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La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mundo de fantasía / Mundo mágico
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Acosta

María solo quería llegar a tiempo a la facultad. Pero después de un accidente, despierta en un mundo que debería existir únicamente dentro de las páginas de una novela.

Ahora es Livia, la hija del medio de una de las familias más poderosas de Nivaria.

Y hay un pequeño problema...

Conoce la historia.

Sabe que su vida está destinada a convertirse en un infierno, que un príncipe terminará destruyendo todo a su alrededor y que alguien que debería haber sido un gran rey acabará muriendo por una traición.

Pero Livia no piensa quedarse de brazos cruzados.

Si el destino ya escribió su final...

ella piensa reescribirlo. ❄️👑✨

NovelToon tiene autorización de Lourdes Acosta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

18

Livia había tomado una decisión.

Era una decisión madura.

Razonable.

Inteligente.

Una decisión que cualquier persona en su situación tomaría.

Iba a evitar a Cael.

Por completo.

Durante unos segundos permaneció sentada sobre su cama, mirando la puerta de su habitación.

La confesión todavía estaba demasiado reciente.

Cael le gustaba.

Bueno.

A Cael le gustaba ella.

Eso era diferente.

Muy diferente.

Livia se llevó ambas manos al rostro.

—¿Por qué tenía que decirme eso?

El problema era que ahora no sabía cómo comportarse.

Antes todo había sido sencillo.

Cael era Cael.

El hijo primogénito del rey.

Su compañero de entrenamiento.

Su amigo.

La persona que le había enseñado a comprender un poco mejor su magia.

Ahora, sin embargo, cada vez que pensaba en él, recordaba sus palabras.

Me gustas.

Livia dejó caer lentamente la cabeza sobre la almohada.

—No.

Cerró los ojos.

—No voy a pensar en eso.

Pasaron tres segundos.

Los abrió.

—¿Por qué tenía que ser tan guapo?

Se quedó completamente quieta.

Después abrió los ojos.

—No.

Señaló hacia el techo.

—No vamos a empezar.

Livia se incorporó.

Su vida ya era suficientemente complicada.

Estaba comprometida con Elías.

Mariana quería convertirse en la concubina de su prometido.

El rey acababa de descubrir que poseía magia.

Había sido secuestrada.

Había escapado.

Había terminado en un bosque lleno de criaturas.

Y ahora...

Ahora el hermano de su prometido le había confesado que le gustaba.

No.

Definitivamente no necesitaba otro problema.

Y por más que quisiera ayudar a Cael o entender lo que él sentía, no podía meterse en una situación amorosa.

No ahora.

Tal vez nunca.

Livia señaló la puerta.

—Lo evitaré.

Asintió.

—Sí.

Era un excelente plan.

---

El plan funcionó durante exactamente una mañana.

Después comenzó a convertirse en algo ligeramente complicado.

Livia había decidido desayunar temprano.

Demasiado temprano.

Antes de que Cael pudiera aparecer.

Cuando llegó al comedor, comprobó que no había nadie.

Perfecto.

Se sentó.

Comenzó a comer.

Y durante unos minutos creyó que todo iba a salir bien.

Hasta que escuchó pasos.

Livia se quedó inmóvil.

Los pasos se acercaban.

Su corazón comenzó a latir más rápido.

No.

La puerta se abrió.

Livia se levantó inmediatamente.

—¡Buenos días!

Darian apareció en la entrada.

La miró.

Livia volvió a sentarse lentamente.

—Ah.

Darian frunció el ceño.

—¿Qué?

—Nada.

—¿Esperabas a alguien?

—No.

—Parecía que estabas esperando a alguien.

—Estaba esperando el desayuno.

Darian miró el plato frente a ella.

Livia lo miró.

—No preguntes.

Darian decidió no hacerlo.

Lo cual fue mucho peor.

---

El segundo encuentro ocurrió en el jardín.

Livia había decidido caminar un poco.

Su madre no quería que saliera de la residencia.

Así que el jardín era, aparentemente, el máximo nivel de libertad que podía conseguir.

Estaba disfrutando del aire fresco cuando escuchó una voz detrás de ella.

—Livia.

Ella se quedó quieta.

Conocía aquella voz.

Demasiado bien.

No te gires.

No era una buena idea.

Tal vez si no me muevo, no me vea.

—Livia.

Lentamente, ella giró.

Cael estaba detrás de ella.

Y sonreía.

Livia sintió que su plan comenzaba a morir.

—Hola.

—Hola.

Silencio.

Livia miró hacia un costado.

Después hacia el suelo.

Después hacia una planta.

La planta no estaba ayudando.

—¿Estás bien? —preguntó Cael.

—Sí.

—¿Segura?

—Perfectamente.

—Porque pareces extraña.

Livia levantó la mirada.

—¿Extraña?

Cael levantó una ceja.

—Sí.

—¿Yo?

