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Acordes Prohibidos

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Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Escuela / Romance
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Mi nombre es Katherine, soy maestra sustituta en la universidad de Ozark las cosas se me complican cuando mi vida se topa con un Estudiante de nombre Teo, ese chico es la rebeldía en persona y el Diablo salido del Infierno.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 20

El destino parecía tener un sentido del humor retorcido, uno que se alimentaba de la ironía y el desastre. Durante los siete días que siguieron a su confrontación en el aula, Katherine había logrado mantener una distancia gélida. Se refugiaba en su música, en las partituras complejas que exigían toda su atención y, sobre todo, en la compañía segura y predecible de Sergio. Con Sergio no había incendios, no había marcas en la piel, ni palabras que quemaran. Había paz, o al menos, el simulacro de ella que Katherine necesitaba desesperadamente para no desmoronarse.

Sin embargo, el universo de Teo colapsó el jueves por la noche. Una fuga de gas masiva en el complejo de apartamentos donde vivía el muchacho provocó una explosión controlada que dejó el edificio inhabitable por semanas. Teo, que afortunadamente no estaba en casa en ese momento, se encontró de pronto en la calle, con apenas una mochila y la furia contenida de quien lo ha perdido todo de un plumazo.

Kay, al enterarse de la noticia, no lo dudó ni un segundo. Su lealtad hacia su mejor amigo era ciega y absoluta.

—Ni lo pienses, hermano. Te vienes a casa —le dijo Kay por teléfono, ignorando las posibles protestas de sus padres o de su hermana—. Tenemos habitaciones de sobra y mis padres están de viaje de negocios en Toronto. Katherine y yo somos los únicos aquí. Estarás más seguro que en cualquier hotel.

Teo aceptó. No porque necesitara un techo —podía pagarse el mejor hotel si quisiera—, sino porque la idea de vivir bajo el mismo techo que su "maestra" era una tentación demasiado oscura para dejarla pasar. Sabía que ella estaba tratando de borrarlo, de enterrar lo que pasó en la carretera bajo capas de ropa recatada y sonrisas fingidas. Vivir con ella sería la prueba de fuego definitiva.

Mientras tanto, en la residencia familiar, Katherine intentaba convencerse de que Sergio era la solución. Lo había invitado a cenar, buscando refugio en su madurez. Tras un par de copas de vino y una conversación tranquila sobre el próximo recital, la atmósfera en la sala de estar se volvió íntima. Katherine, impulsada por un miedo irracional a la soledad y por el deseo de reafirmar su "normalidad", comenzó a besar a Sergio con una urgencia que él, gratamente sorprendido, no tardó en corresponder.

—¿Estás segura, Kath? —susurró Sergio contra su cuello, sus manos acariciando la espalda de la violinista con una delicadeza que la hacía querer gritar por la falta de intensidad—. Pareces... ansiosa.

—Solo... no pienses, Sergio. Solo hazme olvidar —respondió ella, guiándolo hacia el gran sofá de cuero.

Katherine se deshizo de su chaqueta, quedando en una blusa de seda fina. Sergio comenzó a desabrochar los botones con lentitud, mientras ella cerraba los ojos, forzándose a visualizar el rostro de Sergio, intentando ignorar que su cuerpo, por puro instinto traicionero, buscaba la aspereza de otras manos. Estaban en ese punto de no retorno, con la respiración agitada y la ropa a medio quitar, cuando el sonido de la puerta principal abriéndose de golpe rasgó el silencio de la casa.

—¡Ya llegamos! ¡Traigo al refugiado de guerra! —la voz de Kay retumbó en el vestíbulo, cargada de su habitual entusiasmo.

Katherine se incorporó de un salto, con el corazón martilleando contra sus costillas y el rostro encendido de pura vergüenza. Sergio, confundido y tratando de cubrirse, apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Kay y Teo entraran en la sala de estar.

La escena se congeló en el tiempo. Kay se detuvo en seco, con las llaves aún en la mano y una expresión de horror cómico pintada en la cara.

—¡Oh, por Dios! ¡Mis ojos! —exclamó Kay, cubriéndose la cara—. ¡Katherine! ¡Hay habitaciones para eso! ¡Sergio, no sabía que estabas aquí!

Pero Katherine no miraba a su hermano. Sus ojos azules, dilatados por el susto y la adrenalina, estaban clavados en la figura que permanecía en las sombras, justo detrás de Kay.

Teo estaba allí, de pie, con su mochila colgada de un hombro. No se cubrió los ojos, ni miró hacia otro lado. Al contrario, su mirada morada recorrió la escena con una precisión quirúrgica: se fijó en los labios hinchados de Katherine, en su blusa desabrochada que dejaba ver el encaje de su lencería, y finalmente en Sergio, que intentaba recuperar la compostura sentado en el sofá.

La rabia que emanó de Teo fue casi física, una oleada de calor gélido que hizo que el aire de la sala se volviera irrespirable. Sus nudillos se tornaron blancos mientras apretaba la correa de su mochila.

—Perdón por la interrupción —dijo Teo, su voz era una vibración baja, cargada de un veneno que solo Katherine podía detectar—. No sabíamos que la maestra estaba en medio de una... sesión privada.

