NovelToon NovelToon
Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Amor eterno / Mafia
Popularitas:78
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Romero

Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.

Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.

Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.

Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.

Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.

NovelToon tiene autorización de Paula Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitolo 1

...🥀...

En su mundo común era tratada como una heredera cuyo linaje nadie conocía. El sudor descendía lentamente por su rostro. Su mandíbula permanecía tensa mientras observaba por la ventana del auto cómo los edificios de Londres pasaban frente a sus ojos. Detrás de aquellas gafas oscuras se escondían unos intensos ojos azules, los mismos que había heredado de su madre.

Su cabello negro, ligeramente ondulado, caía sobre sus hombros con naturalidad, una característica que había heredado de su padre.

Valeria Becker, veintitrés años, una de las mujeres más jóvenes y exitosas de la industria tecnológica en los últimos tiempos. Y, para su familia , la heredera de un imperio mafioso.

Nadie sabía quién era realmente.

A su lado, una mujer revisaba documentos en una tableta mientras repasaba la agenda del día.

Valeria giró ligeramente el rostro hacia ella.

—¿Qué tenemos para hoy, Char?

Charlotte levantó la mirada de la pantalla.

—Los medios están esperándote en la entrada de la empresa. Las acciones están disparadas, las ventas aumentaron un treinta por ciento este trimestre y, según las últimas noticias, eres la sensación del momento.

Valeria sonrió de lado.

—Siempre ha sido así.

Se acomodó las gafas.

—Siempre he estado en boca de todo el mundo. Les encanta descubrir quién soy, de dónde vengo y quién está detrás de mi apellido. Lástima que siempre les ha quedado grande descubrirlo.

Charlotte soltó una pequeña risa.

—Te reconocen en toda la industria como una mujer resiliente. A tu edad ya has conseguido algo que muchos empresarios tardan décadas en alcanzar. Tu inteligencia y tu manera de hacer negocios impresionan a todo el mundo.

—Mi reputación ha sido protegida durante años.

Valeria miró nuevamente por la ventana.

—Si la competencia descubriera de dónde provengo realmente, dejaría de verme como una empresaria y comenzarían a verme como una amenaza.

Charlotte guardó silencio.

Ella era la única persona fuera de la familia que conocía la verdad.

La única que sabía que el apellido que Valeria utilizaba en Londres no contaba ni la mitad de su historia.

—Tu apellido tampoco ayuda —comentó Charlotte—. Algunas veces aparecen rumores diciendo que tienes vínculos con familias relacionadas con la mafia.

Valeria sonrió.

—Los rumores siempre existirán.

Se quitó las gafas durante unos segundos.

—Mientras sigan hablando de mí sin descubrir la verdad, me hacen un favor.

El automóvil finalmente disminuyó la velocidad.

Frente a ellas se levantaba uno de los edificios más importantes de Londres.

Las puertas principales estaban rodeadas de periodistas.

Cámaras.

Micrófonos.

Fotógrafos.

Valeria tomó su perfume, aplicó una pequeña cantidad sobre su cuello y guardó el frasco en su bolso.

—¿Lista? —preguntó Charlotte.

Valeria volvió a colocarse las gafas.

—Siempre.

La puerta del automóvil se abrió.

Los flashes comenzaron inmediatamente.

—¡Valeria!

—¡Señorita Medici!

—¡Una pregunta!

—¿Es cierto que abrirán una nueva sede en Italia?

—¿Qué opina de las últimas inversiones?

Valeria no respondió.

Simplemente caminó hacia la entrada con una seguridad que hacía que todos apartaran la mirada.

Al llegar a las puertas, se detuvo.

Se quitó lentamente las gafas y dejó que las cámaras capturaran sus ojos azules.

Una fotografía.

Dos.

Tres.

Después volvió a colocarse las gafas y continuó caminando.

Sin mirar atrás.

Dentro del edificio, los empleados la observaban con respeto.

No necesitaba levantar la voz.