—Tú.

Livia se cruzó de brazos.

—Bueno, quizás estoy intentando tener una vida tranquila.

—¿Y eso incluye ignorarme?

Livia abrió los ojos.

—No te estoy ignorando.

Cael sonrió.

—Claro.

—Estoy aquí hablando contigo.

—Después de intentar esconderte detrás de un árbol.

Livia miró lentamente hacia el árbol.

—Era un árbol muy conveniente.

Cael soltó una risa.

Y aquello empeoró todo.

Porque Livia no necesitaba que se riera.

No necesitaba recordar que Cael era agradable.

Ni que, aparentemente, le gustaba.

—Bueno —dijo ella—. Tengo cosas que hacer.

Cael miró alrededor.

—¿Aquí?

—Sí.

—¿Qué cosas?

Livia señaló las plantas.

—Asuntos.

Cael guardó silencio.

—¿Asuntos?

—Muy importantes.

Cael sonrió.

—Por supuesto.

Livia comenzó a caminar.

—Nos vemos.

—Livia.

Ella se detuvo.

—¿Sí?

Cael tardó unos segundos en hablar.

—No tienes que evitarme.

Livia se quedó inmóvil.

—No te estoy evitando.

—Está bien.

—No me estás creyendo.

—No.

Ella frunció el ceño.

Cael se acercó un poco.

—No tienes que responder lo que te dije.

Livia levantó la mirada.

—Pero...

—Solo quería ser sincero.

Ella permaneció en silencio.

Cael sonrió ligeramente.

—No quiero que las cosas cambien entre nosotros.

Livia lo observó.

Y durante unos segundos sintió que su plan de evitar cualquier problema sentimental comenzaba a fallar.

Porque aquello era precisamente lo que ella quería.

Que las cosas no se complicaran.

Pero Cael estaba haciendo todo mucho más difícil.

—Está bien —dijo finalmente.

Cael sonrió.

—¿Está bien?

—Sí.

—¿Ya no vas a esconderte?

Livia lo miró.

—No prometo nada.

Cael soltó una pequeña risa.

Y Livia se marchó antes de que pudiera decir algo más.

---

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Mariana había perdido completamente la paciencia.

La primera copa fue contra la pared.

La segunda no llegó a ningún lugar porque una criada consiguió atraparla antes.

La tercera...

La tercera era una pieza demasiado cara.

Así que Mariana la dejó donde estaba.

Al menos tenía ciertos límites.

—¡No puede ser!

Su voz resonó en toda la habitación.

Las criadas permanecieron completamente quietas.

Nadie quería ser la siguiente persona a la que Mariana decidiera lanzar algo.

—¡No puede seguir viva!

Mariana caminaba de un lado a otro.

—¡No después de todo!

Una criada intentó hablar.

—Mi lady...

Mariana giró inmediatamente.

La joven se quedó callada.

—¿Qué?

—Quizás deberíamos...

—¿Qué?

La criada decidió que no debía continuar.

Mariana volvió a caminar.

Todo había salido mal.

Había planeado la bebida.

Había intentado desacreditarla.

Había conseguido que secuestraran a Livia.

Y ahora Livia estaba nuevamente en su casa.

Viva.

Respirando.

Probablemente desayunando tranquilamente.

Mariana apretó los dientes.

Aquella idea era insoportable.

Tomó un pequeño adorno de la mesa.

Lo miró.

La criada dio un paso hacia atrás.

Mariana lo volvió a dejar.

—No.

Respiró profundamente.

—Esto no puede continuar.

Se sentó.

Intentó recuperar la calma.

Elías seguía siendo el príncipe heredero.

Livia seguía siendo su prometida.

Pero ella seguía teniendo algo importante.

Elías la quería.

O al menos Mariana necesitaba creerlo.

Durante años había conseguido mantenerlo cerca.

Había conseguido convencerlo de que era la única persona que realmente lo comprendía.

Y ahora Livia estaba cambiando las cosas.

No podía permitirlo.

—Necesito pensar.

La criada permaneció en silencio.

Mariana cerró los ojos.

Sí.

Esta vez no podía actuar por impulso.

Livia había sobrevivido a todo lo que había intentado.

Eso significaba que debía ser más cuidadosa.

Más inteligente.

Y, sobre todo...

Debía asegurarse de que nadie descubriera su participación en el secuestro.

Mariana abrió los ojos.

La ira seguía allí.

Pero ahora estaba acompañada de algo mucho más peligroso.

Paciencia.

---

El rey Adrián no era una persona paciente.

Pero era inteligente.

Y sabía esperar cuando algo realmente valía la pena.

En aquel momento estaba reunido con varios hombres en una sala privada del palacio.

Sobre la mesa había documentos.

Mapas.

Sellos.

Acuerdos.

—La gente del norte no estará de acuerdo —dijo uno de los hombres.

Adrián levantó la mirada.

