En un mundo de poder y violencia, Luca vive sin sentir… hasta que Elena irrumpe en su vida. Entre traiciones y enemigos, el amor se vuelve su mayor debilidad… y su única salvación.
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capitulo 19
🖤 Bajo la Piel del Hielo (Versión Oscura)
Capítulo 19 — Ruido afuera, silencio adentro
La mansión nunca había estado así.
Luces encendidas en cada rincón.
Música fuerte.
Risas.
Gritos.
Hombres armados en cada entrada.
Mujeres moviéndose entre ellos.
Alcohol corriendo como si no tuviera fin.
Caos.
Total.
—Que nadie la pierda de vista —ordenó Luca.
Su voz firme.
Pero ya había bebido.
—Si se escapa…
Silencio.
Los hombres lo miraron.
—Corto cabezas.
No hubo dudas.
Elena fue llevada al tercer piso.
Otra vez.
Pero no era como antes.
Esta vez…
Había guardias en la puerta.
Dos.
Siempre.
—No hables. No te muevas. No intentes nada —dijo uno.
Elena no respondió.
Solo entró.
La habitación estaba limpia.
Ordenada.
Demasiado tranquila para lo que pasaba abajo.
La puerta se cerró.
Y el mundo…
Quedó lejos.
Elena caminó lento.
Todavía débil.
Pero más consciente.
Más despierta.
Se sentó en la cama.
Escuchando.
La música llegaba amortiguada.
Lejana.
Como si perteneciera a otra vida.
—Esto es su mundo… —murmuró.
Y ella…
No encajaba ahí.
Se acostó.
No porque quisiera.
Porque el cuerpo ya no le respondía.
Cerró los ojos.
Y por primera vez en días…
El silencio en su cabeza era más fuerte que el ruido.
Se quedó dormida.
Horas después…
La música seguía.
Más descontrolada.
Más sucia.
Más intensa.
Luca ya no estaba sobrio.
El alcohol le quemaba la garganta.
Pero no le borraba la mente.
Caminó por los pasillos.
Sin rumbo claro.
Pero en el fondo…
Sabía exactamente a dónde iba.
Subió al tercer piso.
Los guardias se tensaron.
—Jefe.
—Abran.
No preguntaron.
La puerta se abrió.
Luca entró.
Y la cerró.
El cuarto estaba en silencio.
Apenas iluminado.
Elena dormía.
En la cama.
Quieta.
Frágil.
Luca se quedó ahí.
De pie.
Mirándola.
Algo en esa imagen…
No encajaba con todo lo de abajo.
Con el ruido.
Con el caos.
Con él.
Se acercó.
Lento.
Sin hacer ruido.
Se detuvo al lado de la cama.
Observándola.
Su respiración tranquila.
Su rostro cansado.
Las marcas.
Todo.
Y por un segundo…
Demasiado largo…
No fue odio lo que apareció.
Apretó la mandíbula.
Molesto.
Consigo mismo.
—No… —murmuró.
Como si quisiera cortar ese pensamiento.
Elena se movió apenas.
Inconsciente.
Pero reaccionando.
Luca se quedó quieto.
Mirándola.
Podía despertarla.
Podía hacerla sufrir.
Podía recordarle dónde estaba.
Pero no lo hizo.
Se sentó en el borde de la cama.
El colchón se hundió apenas.
Elena abrió los ojos.
Lento.
Confundida.
Y lo vio.
—¿Qué hacés acá…? —murmuró.
Su voz era débil.
Pero clara.
Luca la miró.
Sus ojos más oscuros que nunca.
—Dormías.
—Y?
Silencio.
—Nada —dijo él.
Pero no se movió.
Elena frunció el ceño.
—Estás borracho.
Luca no lo negó.
—Eso no cambia nada.
—Para vos no.
Silencio.
Elena lo observó.
—¿Viniste a qué?
Pausa.
—¿A terminar lo que empezaste?
Luca no respondió.
Solo la miró.
Más tiempo del necesario.
Y eso…
Fue peor que cualquier golpe.
Elena se incorporó un poco.
Con esfuerzo.
—Entonces hacelo.
Silencio.
—No necesito más tiempo.
Luca apretó los dientes.
—Callate.
Pero no fue tan firme.
Elena lo notó.
Y eso…
Le dio algo.
Pequeño.
Pero real.
—No podés… —murmuró.
Eso lo tensó.
—No hables.
—No podés matarme.
Silencio.
Luca se levantó de golpe.
—No me conocés.
Elena lo sostuvo.
—Más de lo que creés.
Silencio.
Pesado.
La música seguía abajo.
El caos seguía.
El mundo de Luca seguía intacto.
Pero en esa habitación…
Algo no estaba funcionando como antes.
Luca se quedó quieto.
Un segundo más.
Y se fue.
Sin tocarla.
Sin romperla.
Pero tampoco…
Sin entenderse.
Elena lo vio salir.
Y por primera vez…
No sintió miedo.
Sintió otra cosa.