—Sergio ya se iba —logró decir Katherine, con la voz temblorosa mientras se abrochaba la blusa con dedos torpes.

—Sí... sí, claro —balbuceó Sergio, levantándose y buscando su saco—. Kay, perdón, no sabía que vendrías tan temprano. Katherine, te llamo mañana.

Sergio salió de la casa casi huyendo, sintiendo la mirada de Teo perforándole la nuca como si fuera un arma blanca. En cuanto la puerta se cerró, el silencio que quedó en la sala fue denso y peligroso.

—Vaya, qué incómodo —murmuró Kay, rascándose la nuca—. Kath, lo siento de verdad. Teo va a quedarse en la habitación de invitados de arriba por un tiempo. Su edificio explotó, ¿sabías? Es una locura.

Katherine apenas escuchaba a su hermano. Estaba paralizada frente a Teo.

—¿Va a vivir aquí? —preguntó ella, su voz apenas un susurro.

—Solo hasta que las cosas se estabilicen —respondió Teo, dando un paso hacia adelante, invadiendo ese espacio que ella tanto había intentado proteger—. Espero no ser una molestia, maestra. Prometo ser muy... observador.

Kay, ajeno a la guerra silenciosa, palmeó la espalda de Teo.

—Nada de eso. Eres de la familia. Kath, ayúdalo a instalarse, ¿quieres? Tengo que hacer una llamada urgente a mis padres para avisarles. ¡No se maten!

Kay salió hacia la cocina, dejando a los dos solos en medio de la sala que aún olía al perfume de Sergio y al vino derramado.

Teo dejó caer su mochila al suelo con un golpe seco. Se acercó a Katherine, quien retrocedió hasta chocar con la mesa de centro. Él se inclinó sobre ella, atrapándola entre su cuerpo y el mueble.

—¿Así que este es tu plan? —le siseó al oído, su aliento quemándole la piel—. ¿Sustituirme con ese pianista de manos blandas? ¿Intentabas usarlo para limpiar mi rastro, Katherine?

—Él es un hombre decente, Teo —replicó ella, aunque sus ojos azules se llenaban de lágrimas de impotencia—. Algo que tú nunca serás. Vete de mi casa. No puedes quedarte aquí.

—Tu hermano me invitó. Y yo acepté con mucho gusto —Teo estiró una mano y rozó con el pulgar el labio inferior de ella, borrando el rastro del beso de Sergio con una brusquedad posesiva—. Ahora voy a estar aquí, cada mañana, cada noche. Voy a escucharte tocar el violín a través de las paredes y voy a saber exactamente cuándo estás pensando en mí.

—Te odio —susurró ella, aunque su cuerpo, traicionero y hambriento, comenzaba a vibrar ante la cercanía de él.

—No, no me odias —corrigió Teo con una sonrisa cruel—. Tienes miedo. Porque ahora no hay carreteras desiertas, ni aulas vacías para esconderte. Ahora estoy en tu santuario. Y te juro, Katherine, que para cuando me vaya de esta casa, no quedará ni rastro de ese pianista en tu memoria. Solo quedaré yo.

Teo recogió su mochila y subió las escaleras con una calma aterradora, dejando a Katherine sola en la sala, temblando no de frío, sino ante la certeza de que su resistencia acababa de ser demolida desde adentro. El enemigo ya no estaba a las puertas; ahora dormía en la habitación de al lado.

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§∆No$uK€ 🐾
🐾 kmbio el tablero 😐
§∆No$uK€ 🐾
mmhv 🐾 tanta ansiedad 🤣
§∆No$uK€ 🐾
🐾cm nos gusta y ns revienta Qando ns hacen caer 😒
§∆No$uK€ 🐾
si sería animal bestia 🐾 🤣
§∆No$uK€ 🐾
mmhv la volvió a secuestrar 🐾
§∆No$uK€ 🐾
🐾otra ronda cantinero /Doge/
§∆No$uK€ 🐾
/Hug/
§∆No$uK€ 🐾
/Hug/🐾
§∆No$uK€ 🐾
mmhv eso es tnr hambre 🐾 /Hug/
§∆No$uK€ 🐾
🐾 mmhv mnor mis respetos 🤣
§∆No$uK€ 🐾
🐾 q m enseñe
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
pequeña zorra 🙊🤣JAJAJJAJA
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
que sabia eres mi yo 😶 JAJAJJAJA ni yo me lo creo
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
este hijo!!! osh ahora entiendo tanto a Katherine!! /Right Bah!/
belleza
me encanta
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
ash es lo que me molesta!! el busco a otra y se queja!! pinche cabron cara dura !! sin vergüenza!!! bestia!!/Right Bah!/
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
jajajaj 🤣 amo!!! seria yo totalmente ✨️
꧁𝑨𝑹𝑬𝑺꧂
Esta novela Ta' como rara
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
Calla Ali calla /Curse//Curse/
✮⃝🦋𝓬𝓐𝓵𝓲 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ 𝒩𝓎𝓍
calla!!! búscate otro 🤣
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