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Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Status: En proceso
Genre:La Vida Después del Adiós / Reencuentro
Popularitas:903
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Valeria Chanstain creyó que el amor podía vencer cualquier obstáculo. Junto al hombre que amaba construyó un hogar, una familia y una vida que parecía perfecta, hasta que una verdad inesperada hizo añicos todo aquello en lo que alguna vez creyó.

Ahora, entre los recuerdos de un amor que juró ser eterno y el dolor de ver cómo la vida que construyó se desmorona ante sus ojos, Valeria tendrá que aprender a dejar ir aquello que más ama y encontrar la fuerza para comenzar de nuevo.

Porque a veces, perderlo todo no significa que la historia haya terminado... sino que apenas está comenzando.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre equivocado

La mujer frente a él llevaba un vestido rojo. Su cabello estaba completamente suelto y el maquillaje se le había corrido por el rostro, como si hubiera estado llorando. Ella continuo

 —¿Cómo puedes decirme eso, Andrew? ¿Cómo puedes ser tan cruel? Yo te amo. Eres lo único que quiero.

—No hables estupideces. Dices lo mismo con todos los hombres con los que duermes.

—Wendy si quieres terminar con esto, hazlo. No me importa.

—No... Andrew, por favor.

 La mujer se acercó a él y comenzó a besarlo. El la observó durante unos segundos antes de corresponderle.

Retrocedí ligeramente, pero seguí mirando por la rendija de la puerta.

La escena que tenía frente a mí me dejó completamente paralizada. La mujer se aferraba a él mientras Andrew la besaba con intensidad. Ella comenzó a desabrocharle la camisa y él la acercó contra la pared mientras subía su vestido.

Sentí que el rostro me ardía de inmediato.

¿Qué estaba haciendo?

Aparté la mirada.

Me di la vuelta rápidamente y me alejé de allí, intentando hacer el menor ruido posible yo solo quería salir de allí. Por alguna razón, mi corazón latía cada vez más rápido.

¿Por qué tuve que ver eso?

 Mientras salía de allí, el mismo hombre de antes apareció corriendo.

—¡Cuidado!

No, otra vez... ¡por favor! Volvimos a chocar una vez más. Pero esta vez, su cabeza golpeó mi hombro.

—¡Ay! ¿Está bien?.  Lo siento aa pero si eres tu otra vez. oye no puedo ayudarte en otra ocasión será.

—¿Qué? ¡Espera! ¡Espérame!

 El hombre  se detuvo, pero su cámara cayó al suelo y varios rollos se esparcieron por el pasillo.

 —Ahora lo entiendo... —pensé—.  Usted es  fotógrafo.

Recordé las palabras de Melany.

“Al parecer, Andrew, el hijo mayor del señor Davies, tenía una relación con Wendy. Pero solo eran rumores.”

Rumores...

Claro ahora lo comprendo.

Andrew era el hijo del presidente.

—Qué tonta...

Todo comenzaba a tener sentido.

El hombre de la cámara me observó con cautela.

—Trabajo para la revista Élite & Poder. Pensé que tendría suerte esta noche.

—¿Suerte?

—Sí. Llevamos semanas intentando conseguir fotografías de Andrew Davies. Hay rumores sobre él y Wendy Davies, queríamos comprobar si realmente existe algo entre ellos.

Lo miré sorprendida.

—Entonces... ¿usted estaba siguiéndolos?

—Desde que llegaron. Pero antes me descubrieron y tuve que esconderme. Pensé que esta vez tendría suerte y conseguiría una exclusiva.

Entonces recordé cómo había salido corriendo detrás de él.

—Y yo terminé involucrada en todo esto por culpa de un bolso...

El hombre soltó una pequeña risa nerviosa.

—Créame, señorita, yo tampoco esperaba encontrar una cómplice esta noche aunque creí que teníamos las mismas intenciones.

—Pero de que habla no soy su cómplice.

—Eso dígaselo a los guardaespaldas intente explicarse.

El hombre se agachó rápidamente y recogió todo lo que pudo, pero algunos rollos quedaron atrás.