No necesitaba exigir autoridad.

Su presencia era suficiente.

Subió al ascensor privado y presionó el último piso.

Cuando las puertas se abrieron, apareció frente a ella una oficina amplia y elegante, completamente diseñada a su gusto.

Cristal.

Metal.

Tecnología.

Todo perfectamente organizado.

Valeria dejó su bolso sobre el escritorio y tomó asiento.

Charlotte entró detrás de ella con una nueva carpeta.

—Necesito que revises estos documentos.

Los dejó frente a ella.

—Son los informes de exportación de los últimos meses. Estados Unidos, China y, especialmente, Italia.

Valeria levantó una ceja.

—Veo que tengo bastante trabajo.

—Eso pasa cuando decides convertir una pequeña compañía tecnológica en una de las empresas más importantes del país.

Valeria abrió la carpeta.

Charlotte continuó:

—Tus inversiones en innovación están funcionando. Hemos mejorado prácticamente todos nuestros productos: electrodomésticos inteligentes, sistemas de seguridad, inteligencia artificial y robots domésticos.

Los socios están satisfechos con las ganancias y cada vez más empresas quieren contratar nuestros servicios.

Valeria hojeó los documentos.

—No pienso detenerme aquí.

—Ya lo sé.

—Londres todavía no ha visto nada.

Charlotte sonrió.

—Eso es exactamente lo que me preocupa.

Valeria soltó una pequeña risa.

—Entonces ponte al día, Char. Hoy tengo demasiado trabajo.

—Tu agenda está completamente llena.

—Perfecto.

Le devolvió algunos documentos.

—Encárgate de las reuniones. Yo me ocuparé de esto.

Charlotte asintió y comenzó a caminar hacia la puerta.

—Charlotte.

Ella se giró.

—Tráeme un Earl Grey.

Valeria señaló su computadora.

—Y no tardes. Necesito concentrarme.

—Como ordene, boss.

Charlotte salió.

Valeria respiró profundamente y comenzó a trabajar.

Durante casi una hora no levantó la mirada de la pantalla.

Hasta que su teléfono vibró.

Una videollamada.

Valeria observó el nombre en la pantalla.

Su expresión cambió inmediatamente.

Se levantó.

Cerró la puerta.

Puso el seguro.

Después activó el sistema de aislamiento acústico de la oficina.

Solo entonces aceptó la llamada.

La pantalla mostró a dos personas.

Markus y Chiara.

Valeria sonrió.

Su padre apareció con un cigarrillo entre los dedos.

Ella entrecerró los ojos.

—Vaya, vaya, vaya...

Markus levantó una ceja.

—¿Qué?

—Tenemos aquí a alguien que prometió dejar de fumar hasta que regresara.

Chiara soltó una carcajada.

—Amore, sabes perfectamente que tu padre nunca cumple sus promesas.

Markus carraspeo

—No empiecen.

Valeria sonrió.

Era extraño.

En el mundo exterior, Markus Becker era un hombre cuya sola presencia podía provocar miedo.

Pero frente a su hija seguía siendo simplemente su padre.

—*Hija —dijo él—, qué bueno verte. Te noto cansada. ¿Cómo has estado?*

—Bene.

Valeria se acomodó en su silla.

—Aunque últimamente he tenido demasiado trabajo. Apenas duermo, casi no tengo tiempo para comer y manejar una empresa prácticamente sola no es tan sencillo como parece.

La expresión de Chiara cambió.

—Amore, tienes que cuidarte.

—Estoy bien, madre.

—No quiero enterarme de que apareciste nuevamente en las noticias por desmayarte en medio de una reunión.

Valeria rodó los ojos.

—Eso pasó una vez.

—Una vez es suficiente.

Markus sonrió.

—Tu madre tiene razón.

Valeria apoyó el rostro sobre una mano.

—¿Y cómo están ustedes?

—Bien —respondió Markus—. Por ahora todo está tranquilo.