—No necesitan estar de acuerdo.

—Su Majestad, si aumentamos los impuestos sobre las rutas comerciales...

—Entonces pagarán.

El hombre permaneció en silencio.

Adrián continuó revisando los documentos.

El negocio era simple.

Al menos para él.

Una nueva ruta comercial atravesaría territorios que pertenecían a pequeñas comunidades del reino.

La corona obtendría grandes beneficios.

Las familias que vivían allí perderían tierras.

Pero aquello no era un problema que preocupara especialmente al rey.

—¿Y las protestas? —preguntó otro hombre.

Adrián sonrió.

—Siempre hay protestas.

Firmó uno de los documentos.

—Y siempre terminan.

Los hombres guardaron silencio.

Nadie se atrevió a contradecirlo.

Adrián apoyó la pluma sobre la mesa.

Pero sus pensamientos no estaban realmente en aquel negocio.

Estaban en Livia.

En su magia.

En el viento.

Una joven que hasta hacía poco había parecido insignificante.

Una futura princesa obediente.

Fácil de manejar.

Y ahora...

Ahora tenía poder.

Adrián sonrió levemente.

—Déjennos.

Los hombres abandonaron la habitación.

El rey permaneció solo.

La magia del viento era peligrosa.

Poderosa.

Y si Livia conseguía dominarla por completo...

Adrián miró por la ventana.

No podía permitir que aquel poder perteneciera a otra familia.

Ni que Livia decidiera qué hacer con él.

Ya estaba comprometida con Elías.

Eso facilitaba las cosas.

Pero no era suficiente.

Un compromiso podía romperse.

Un matrimonio podía traer problemas.

Y las personas podían cambiar.

Livia había cambiado.

Eso era evidente.

Así que Adrián comenzó a pensar.

No en cómo protegerla.

Sino en cómo asegurarse de que nunca pudiera escapar de su control.

La respuesta era sencilla.

Debía acercarla más a la familia real.

Debía conocer sus debilidades.

Sus miedos.

Sus deseos.

Y debía descubrir hasta dónde llegaba su magia.

El rey apoyó ambas manos sobre la mesa.

—No voy a permitir que ese poder se desperdicie.

Livia todavía no lo sabía.

Pero desde aquel momento estaba siendo observada.

Y por primera vez desde que había llegado a aquel mundo, cambiar su destino no dependería únicamente de Mariana.

El rey Adrián acababa de convertirse en una amenaza.

Una amenaza mucho más poderosa.

---

Aquella tarde, Livia regresó a su habitación.

Había conseguido sobrevivir a su encuentro con Cael.

Lo cual, considerando las circunstancias, consideraba una victoria.

Cerró la puerta.

Se apoyó contra ella.

—Perfecto.

Cerró los ojos.

—No hice nada raro.

Recordó que había intentado esconderse detrás de un árbol.

Abrió los ojos.

—Más o menos.

Se dirigió hacia la ventana.

Miró el jardín.

Todo parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Livia no sabía que, en otra parte del reino, Mariana estaba planeando su siguiente movimiento.

No sabía que Elías comenzaba a sentirse cada vez más confundido.

Y tampoco sabía que el rey Adrián había tomado una decisión.

Pero, de alguna manera, sintió que algo estaba cambiando.

Una sensación incómoda.

Como si, por primera vez, no fuera ella quien estuviera intentando adelantarse a los acontecimientos.

Alguien más estaba moviendo las piezas.

Livia cruzó los brazos.

—Bueno.

Miró hacia el cielo.

—Espero que nadie tenga una idea estúpida.

En algún lugar de la ciudad, Mariana tomó una nueva decisión.

En el palacio, Adrián comenzó a hacer planes.

Y en el jardín de la residencia, Cael levantó la mirada hacia la ventana de Livia.

Livia cerró las cortinas.

—No.

Cael sonrió.

Y Livia comprendió que, aparentemente, su vida tranquila tendría que esperar.

Otra vez.

1
Aurora
Me gusta , la inocencia de la prota y los riesgos que le deparan en el futuro, sin que ella se haya percatado aún, la hace que se ponga más y más interesante conforme avanza.
Rosario Gallardo
👍muy buena ,quiero saber más 💗😍
Is Cantil
Cambio el galán de la historia? 🙁
Is Cantil
Me gusta tu novela 😀. Sigue asi
Is Cantil
Leyendo la novela. La dejé marinar un poco para poder leer varios capítulos a la vez jejeje 👌
Irene Rivers
me encanta como va la novela.
@r¥Am☆
no me digas q la drogo la loca esa....😱
de ser así q cael sea el salvador...😅
@r¥Am☆
bienvenida ....
lo estás haciendo increíble y tú historia me a enganchado....
no pares 👍🏽 lo haces genial y lo importante esq tú lo disfrutes siempre
ánimo y bendiciones
😊
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