora Alcázar.

No corregí el título.

Esa noche Mateo durmió en el sillón del living.

Yo dejé la puerta de mi cuarto abierta.

No era confianza.

Todavía no.

Pero era algo.

1
Jennifer Macupido
y tú no te dejas ayudar, ya madura
Hiradia Cohen
Realmente ahi si hubo un vacio pensé que iba pintando iendo en el carro senti qué me perdi de algo aunque la historia siga siendo interesante esos detalles hay que cuidar
Rosana Heppner
va repitiendo texto
Yanira Mendoza
Es buena pero repetitiva
Yanira Mendoza
Repite muchas escenas. La del café, la de la puerta, la del baño y el pasillo y las frases
Mariana Blanco Belmonte
Escritora, como comenté anteriormente, si una novela no me gusta, dejo de leer y ya. Esto que voy a decir espero lo lea y le sirva. Van varios capítulos que copia parte de otro, que pone frases que no van con la secuencia de lo que se está narrando. Por ejemplo, "ya dentro del auto dijo" y a continuación "al salir de la casa lo tomé del brazo", o están dentro del auto, o van saliendo de la casa?
Por otro lado, es la segunda novela suya que leo y me llama la atención que está usando los mismos nombres y apellidos de otra novela suya. Entiendo que es otra trama pero, ¿no sería mejor usar otros nombres y apellidos? Es confuso.
Mil disculpas de antemano si le parezco ofensiva pero no es para ofender.
Mariana Blanco Belmonte
Se repitió o ya se enredó aún más 😂
Nidia Betancourt
Saludos escritora.. No ponga cuidado a malos comentarios. La que no quiera seguir leyendo, que escriba su propia novela..
Mariana Blanco Belmonte: Así es... Leo muchísimo y cuando una novela no me gusta, no le entiendo o me parece aburrida, no continúo leyendo y ya. Para que hacer comentarios que no suman y que sólo quitan tiempo.
Me gusta su novela, las de intriga, uno tiene que leerlas hasta el final.🥰
total 1 replies
Pany Rojas
ya me aburrió!!!!! hasta aquí llegué.
María Fernanda Bustamante
Quedé casi por el comienzo 😅 ojo, no lo digo para desanimarte ni nada es solo mi opinión. Sentí que algunos diálogos estaban como muy vacíos me faltó un poquito más de emoción y que se sintiera lo que estaban viviendo los personajes sé que no es fácil escribir y hacer que todo conecte pero creo que con práctica se puede ir mejorando muchísimo. Igual muchos éxitos con tu historia y espero que sigas escribiendo
Eliseo Reyes
solo el resumen de la novela me gustó pero se repite todo asco
Carmen Salgado
Buena novela, gracias autora
Silvia Lima
Que fastidio con las lectoras, nadie las obliga a leer. Dejen de criticar a la autora y póngase a escribir ustedes
momis: Silvia Lima toda la razón 🤣
total 1 replies
Graciela Saiz
ese Tomas ya me cae gordo 🤬
Graciela Saiz
la verdad , ella me desagrada como se comporta 😏
Marina Del Carmen Pereira DE Las Salas
definitivamente que familia tan sucia pobre Valentina
Marina Del Carmen Pereira DE Las Salas
muy tonta al ir con esa. familia. tóxica y un papa manipulado por la mujercita esposa
Adriana Caturelli
Que novela largaaáa la protagonista que histérica vueltas y vueltas no me gusto
Angela Solinas: que le pasó a esta autora ? tiene algún problema que no termina las novelas?
total 2 replies
Cristina Minetti
no me gusto. menos q simule tanta mafia en Buenos Aires
Edith Quevedo
sii .uy mala historia .ya me aburrió .la dejo ya
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