Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
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Conflictos Internos
Punto de Vista de SELINA
El aire era distinto fuera de la manada. Más frío.
Más honesto. O tal vez… Era yo
Caminaba junto a Fernando en silencio, siguiendo un sendero apenas visible entre los árboles. No necesitábamos hablar. Ambos sabíamos lo que significaba este viaje.bVolver. No como antes. No como la niña que fui. Sino como alguien que ya conocía la verdad. O al menos… parte de ella.
—Aún podemos regresar —dijo Fernando después de un rato.
No lo miré.
—No_ dije decidida
—No era una orden —aclaró—. Era una opción.
—No lo es.
El sonido de nuestras pisadas sobre la tierra húmeda llenó el espacio entre nosotros.
—Estás más tensa que ayer —añadió.
Apreté la mandíbula.
—Estoy bien.
Fernando soltó un suspiro leve.
—Esa frase empieza a perder credibilidad.
Rodé los ojos, pero no respondí. No podía.
Porque no estaba bien. El dolor había vuelto.
No tan fuerte como antes… pero suficiente para recordarme que algo estaba cambiando dentro de mí. Algo que no entendía. Algo que no podía controlar del todo.
—Detente —dijo de pronto.
Me giré con molestia.
—¿Qué?
—Respira.
Fruncí el ceño.
—No necesito_ dije con firmeza
—Sí lo necesitas —interrumpió.
Su tono no era duro. Pero sí firme. Lo miré unos segundos. Luego exhalé lentamente. El aire entró con dificultad. Salió peor.
—Otra vez —indicó.
Lo hice. Esta vez más despacio. Más consciente.
El dolor disminuyó apenas.
—¿Ves? —murmuró.
No respondí. Pero lo noté.
—No puedes llegar así —añadió—. Si pierdes el control allá…
—No lo haré.
Fernando me miró fijo.
—No lo sabes.
El silencio cayó nuevamente. Y esta vez… no tuve cómo contradecirlo.
Punto de Vista de BRUNO
No podía quedarme quieto. Caminaba de un lado a otro, sintiendo esa presión constante en el pecho. Selina. No estaba bien. Y cada vez era más evidente, mi lobo estaba como loco también.
—Te vas a volver loco si sigues así —dijo Leticia.
No respondí.
—Bruno.
Me detuve.
—Está regresando_ dije angustiado
El silencio se rompió.
—¿Qué? —preguntó.
La miré.
—La siento. Está cerca_ espete
Leticia se tensó.
—¿Estás seguro?_ preguntó tragando
Asentí.
—No completamente… pero sí.
Exhaló despacio.
—Entonces tenemos que prepararnos.
Negué.
—No. Ya había anticipado esto_ dije
—¿Qué cosa anticipaste?_ preguntó curiosa
Apreté la mandíbula.
— Ya lo verás_ dije
—No podemos quedarnos de brazos cruzados. Me dices eso y no eres capaz de explicarte_ reclamó
La miré fijamente. El silencio se tensó.
—Bruno dime, ¿Qué hiciste?
No respondí de inmediato.
—Hablé con algunos de los nuestros. Y alfas de otras manadas_ dije
—¿Quiénes? ¿Red Moon, black moon y Blue moon?
—Ellos son quiénes aún piensan por sí mismos_ aclaré
Leticia alzó una ceja.
—Eso suena peligroso_ dijo
—Lo es_ aclaré
— Papá lo verá como una traición_ dijo Leti
— Era necesario_ respondi
Me acerqué un poco.
—Si ella vuelve… no podemos permitir que la controlen otra vez. O quizás hagan algo mas_ dije
El aire se volvió más pesado.
—¿Crees que papá… Sea capaz de todo eso?
—No creo —la interrumpí—. Lo sé.
Leticia bajó la mirada.
—Entonces esto es peor de lo que pensaba.
—Siempre lo fue.
Punto de vista de SELINA
El río apareció frente a nosotros al caer la tarde.
Lo reconocí de inmediato. El límite. El mismo lugar donde todo había comenzado a romperse.
Me detuve. El agua corría con fuerza, reflejando la luz tenue del cielo.
—Es aquí —murmuré.
Fernando se puso a mi lado.
—¿Segura?
Asentí.
—Al otro lado… empieza su territorio. A unos 2 kilómetros está mi cabaña, que herede de mis padres_ dije
El lugar estaba en un silencio sepulcral.
—Entonces ya no hay vuelta atrás.
No respondí. Porque no la había desde antes.
El viento sopló con más fuerza.
Y en ese instante… sentí a Bruno.
Más claro que nunca. Más cercano.
Mi respiración se detuvo.
—Selina —dijo Fernando—. ¿Qué pasa?_ preguntó
No podía hablar.Era como si algo tirara de mí.
Como si me llamara.
—Él… —susurré, las cosas no eran así antes
Fernando frunció el ceño.
—¿Él?
Apreté los puños.
—Está cerca.
No físicamente. Pero lo sentía.
Como si el vínculo estuviera despertando.
Como si algo dentro de mí respondiera sin permiso.
—Esto no es bueno —murmuró Fernando.
Negué.
—No…_ casi no salió el sonido
Mi voz fue baja.
—No lo es_ termine diciendo y dando un paso al territorio
Pero tampoco… era algo que quisiera detener.
Punto de vista de BRUNO
Me detuve en seco. El golpe fue más fuerte esta vez. Más claro. Más directo.
—Selina… —murmuré sintiendo su presencia
Leticia me observó con preocupación.
—¿Otra vez?
Negué lentamente.
—No…
La miré.
—Está más cerca. Casi como si..._ dije
El silencio cayó.
—¿Cerca?
Asentí.
—Volvió_ dije
El aire se volvió denso.
—Entonces esto empieza ahora —dijo Leticia.
Apreté los puños.
—Sí. Me temo que si_ espete
Pero algo no encajaba. Porque no era solo su presencia. Era… otra cosa. Más intensa. Más peligrosa.
—No está estable —añadí.
Leticia frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
—Que si la presionan…_ dije ansioso
No terminé la frase. No hacía falta.
Punto de vista de SELINA
Di un paso hacia el río. El agua estaba fría. Pero no me detuve.
—Selina —advirtió Fernando—.
Lo ignoré. Otro paso. Luego otro. El agua subió hasta mis piernas. El frío me golpeó… pero no retrocedí.
—No estás pensando con claridad —dijo.
Giré apenas.
—Nunca lo he hecho_ respondí
Fernando negó, frustrado.
Pero no me detuvo. Cuando llegué al otro lado…
algo cambió. El aire. La presión. El silencio.
Era como si el territorio me reconociera.
O como si supiera… que había vuelto.
Respiré hondo.
—Ya empezó —murmuré.
Fernando cruzó detrás de mí.
—Entonces hagámoslo bien.
Lo miré de reojo.
—Eso intento_ dije luchando
Pero en el fondo… sabía que no era cierto.
Porque esto… nunca fue algo que pudiera controlar.
Punto de vista de BRUNO
El vínculo ardió en mi pecho. Más fuerte que nunca. Más claro. Más real.
—Pecas… —susurré.
Ya no había duda. Había vuelto. Apreté los puños.
—Esta vez no. No dejaría las cosas así_ dije
Mi mirada se endureció.
—No voy a dejar que te rompan otra vez.
Y si tenía que enfrentar a mi padre… o a toda la manada para hacerlo… lo haría.
Porque esta vez… ya no era solo una promesa.
Era una decisión.
— Bruno papá nos envió a llamar_ dijo Leticia ansiosa
Debe haberse dado cuenta de lo que haras_ mencionó
— No importa_ dije firme
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol