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Bajo El Engaño Del Amor

Bajo El Engaño Del Amor

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos / CEO / Romance
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Aurora, una joven de campo marcada por el miedo, huye hacia Londres junto a su pequeño hermano Charles, escapando de un pasado oscuro y de un padrastro que amenaza con destruirlo todo. En medio de una ciudad desconocida y desafiante, su dulzura e inocencia se convierten en su única fortaleza.

Su vida cambia cuando conoce a Christian Potter, un hombre que ella cree un simple chofer, sin imaginar que en realidad es un poderoso y frío CEO multimillonario. Acostumbrado al éxito, pero atrapado en una vida de soledad y amargura, Christian encuentra en Aurora una luz inesperada.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

La noche era fría y húmeda cuando Aurora Collins cerró con cuidado la puerta de la vieja cabaña. El corazón le latía tan fuerte que temía que el ruido despertara a todo el pueblo. Llevaba de la mano a su hermano Charles, de apenas ocho años, que aún iba medio dormido y con los ojos hinchados de llanto.

—Aurora… ¿a dónde vamos? —susurró el niño, apretando su pequeña mano contra la de ella.

—Lejos, Charlie. Muy lejos de aquí —respondió ella en voz baja, mirando hacia atrás por si veía alguna luz en la casa del padrastro—. No hagas ruido, ¿sí? Si nos escuchan, nos devuelven.

Caminaron casi corriendo por el sendero de tierra que llevaba a la estación. El tren de medianoche era su única oportunidad. Aurora llevaba dos bolsos viejos: uno con algo de ropa, el otro con un poco de pan, queso y los pocos chelines que había logrado ahorrar en meses de trabajo en el campo.

Cuando por fin subieron al vagón de tercera clase, Aurora sintió que podía respirar de nuevo. Charles se acurrucó contra su costado, temblando.

—¿Y si nos busca? —preguntó el niño con voz temblorosa—. El padrastro dijo que yo tenía que ir a las minas… que allí ganaría mucho dinero.

Aurora tragó saliva y le acarició el cabello revuelto.

—Escuché todo lo que dijo esa noche, Charlie. No voy a dejar que te manden a morir en esas minas. Y a mí… —su voz se quebró un segundo— a mí tampoco me va a vender como si fuera una vaca. Nadie va a decidir por nosotros nunca más.

El tren arrancó con un silbido largo y triste. Charles levantó la mirada, curioso a pesar del miedo.

—¿Londres es muy grande?

—Dicen que es la ciudad más grande del mundo —contestó Aurora, intentando sonar segura—. Hay calles llenas de luces, casas tan altas que tocan el cielo y gente de todas partes. Allí nadie nos conocerá. Allí podremos empezar de nuevo.

—¿Y podremos comer todos los días? —preguntó el niño, con esa inocencia que le rompía el corazón.

Aurora sonrió con tristeza y lo abrazó más fuerte.

—Vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas, mi vida. Te lo prometo.

Llegada a Londres

Cuando el tren entró en la estación de Paddington al amanecer, Aurora sintió que el mundo se le caía encima.

El ruido era ensordecedor: silbatos, voces gritando, carros de caballos, vendedores ambulantes ofreciendo periódicos y pasteles calientes. La gente corría de un lado a otro como hormigas enloquecidas. El humo de las locomotoras lo llenaba todo de un olor acre que se pegaba a la garganta.

Charles se pegó a su falda, asustado.

—Aurora… esto es muy grande. Me da miedo.

Ella también tenía miedo, pero no podía demostrarlo. Tomó los dos bolsos con más fuerza y respiró hondo.

—Vamos, Charlie. No te separes de mí ni un segundo. Vamos a buscar un lugar donde pasar la noche.

Caminaron por el andén, abrumados. Un hombre con bigote espeso casi los atropella con un carrito de equipaje.

—¡Cuidado, campesinos! —gruñó sin siquiera mirarlos.

Aurora apretó los labios y siguió avanzando. Afuera de la estación, la ciudad los recibió como un monstruo vivo. Edificios de varios pisos, farolas de gas que aún brillaban en la niebla matutina, mujeres con vestidos elegantes y hombres con sombreros de copa que ni siquiera las miraban.

Un niño más pequeño que Charles se acercó corriendo.

—¡Periódicos! ¡The Times! ¡Lean sobre el nuevo escándalo en la corte!

Aurora negó con la cabeza, avergonzada.

—No tenemos dinero para eso, pequeño.

El niño la miró de arriba abajo y se rio.

—Entonces mejor regresen al campo, señorita. Londres se come a los que llegan sin plata.

Aurora sintió un nudo en la garganta, pero levantó la barbilla.

—Ven, Charlie —dijo, tomándolo de la mano con más fuerza—. No le hagas caso. Nosotros somos más fuertes de lo que creen.

Caminaron sin rumbo fijo por las calles empedradas. Los pies le dolían, el hambre comenzaba a apretar y el frío de la mañana se les metía en los huesos. Cada esquina parecía más hostil que la anterior.

De pronto, Charles tiró de su mano.

—Aurora… tengo hambre.

Ella se detuvo, miró los pocos chelines que le quedaban en el bolsillo y suspiró.

—Yo también, mi amor. Vamos a buscar algo barato para comer. Y luego… luego encontraremos dónde dormir.

Aurora miró al cielo gris de Londres, donde ni siquiera se veía el sol, y murmuró para sí misma:

—Que Dios nos ayude… porque aquí nadie más lo hará.

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Maritza Marquez
bueno el amigo no lo ayuda con el robo?
Luz Maria Camino Almaraz
/Heart//Rose/
Maria Diosdado Velázquez
Muy bien narrada, muy emocionante y muy bonita 😉
Maria Diosdado Velázquez
Gracias, una muy interesante novela☺️
Liseth paola Mosquera mejia
excelente trabajo hasta el momento me ha encantado
Cristina Ovejero
es una historia muy buena, me gusta
Maria del Rocio Ovando Gomez
apenas comencé, aquí voy ❤️
MisterG028: Gracias por tu apoyo, espero que sea de tu agrado
total 1 replies
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