Valeria lo observó.

—¿Por ahora?

Markus guardó silencio unos segundos.

—No hemos encontrado ningún rastro de Klaus ni de Leonid.

La sonrisa de Valeria desapareció.

Ella conocía perfectamente esos nombres.

Conocía la historia.

Conocía las guerras.

Conocía todo aquello que sus padres habían intentado mantener lejos de ella.

Y, aun así, cada vez que escuchaba esos nombres sentía algo que nunca sabía explicar.

—Espero que siga así —murmuró.

Chiara la observó detenidamente.

—Lo hará.

Hubo un breve silencio.

Markus decidió cambiar de tema.

—Además, tenemos algo más importante de lo que hablar.

Valeria levantó la mirada.

—¿Qué?

—Tu cumpleaños.

Ella frunció el ceño.

—¿Mi qué?

—*Tu cumpleaños —repitió Markus—Vas a cumplir veinticuatro.*

Valeria abrió los ojos.

—Había olvidado que era mañana.

Chiara sonrió.

—¿Cómo puedes olvidar tu propio cumpleaños?

—Porque tengo trabajo.

—Siempre tienes trabajo.

—Porque tengo una empresa, eso me conlleva muchas responsabilidades.

*—Y porque eres demasiado terca —**añadió*** Markus.**

Valeria sonrió.

—No necesito nada.

Markus negó con la cabeza.

—¿En serio no vas a pedir nada?

Chiara se acercó a la cámara.

—Amore mío, dile que quieres otro edificio.

—Madre...

—O un helicóptero.

Valeria soltó una carcajada.

—Tengo más de cinco edificios y dos helicópteros. ¿Para qué quiero otro?

—Porque somos tus padres y podemos hacerlo.

—No necesito que me compren el mundo.

Chiara sonrió.

—Aunque tengas el mundo entero a tus pies, siempre habrá algo que podamos regalarte.

Valeria negó con la cabeza.

—Está bien.

Pensó durante unos segundos.

—Si quieren regalarme algo, pueden enviarlo hasta Londres.

—Hecho —respondió Markus.

En ese momento, el teléfono de Valeria comenzó a vibrar nuevamente.

Ella miró la pantalla.

La llamada era del departamento financiero.

—Tengo que contestar.

Markus asintió.

—Lo entendemos.

*—Hablaremos después —*añadió Chiara.

—Bene.

Valeria sonrió.

—Los quiero.

*—También nosotros, amore —*respondió Chiara.

—Cuídate, hija.

La llamada terminó.

La pantalla quedó en negro.

Valeria permaneció unos segundos mirando su reflejo.

Después dejó escapar un largo suspiro.

Había aprendido a vivir con dos vidas.

Para el mundo, era una empresaria.

Una mujer independiente.

Una heredera de una fortuna construida con tecnología.

Pero detrás de aquella imagen existía una verdad que nadie conocía.

Era hija de Chiara Vindicta.

Era hija de Markus Becker.

Y, aunque había pasado toda su vida intentando mantenerse lejos de la oscuridad...

la oscuridad seguía formando parte de ella.

Valeria sacudió la cabeza.

—Deja de pensar en eso…

Desbloqueó nuevamente su teléfono y respondió la llamada del departamento financiero.

Su expresión cambió.

Una sonrisa profesional apareció en su rostro.

—Dime, ¿qué tenemos?

Escuchó atentamente.

Pero, mientras la otra persona hablaba, algo en el fondo de su mente seguía repitiendo aquellas palabras.

Klaus.

Leonid.

Por primera vez en mucho tiempo, algo no le parecía normal.

Y todavía no sabía por qué.

Lo que Valeria ignoraba era que, mientras ella continuaba trabajando en su oficina de Londres...

al otro lado de Europa, alguien acababa de pronunciar su nombre.

Y esa persona llevaba años esperando conocerla.

...CONTINUARÁ......

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play