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Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XX Carta de despedida

Santiago salió corriendo del edificio con la carta todavía en la mano.

El corazón le latía fuerte… algo no estaba bien.

Al doblar el pasillo vio a Sasha y Héctor hablando en voz baja.

—¿Dónde está Emanuel? —preguntó Santiago sin respirar casi.

Héctor frunció el ceño.

—¿No estaba contigo?

Santiago no respondió.

Solo extendió la carta.

Héctor la tomó, confundido…

La abrió.

Leyó en silencio.

“Lo siento Héctor, pero necesitamos un tiempo.

Gracias por encontrar a mi padre.

Me fui.

Espero que puedas entender.”

El aire se le fue del pecho.

Sus manos temblaron.

Su mirada se perdió en el suelo.

Una lágrima cayó.

Después otra.

Sasha lo miró preocupada.

—Hermano…

Héctor cerró los ojos un segundo, respiró hondo…

Pero no dijo nada.

Santiago tragó saliva.

—Se fue… —murmuró.

El silencio entre los tres fue pesado.

Incómodo.

Doloroso.

Héctor pasó su pulgar por la carta, como si quisiera borrar esas palabras.

Su mandíbula se tensó.

Sus ojos brillaban… pero no era solo tristeza.

Sasha dio un paso hacia él.

—Héctor… ¿qué vas a hacer?

Él levantó la mirada lentamente.

Sus labios se abrieron…

Pero no salió ninguna respuesta.

Solo murmuró, casi para él mismo:

—Ya sé… lo que tengo que hacer…

Pero no explicó qué.

Santiago y Sasha se miraron entre ellos.

Ninguno preguntó nada.

Porque en ese momento…

Ni siquiera Héctor parecía seguro.

Y la carta, todavía temblando en su mano, era lo único que quedaba de Emanuel.

Héctor se quedó unos segundos mirando la carta, con la mano temblando. Las palabras de Emanuel se repetían en su cabeza una y otra vez. Sentía un nudo en el pecho, una mezcla de culpa, miedo y amor.

—No… —susurró—. No te voy a dejar solo ahora.

Secó sus lágrimas con la manga de la campera, respiró hondo y levantó la mirada. Sasha lo observaba en silencio, con los ojos brillosos.

—Hermano… —dijo ella en voz baja.

Héctor negó con la cabeza.

—Tengo que ir con él. No porque tenga que obligarlo a nada… sino porque lo amo. Y sé que ahora debe sentirse solo.

Sasha asintió despacio.

—Anda… y no lo dejes caer.

Héctor salió casi corriendo. El viento frío de la noche le pegó en la cara cuando llegó al estacionamiento. Sus manos temblaban mientras se ponía el casco. Subió a la moto, respiró profundo y cerró los ojos un segundo.

Recordó a Emanuel sonriendo.

Recordó cuando lo ayudó.

Recordó cada momento donde sin darse cuenta… se había enamorado.

Encendió la moto.

—Aguantá, Ema… ya voy.

La moto rugió fuerte en la noche y salió disparada por la calle. Héctor manejaba más rápido de lo normal, esquivando autos, sintiendo el corazón latiéndole en la garganta.

No quería perderlo.

Sabía que recuperar la confianza de Emanuel iba a ser difícil.

Sabía que iba a tener que demostrarle con hechos, no con palabras.

Pero también sabía algo más…

Que ayudar a Santiago siempre había sido cariño de amigo.

Que lo que sentía por Emanuel era distinto.

Era profundo.

Era real.

Era amor.

Mientras avanzaba por la ciudad, pensaba en cómo Emanuel debía estar ahora… solo, con miedo, con mil pensamientos en la cabeza.

—No tenías que irte solo… —murmuró.

Aceleró más.

No sabía si Emanuel lo iba a perdonar.

No sabía si lo iba a dejar acercarse.

Pero sí sabía algo:

No iba a rendirse con él.

Porque si había alguien que merecía no estar solo en ese momento…

Era Emanuel.

Y aunque fuera difícil…

Aunque doliera…

Héctor iba a estar ahí.

Emanuel bajó del metro con el corazón golpeándole el pecho.

Cada paso hacia la clínica le pesaba como si cargara todo su pasado en la espalda.

El bolso colgaba de su hombro, la carta que dejó atrás todavía quemándole en la memoria.

Cuando vio el cartel con el apellido de su padre… se quedó sin aire.

No pudo entrar.

No pudo moverse.

Se sentó en una banca frente a la clínica, apoyando los codos en las rodillas, mirando el suelo.

Las manos le temblaban.

El miedo, la bronca, la tristeza… todo mezclado.

—¿Y si no me quiere ver?

—¿Y si se decepciona?

—¿Y si… llegué demasiado tarde?

El ruido lejano de una moto rompió el silencio de la tarde.

Al principio no le prestó atención.

Pero el sonido se hizo más fuerte… más cercano… hasta que la moto frenó justo frente a él.

Emanuel levantó la vista lentamente.

El motociclista se sacó el casco.

Era Héctor.

El tiempo pareció detenerse.

El viento movía el pelo rubio de Héctor, y sus ojos… estaban llenos de culpa, de miedo… y de algo más profundo.

Héctor tragó saliva.

—Lo siento… —dijo con la voz quebrada—

—Sé que… tal vez no me vas a perdonar.

—Pero… no podía dejarte solo en esto.

Emanuel lo miraba sin decir nada.

Sus ojos brillaban.

Su pecho subía y bajaba rápido.

Héctor bajó la mirada.

—Cuando ayudé a Santiago… —continuó—

—Lo que sentía era cariño. Amistad. Protección.

—Pero lo que siento por vos… Emanuel… es amor.

—Y aunque me odies… aunque me eches…

—No quería que enfrentaras esto solo.

Silencio.

Un silencio pesado.

Real.

Doloroso.

Emanuel se puso de pie lentamente.

Héctor pensó que se iba a ir.

Pensó que lo iba a empujar.

Pensó que lo iba a mirar con odio.

Pero no.

Emanuel dio un paso.

Y otro.

Y otro.

Y lo abrazó.

Fuerte.

Como si se estuviera cayendo y Héctor fuera lo único que lo sostenía.

—Gracias… —susurró Emanuel contra su hombro—

—Gracias por venir.

Héctor cerró los ojos.

Y por primera vez desde que leyó la carta… respiró.

—Siempre voy a venir por vos —dijo en voz baja—

—Aunque me digas que no.

Emanuel se separó apenas, lo miró directo a los ojos.

—No sé qué va a pasar ahora…

—No sé si estoy listo para todo esto…

—Pero… hoy… no quiero estar solo.

Héctor apoyó su frente contra la de él.

—Entonces no lo vas a estar.

La clínica estaba detrás de ellos.

El pasado.

El miedo.

Las respuestas.

Pero por primera vez… Emanuel no sentía que tenía que enfrentarlo todo solo.

Y tal vez…

Solo tal vez…

Ese era el comienzo de algo nuevo.

💕💕💕.... 💕💕💕..... 💕💕💕..... 💕💕💕

¿Qué pasará cuando Emanuel vea a su padre…?

¿Será el comienzo de sanar… o de romperse aún más?

La historia se pone cada vez más intensa…

Si te gustó 👉 pon Me Gusta,

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y sígueme para no perderte nada.

Luna Aoul 🌸

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
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