—Oiga, espere.

El continuo corriendo

Sin pensarlo demasiado, recogí los rollos que habían quedado en el suelo y los escondí rápidamente entre las mangas de mi vestido antes de salir corriendo.

No había avanzado mucho cuando uno de los hombres me sujetó del brazo.

—Lo siento, señorita, pero no puede irse.

—Por favor, suélteme.

Intenté apartarme, pero su agarre se hizo más firme.

Entonces escuché varios pasos acercándose rápidamente.

 —¡Señor, no pudimos atraparlo!

 Claro... estaban persiguiendo al fotógrafo.

Uno de los hombres me reconoció. Era el mismo que me había visto salir corriendo junto a él.

—Usted...

—¿Qué?

El hombre que me sostenía del brazo miró a su compañero.

 —¿La conoces?

—Es la mujer que estaba con el fotógrafo. Al parecer, estaba ayudándolo.

— ¿Es su cómplice?

—¡No soy su cómplice! ¡Yo no lo estaba ayudando! —protesté.

De repente, una mujer salió corriendo.

Era la misma mujer de antes.

Ahora estaba descalza. Llevaba el vestido rojo perfectamente acomodado y su cabello estaba recogido. El maquillaje, que antes había estado completamente corrido, parecía intacto.

Me miró directamente a los ojos.

Yo tampoco pude apartar la mirada.

Sin decir una palabra, continuó corriendo.

—Por favor, suélteme —insistí.

—Revisa su bolso —ordenó uno de los hombres.

El hombre que me sujetaba comenzó a revisarlo.

—¿Usted quién es? ¿Cómo llegó hasta aquí?

—Yo... me perdí. Mi esposo...

 No pude terminar la frase ni siquiera podía hablar estaba demasiado nerviosa

Una voz firme y dominante resonó detrás de nosotros.

—¿Qué demonios sucede?

 Me quedé paralizada.

Reconocí su voz

Me giré lentamente.

Era él.

Andrew.

—Señor, esta mujer parece estar relacionada con el fotógrafo. Revisamos sus pertenencias y solo encontramos un celular, pero no tiene batería.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero respiré profundamente y levanté la mirada hacia Andrew.

Estaba furioso. Su rostro estaba ligeramente enrojecido y su expresión era tan fría que me hizo contener la respiración.

Andrew miró al hombre con dureza.

—Suéltala.

El hombre obedeció y me soltó de inmediato.

Pensé que por fin seria libre, pero apenas di un paso, Andrew me sujetó del brazo con mucha más fuerza.

—¡Ah!

Me llevó nuevamente hacia  esa habitación. Entré casi empujada y, cuando la puerta se cerró detrás de nosotros, sentí que el miedo volvía a apoderarse de mí.

Andrew se colocó frente a mí.

—¿Qué es lo que quiere? —preguntó él.

Intenté mantener la voz firme, aunque por dentro estaba cada vez más ansiosa. No entendía por qué me había llevado hasta allí ni qué esperaba encontrar de mi.

—Ya le dije que no quiero nada.

Andrew no apartó la mirada de mí.

—Dígame a dónde se fue el hombre que estaba con usted.

Tragué saliva.

—No lo sé.

—¿Vio las fotografías?

Negué lentamente con la cabeza.

—No.

Mi corazón latía con fuerza. Estaba asustada, pero había algo que me intrigaba todavía más: ¿qué había fotografiado aquel hombre para que Andrew estuviera tan desesperado por encontrarlo?

No iba a pensar en eso, pero no podía evitar preguntármelo.

Estaba tan cerca que podía observarlo con mayor detalle.

Sus ojos...

Eran exactamente iguales a los del cuadro.

No podía ser.

¿Era él? ¿El Joven del retrato?

Me quedé en silencio, observándolo.

Sin querer, mi mirada descendió hasta sus labios. Recordé la escena que había presenciado minutos antes y sentí que el rostro me ardía. Me ruboricé de inmediato.

 Andrew me extendió el celular.

 —Tómelo.

Reaccioné y lo recibí con manos temblorosas.

Lo encendí y se lo entregué.

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