Liam es un omega dominante, con una deuda de su vida pasada por saldar.
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Te recuerdo
-¡Liam! ¡Liam!.- Gritaba y corría en dirección a la salida por donde se dio la fuga la camioneta,
Enzo estaba muy alterado.
Alguien lo sujeta para detenerlo, pero él solo quiere zafarse para seguir corriendo. Hasta que siente una fuerte bofetada y luego otro y otro.
Sorprendido por fin observa a la persona que lo sostuvo y golpeó.
-Corriendo como maniático no soluciona nada.- Eiker lo miraba con una expresión reprobatoria.
-Secretario... ¿Qué hace aquí?.- Por un segundo olvidó por qué corría y sonrió tontamente enamorado.
-Eso es lo de menos, haré una llamada e iremos a revisar cámaras para ubicar la camioneta.- Camina de manera rápida dándole instrucciones a alguien a través del móvil y Enzo lo seguía con mil preguntas en la cabeza.
-Debo avisar a sus padres ahora.- Enzo intentó marcar el número de del padre alfa de Liam, automáticamente Eiker le quitó el móvil.
-No lo haga, es pronto. Déjenos ayudarlo a localizar al joven Brown.- Se guardó el teléfono ajeno en unos de sus bolsillos.- Ahora vayamos a la sala de vigilancia.-
-¿Tú y quién más me ayudará?.- Seguía como perrito a su amo, protestando pero lo seguía.
-Mi jefe, Jonas Duerken, él ayudará. Tiene experiencia rastreando personas.-
Dejó con la palabra en la boca del alfa e inmediatamente comenzó a organizar la búsqueda.
Enzo no dejaba de caminar de un lado a otro, se mordía el dedo índice, de repente se frotaba la cabeza, miraba al secretario, a los empleados de seguridad y viceversa, por momentos recordaba que debía controlar sus feromonas. Así estuvo dando vueltas en la oficina de vigilancia por casi treinta minutos.
-Cálmese señor Bianchi, debemos ir a otro lugar. Lo llevo en mi auto.- Caminaba de prisa y Enzo lo siguió sin titubear.
-No puede ser, si tan solamente hubiese llegado un momento antes... Estaríamos en su cita y todo estaría bien. O si hubiera sido más ágil y más fuerte. Lo siento amigo...- Enzo estaba a un paso de quebrarse.
El secretario saca una botella de agua y se la entrega.
-No creo que haya mucha diferencia, creo que esto estuvo cuidadosamente planeado, casi no hay margen de error. Mi opinión es que con o sin su intervención el resultado sería el mismo. Por favor sea fuerte, encontremos a su amigo.- El secretario estaba con la vista al frente conduciendo de igual manera notó unas lágrimas rebeldes por las mejillas de Enzo.
Guardaron silencio hasta llegar al edificio de la compañía del alfa Duerken, subieron hasta el último piso con el ascensor e ingresaron a la única oficina.
Enzo abre los ojos de para en par cuando ve la cantidad de monitores y empleados concentrados, el alfa estaba enloquecido al teléfono y hablaba en un idioma que Enzo no lo logró distinguir.
-¿Qué... qué sucede aquí?- Enzo miraba de un lado a otro.
-Están rastreando la camioneta qué se llevó al joven Brown.- El secretario le indicaba el camino a Enzo. En eso, Jonas los ve y se dirige a ellos inmediatamente.
-Señor Bianchi, no se preocupe, lo encontraré, se lo juro por mi vida.- El alfa se veía totalmente convencido.
-Okaaay... Alguien que me diga qué mierda ocurre aquí. No es normal que usted esté moviendo cielo y tierra para encontrar a un tipo que conoció ayer.- Tenía una mirada seria, y por respeto a los demás empleados no soltó tu aroma.
-Señor me encargo de esto y usted hable con el señor Enzo Bianchi, es lo ideal en este caso.- El secretario miraba muy serio a su jefe.
-Tienes razón, señor Bianchi acompáñeme por favor.- El alfa se dirige a una puerta que está en medio de la habitación.
-Hable de una vez - Enzo se tocaba la sien, estaba muy irritado.
-No sé cómo explicarlo sin parecer un loco... Liam y yo somos destinados.- Tenía la mirada seria, y al ver que Enzo no interrumpió continuó.
-Lo haré lo más resumido y sencillo posible, hace muchas vidas atrás nosotros nos casamos, vivimos juntos por menos de dos años. Alguien envenenó a Liam para manipularlo como una marioneta y terminó con su vida. Yo en mi desesperación acepté un trato con un ser desconocido para recuperar a mi amiga. Viajé mucho tiempo por diferentes mundos y tuve muchas vidas. En todas ellas luché por tener a mi omega y tengo la certeza que en esta la lograré.- El alfa dominante tenía la fija en la ciudad y Enzo tenía la mirada fija en él.
-Te recuerdo maldito infeliz...- Fue lo que dijo y se mantuvo en silencio un momento. Tenía un nudo en la garganta. -Recuerdo cuando Liam fue entregado a ti.- Ya las lágrimas comenzaron a salir.
-¿De qué hablas? ¿Cómo que me recuerdas?.- El alfa intentó acercarse, pero Enzo levanta la mano con un gesto.
-Lo recuerdo porque yo estuve ahí, cuándo eras el Gran Duque del Norte, recuerdo cuando ejecutaste al asesino de Liam.- Tenía mucho tristeza.
-Yo fui su primo en esa vida. Por lo tanto, te recuerdo. - El secretario entraba a la habitación con prisa.
-Tenemos novedades.- Sujetando una tablet se pone en medio de los alfas y señala un punto en el mapa. -Necesitamos una estrategia para ingresar al lugar. El equipo solo espera órdenes - Repentinamente le ofrece un pañuelo de su bolsillo a Enzo y él solo asiente con la cabeza.
-Sugiero que dejen esta conversación para otro momento, debemos enfocarnos en rescatar a joven Brown.
-Estoy de acuerdo, ya ajustaremos cuentas.- Enzo se acercaba cada vez más al secretario para poder ver mejor la tablet. -¿Está seguro de que encuentra en ese lugar?.-
El secretario explica lo que saben hasta el momento, Enzo y Jonan estaban más ansioso que nunca. Ambos de vez en cuando se miraban con algo de curiosidad, con preguntas en la punta de su lengua, pero no era momento.
Ya entrada la noche, Enzo estaba que caminaba por las paredes y tuvo que salir al exterior para liberar un poco de feromonas, frustración.
-Señor puede estar seguro de que mi jefe rescatará al joven Liam. Por favor por el bien de todos debe tranquilizarse.- Poco a poco sus feromonas quedaron más estables, aceptó la taza que café qué le ofrece Eiker.